domingo, 28 de diciembre de 2014

Opulento rima con...

... corpulento, feculento, flatulento, fraudulento,  purulento, suculento, truculento, turbulento y virulento.

Corpulento:  Se trata de un antiguo adjetivo que aparece ya en Plauto, formado sobre el sustantivo corpus,  que significa "cuerpo"más el sufijo -ulentus. La RAE define lo define como "de gran corpulencia" y la "corpulencia" como "la grandeza y magnitud de un cuerpo natural o artificial".

Feculento: Quiere decir lleno de heces, de posos, de fango, y, por lo tanto, turbio. Procede de faex faecis, cuya forma de acusativo faecem evoluciona a "hez" en castellano, que usamos sobre todo en plural "heces" y que propiamente significa "sedimento de un líquido" y de ahí "lo más vil y despreciable de algo". Otros derivados cultos de esta palabra son "fecal, fécula, defecar, y soez (antiguamente sohez)".

Flatulento: Este adjetivo, que no existía en latín clásico, se formó tardíamente sobre flatus -us, que quiere decir "soplo, aire" y de ahí también "ventosidad", por lo que significa "acumulación molesta de gases en el tubo digestivo".

Fraudulento:  En latín clásico está ya atestiguado, formado sobre el sustantivo fraus fraudis, que quiere decir "fraude, engaño" por lo que es sinónimo de engañoso y de falaz.

Opulento: Del latín opulentus -a -um. La forma femenina era un epíteto de la diosa Ops, la Tierra, identificada con la madre Cibeles: opulenta Ops. Ops opis significa  "poder, fuerza, riqueza".


Purulento: Procede de pus puris, con rotacismo, que significa "pus, suciedad", relacionado etimológicamente con el verbo "supurar". "Purulento" significa, pues, "que tiene pus".

Suculento:  Adjetivo formado sobre sucus -i ("savia, juto") y el sufijo -ulentus que nos ocupa, y  que puede glosarse por "lleno de" o "abundante en", por lo que  significa "jugoso, sustancioso, muy nutritivo".

Truculento:  Deriva de trux trucis que quiere decir "fiero, salvaje" más el sufijo -ulentus, por lo que quiere decir según la RAE "que sobrecoge o asusta por su morbosidad, exagerada crueldad o dramatismo".

Turbulento: Formado sobre turba -ae que es "desorden, agitación"  más -ulentus. Está relacionado etimológicamente con el adjetivo "turbio", por lo que quiere decir "tubio y agitado" y referido a una persona "agitador".

Virulento: Formado sobre virus -i que significa "veneno, baba, hiel", y que conservamos en castellano como cultismo cuando hablamos de agentes infecciosos, más el sufijo -ulentus, por lo que significa "venenoso, ponzoñoso".



... y también rima con friolento, macilento, sanguinolento, somnoliento o soñoliento, vinolento y violento.

Friolento: De creación romance sobre el modelo de violento, formado sobre frío y el sufijo que nos ocupa..

Macilento: Formado sobre el adjetivo macer, macra, macrum, que quiere decir "delgado, enjuto", de donde procede nuestro "magro" y nuestro "enmagrecer" sinónimo de "adelgazar" así como nuestro "demacrado", y el sufijo -ulentus, evolucionado a -ilentus. Macilentus se oponía en latín a corpulentus como antónimo. En castellano, quiere decir "flaco y descolorido".


Sanguinolento:  En latín antiguo se decía sanguinulentus. La grafía sanguinolentus es más tardía, y de ella procede nuestro vocablo. Está formado con el sustantivo sanguis sanguinis, que significa "sangre", y el sufijo -ulentus, evolucionado a -olentus. El significado es "que echa sangre".

Somnoliento/soñoliento: En latín se decía somnulentus. Formado sobre somnus -i "sueño,  entendido como acción de dormir" y el sufijo que nos ocupa. En castellano tenemos el doblete somnoliento (cultismo) / soñoliento (palabra patrimonial).


