miércoles, 5 de septiembre de 2018

Memorándum del convento y despedida

I.- A partir de hoy dejo que corra al albur de su suerte esta bitácora electrónica que nació hace ahora cuatro otoños, cuando llegué a este viejo y destartalado convento de las hermanas  de la orden de Santa Clara de Asís, con la ilusión de enseñar latines bajo la égida protectora de Minerva*,  diosa romana de las ciencias y la sabiduría a imagen y semejanza de la griega Atenea, dentro de la modalidad de estudios internacionales de bacalaureado** humanístico y de ciencias sociales que se impartía y a los tres años dejó de impartirse en el monasterio. 



Estatua de Minerva, hoy desaparecida 

II.- Aquí profesé mis votos  durante tres cursos consecutivos hasta que se interrumpieron y abortaron dichos estudios humanísticos internacionales de golpe y sopetón por resolución del Concilio Escolástico del Convento del 7 del mes de junio del año del Señor de 2017, azuzado por la Madre Superiora, que impuso de un plumazo un límite de matrícula de nueve novicias como mínimo para que siguiera impartiéndose dicha modalidad, de lo que informamos en ¡Manda uebos!, lo que suponía de hecho su práctica extinción, como así se demuestra que haya sucedido.

  

III.-  Hago breve memoria aquí de mi ingreso en la Orden de las Clarisas. Corría, en efecto, el mes de septiembre del año del Señor de 2014, cuando yo llegué por traslado a este Convento, y había 13 novicias matriculadas en primer curso de la modalidad de Bacalaureado Internacional de Ciencias Sociales y Humanidades, y en segundo sólo había 5 cursándolo sin ningún impedimento ni limitación de cupo, pese al "lujo asiático" (sic) y dispendio, al decir de algunas,  que suponía.

IV.- El numerus clausus minimus establecido de nueve novicias no ha venido impuesto desde arriba, de las excelsas instancias de la jerarquía eclesiástica de la que dependemos, de cuyas alturas por otra parte, sean de izquierdas o sean de derechas,  no cabe esperar desgraciadamente que nos caiga nunca cosa buena alguna por aquí abajo (la pelea no está entre diestra y siniestra, se da entre arriba y abajo), sino de nuestro propio Concilio Escolástico que presidido por la férula autoritaria de nuestra reverendísima Madre Superiora es el órgano colegiado de gobierno del Convento. 

V.- El susodicho Concilio había decidido, en lugar de salvaguardar y potenciar esa opción por su valor formativo intrínseco, suprimirla habida cuenta, nunca mejor dicho lo de "cuenta", de su carácter minoritario y poco rentable económicamente hablando,  como si el cenobio de santa Clara de Asís fuera una institución lucrativa cualquiera o empresa privada de negocios.

VI.- Considero yo sin embargo que fue un designio personal de la Madre Superiora, en uno de sus coléricos arrebatos de ira, que Dios la perdone por ello si es así, refrendada por el Concilio, que dijo amén a su propuesta, no sin el tácito beneplácito de nuestra abadesa, sor María de Jesucristo y Cristojesús, subordinada como está a las autoritarias decisiones de la reverendísima Madre cual vulgar palanganera. No se puede hablar sensu stricto de un equipo regente que, inexistente, brilla por su ausencia en el Convento, o que, si existe, es sólo de iure y no de facto, y acata sin rechistar los designios de la autoridad incompetente, pues no hay una gestión colegiada, sino, más bien, una relación feudovasallática y jerárquicamente vertical entre la reverendísima Madre y sus acólitas. Tampoco fue una decisión aprobada por la prácticamente inexistente Comisión de "Coordinación", que se llama, cuando debería propiamente denominarse de "Subordinación", Ped(odem)agógica. Ya lo dice el refrán popular: Donde hay capitán no manda marinero. Ni hay democracia tampoco que valga y que se precie.




