sábado, 20 de junio de 2015

Omnia sunt/sint communia


Al parecer, un concejal madrileño ha prometido su cargo añadiendo a su "Sí, lo prometo" la fórmula latina "omnia sunt communia" como si se tratara de una fórmula sagrada de divinas palabras, como diría don Ramón. El secretario no lo entendió a la primera y la presidente tuvo que rogarle al concejal que repitiera su juramento para que constara en acta.  


"Omnia sunt communia" es una frase latina que procede de Tomás de Aquino, sacada de su contexto,  que es: "non licet furari ad hoc quod homo eleemosynam faciat (nisi forte in casu necessitatis, in quo omnia sunt communia)": no es lícito que una persona robe a fin de dar una limosna (a no ser tal vez  en caso de necesidad, en que todas las cosas son comunes).  

Se ve que el santo en este texto defiende ante todo la propiedad privada y por lo tanto condena el robo, como hace el séptimo mandamiento. Ni siquiera éste estaría justificado en la circunstancia de que fuera, como en Robin Hood, el príncipe de los ladrones, para dar una limosna a los pobres, pero matiza cristianamente  "excepto en caso de necesidad". No entiendo, por cierto, por qué algunos citan la frase diciendo "in extrema necessitate", cuando el aquinate escribió simplemente "in casu necessitatis",  no "in extremo casu necessitatis".

Fue sin embargo Thomas Müntzer quien divulgó la frase "omnia sint communia", cambiando el modo del verbo de Indicativo a Subjuntivo para expresar el deseo de que, no siendo de hecho las cosas comunes, deberían serlo sin embargo. La diferencia entre omnia sunt y omnia sint es muy importante: pasamos de la ingenua constatación falsa a todas luces de que todo es de todos,  a lo contrario, a que existe la propiedad privada y, por lo tanto, las cosas tienen dueños, de donde surge el deseo de que siendo las cosas así no sigan siendo así sin embargo: "sean comunes las cosas".


Omnia sint communia! fue la proclama de los campesinos alemanes durante las revueltas de los años 1524 y 1525, alentadas por el predicador anabaptista Thomas Müntzer, a raíz de la privatización de las tierras comunales que habían sido de propiedad pública. “¡Sea todo común!”, gritaban los campesinos contra el despotismo de los príncipes protestantes, o, como dice el refrán castellano, "lo que es del común (non) es de ningún", que no quiere decir que los bienes comunales se descuiden, sino que no deberían ser privatizados. Finalmente, los insurgentes fueron derrotados  en el campo de batalla  y recayó  sobre ellos la pesada losa de la Historia.
 
Me viene ahora a la cabeza que mis antiguas alumnas procedentes de las monjas de Selaya, de las que guardo un muy buen y agradecido recuerdo, de las alumnas no de las Religiosas Hijas de la Virgen de los Dolores, habían aprendido el Subjuntivo de esta graciosa manera: "Quiera Dios que brille el sol...", como expresión de un piadoso deseo. Claro que en español tenemos otra forma de formular los deseos invocando a la divinidad, que es  el ojalá, un resto árabe que evoca el nombre de Alá.

El adjetivo commnunis commnune está compuesto por el prefijo con, que indica instrumento y compañía,  y la raíz indoeuropea *moi-n-. La evolución del diptongo /oi/ a /u/ es completamente normal en latín, p. ej. oinos>unus. La raíz *moi, con vocalismo o, es una variante de *mei,  que significa "cambiar, mover, ir e intercambiar bienes y servicios dentro de una sociedad controlada por la ley o la costumbre" según el Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española. De este adjetivo derivan términos como comulgar, comunicar, comunidad, procomún, comunista y el curioso vocablo agrícola comuña, desconocido por estos pagos, para la mezcla de trigo con centeno, así como descomunal, que propiamente significa "fuera de lo común, extraordinario". 


De la misma raíz *moi-, con el sufijo *-nes, procede también el término latino munus, múneris, con el significado de "función o servicio que se hace a los demás", raíz que conservamos en municipio, donde entra en juego el verbo capio "coger",  con el sentido de asumir un compromiso, munificencia, donde es el verbo "hacer" el que interviene, o remunerar, donde el prefijo re- revela que se devuelve un favor o presente. Y por supuesto, cuando uno está exento de servicio o libre de cualquier cosa, está inmune, con el prefijo negativo in-, por lo tanto "sin cargo y sin carga", o "sin la carga de un cargo o de una enfermedad". Y de ahí podemos llegar hasta el síndrome de inmunodeficiencia, o a la carencia de inmunidad.

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