miércoles, 5 de septiembre de 2018

Memorándum del convento y despedida

I.- A partir de hoy dejo que corra al albur de su suerte esta bitácora electrónica que nació hace ahora cuatro otoños, cuando llegué a este viejo y destartalado convento de las hermanas  de la orden de Santa Clara de Asís, con la ilusión de enseñar latines bajo la égida protectora de Minerva*,  diosa romana de las ciencias y la sabiduría a imagen y semejanza de la griega Atenea, dentro de la modalidad de estudios internacionales de bacalaureado** humanístico y de ciencias sociales que se impartía y a los tres años dejó de impartirse en el monasterio. 



Estatua de Minerva, hoy desaparecida 

II.- Aquí profesé mis votos  durante tres cursos consecutivos hasta que se interrumpieron y abortaron dichos estudios humanísticos internacionales de golpe y sopetón por resolución del Concilio Escolástico del Convento del 7 del mes de junio del año del Señor de 2017, azuzado por la Madre Superiora, que impuso de un plumazo un límite de matrícula de nueve novicias como mínimo para que siguiera impartiéndose dicha modalidad, de lo que informamos en ¡Manda uebos!, lo que suponía de hecho su práctica extinción, como así se demuestra que haya sucedido.

  

III.-  Hago breve memoria aquí de mi ingreso en la Orden de las Clarisas. Corría, en efecto, el mes de septiembre del año del Señor de 2014, cuando yo llegué por traslado a este Convento, y había 13 novicias matriculadas en primer curso de la modalidad de Bacalaureado Internacional de Ciencias Sociales y Humanidades, y en segundo sólo había 5 cursándolo sin ningún impedimento ni limitación de cupo, pese al "lujo asiático" (sic) y dispendio, al decir de algunas,  que suponía.

IV.- El numerus clausus minimus establecido de nueve novicias no ha venido impuesto desde arriba, de las excelsas instancias de la jerarquía eclesiástica de la que dependemos, de cuyas alturas por otra parte, sean de izquierdas o sean de derechas,  no cabe esperar desgraciadamente que nos caiga nunca cosa buena alguna por aquí abajo (la pelea no está entre diestra y siniestra, se da entre arriba y abajo), sino de nuestro propio Concilio Escolástico que presidido por la férula autoritaria de nuestra reverendísima Madre Superiora es el órgano colegiado de gobierno del Convento. 

V.- El susodicho Concilio había decidido, en lugar de salvaguardar y potenciar esa opción por su valor formativo intrínseco, suprimirla habida cuenta, nunca mejor dicho lo de "cuenta", de su carácter minoritario y poco rentable económicamente hablando,  como si el cenobio de santa Clara de Asís fuera una institución lucrativa cualquiera o empresa privada de negocios.

VI.- Considero yo sin embargo que fue un designio personal de la Madre Superiora, en uno de sus coléricos arrebatos de ira, que Dios la perdone por ello si es así, refrendada por el Concilio, que dijo amén a su propuesta, no sin el tácito beneplácito de nuestra abadesa, sor María de Jesucristo y Cristojesús, subordinada como está a las autoritarias decisiones de la reverendísima Madre cual vulgar palanganera. No se puede hablar sensu stricto de un equipo regente que, inexistente, brilla por su ausencia en el Convento, o que, si existe, es sólo de iure y no de facto, y acata sin rechistar los designios de la autoridad incompetente, pues no hay una gestión colegiada, sino, más bien, una relación feudovasallática y jerárquicamente vertical entre la reverendísima Madre y sus acólitas. Tampoco fue una decisión aprobada por la prácticamente inexistente Comisión de "Coordinación", que se llama, cuando debería propiamente denominarse de "Subordinación", Ped(odem)agógica. Ya lo dice el refrán popular: Donde hay capitán no manda marinero. Ni hay democracia tampoco que valga y que se precie.




