jueves, 24 de diciembre de 2015

La escuela de Platón





El que contempla por primera vez el enorme cuadro del pintor belga Jean Delville titulado “La escuela de Platón” (1898), que cuelga ahora en el Musée d' Orsay de París en la sala de los simbolistas, se asombra de su enorme tamaño lo primero de todo y queda no poco perplejo ante lo que ven sus ojos. 

Aquello parece una escena del nuevo testamento con Jesucristo sentado en el centro predicando el evangelio a sus doce apóstoles, si no fuera porque estos están completamente desnudos. Atendiendo al título del cuadro pensamos entonces que se trataría de Sócrates, el maestro del divino Platón, acusado como fue de corromper con sus desenseñanzas a la dorada juventud ateniense, si no fuera porque este Sócrates nos recuerda demasiado a Jesucristo.  

El cuadro fue encargado por la universidad de la Sorbona de París, pero no llegó a exhibirse  allí nunca  por motivos de censura. 

El lienzo se presta a muchas sugerencias: por ejemplo la homosexualidad del propio Cristo y sus apóstoles, al que se compara iconográficamente, mutatis mutandis, con el filósofo griego, quien, como se sabe fue homosexual avant la lettre, lo que no deja de ser algo blasfemo y herético. 

Otra lectura del cuadro sería la doble herencia pagana y cristiana de nuestra cultura occidental, no poco machista y homófoba, a pesar de o debido a sus raíces griegas y judeocristianas. Sería un ejemplo de la fusión platonismo/cristianismo de nuestra tradición y acervo cultural.

El cuadro no deja de ser una exaltación de la belleza masculina, bastante idealizada, desde un punto de vista sensual y erótico. Es también una exaltación de la juventud de los efebos de largas melenas bajo el prisma pagano, griego, clásico, precristiano. 

El venerable maestro, Platón si hacemos caso del título del cuadro, estaría predicando una nueva doctrina de amor e idealismo, no precisamente la cristiana que ha ensombrecido el mundo durante dos mil años con su mensaje resignado y conformista, sino en todo caso el epicureísmo hedonista griego y el humanismo que sitúa al hombre como centro del universo.

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