Vinolento:  Coexisten en latín la forma uinulentus y uinolentus, formadas ambas sobre uinum -i, que quiere decir "vino",  y el sufijo -ulentus. La forma uinolentus sufrió el influjo de uiolentus, dado que ambas nociones suelen asociarse comúnmente. Así por ejemplo Lucrecio habla de la "uiolentia uini" o la violencia que produce la ingesta desmesurada de vino.


Violento: Del latín uiolentus -a -um, un adjetivo muy usado durante toda la latinidad, lo mismo que el sustantivo uiolentia. La o de uiolentus en lugar de u es normal después de vocal. Está formado sobre el sustantivo uis uis, que quiere decir "fuerza, agresividad, vigor, poder" y el sufijo -ulentus modificado como -olentus. Esta palabra tiene relación etimológica con uir uiri "varón" y con uirtus uirtutis que es lo propio del varón, o sea, la hombría, el valor, la virilidad.



Érase una vez un opulento banquero que había heredado una considerable y nada macilenta fortuna y que, pese a la crisis económica o quizá por ella misma, nadaba, como se suele decir, en la opulencia más escandalosa. Su suculento patrimonio se había fraguado a lo largo de muchas décadas con el patrocinio de empresas fraudulentas y negocios turbios y no poco turbulentos.  Sus enemigos siempre decían que tener trato con él era como tener un grano purulento en la mejilla que,  a fuerza de acariciarlo, se volvía sanguinolento. Físicamente, era un tipo fornido y corpulento,  de duras facciones, y, habida cuenta de su afición gastronómica al cocido,  de pesadas digestiones y de estómago e intestino flatulentos.  Muy vinolento por su adicción a la sangre consagrada de Cristo, solía ponerse muy violento cuando alguien le llevaba la contraria, por lo que daba rienda suelta a su marcado carácter virulento y agresivo, y,  en algunos casos, hasta cruel y  truculento, o bien se ponía,  después de haber trasegado él solo una botella de vino de rancia y feculenta cepa,  triste y melancólico;  y eructaba entonces y luego se sumergía en un silencio muy friolento con sofocos repentinos de calor que lo inducían a una modorra somnolienta, si no soñolienta. 

martes, 23 de diciembre de 2014

Narciso se hace ¿un selfie o una selfie?

¿Selfi? ¿Un o una? El problema que tenemos en castellano cuando adoptamos un anglicismo como este de "selfie" (pronunciado selfi) es que debemos atribuirle un género gramatical masculino o femenino que en inglés no tiene. En inglés "self" significa lo mismo que nuestro prefijo griego "auto", es decir, la reflexión o reflejo de uno mismo o de una misma, que, para el caso, es lo mismo.

Parece ser, según las estadísticas de San Google, que los castellanoparlantes preferimos el género masculino al femenino en este caso, y decimos "un selfi", como si estuviera implícito "retrato",  y no "una selfie", a pesar de que el género femenino estaría apoyado si se sobreentiende fotografía o foto. De hecho, si hubiera que buscar una palabra castellana para "selfi" recurriríamos al neologismo "autofoto", que sería femenino como lo es foto, a pesar de acabar en -o.   En efecto, tenemos una sola palabra femenina de rancio abolengo acabada en -o, que es mano (ya lo era en latín, viniendo como procede de manus -us de la cuarta declinación). Cuando comenzaron a introducirse en la lengua de Cervantes las palabras abreviadas  "moto", "radio" y "foto" (de motocicleta, radiofonía y fotografía, respectivamente), muchos hablantes las sentían como masculinas y decían y llegaban a escribir, por lo tanto, cosas como "comprarse un amoto", "encender el arradio" y "salir bien en el afoto" (sic).


Hacerse un selfie, es como se sabe, hacerse un autorretrato o tomarse uno una foto con el móvil, y más exactamente, según el Diccionario de la lengua inglesa de Oxford, que la eligió como palabra del año 2013,  es «una fotografía que uno toma de sí mismo, normalmente con un 'smartphone' o 'webcam', y que se cuelga en una web de medios de comunicación social».