 Anuncio en un folio liso (en braille para que se produzca el milagro de que los ciegos puedan verlo) de las escaleras del Convento

VII.- Es verdad que,  como dijo públicamente la Lideresa Suprema, a la que tanto le gusta oír el grito alborozado de las neófitas de "¡Viva la Madre Superiora!" en la tradicional peregrinación anual a la Santa Sede donde tienen la oportunidad de desmadrarse por la noche aprovechando que la reverenda madre duerme a pierna suelta y ronca aparatosamente, y a la que tanto le agrada igualmente escucharse a sí misma cuando nos aburre hasta la hez a las hermanas, somnolientas a la hora de la siesta, y a María Santísima acaparando de un modo egocéntrico y ególatra durante dos horas consecutivas el uso y el abuso de la palabra -una palabra que no dice nada que no esté dicho ya-,    el Concilio Escolástico que ella regenta es el órgano de gobierno colegiado y democrático del Convento en el que están representados todos los miembros de la congregación.

VIII.- ¿Representados? Es posible que algunos, muy pocos. Quizá sólo estén representados los propios representantes. Presentes,  desde luego que no.  ¿Todos? No, todos no, claro, todos obviamente no, pues toda pretensión totalitaria es imposible por definición porque no hay todo que valga. Digamos de un modo generoso que una mayoría, nunca todos, una mayoría además minoritaria, valga el oximoro, dado el escaso número de electores que ejercen su derecho al sufragio,  lo que por algo será;   (las monjas clarisas, dicho sea entre paréntesis, estamos obligadas en el claustro del convento a participar por ley en los comicios, a diferencia de los otros estamentos,  por lo que a las que no queremos delegar irresponsablemente nuestra representación no nos queda otra que el voto en blanco); una mayoría minoritaria, decía más arriba y sigo diciendo ahora, afín a las directrices  de la Orden, que se hace pasar por la totalidad, tal es la engañifa del sistema de dominio vigente que conocemos y padecemos.

IX.- Además, nuestros supuestos representantes "no nos representan", no porque no quieran sino porque, aunque quieran, no pueden, dada la imposibilidad tanto física como metafísica de hacerlo.  Si parece que estar en contra de una resolución tomada por un órgano jerárquico de una democracia orgánica como ésta es oponerse a la democracia misma tal y como la padecemos y conocemos, qué le vamos a hacer, a lo mejor es verdad, eso sólo Dios, o lo que es lo mismo, nadie lo sabe,  pero en todo caso no es ningún delito ni pecado alguno, sobre todo cuando a este régimen le llaman democracia y no lo es, sino la reencarnación más perfecta de una dictadura.

 Cita de Biung Chul-Han que cita a Emmanuel Lévinas, dibujo de Arkás.


X.- Los representantes no pueden expresar como portavoces la opinión y el parecer de sus electores representados, cuando estos últimos no tienen ni la más remota idea de lo que va a dirimirse, porque no se les ha propuesto la cuestión previamente para discusión y debate, y no está incluida por lo tanto en el orden del día de los asuntos que van a  despacharse, sino que se propone sobre la marcha, a traición y por sorpresa, como el conejo que, acomodado en el doble fondo ciego del sombrero de copa, saca inesperadamente el ilusionista de repente  de la chistera por arte de magia para fascinar al personal del público, por lo que los asistentes no han consultado a la sazón a sus bases, como suele decirse, para lo que deberían haber convocado previamente una asamblea.

XI.- Por otro lado, la correlación de fuerzas en los órganos jerárquicos y orgánicos o estamentales de toma de decisión no es proporcional al número de integrantes del sector que representan, ya que los estamentos más numerosos suelen estar infra-representados cuantitativamente, y los menos numerosos supra-representados, por lo que ni siquiera se cumple el principio fundacional y fundamental de cualquier democracia de que una persona es un voto y todos los votos tienen idéntico valor a los ojos del Señor, no siendo por lo tanto unos de más valer que los demás y otros de menos que los otros. 

XII.- En fin, a raíz de aquello, hermanas mías, confieso que no me quedaba a mí ya ni mucho humor ni ganas de seguir en el claustro de la Orden, dentro de los muros del Convento, la verdad sea dicha, ni  me sentía yo protegida bajo la égida de Minerva. Me venía  a las mientes una y otra vez aquel hexámetro de Horacio de su Arte Poética tū nihil inuītā facies dīcesue Mineruā (Nada harás ni dirás si no quiere, contraria, Minerva), que resonaba como una advertencia una y otra vez en mis oídos.   No  tenía tampoco ya para mí demasiado sentido seguir bregando en esta añosa institución donde desemboca casi toda la enseñanza concertada capitalina, auténtico cementerio de paquidermos y parque jurásico de momias zoológicas disecadas, una vez desaparecido el aliciente que me había atraído, por lo que decidí volver sobre mis pasos a los lares de mi antigua y querida clausura rural de procedencia. 