 Anuncio en un folio liso (en braille para que se produzca el milagro de que los ciegos puedan verlo) de las escaleras del Convento

VII.- Es verdad que,  como dijo públicamente la Lideresa Suprema, a la que tanto le gusta oír el grito alborozado de las neófitas de "¡Viva la Madre Superiora!" en la tradicional peregrinación anual a la Santa Sede donde tienen la oportunidad de desmadrarse por la noche aprovechando que la reverenda madre duerme a pierna suelta y ronca aparatosamente, y a la que tanto le agrada igualmente escucharse a sí misma cuando nos aburre hasta la hez a las hermanas, somnolientas a la hora de la siesta, y a María Santísima acaparando de un modo egocéntrico y ególatra durante dos horas consecutivas el uso y el abuso de la palabra -una palabra que no dice nada que no esté dicho ya-,    el Concilio Escolástico que ella regenta es el órgano de gobierno colegiado y democrático del Convento en el que están representados todos los miembros de la congregación.

VIII.- ¿Representados? Es posible que algunos, muy pocos. Quizá sólo estén representados los propios representantes. Presentes,  desde luego que no.  ¿Todos? No, todos no, claro, todos obviamente no, pues toda pretensión totalitaria es imposible por definición porque no hay todo que valga. Digamos de un modo generoso que una mayoría, nunca todos, una mayoría además minoritaria, valga el oximoro, dado el escaso número de electores que ejercen su derecho al sufragio,  lo que por algo será;   (las monjas clarisas, dicho sea entre paréntesis, estamos obligadas en el claustro del convento a participar por ley en los comicios, a diferencia de los otros estamentos,  por lo que a las que no queremos delegar irresponsablemente nuestra representación no nos queda otra que el voto en blanco); una mayoría minoritaria, decía más arriba y sigo diciendo ahora, afín a las directrices  de la Orden, que se hace pasar por la totalidad, tal es la engañifa del sistema de dominio vigente que conocemos y padecemos.

IX.- Además, nuestros supuestos representantes "no nos representan", no porque no quieran sino porque, aunque quieran, no pueden, dada la imposibilidad tanto física como metafísica de hacerlo.  Si parece que estar en contra de una resolución tomada por un órgano jerárquico de una democracia orgánica como ésta es oponerse a la democracia misma tal y como la padecemos y conocemos, qué le vamos a hacer, a lo mejor es verdad, eso sólo Dios, o lo que es lo mismo, nadie lo sabe,  pero en todo caso no es ningún delito ni pecado alguno, sobre todo cuando a este régimen le llaman democracia y no lo es, sino la reencarnación más perfecta de una dictadura.

 Cita de Biung Chul-Han que cita a Emmanuel Lévinas, dibujo de Arkás.


X.- Los representantes no pueden expresar como portavoces la opinión y el parecer de sus electores representados, cuando estos últimos no tienen ni la más remota idea de lo que va a dirimirse, porque no se les ha propuesto la cuestión previamente para discusión y debate, y no está incluida por lo tanto en el orden del día de los asuntos que van a  despacharse, sino que se propone sobre la marcha, a traición y por sorpresa, como el conejo que, acomodado en el doble fondo ciego del sombrero de copa, saca inesperadamente el ilusionista de repente  de la chistera por arte de magia para fascinar al personal del público, por lo que los asistentes no han consultado a la sazón a sus bases, como suele decirse, para lo que deberían haber convocado previamente una asamblea.

XI.- Por otro lado, la correlación de fuerzas en los órganos jerárquicos y orgánicos o estamentales de toma de decisión no es proporcional al número de integrantes del sector que representan, ya que los estamentos más numerosos suelen estar infra-representados cuantitativamente, y los menos numerosos supra-representados, por lo que ni siquiera se cumple el principio fundacional y fundamental de cualquier democracia de que una persona es un voto y todos los votos tienen idéntico valor a los ojos del Señor, no siendo por lo tanto unos de más valer que los demás y otros de menos que los otros. 

