domingo, 7 de diciembre de 2014

Gaudeamus duduá

Escuchad, a ver qué os parece, este singular Gaudeamus en latín,  por supuesto, a ritmo de duduá, mezcla de rhythm and blues y góspel, estilos de los que, con otras varias influencias, se nutriría el rocanrol,  que interpretaron  los Escorts en el año ya lejano de 1962. Perentorio carpe diem,  esta cantata medieval de estudiantes alemanes se ha convertido en el himno de todas las graduaciones universitarias que se precien.

Recordad la primera estrofa, que viene a decir que debemos alegrarnos mientras seamos jóvenes porque después de los gozos placenteros de la juventud y de los achaques de la vejez nos tendrá la tierra, es decir, la huesa, o sea, la fosa del cementerio.

Prestad atención a la última palabra de la estrofa: humus: que no tiene nada que ver con el humo (que es fumus en latín), ya que significa tierra, suelo, terruño,  de donde nos vienen a nosotros las palabras cultas y con hache intercalada inhumar y exhumar,  que valen por enterrar y desenterrar respectivamente, y también la tra(n)shumacia,  que viene a ser el pastoreo itinerante. También el adjetivo humilis -e, origen de nuestro humilde, viene de ese árbol genealógico con el significado original de "a ras de tierra", y también tiene relación con esta palabra, qué le vamos a hacer,  nuestro género humano, toda una lección de humildad etimológica.


Gaudeamus igitur,
iuuenes dum sumus;
post iucundam iuuentutem,
post molestam senectutem,
nos habebit humus.



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