 Jardines del convento. A la derecha, se entrevé el templete, y debajo,  la estatua de Minerva.

XIII.- La tarea de mantener esta bitácora electrónica abierta como un códice de pergamino al público hasta hoy mismo ha merecido la pena sin embargo. Confío sin mucha confianza, la verdad sea dicha, en que algunas de sus páginas puedan servir a alguna hermana, novicia o persona cualquiera que a ellas se asome por casualidad para la reflexión y la crítica de las ideas imperantes, lo que me dejaría ya bastante satisfecha, por lo que, por si acaso, no voy a cerrar la bitácora ni a eliminar sus páginas, sino que las dejo aquí colgadas, aunque no haré más actualizaciones, como decía al principio. Queden, pues, aquí, valgan para lo que valgan, si para algo valieren, que lo dudo, hasta que disponga de ellas el servidor que las aloja. Nunca se sabe si puede servir para algo bueno lo que se hace y lo que se dice, y en la duda anida a veces la fe, amén de la esperanza, dos por cierto de las tres virtudes teologales.


XIV.- Hago, para acabar, un somero balance y análisis del desarrollo de la bitácora: Hemos sacado, en total, quinientas y diez y ocho páginas a lo largo de estos años, y recibido ochenta mil y trescientas cuarenta y seis visitas a fecha de hoy (décimo quinto día del mes de agosto del año del señor de dos mil y diez y ocho en que se escribe este memorándum), según las estadísticas consultadas, procedentes la mayoría de las Españas y también de las Américas (México, Argentina, Estados Unidos, Colombia y Chile, en suma de países hispanoparlantes), pero asimismo de Rusia, Alemania, Irlanda y Francia, cosechando la cifra de setenta y siete comentarios. Doy por no malgastados el tiempo y las energías dedicadas al empeño.

Anuncio de la puerta principal del convento en un folio liso (en braille para ciegos).


XV.- Por mi parte no me queda ya más que despedirme cordialmente y sin amargura de vosotras, amigas mías, porque he disfrutado durante cuatro años de vuestra sororidad: cuatro cursos impartiendo lenguas clásicas, tres durante el día,  y otro más, este último, igualmente por la noche. En la nocturnidad, precisamente, inicié mis votos en otro convento de la capital vistiendo la grave toca y el luengo manto de las venerables madres por primera vez en el ya lejano año del Señor de mil y novecientos y ochenta y tres, por lo que para mí la noche no era ninguna novedad ni tenía demasiados secretos, sino que ha sido un agradable reencuentro, y por eso animé desde el primer momento a las novicias a cosechar los frutos de los estudios nocturnos con el lema "CARPE NOCTEM", a imagen y semejanza del tópico horaciano del "CARPE DIEM", que quiere decir en paráfrasis como bien podéis adivinar "coge la noche, que no se te escape, y aprovéchala".

XVI.- Bien es verdad que no eran lo mismo, ay, aquellos cuatro años de Bacalaureado que había entonces, cuando yo me ordené vistiendo estos hábitos, tres de BUP y uno de COU como se llamaban en aquellos ya remotos tiempos, que los dos del raquítico actual que trajo consigo la LOGSE y sus sucesivas actualizaciones y aplicaciones prácticas que hemos padecido hasta llegar a la última, la más nefasta de todas ellas, no por otra cosa sino porque es la que nos toca ahora, la que estamos soportando actualmente, la LOMCE, que critican incluso los propios mandarines que, por otro lado, nos obligan a cumplir, forzados como están, pobrecitos ellos, a obedecer y a hacérnosla acatar comulgando con ruedas de molino.   No olvidéis, hermanas, la máxima de que  los que mandan son ellos los más mandados al fin y a la postre, aunque no lo parezca a primera vista, pues "la ley es la ley" y cumplirla, sea la que sea, por muy dura que sea, dura lex sed lexes lo que dicen que Dios nos manda. 

