sábado, 13 de agosto de 2016

Camino arriba, camino abajo

Si uno se deja caer por Milán (la Mediolanum de los romanos,  Milano actual), merece la pena visitar la exposición que le dedica la ciudad a Maurits Cornelis Escher (1898-1972) en el Palazzo Reale, artista auténticamente original cuyos diseños logran que nos replanteemos algunos de nuestros conceptos más básicos, como delante/detrás, arriba/abajo, cóncavo/convexo, dentro/fuera, izquierda/derecha, haciéndonos ver su relatividad. 

Ante la visión de algunos cuadros de M. C. Escher la lógica dominante -que dominamos y que nos domina al mismo tiempo a nosotros- se tambalea y derrumba por momentos. 


Ante un cuadro como este “Relatividad (1953)” uno no puede dejar de recordar aquella formulación del libro de Heráclito, o Heraclito, como quería Agustín García Calvo, que lo editó, tradujo y comentó en su magistral “Razón común” Editorial Lucina, 1985, que decía: CAMINO ARRIBA, CAMINO ABAJO, UNO SOLO Y EL MISMO (fragmento 60 de la edición citada).


Imaginemos un camino de doble sentido: para aquél que va el camino es de ida y para el que viene de venida, pero el camino en sí es uno solo, y en él coinciden los dos sentidos contrapuestos y relativos: esa “coincidentia oppositorum” es lo que configura el camino. Imaginemos ahora una escalera normal y corriente: lo mismo sirve para subir -de abajo arriba- que para bajar -de arriba abajo. La acción en sí "subir" o "bajar" es relativa, depende de nuestro punto de vista: lo que para el que sube es subida para el que baja es bajada. Todo depende de saber si tomamos el camino en su sentido ascendente o descendente.

 Subir y bajar, M. C. Escher (1960)

Cuando nos miramos en un espejo, nos damos cuenta de la relatividad de nuestras convenciones de “izquierda” y “derecha”: pues nuestra mano izquierda se convierte en la derecha de nuestro reflejo en el espejo y nuestra diestra en su zurda. Y viceversa.

Si damos el salto ahora del espacio, donde se dan estas contraposiciones de “arriba”, “abajo”, “izquierda” y “derecha”, que son seguramente el origen de los puntos cardinales de la brújula con la que nos orientamos, al tiempo, aparecen las correlaciones paralelas “adelante/antes” y “atrás/después”, y la coincidencia de que ir adelante, de lo pasado a lo futuro, como suponemos que va la flecha del tiempo ordinariamente, es lo mismo que ir de lo futuro a lo pasado.

Sobre la coincidencia de los opuestos “arriba” y “abajo”, más sólida y primitiva, según García Calvo, que "izquierda” y “derecha”, viene muy a cuento esta viñeta de Quino y su impagable Mafalda.


Otro cuadro de Escher que nos recuerda al presocrático de Éfeso  es el célebre Día y noche (pintado en 1938):


En el fragmento 31 de la citada edición, Heraclito critica a Hesíodo, quien, siendo como era considerado maestro de casi todas las cosas, uno de los mayores sabios de Grecia: NO CONOCÍA "DÍA Y NOCHE":  QUE ES QUE SON UNA Y LA MISMA COSA. Comenta a propósito García Calvo que "la diferencia es al mismo tiempo la identidad, en cuanto que no hay identidad de cada uno de los términos más que en su oposición al otro, ni hay diferencia entre uno y otro que no implique la identidad de ambos en aquello común sobre lo que se oponene uno y otro".

En el fragmento 48, Heraclito añade nuevos ejemplos de antítesis que se contraponen: EL DIOS, DÍA/NOCHE, INVIERNO/VERANO, GUERRA/PAZ, HARTURA/HAMBRE: TODOS LOS CONTRARIOS JUNTOS, ÉSE ES EL PENSAMIENTO.       

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