sábado, 11 de octubre de 2014

Pasión por el verso

Tal era la pasión por la poesía del joven Publio Ovidio Nasón que cuando su padre le desaconsejó dedicarse al arte de las Musas porque no era rentable económicamente hablando y le hizo prometer que no escribiría más versos no pudo menos él, como hijo complaciente y al mismo tiempo poeta impenitente que era, que contestarle, en verso, que así lo haría.  Así nos lo cuenta él mismo en unos dísticos autobiográficos:

Saepe pater dixit: "Studium quid inutile temptas?
Maeonides nullas ipse reliquit opes".
Motus eram dictis, totoque Helicone relicto
scribere conabar uerba soluta modis.
Sponte sua carmen numeros ueniebat ad aptos,
et quod temptabam dicere uersus erat. 
(Ovidio, Tristezas, IV, 10, 21-26)


Siempre me dijo mi padre: "¿Por qué te agrada lo inútil?
Mira a Homero, que ni un mal dividendo ganó."
Me convencía lo dicho y, dejando de lado las Musas, 
yo intentaba escribir prosa corriente y vulgar.
Pero de suyo venía el ritmo a su metro preciso,
y era lo que iba a decir verso medido y cabal.


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