XVII.-Conque ya sólo me resta aquí y ahora despedirme como es menester no sin una lagrimita de emoción en los ojos, con mucho cariño y mis mejores recuerdos,  de todas vosotras, amigas mías, lectoras, antiguas novicias y compañeras, queridas hermanas de clausura, dándoos un abrazo y un piadoso ósculo a todas y cada una de todo corazón y diciéndoos que ha sido un placer (y no un trabajo) el haber orado y colaborado con vosotras disfrutando de la amable reclusión de este monasterio, e invitándoos a seguirme leyendo, si así lo deseáis, por este otro sitio a donde  me dirijo. 

Nota bene: 
*De Minerva precisamente, prodigio pagano, se alzó en tiempos en el patio ajardinado del convento donde oraban y se solazaban las hermanas una estatua bajo una glorieta que presidió las infames novatadas que infligían los estudiantes veteranos a los de ingreso, sobre una fuente de un caño donde apagaban su sed con el agua fresca del conocimiento. Estaba representada la divinidad al uso con casco guerrero, escudo con la cabeza terrible de la górgona Medusa, que petrificaba con su mirada, y luenga lanza, y había una leyenda a sus pies prácticamente ilegible, que decía "EGO SUM..." Es decir: yo soy... (Podemos intuir aproximadamente más que restituir la continuación de la leyenda latina, que sería algo así como: ...MINERVA, DEA SAPIENTIAE ET INTELLIGENTIAE ET BONARUM ARTIUM, por ejemplo) ...Minerva, la diosa de la sabiduría y de la inteligencia y de las buenas artes, o algo similar por el estilo.

**La palabra bachiller, según Corominas, entró en nuestra lengua en el siglo XIV como préstamo del francés bachelier, “joven que aspira a ser caballero”, que habría llegado a la lengua francesa como desarrollo del latín vulgar baccalaris, de origen incierto. La palabra bacalaureado se formó al añadir a baccalaris el adjetivo laureatus “coronado de laurel”. El bacalaureado o bachillerato, por lo tanto, sería el grado que alcanza el joven bachiller que lo hace digno de la apolínea guirnalda de laurel.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Soltando cabos sueltos (y 3)

In memoriam Isabel Escudero (1944-2017)
Hoy la censura ha cambiado / el no de lo prohibido / por el sí de lo mandado.

Una plegaria 
Un creyente se arrodilla y le pide a Dios misericordioso (o a Jehová o a Alá; cada feligrés puede poner aquí el nombre propio de su Dios correspondiente, porque igual da uno que otro ya que al fin y a la postre todos son el mismo) con lágrimas en los ojos y mucho fervor religioso: “Señor todopoderoso, ¡haz que desparezca todo lo malo que hay en mí y que me hace tan infeliz!” El Señor oyó y escuchó su plegaria desde lo alto, y el creyente... ¡desapareció!


Pereat Academia! Pereant Professores! 


No conozco, mea culpa, mea maxima culpa, ni el pensamiento ni la obra del escritor y filósofo ruso Alexander Herzen (1812-1870) pero buscando en la Red la letra del Gaudeamus igitur a la contra que escribió Agustín García Calvo, me encuentro con que en una biografía de Herzen escrita por Aileen M. Kelly (The Discovery of Chance, Harvard University Press, 2016, Cambridge, Massachusetts) se cuenta que, recién graduado por la Universidad de Moscú escribió en 1833: Pereat Academia! Pereant Professores!, parodiando y contradiciendo los canturreados versos del Gaudeamus que hacen la pelota infame al mundo académico: Vivat Academia! Vivant professores!



Sugerencia de un alumno

Supongo que quizá se le haya ocurrido alguna vez a alguien, a más de uno a buen seguro, pero a mí, desde luego, no se me había pasado por la cabeza, y no me parece desde luego ningún disparate, sino todo lo contrario, relacionar el mito clásico de Pigmalión de Ovidio, no ya con la obra de teatro de Bernard Shaw del mismo título, que es evidente, sobre la que se basó la película de George Cukor de 1964 My fair lady, versión musical de otra inglesa más antigua de los años treinta, sino con el entrañable Pinocho de Collodi.


Otra perla del Diálogo de la lengua de don Juan de Valdés

...Todavía es mi opinión que la iñorancia de la lengua latina, que los tiempos passados ha avido en España, ha sido muy principal causa para la negligencia que avemos tenido en el escrivir bien la lengua castellana. 