No deja de haber un componente narcisista y egocéntrico o ególatra, bastante idiota por cierto, en el acto de hacerse un selfi; es como si nos miráramos en el espejo y dejáramos constancia de ello en la red de redes subiendo la imagen en primer plano para contemplación propia y de los demás. Podríamos llegar a hablar de "selfitis", lo mismo que hablamos de "hepatitis" cuando tenemos una infección del hígado, para referirnos a la inflamación del ego o tumoración o hinchazón de la propia pesonalidad como si de un globo se tratara. Todo Narciso necesita un espejo donde reflejar su belleza, y las llamadas redes sociales como Facebook o Tuenti cumplen ese papel a la perfección, publicando imágenes sin fin para exhibicionismo y voyeurismo.

El viejo mito de Narciso, que muere cuando intentaba abrazarse y besarse a sí mismo creyéndose otro, cobra realidad y nos alerta sobre el riesgo  que corremos cuando idolatramos las imágenes, es decir, cuando imaginamos la realidad y nos fiamos de las apariencias -y la realidad está entretejida de numerosas apariencias: no es más que eso-, e ignoramos la presencia de lo demás y los demás en nuestro entorno. Por otro lado, cada vez que hacemos "click" en un "me gusta", hacemos como la ninfa Eco:  incapaces de decir algo que no haya sido dicho ya, repetimos por enésima vez las palabras que han dicho otros, haciéndonos eco de resonancia de ellas.

Publicar selfis es tan idiota, en el sentido etimológico griego de la palabra,  como publicitar uno en las redes sociales los gustos personales musicales, literarios, y las opiniones políticas y religiosas en general o del tipo que sean sin el mínimo atisbo de pudor o de espíritu crítico, todo ello porque sí, porque aquí estoy yo, yo soy así y "viva yo",  lo que no deja de ser una exageración del amor propio, puro narcisismo.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Lluvioso rima con copioso



No pocos son los adjetivos castellanos acabados en –OSO que denotan abundancia y que hemos heredado del latín, como los del refrán "otoño lluvioso, año copioso", o, por seguir con la meteorología,  "enero heloso, febrero nevoso, marzo airoso (o ventoso) y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso". Estos adjetivos son muy numerosos, y, por lo general, bastante transparentes en su significado. Casi siempre suelen derivar de sustantivos, y su sufijo puede glosarse como "caracterizado por" o "lleno de"  (hielo, nieve, aire o viento, lluvia y hermosura, en el último caso, respectivamente).

Que procedan de la primera declinación latina, es decir de sustantivos acabados en -a,  hay un saco de ellos para el lector curioso (de cura -ae "cuidado", aunque sería de esperar "curoso", pero el adjetivo sufrió ya en latín la influencia de incuria, que es la negación de cura, "descuido", y la influencia de otros sustantivos de la misma declinación como furia, inuidia, copia... ), como por ejemplo brumoso, calumnioso, delicioso, envidioso, espinoso, espumoso, fabuloso, famoso, furioso, glorioso, gracioso, injurioso, leproso, licencioso, lluvioso, misericordioso, pomposo, victorioso y un largo etcétera. Entre los menos transparentes, pero no muy opacos,  podemos citar:  acuoso (derivado de aqua-ae "agua"),  copioso (derivado de copia -ae, “abundancia”), goloso (de gula –ae “apetito”),  hermoso (deriva de forma –ae: “belleza”), lacrimoso (de lacrima –ae “lágrima”),  moroso (de mora –ae “retraso, tardanza”), nebuloso (de nebula –ae “niebla”),  proceloso (de procella –ae “tempestad, tormenta”),  rugoso (de ruga –ae “arruga”) y tenebroso (de tenebra –ae “tiniebla”). 