XII.- En fin, a raíz de aquello, hermanas mías, confieso que no me quedaba a mí ya ni mucho humor ni ganas de seguir en el claustro de la Orden, dentro de los muros del Convento, la verdad sea dicha, ni  me sentía yo protegida bajo la égida de Minerva. Me venía  a las mientes una y otra vez aquel hexámetro de Horacio de su Arte Poética tū nihil inuītā facies dīcesue Mineruā (Nada harás ni dirás si no quiere, contraria, Minerva), que resonaba como una advertencia una y otra vez en mis oídos.   No  tenía tampoco ya para mí demasiado sentido seguir bregando en esta añosa institución donde desemboca casi toda la enseñanza concertada capitalina, auténtico cementerio de paquidermos y parque jurásico de momias zoológicas disecadas, una vez desaparecido el aliciente que me había atraído, por lo que decidí volver sobre mis pasos a los lares de mi antigua y querida clausura rural de procedencia. 


 Jardines del convento. A la derecha, se entrevé el templete, y debajo,  la estatua de Minerva.

XIII.- La tarea de mantener esta bitácora electrónica abierta como un códice de pergamino al público hasta hoy mismo ha merecido la pena sin embargo. Confío sin mucha confianza, la verdad sea dicha, en que algunas de sus páginas puedan servir a alguna hermana, novicia o persona cualquiera que a ellas se asome por casualidad para la reflexión y la crítica de las ideas imperantes, lo que me dejaría ya bastante satisfecha, por lo que, por si acaso, no voy a cerrar la bitácora ni a eliminar sus páginas, sino que las dejo aquí colgadas, aunque no haré más actualizaciones, como decía al principio. Queden, pues, aquí, valgan para lo que valgan, si para algo valieren, que lo dudo, hasta que disponga de ellas el servidor que las aloja. Nunca se sabe si puede servir para algo bueno lo que se hace y lo que se dice, y en la duda anida a veces la fe, amén de la esperanza, dos por cierto de las tres virtudes teologales.


XIV.- Hago, para acabar, un somero balance y análisis del desarrollo de la bitácora: Hemos sacado, en total, quinientas y diez y ocho páginas a lo largo de estos años, y recibido ochenta mil y trescientas cuarenta y seis visitas a fecha de hoy (décimo quinto día del mes de agosto del año del señor de dos mil y diez y ocho en que se escribe este memorándum), según las estadísticas consultadas, procedentes la mayoría de las Españas y también de las Américas (México, Argentina, Estados Unidos, Colombia y Chile, en suma de países hispanoparlantes), pero asimismo de Rusia, Alemania, Irlanda y Francia, cosechando la cifra de setenta y siete comentarios. Doy por no malgastados el tiempo y las energías dedicadas al empeño.

Anuncio de la puerta principal del convento en un folio liso (en braille para ciegos).


XV.- Por mi parte no me queda ya más que despedirme cordialmente y sin amargura de vosotras, amigas mías, porque he disfrutado durante cuatro años de vuestra sororidad: cuatro cursos impartiendo lenguas clásicas, tres durante el día,  y otro más, este último, igualmente por la noche. En la nocturnidad, precisamente, inicié mis votos en otro convento de la capital vistiendo la grave toca y el luengo manto de las venerables madres por primera vez en el ya lejano año del Señor de mil y novecientos y ochenta y tres, por lo que para mí la noche no era ninguna novedad ni tenía demasiados secretos, sino que ha sido un agradable reencuentro, y por eso animé desde el primer momento a las novicias a cosechar los frutos de los estudios nocturnos con el lema "CARPE NOCTEM", a imagen y semejanza del tópico horaciano del "CARPE DIEM", que quiere decir en paráfrasis como bien podéis adivinar "coge la noche, que no se te escape, y aprovéchala".

XVI.- Bien es verdad que no eran lo mismo, ay, aquellos cuatro años de Bacalaureado que había entonces, cuando yo me ordené vistiendo estos hábitos, tres de BUP y uno de COU como se llamaban en aquellos ya remotos tiempos, que los dos del raquítico actual que trajo consigo la LOGSE y sus sucesivas actualizaciones y aplicaciones prácticas que hemos padecido hasta llegar a la última, la más nefasta de todas ellas, no por otra cosa sino porque es la que nos toca ahora, la que estamos soportando actualmente, la LOMCE, que critican incluso los propios mandarines que, por otro lado, nos obligan a cumplir, forzados como están, pobrecitos ellos, a obedecer y a hacérnosla acatar comulgando con ruedas de molino.   No olvidéis, hermanas, la máxima de que  los que mandan son ellos los más mandados al fin y a la postre, aunque no lo parezca a primera vista, pues "la ley es la ley" y cumplirla, sea la que sea, por muy dura que sea, dura lex sed lexes lo que dicen que Dios nos manda. 