Cada uno tiene su opinión

La democracia, este régimen desarrollado en que hemos venido a parar como si fuera el final de los tiempos, se sustenta en la idea de que cada cual tiene su opinión, cuando todo el mundo sabe que son las opiniones las que, construidas desde arriba, tienen a cada cual, se apoderan de nosotros y nos hacen suyos subyugándonos, y enrevesándonos la cosa al hacernos creer que somos nosotros los que las tenemos a ellas. 

La lengua suelta y fuera de regla
Nebrija era consciente de que antes de escribir él su gramática, que es la primera que se escribió en castellano y en una lengua europea moderna, publicada en 1482, el año en que se descubrió América y se echó a los moros de España, la lengua “anduvo suelta y fuera de toda regla”, por lo que había recibido “en pocos siglos muchas mudanzas”. Aspiraba el gramático a meterla en cintura y ponerle sujeción, para que anduviera a partir de entonces regulada y no sufriera tantos cambios y desmanes, bajo la corona de la católica reina. Pretendía Nebrija la uniformización de una lengua viva y de expresión oral en beneficio de su forma escrita. Ofrece el gramático a su majestad la católica reina una gramática, un arma desconocida y aliada del Imperio: herramienta de conquista en las recién descubiertas Américas, que servirá para acabar con la lengua suelta y fuera de regla del pueblo. Desde entonces son necesarios los maestros y profesores de lengua y literatura castellanas: la gente no puede aprender a leer y a escribir por su propia lengua, como ha aprendido a hablar, sin un profesional que le enseñe, por lo que la lengua de Castilla, dotada de su gramática, pasó a enseñarse como tradicionalmente se enseñaba el latín a los estudiantes. 

Txoria txori

A comienzos del año en curso nos dejaba el poeta vasco Joxean Artze (1939-2018) autor de uno de los poemas más bellos dentro de la brevedad que conozco, que se ha convertido en poesía popular, porque acierta a formular con muy pocas palabras esas cosas que todos sentimos y pensamos y no logramos a veces expresar con nuestras palabras: Txoria txori, en eusquera o, lo que es lo mismo, Pájaro, pajarito, que Mikel Laboa musicó y otros muchos han cantado, como por ejemplo, recientemente Anne Etchegoyen, que tituló su versión “Hegoak” (Las alas), por ser la palabra con la que se abre el poema; Hegoak ebaki banizkio / nerea izango zen, / ez zuen alde egingo. ( Si le hubiera cortado las alas / habría sido mío, / no se me habría escapado). Bainan, honela / ez zen gehiago txoria izango. (Pero así, / habría dejado de ser pájaro) Eta nik... / txoria nuen maite (Y yo... / yo lo que amaba era el pájaro). 
Las palabras pronunciadas se las lleva el viento, su naturaleza es volar por los aires o en el recuerdo de nuestra memoria como si fueran mariposas, mientras que si las escribimos paralizamos su vuelo, dejarán de revolotear en torno nuestro, como si hubiéramos tomado una fotografía. La mariposa que volaba ha sido ahora disecada, atravesada con un alfiler entomológico y clavada en un corcho y guardada en una vitrina con una bolita de alcanfor o naftalina a fin de inmortalizarla dándole paradójicamente la muerte.

Del demonio de Sócrates
Si algo se sabe de Sócrates con certeza es que no sabía gran cosa ni con certeza: o como él dice en su discurso de defensa ante los jueces que acabaron condenándolo a muerte “que, no sabiendo de las cosas del Hades, así mismo reconozco que no lo sé”. Sólo una creencia positiva aparece en Sócrates: el daimon o demonio, aquella voz que se hacía oír para avisarle a veces. Pero justamente el daimon es un demonio esencialmente negativo; “cuando sobreviene, me hace siempre señal de apartarme de lo que vaya a hacer, pero a hacer no me incita nunca”. Ese duende o genio divino que lo acompañó que era niño desanimó a Sócrates de escribir. Y en cambio, su vida, sus desenseñanzas o desengaños y su condena a muerte por un tribunal democrático provocaron el nacimiento de un género literario nuevo al que pertenecen, entre otros perdidos, los diálogos de Platón y Jenofonte.