 El repertorio de los derivados de sustantivos acabados en -o de la segunda declinación podría resultar tedioso y hasta odioso para los estudiosos más animosos, dada su cuantiosa nómina. Muchos derivan de sustantivos neutros, como artificioso, beneficioso, dañoso, escandaloso, escrupuloso, espacioso, imperioso, ingenioso, lodoso, odioso, ocioso, monstruoso, peligroso, portentoso, precioso, prodigioso, silencioso, venenoso o vicioso.  Otros salen de sustantivos masculinos tales como añoso, morboso, nervioso o ventoso, por citar sólo algunos ejemplos.  Entre los que son un poco menos transparentes podemos destacar: belicoso (de bellum –i “guerra”), desastroso (de astrum –i “astro”, con la connotación de nacido bajo una mala estrella lo que propiamente constituye un desastre), jocoso (de iocus –i  “broma, juego, gracia, risa”),   meticuloso (de metus –i “miedo”, y más exactamente de su diminutivo meticulus),  viscoso (de uiscum –i “liga, es decir, masa hecha con muérdago para cazar pájaros”, de ahí que sea sinónimo de  pegajoso)  y  populoso (de populus –i “pueblo”).

El listado de adjetivos en –OSO que procedan de palabras de la tercera declinación acabadas en consonante es amplio y sería muy ambicioso pretender ser exhaustivo. Ejemplos claros son: amoroso, cartilaginoso, clamoroso, contagioso, decoroso, doloroso, frondoso, laborioso, religioso, rencoroso, sabroso, supersticioso, temeroso, vertiginoso, vigoroso, virtuoso y voluminoso. Otros menos claros, podemos explicarlos gracias a la etimología, como capcioso (de captio -onis "caza, trampa para cazar"),  facineroso (de facinus facinoris “crimen”), generoso (de genus generis “origen”, con la connotación de bueno, bien nacido, de buena estirpe o linaje o cepa, y por lo tanto, fértil; es término campesino como se ve en la expresión “ager generosus” que alude a un terreno productivo), libidinoso (de libido libidinis “deseo sexual”). Otros ejemplos son más luminosos (de lumen luminis “luz”) y nos alumbran con su luz. Hay que citar también meloso (de mel mellis “miel”, ominoso (de omen ominis “mal agüero o mal presagio”), oneroso (de onus oneris “peso, carga”), sedicioso (de seditio –onis “discordia, motín, agitación, revolución”)  y voluptuoso (de uoluptas uoluptatis “placer, deleite, gozo”).


Son tantos estos adjetivos que constituyen una rima fácil y muy socorrida para pareados.

Adjetivos sacados de sustantivos de la cuarta declinación, aparte de afectuoso, fastuoso e  impetuoso, “lleno de, respectivamente, afecto, fasto e ímpetu –esta última palabra es una de las pocas que tenemos en castellano que sean de origen latino y cuya –u no haya pasado a -o, junto a espíritu y tribu-,   tenemos algunos ejemplos como anfractuoso (de anfractus –us “vuelta, giro, encorvamiento”),  luctuoso (de luctus –us “luto”), sinuoso (de sinus –us “curva, pliegue”),  suntuoso (de sumptus –us “lujo”) y tortuoso (de tortus –us, “curva, vuelta, espiral”).

Adjetivos formados sobre sustantivos de la quinta declinación hay muy pocos, la verdad, dado el escaso número de palabras acabadas en –e que había en latín. Podemos citar especioso (de species –ei “aspecto exterior, apariencia”, por lo que en castellano significa, según el diccionario de la RAE,  hermoso, precioso,  perfecto”  pero también “aparente y engañoso”), y  pernicioso (de pernicies –ei  “ruina, destrucción”).

En la nomenclatura química, el sufijo -oso se aplica cuando un elemento funciona con su menor valencia: óxido ferroso, por ejemplo (de ferrum -i "hierro" en latín).