XVII.-Conque ya sólo me resta aquí y ahora despedirme como es menester no sin una lagrimita de emoción en los ojos, con mucho cariño y mis mejores recuerdos,  de todas vosotras, amigas mías, lectoras, antiguas novicias y compañeras, queridas hermanas de clausura, dándoos un abrazo y un piadoso ósculo a todas y cada una de todo corazón y diciéndoos que ha sido un placer (y no un trabajo) el haber orado y colaborado con vosotras disfrutando de la amable reclusión de este monasterio, e invitándoos a seguirme leyendo, si así lo deseáis, por este otro sitio a donde  me dirijo. 

Nota bene: 
*De Minerva precisamente, prodigio pagano, se alzó en tiempos en el patio ajardinado del convento donde oraban y se solazaban las hermanas una estatua bajo una glorieta que presidió las infames novatadas que infligían los estudiantes veteranos a los de ingreso, sobre una fuente de un caño donde apagaban su sed con el agua fresca del conocimiento. Estaba representada la divinidad al uso con casco guerrero, escudo con la cabeza terrible de la górgona Medusa, que petrificaba con su mirada, y luenga lanza, y había una leyenda a sus pies prácticamente ilegible, que decía "EGO SUM..." Es decir: yo soy... (Podemos intuir aproximadamente más que restituir la continuación de la leyenda latina, que sería algo así como: ...MINERVA, DEA SAPIENTIAE ET INTELLIGENTIAE ET BONARUM ARTIUM, por ejemplo) ...Minerva, la diosa de la sabiduría y de la inteligencia y de las buenas artes, o algo similar por el estilo.

**La palabra bachiller, según Corominas, entró en nuestra lengua en el siglo XIV como préstamo del francés bachelier, “joven que aspira a ser caballero”, que habría llegado a la lengua francesa como desarrollo del latín vulgar baccalaris, de origen incierto. La palabra bacalaureado se formó al añadir a baccalaris el adjetivo laureatus “coronado de laurel”. El bacalaureado o bachillerato, por lo tanto, sería el grado que alcanza el joven bachiller que lo hace digno de la apolínea guirnalda de laurel.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Soltando cabos sueltos (y 3)

In memoriam Isabel Escudero (1944-2017)
Hoy la censura ha cambiado / el no de lo prohibido / por el sí de lo mandado.

Una plegaria 
Un creyente se arrodilla y le pide a Dios misericordioso (o a Jehová o a Alá; cada feligrés puede poner aquí el nombre propio de su Dios correspondiente, porque igual da uno que otro ya que al fin y a la postre todos son el mismo) con lágrimas en los ojos y mucho fervor religioso: “Señor todopoderoso, ¡haz que desparezca todo lo malo que hay en mí y que me hace tan infeliz!” El Señor oyó y escuchó su plegaria desde lo alto, y el creyente... ¡desapareció!


Pereat Academia! Pereant Professores! 


No conozco, mea culpa, mea maxima culpa, ni el pensamiento ni la obra del escritor y filósofo ruso Alexander Herzen (1812-1870) pero buscando en la Red la letra del Gaudeamus igitur a la contra que escribió Agustín García Calvo, me encuentro con que en una biografía de Herzen escrita por Aileen M. Kelly (The Discovery of Chance, Harvard University Press, 2016, Cambridge, Massachusetts) se cuenta que, recién graduado por la Universidad de Moscú escribió en 1833: Pereat Academia! Pereant Professores!, parodiando y contradiciendo los canturreados versos del Gaudeamus que hacen la pelota infame al mundo académico: Vivat Academia! Vivant professores!



