viernes, 2 de diciembre de 2016

Cinque sorrisi di Cavezzali

En las cinco viñetas de Massimo Cavezzali que os presento destacan, sobre todo, los bocadillos o "nuvolette", es decir las nubecillas que recogen los mensajes de lo que dice ese personaje suyo narigudo y de ojos saltones que parece constantemente indignado, y que es como un alter ego del autor. Y lo que dice son unas reflexiones bastante interesantes sobre el sentido de la vida, la libertad y la imposibilidad de seguir el mandato del oráculo de Delfos "conócete a ti mismo", por ejemplo. Y nos lo dice en ese otro romance o latín "degenerado" o "mal hablado" que es el italiano actual, su lengua madre, la lengua de la gran ópera, música pura. He aquí una muestra de algunas de sus ocurrencias que más han llamado mi atención:

"No todas las cosas del universo tienen  un sentido. ¡Yo soy una de esas!". 

Una de las características gramaticales que más nos diferencia del italiano a los castellanoparlantes es el plural, que nosotros hemos heredado del latín en -S (cosa/cosas; obstáculo/obstáculos) pero los italianos lo hacen en -E/-I,  conservado el plural del nominativo de la primera declinación en -E para los femeninos (cosa/cose) y el de la segunda declinación en -I para los masculinos (ostacolo/ostacoli).  

"Si no encuentras obstáculos quiere decir que te has equivocado de camino".

 "Por la privacy no puedo conocerme a mí mismo".

"Sin mí sería más libre de hacer lo que quiero".


"A veces quisiera ser yo mismo sin ser yo mismo".

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