En 1949 A. Ernout publicó un estudio titulado “Les adjectifs latins en –osus et en –ulentus”, muy meritorio porque hacía un recuento bastante exhaustivo de estos adjetivos latinos basándose en un corpus amplísimo de textos,  sin contar por entonces con la ayuda de los medios informáticos de los que disponemos ahora para su elaboración. De ese artículo se han extraído los datos anteriores.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Dos viñetas de Montt


El diálogo de estos peces abisales ha tocado fondo, como se suele decir, con la siguiente constatación:  en el fondo, todos, por muy profundos que nos creamos, somos superficiales, porque el fondo es la superficie en la que nos movemos.

OoO


Rinde Montt, el dibujante chileno, un homenaje en esta viñeta al maestro argentino Quino por su célebre Mafalda que gritaba adolescente y rebelde: "¡Paren el mundo, que me quiero bajar!". Esta vez nos encontramos ante una Mafalda quincuagenaria que ha cumplido recientemente los cincuenta años,  y que bastante indignada  sigue gritando que paren el mundo, pero no para bajarse ella esta vez, cómodamente instalada ya en su sillón como persona adulta, sino para que se bajen algunos, no pocos, de esos congéneres que si no nos hacen a todos la vida imposible, nos la amargan bastante. No hace falta, supongo, dar nombres propios.

    

jueves, 11 de diciembre de 2014

Vida post mortem, según Arcás



Las viñetas y tiras cómicas de Arcás aparecieron por primera vez en los quioscos griegos a principios de los años 80. Su obra, desde entonces hasta la actualidad, ha ido creciendo considerablemente. Al mismo tiempo, su identidad personal y aspecto físico han sido y son un misterio hasta para sus propios lectores y editores griegos. Arcás ha preferido mantener el anonimato bajo la firme creencia de que a un artista debe conocérselo más por su obra que por su personalidad propia. 

Su particular sentido del humor (casi negro), impregnado de un tono sarcástico, está presente en casi todas sus historietas. Sin embargo, lo que realmente explica su éxito es la universalidad de los temas que trata. En este sentido, puede decirse de él, sin exagerar, que es ya todo un clásico, porque su humor está fuera del tiempo. A pesar del paso de los años, los diversos personajes que ha ido creando nos siguen haciendo reír igual que el primer día. 

La vida de después, además de ser una de los mejores y más celebradas historietas de Arcás (o Arkás, si se prefiere),  es la más larga por ahora. Narra la vida de Arni, un hombre joven que ha muerto de repente de un infarto y que se encuentra de pronto en el paraíso conversando con un ángel sobre lo humano y lo divino.


 
A lo largo de casi ocho años de presencia semanal en la prensa, el genial dibujante griego ha publicado más de cuatrocientas  historietas a toda página sobre este personaje, lo que le ha proporcionado material para ocho álbumes de La vida de después. Pero ese material ha dado más de sí todavía.  Había algunas páginas, que por diversas razones habían quedado sin publicar en el cajón de su creador, y que se han reunido ahora en este nuevo y entretenido álbum que acaba de publicarse en Grecia  que lleva por título: Los inéditos. Como muestra (tomada de aquí), un botón:

-Ángel, ¿qué opinión tienes sobre la incineración de los cadáveres?
-¡Es un progreso! ...En la Edad Media los quemaban vivos.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Gaudeamus duduá

Escuchad, a ver qué os parece, este singular Gaudeamus en latín,  por supuesto, a ritmo de duduá, mezcla de rhythm and blues y góspel, estilos de los que, con otras varias influencias, se nutriría el rocanrol,  que interpretaron  los Escorts en el año ya lejano de 1962. Perentorio carpe diem,  esta cantata medieval de estudiantes alemanes se ha convertido en el himno de todas las graduaciones universitarias que se precien.

Recordad la primera estrofa, que viene a decir que debemos alegrarnos mientras seamos jóvenes porque después de los gozos placenteros de la juventud y de los achaques de la vejez nos tendrá la tierra, es decir, la huesa, o sea, la fosa del cementerio.