Sugerencia de un alumno

Supongo que quizá se le haya ocurrido alguna vez a alguien, a más de uno a buen seguro, pero a mí, desde luego, no se me había pasado por la cabeza, y no me parece desde luego ningún disparate, sino todo lo contrario, relacionar el mito clásico de Pigmalión de Ovidio, no ya con la obra de teatro de Bernard Shaw del mismo título, que es evidente, sobre la que se basó la película de George Cukor de 1964 My fair lady, versión musical de otra inglesa más antigua de los años treinta, sino con el entrañable Pinocho de Collodi.


Otra perla del Diálogo de la lengua de don Juan de Valdés

...Todavía es mi opinión que la iñorancia de la lengua latina, que los tiempos passados ha avido en España, ha sido muy principal causa para la negligencia que avemos tenido en el escrivir bien la lengua castellana. 


Cada uno tiene su opinión

La democracia, este régimen desarrollado en que hemos venido a parar como si fuera el final de los tiempos, se sustenta en la idea de que cada cual tiene su opinión, cuando todo el mundo sabe que son las opiniones las que, construidas desde arriba, tienen a cada cual, se apoderan de nosotros y nos hacen suyos subyugándonos, y enrevesándonos la cosa al hacernos creer que somos nosotros los que las tenemos a ellas. 

La lengua suelta y fuera de regla
Nebrija era consciente de que antes de escribir él su gramática, que es la primera que se escribió en castellano y en una lengua europea moderna, publicada en 1482, el año en que se descubrió América y se echó a los moros de España, la lengua “anduvo suelta y fuera de toda regla”, por lo que había recibido “en pocos siglos muchas mudanzas”. Aspiraba el gramático a meterla en cintura y ponerle sujeción, para que anduviera a partir de entonces regulada y no sufriera tantos cambios y desmanes, bajo la corona de la católica reina. Pretendía Nebrija la uniformización de una lengua viva y de expresión oral en beneficio de su forma escrita. Ofrece el gramático a su majestad la católica reina una gramática, un arma desconocida y aliada del Imperio: herramienta de conquista en las recién descubiertas Américas, que servirá para acabar con la lengua suelta y fuera de regla del pueblo. Desde entonces son necesarios los maestros y profesores de lengua y literatura castellanas: la gente no puede aprender a leer y a escribir por su propia lengua, como ha aprendido a hablar, sin un profesional que le enseñe, por lo que la lengua de Castilla, dotada de su gramática, pasó a enseñarse como tradicionalmente se enseñaba el latín a los estudiantes. 

Txoria txori

A comienzos del año en curso nos dejaba el poeta vasco Joxean Artze (1939-2018) autor de uno de los poemas más bellos dentro de la brevedad que conozco, que se ha convertido en poesía popular, porque acierta a formular con muy pocas palabras esas cosas que todos sentimos y pensamos y no logramos a veces expresar con nuestras palabras: Txoria txori, en eusquera o, lo que es lo mismo, Pájaro, pajarito, que Mikel Laboa musicó y otros muchos han cantado, como por ejemplo, recientemente Anne Etchegoyen, que tituló su versión “Hegoak” (Las alas), por ser la palabra con la que se abre el poema; Hegoak ebaki banizkio / nerea izango zen, / ez zuen alde egingo. ( Si le hubiera cortado las alas / habría sido mío, / no se me habría escapado). Bainan, honela / ez zen gehiago txoria izango. (Pero así, / habría dejado de ser pájaro) Eta nik... / txoria nuen maite (Y yo... / yo lo que amaba era el pájaro). 
Las palabras pronunciadas se las lleva el viento, su naturaleza es volar por los aires o en el recuerdo de nuestra memoria como si fueran mariposas, mientras que si las escribimos paralizamos su vuelo, dejarán de revolotear en torno nuestro, como si hubiéramos tomado una fotografía. La mariposa que volaba ha sido ahora disecada, atravesada con un alfiler entomológico y clavada en un corcho y guardada en una vitrina con una bolita de alcanfor o naftalina a fin de inmortalizarla dándole paradójicamente la muerte.