De identitate
La identidad ya sea nacional, ya sea individual es la superstición moderna más poderosa que hay, un fetichismo en el sentido etimológico de la palabra: el término fetiche igual que hechizo, el primero a través del francés fétiche, proceden del latín facticium, que significa artificial, inventado, imitativo, hecho adrede-, y en el doble significado de culto irracional a seres o entidades sobrenaturales y admiración exagerada hacia algo a lo que se le otorgan unas virtudes extraordinarias que a todas luces no posee.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Soltando cabos sueltos (2)

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Lectura del santo evangelio según san Pablo. 
Escribe el apóstol dos epístolas a los de Tesalónica que, aunque fieles a la fe, estaban preocupados por el anuncio de la próxima venida del Señor y el inminente fin del mundo y consiguiente juicio final. Esto fomentaba la haraganería, por lo que el apóstol les sale al paso diciéndoles que se retrasa la anunciada parusía, y les habla de la necesidad de trabajar sin preocuparse demasiado de un acontecimiento que todavía no es inminente: la espera es larga, les dice, y hay que procurarse el sustento del alimento con el trabajo sin hacer cábalas que fomenten la holgazanería. “... el que no quiere trabajar que no coma”. (2 Tesalonicenses 3, 10). El apóstol que había helenizado el mensaje nacionalista judío de Jesús haciéndolo universal, esto es, católico, introducía así ahora la ética judía del amor al trabajo en el espíritu griego, ajeno a él,  de las comunidades helénicas por él cristianizadas. 
 

oOo 
Una perla de El Diálogo de la Lengua de don Juan de Valdés.
MARCIO ¿Pero de los nombres latinos cabeçados en ex-, como excelencia, experiencia, etc., no querréis que quitemos la x? 
VALDÉS Yo siempre la quito, porque no la pronuncio, y pongo en su lugar s, que es muy anexa a la lengua castellana; esto hago con perdón de la lengua latina, porque quando me pongo a escrivir en castellano no es mi intento conformarme con el latín, sino esplicar el conceto de mi ánimo de tal manera que, si fuere possible, qualquier persona que entienda el castellano alcance bien lo que quiero dezir. 
TORRES Para deziros verdad, esto se me haze un poco durillo. 
VALDÉS ¿Por qué? 
TORRES Porque yo no sé con qué autoridad queréis vos quitar del vocablo latino la x y poner en su lugar la s. 
VALDÉS ¿Qué más autoridad queréis que el uso de la pronunciación?
oOo
¿Qué es qué y quién es quién?
¿Qué sucede cuando nos preguntamos al modo socrático ¿qué es? (τί ἐστιν)? La pregunta está pidiendo a gritos una definición, pero la propia exigencia de definición demuestra que lo que se pregunta no está claramente determinado, por lo que al preguntarlo lo ponemos en tela de juicio. Resulta que el pronombre interrogativo griego tónico τί (qué, latín quid) es la forma neutra del indefinido átono τι (algo), y lo mismo sucede con la forma no neutra τίς (quién, latín quis), correlato tónico del indefinido átono τις (alguien). El resultado de esa pesquisa suele ser una aporía, es decir, un callejón sin salida. Cuando preguntamos con qué,  ponemos el énfasis del acento τί en algo indeterminado τι, lo que revela que por mucho que nos empeñemos estamos ante un claroscuro, ante una gama de difuminados y sutiles grises entre lo blanco y lo negro que nunca llegan a una definición clara y precisa, porque definir una cosa supone convertirla en idea, idealizarla, y tomarla por lo tanto por la cosa que no es.


oOo
De la perversa inversión del lenguaje políticamente correcto
JOB SHARING: El lenguaje políticamente correcto nos viene dado muchas veces en la lengua del Imperio, que parece más elegante que la nuestra porque no se entiende muy bien a primera vista lo que quiere decir. Pasa lo mismo con la música supuestamente popular: las letras en inglés, parecen más interesantes y menos anodinas de lo que son en realidad, baby... Así, por ejemplo, trabajar a media jornada lo llaman job sharing, es decir trabajo que se comparte con otra persona... y, por supuesto, salario mínimo también compartido, que, no hace falta decirlo, es la mitad de un sueldo normal, por lo que no te llega ni a mitad de mes.