Prestad atención a la última palabra de la estrofa: humus: que no tiene nada que ver con el humo (que es fumus en latín), ya que significa tierra, suelo, terruño,  de donde nos vienen a nosotros las palabras cultas y con hache intercalada inhumar y exhumar,  que valen por enterrar y desenterrar respectivamente, y también la tra(n)shumacia,  que viene a ser el pastoreo itinerante. También el adjetivo humilis -e, origen de nuestro humilde, viene de ese árbol genealógico con el significado original de "a ras de tierra", y también tiene relación con esta palabra, qué le vamos a hacer,  nuestro género humano, toda una lección de humildad etimológica.


Gaudeamus igitur,
iuuenes dum sumus;
post iucundam iuuentutem,
post molestam senectutem,
nos habebit humus.



jueves, 4 de diciembre de 2014

Enriqueta, Fellini y Madariaga según Liniers

1.- El invierno y las ideas:
  mihi: a mí, me (dativo de ego) / hiems, hiemis: (el) invierno / prosum prodes prodesse profui: ser útil (verbo compuesto de "pro" para, en favor de, de provecho a y de "sum" ser)  / idea -ae: idea (palabra griega que nos ha entrado en castellano a través del latín y que se refiere a las ideas de Platón o platónicas, es decir, a los prototipos ideales de las cosas) / refrigero: refrescar, refrigerar, enfriar.

La entrañable Enriqueta, uno de los personajes más emblemáticos de Liniers (Ricardo Siri, Buenos Aires, 1973),  y su gato Fellini, compañero de fatigas, vienen  a decirnos que el invierno que se avecina y se nos cuela ya por las rendijas de puertas y ventanas también tiene su encanto: refrigera nuestras ideas, es decir, nos ayuda a desprendernos del ardor y fogosidad de nuestras propias convicciones, de nuestras creencias más íntimas, que quedan congeladas. En realidad, no hay nada menos privado y más público, menos nuestro y más común que nuestras supuestas "propias"  ideas.

oOo
 2.- ¿Está escrito el futuro?

futurum -i: lo que va a ser, el porvenir, el futuro (que no existía propiamente dicho en latín todavía) /
 in: en / stella -ae: estrella /   scribo -is -ere scripsi scriptum: escribir / littera -ae:  letra / 
 autem: sin embargo / non: no / intelligo -is -ere intellegi intellectum: entender.

Enriqueta y Fellini se asoman esta vez al universo en mitad de la noche estrellada y se preguntan si el futuro está escrito en los astros, como predica la astrología, esa superchería científica... Enriqueta dice que sí, Fellini argumenta que si es así, sin embargo, no se entiende la letra con la que ha sido escrito .
 
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 3.- Las memorias de Enriqueta
cum: cuando / autobiographiam: autobiografía / scribo -is -ere scripsi scriptum: escribir / hic haec hoc: este / erit: futuro imperfecto del verbo sum  ser / bonus -a -um: bueno / pagina -ae: página.

Enriqueta dice que algún día, cuando se ponga a escribir sus memorias,  recordará ese día de paz en plena naturaleza como uno de los más significativos de su biografía, precisamente porque no pasó absolutamente nada... salvo cuatro cosillas sin importancia: las nubes en el cielo, un par de pajarillos revoloteando, la compañía de Fellini y el aire que acariciaba sus mejillas.

oOo
4.- Madariaga, otro fiel compañero de  Enriqueta 

 hic haec hoc: este / mundus -i: universo, mundo / inmensus -a -um: inmenso  / sum es esse fui: ser
fortunatim: por suerte / congredior, -eris, congredi, congressus sum: encontrarse. 

Otra vez se asoma Enriqueta a la inmensidad del espacio y del mundo en mitad de la noche estrellada, y reflexiona sobre la grandeza del universo y el milagro que se ha producido de haberse encontrado en un universo tan gigantesco con su buen amigo Madariaga, el imprescindible osito de peluche. .