miércoles, 5 de julio de 2017

Nihil durare potest...

Cuatro pentámetros dactílicos, que en la métrica clásica suelen combinarse con los hexámetros para formar el denominado dístico elegíaco, aparecen aquí en serie de cuatro katà stíchon [trasliteración del griego κατὰ στίχον «verso a verso»] en una composición anónima sobre un muro de Pompeya (CIL IV 9123). 


 En cuanto al significado son variaciones sobre un mismo tema. El Leitmotiv es todo cambia, nada permanece, la doctrina que Platón le endilgó a Heraclito del flujo perpetuo o pánta rheî [trasliteración del griego πάντα ῥεῖ «todo fluye»], que no contempla la segunda parte de la lógica de la contradicción del efesio (... y todo permanece), que formuló don Antonio Machado en un verso inolvidable: todo pasa y todo queda.

El cuarto verso del grafito presenta alguna dificultad de lectura porque no está clara en la inscripción la primera palabra, y se han propuesto otras interpretaciones pero la que damos, que es la que recoge el italiano Armando Polito en su libro La poessia sui muri di Pompei, parece la más apropiada. 

 NIHIL DURARE POTEST TEMPORE PERPETUO
 CUM BENE SOL NITUIT REDDITUR OCEANO
 DECRESCIT PHOEBE QUAE MODO PLENA FUIT
 VEN[TO]RUM FERITAS SAEPE FIT AURA L[E]VIS


 Nada a perpetuidad     puede en el tiempo durar. 
Bien que ha brillado el sol,     vuelve al océano a ir. 
Vuelve la luna a menguar     llena hace poco que fue. 
Suele el feroz vendaval    brisa volverse sutil. 

El grupo de rock alternativo suizo Nothence nos ofrece esta recreación musical titulada precisamente "Nihil durare potest tempore perpetuo", de su disco Post mortem memento vivere (2016).


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