viernes, 23 de enero de 2015

Carpe diem, según Marcial




El poeta hispanorromano Marco Valerio Marcial ha tratado en varios de sus epigramas el viejo tópico horaciano del "carpe diem". Por ejemplo, en este, que es el número 15 del libro primero,  dedicado a su viejo y entrañable amigo Julio,   que está a punto de cumplir los sesenta años y que, a pesar de su avanzada edad, no ha vivido la vida,  porque siempre ha pospuesto los gozos -gaudia non remanent sed fugitiua uolant- en aras de un porvenir que nunca llega. Podría titularse "Esperando el porvenir", como aquella copla que popularizó Carmen Martín Gaite en el título de uno de sus ensayos: "Sentaíto en la escalera, / sentaíto en la escalera, / esperando el porvenir / y el porvenir que no llega."


 Julio, el mejor de mis muchos amigos y más entrañable,
si algo la lealtad vale de vieja amistad,
ya casi sexagenario, pues poco te falta, y no obstante
cuenta tu larga edad vida poquísima aún.
No pospongas a bien lo que veas que pueden negarte.
Sólo por tuyo ten lo que pusiste en tu haber.
Cuitas te aguardan y larga cadena de pena acuciante.
No permanece ningún gozo, volando se van.
Julio, atrápalos pues con tus manos y dales alcance,
que huyen con todo así de íntimo abrazo también.
Créeme, no es decir "Viviré" propio de alguien que sabe.
Vida que está por vivir llega muy tarde. Vive hoy. 



O mihi post nullos, Iuli, memorande sodales,
si quid longa fides canaque iura ualent,
bis iam paene tibi consul tricensimus instat,
et numerat paucos vix tua vita dies.
Non bene distuleris uideas quae posse negari,
et solum hoc ducas, quod fuit, esse tuum.
Expectant curaeque catenatique labores,
gaudia non remanent, sed fugitiua uolant.
Haec utraque manu conplexuque adsere toto:
saepe fluunt imo sic quoque lapsa sinu.
Non est, crede mihi, sapientis dicere 'Viuam':
Sera nimis uita est crastina: uiue hodie
.

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