miércoles, 15 de marzo de 2017

Ateísmo y ateología



La Associaçâo Brasileira de Ateus e Agnósticos (ATEA) defiende el ateísmo luchando contra la discriminación que padecen los ateos y agnósticos en ese país del continente americano, esencialmente católico, para lo que utiliza cartulinas como las siguientes que en lengua portuguesa, que es la que se habla en Brasil, vienen a decir lo siguiente:

La fe no da respuestas: sólo impide preguntas. 

La religión no imprime carácter. Bajo una imagen de Charles Chaplin, el entrañable Charlot, puede leerse: "No cree en Dios", y bajo una de Adolf Hitler, el sanguinario dictador y genocida: "Cree en Dios".  Es decir no eres mejor persona por ser religioso ni peor por no serlo.
 

Somos todos ateos con los dioses de los demás. 

Si Dios existe, todo está permitido.

Algunos, como Dostoyesqui escribieron lo contrario: "Si Dios no existe, todo está permitido; y si todo está permitido la vida es imposible". Pues bien, nuestros amigos brasileños, afirman, dándole la vuelta a la frase, que precisamente todo está permitido porque Dios existe.

Muchos creyentes, sean o no practicantes,  comentan a veces que si a ellos les dicen: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”, como pregonaba hace unos años el eslogan de un autobús ateo, cometerían todo tipo de tropelías, desde, por ejemplo, violar o matar a una persona hasta perpetrar un atraco...  




Ya Rafael Sánchez Ferlosio razonaba en alguno de sus libros o artículos que es cuando te dicen que Dios existe, un Dios como el cristiano, que todo lo perdona, cuando todo te está permitido. Puedes matar, puedes violar, puedes robar, puedes cometer cualquier pecado (o delito en su versión judicial), que el Dios cristiano te concederá el perdón,  siempre y cuando te arrepientas sinceramente, porque Su Hijo murió para redimirnos de la culpabilidad. Es precisamente la creencia en la existencia de Dios, habría que replicarle a Dostoyesqui, la que hace que todo esté permitido, por lo que la vida  resulta imposible.

Recordemos aquí a Ludwig Feuerbach, que dijo: “Dios no creó al hombre a su imagen y semejanza, como se dice en la Biblia, sino que fue el hombre quien creó a Dios a su imagen y semejanza.”



El prolífico filósofo francés Michel Onfray publicó en 2005 un libro titulado "Traité d' athéologie", donde reivindica, frente a la teología tradicional, el estudio de la ateología, hasta entonces relegada. En él fustiga los tres monoteísmos modernos -cristianismo, islamismo y judaísmo-, que comparten una serie, afirma, de idénticos desprecios: odio a la razón y la inteligencia, odio a la libertad, odio a la sexualidad, a las mujeres y al placer, odio a lo femenino, los cuerpos, los deseos, las pulsiones. En lugar de todo eso las tres religiones hegemónicas y monoteístas de nuestro mundo defienden la fe y la creencia, la obediencia y la sumisión, el gusto por la muerte y la pasión por el más allá, el ángel asexuado y la castidad, la virginidad y la fidelidad monogámica, la mujer como esposa y madre, el alma y el espíritu.

En una entrevista concedida al periódico El País en 2006 reconocía Onfray, con motivo de la traducción al castellano de su tratado:   "(La filosofía que hago) se la debo a Lucrecio. De él aprendí la posibilidad de una moral sin necesidad de Dios y trascendencia. Los hombres se inventan dioses porque no son capaces de mirar la realidad cara a cara".


Primus in orbe deos fecit timor. Un verso de Publio Papinio Estacio, en La Tebaida, dice lo siguiente: El temor creó el primero en el mundo a los dioses. Viene así a darle la razón a Feuerbach. El miedo, se entiende, de los hombres, por lo que los hombres son los que, temerosos, crearon a Dios, y no al revés. 
 


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