EMOTIONAL SALARY: Aunque el dinero no lo es todo, su pretensión totalitaria sin embargo es llegar a alcanzar la omnipotencia de Dios, al que ha sustituido. Y como no nos lo dan gratis, sino a cambio de la venta de nuestra capacidad de hacer cosas o fuerza de trabajo en terminología marxista, no contentos con hacernos ganar el pan con el sudor de nuestra frente prostituida, como mandan la Biblia y san Pablo a los tesalonicenses, nuestros pagadores nos retribuyen con la especie del “salario emocional”, no con un sueldo digno, es decir, generosamente elevado, sino con el reconocimiento de nuestra inestimable labor, una sonrisa de agradecimiento por el trabajo bien hecho, una palmadita en la espalda y unas palabras de ánimo..., todo lo que pueda servir como coartada para ahorrarse la pasta, la soldada mercenaria propiamente dicha, capitalizando los sentimientos y emociones, es decir, el amor, para pagarnos con él, una vez convertido en sucedáneo del capital.

 

COLIVING: Muchos jóvenes que quieren independizarse de sus familias se ven obligados a compartir piso con otras personas, como los estudiantes, más allá de los treinta años, porque así el alquiler resulta más barato, y como no tienen un sueldo suficiente porque trabajan a media jornada (job sharing) y porque les pagan las numerosas horas extras con salario emocional cuando en el mejor de los casos se las pagan (emotional salary), lo llaman convivencia, pero para que no se vea el sarcasmo expresivo, lo dicen, manda güebos, en inglés, que resulta más in y más fashionable, y así se entiende un poco menos.

CHECK-UP: Hacerse un chequeo, expresión que ha ingresado en nuestro diccionario y en tantos otros, habida cuenta de la influencia de la lengua anglosajona del Imperio en las demás, es hacerse un reconocimiento médico general, es decir, como decía Iván Illich, convertirse en paciente sin estar enfermo. Lo que no deja de ser, en términos ajedrecísticos, un “Jaque al Rey”, un aviso del peligro que corre nuestra salud si se chequea. Y es que la etimología de la palabra “jaque” nos remonta, parece mentira, hasta el Sha del Irán. La palabra Sha, en efecto, fonéticamente /šāh/, significa “rey” en persa, y, a través del latín medieval “scaccus” pasó al francés antiguo “eschec”, para referirse al juego real, que era el ajedrez, y de ahí al inglés medieval “check”, de donde el check-in, el check-out y el check-up de marras. Los jugadores, en efecto, de ajedrez, muy educados, avisan cada vez que el Rey corre peligro diciendo: Jaque, o, lo que es lo mismo, ¡Rey! En castellano adoptamos la variante “escaque” que, entrada en 1283, designó al ajedrez, después sus casillas y finalmente una cuadricula cualquiera, y de ahí nos han venido el verbo escaquearse, que es cambiar de casilla... Pero de la lengua del Imperio nos han venido también los cheques, que no dejan de ser comprobaciones de nuestra cuenta corriente: el empleado del banco chequea la firma y coteja cuidadosamente que la del talón coincida con la del depositario, registrada en la entidad, y luego comprueba si tenemos fondos efectivos, es decir, si nuestra cuenta corriente goza de buena salud.

oOo
Contra lo que dijo Steve Jobs
 
La identificación con el trabajo constituye una forma de alienación cada vez más frecuente ya que implica identificarse con la explotación que, finalmente, se convierte en autoexplotación voluntaria. La alienación consiste en fusionar una pasión que es fuente de algún tipo de satisfacción con el trabajo asalariado, que es explotación económica, lo que inevitablemente conduce a la persona a amar su explotación en tanto en cuanto le reporta una satisfacción en el terreno moral que en muchas ocasiones le permite sentirse realizada en su vida sacrificada en el altar del trabajo asalariado. El fundador de Apple Steve Jobs, en su célebre discurso en la universidad de Standford, venía a decir, con otras palabras esto mismo: Trabaja en lo que te guste para que te guste tu trabajo y sea la fuente de la que mane tu felicidad. Es decir: Esclavízate de algo que te guste para que te guste tu esclavitud. ¿Qué nos prometen a cambio de nuestra sumisión? Lo de siempre: La esperanza de una vida futura, es decir, siempre pospuesta para el día de mañana que, por definición, nunca llega: la tierra prometida de un futuro mejor que no acaba de llegar, siempre por venir.