viernes, 20 de marzo de 2015

"Homo politicus" versus "homo oeconomicus"



Escribía el filósofo español Heleno Saña (Barcelona, 1930) un artículo titulado “La sociedad no es un mercado” en el núm. 51 de la revista La Clave, en abril de 2002,  que trece años después de escrito sigue, como suele decirse, de rabiosa actualidad. Tomo de él este párrafo, que proporciona una reflexión importante sobre la diferente concepción del ser humano en la antigüedad y en la actualidad:


“Aristóteles fue uno de los primeros filósofos que se ocupó a fondo de la economía (1), pero subordinándola a la ciencia política, esto es, a la regulación de la vida de la 'polis' o ciudad. La economía queda restringida al recinto doméstico ('oikos'), y de ahí que el Estagirita (2) no defina al hombre como animal económico, sino como «zoon politikon». Los demiurgos (3) de la hora actual han invertido la terminología aristotélica y cometido la barbaridad de convertir el 'homo oeconomicus' en el eje central y caso único de la vida individual y colectiva, una transmutación de los valores que por si sola demuestra el grado de simplismo mental a que hemos llegado.”

(1) Economía procede del griego oikos (casa) y nomos (administración).
(2) El Estagirita es Aristóteles, que había nacido en Estagira, ciudad griega de la península de Calcídica.
(3) Demiurgo: el que trabaja (ergon) para el pueblo (demos), es decir, el servidor del pueblo, los gobernantes.

Este “simplismo mental a que hemos llegado”, que denuncia Heleno Saña en su artículo, se refleja en el mundo de la enseñanza o, si se prefiere, de la educación, en la creciente promoción a la que estamos asistiendo, dentro del llamado Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales, de una asignatura que se llama “Economía”. 


¿No sería más interesante una asignatura que se llamara “Política”? Podría argumentarse en su contra el hecho de que una asignatura llamada “Política” sería un tanto peligrosa, ya que favorecería el adoctrinamiento político, como sucedía en los tiempos de la oprobiosa dictadura, y la manipulación de los estudiantes. Y sería muy probable, pero nadie parece alarmarse sin embargo demasiado del hecho de que se esté ya manipulando y adoctrinando religiosamente a los estudiantes con esta nueva fe y asignatura de la economía y con la promoción del consiguiente espíritu emprendedor, eufemismo de empresarial y capitalista, una nueva fe en el dios Dinero con la que se está imbuyendo a nuestros jóvenes del espíritu y la creencia, falsa como todas, de que la sociedad es un mercado donde todo se compra y se vende -hasta nosotros mismos si nos descuidamos- y no puede ser otra cosa... ¡Si el Estagirita levantara la cabeza…! 





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