sábado, 3 de junio de 2017

¿Todo cambia?

La cantante Mercedes Sosa, alias La Negra, cantaba hace unos años con su cálida voz una preciosa tonada titulada “Todo cambia”, con una letra de inspiración heraclitana por aquello que se supone que dijo Heráclito de “pánta rheî”, y que realmente no dejó escrito ni dicho.

Sin embargo, se ha divulgado como doctrina de Heráclito la del flujo perpetuo de todas las cosas, lo que reducido a dos palabras, es "todo fluye", o sea:  todas las cosas, incluidos nosotros, las personas, entre las cosas como caso particular de cosa que somos, fluimos constantemente en el perpetuo río del tiempo,  como aquellos otros famosos ríos (potamoîsi toîsin autoîsin) en los que entramos y no entramos (embaínomén te kaì ouk embaínomen), estamos y no estamos (eîmén te kaì ouk eîmen), en los que se decía, malinterpretando a Heráclito, que sólo podíamos bañarnos una vez porque la segunda vez ni nosotros ni los ríos éramos ya los mismos, habida cuenta de que todo cambia y nosotros también con todo, como si paradójicamente no continuáramos siendo a la vez que cambiamos y al mismo tiempo los mismos... Por eso don Antonio Machado, el poeta, siguiendo con la lógica de la contradicción del efesio presocrático que era Heráclito, reformuló el dictum que se le atribuye en un verso precioso:  “Todo pasa y todo queda”. O, lo que podríamos decir con otras palabras, volviendo al tema de Mercedes Sosa: "Todo cambia y todo sigue igual".


Escuchemos a La Negra, y añadamos este estribillo a la copla que ella canta para poder entender un poco mejor cómo son las cosas en este nuestro mundo.

Cambia lo superficial,
cambia también lo profundo;
para seguir todo igual
cambia todo en este mundo.

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