Del demonio de Sócrates
Si algo se sabe de Sócrates con certeza es que no sabía gran cosa ni con certeza: o como él dice en su discurso de defensa ante los jueces que acabaron condenándolo a muerte “que, no sabiendo de las cosas del Hades, así mismo reconozco que no lo sé”. Sólo una creencia positiva aparece en Sócrates: el daimon o demonio, aquella voz que se hacía oír para avisarle a veces. Pero justamente el daimon es un demonio esencialmente negativo; “cuando sobreviene, me hace siempre señal de apartarme de lo que vaya a hacer, pero a hacer no me incita nunca”. Ese duende o genio divino que lo acompañó que era niño desanimó a Sócrates de escribir. Y en cambio, su vida, sus desenseñanzas o desengaños y su condena a muerte por un tribunal democrático provocaron el nacimiento de un género literario nuevo al que pertenecen, entre otros perdidos, los diálogos de Platón y Jenofonte.



De identitate
La identidad ya sea nacional, ya sea individual es la superstición moderna más poderosa que hay, un fetichismo en el sentido etimológico de la palabra: el término fetiche igual que hechizo, el primero a través del francés fétiche, proceden del latín facticium, que significa artificial, inventado, imitativo, hecho adrede-, y en el doble significado de culto irracional a seres o entidades sobrenaturales y admiración exagerada hacia algo a lo que se le otorgan unas virtudes extraordinarias que a todas luces no posee.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Soltando cabos sueltos (2)

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Lectura del santo evangelio según san Pablo. 
Escribe el apóstol dos epístolas a los de Tesalónica que, aunque fieles a la fe, estaban preocupados por el anuncio de la próxima venida del Señor y el inminente fin del mundo y consiguiente juicio final. Esto fomentaba la haraganería, por lo que el apóstol les sale al paso diciéndoles que se retrasa la anunciada parusía, y les habla de la necesidad de trabajar sin preocuparse demasiado de un acontecimiento que todavía no es inminente: la espera es larga, les dice, y hay que procurarse el sustento del alimento con el trabajo sin hacer cábalas que fomenten la holgazanería. “... el que no quiere trabajar que no coma”. (2 Tesalonicenses 3, 10). El apóstol que había helenizado el mensaje nacionalista judío de Jesús haciéndolo universal, esto es, católico, introducía así ahora la ética judía del amor al trabajo en el espíritu griego, ajeno a él,  de las comunidades helénicas por él cristianizadas. 
 

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Una perla de El Diálogo de la Lengua de don Juan de Valdés.
MARCIO ¿Pero de los nombres latinos cabeçados en ex-, como excelencia, experiencia, etc., no querréis que quitemos la x? 
VALDÉS Yo siempre la quito, porque no la pronuncio, y pongo en su lugar s, que es muy anexa a la lengua castellana; esto hago con perdón de la lengua latina, porque quando me pongo a escrivir en castellano no es mi intento conformarme con el latín, sino esplicar el conceto de mi ánimo de tal manera que, si fuere possible, qualquier persona que entienda el castellano alcance bien lo que quiero dezir. 
TORRES Para deziros verdad, esto se me haze un poco durillo. 
VALDÉS ¿Por qué? 
TORRES Porque yo no sé con qué autoridad queréis vos quitar del vocablo latino la x y poner en su lugar la s. 
VALDÉS ¿Qué más autoridad queréis que el uso de la pronunciación?
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¿Qué es qué y quién es quién?
¿Qué sucede cuando nos preguntamos al modo socrático ¿qué es? (τί ἐστιν)? La pregunta está pidiendo a gritos una definición, pero la propia exigencia de definición demuestra que lo que se pregunta no está claramente determinado, por lo que al preguntarlo lo ponemos en tela de juicio. Resulta que el pronombre interrogativo griego tónico τί (qué, latín quid) es la forma neutra del indefinido átono τι (algo), y lo mismo sucede con la forma no neutra τίς (quién, latín quis), correlato tónico del indefinido átono τις (alguien). El resultado de esa pesquisa suele ser una aporía, es decir, un callejón sin salida. Cuando preguntamos con qué,  ponemos el énfasis del acento τί en algo indeterminado τι, lo que revela que por mucho que nos empeñemos estamos ante un claroscuro, ante una gama de difuminados y sutiles grises entre lo blanco y lo negro que nunca llegan a una definición clara y precisa, porque definir una cosa supone convertirla en idea, idealizarla, y tomarla por lo tanto por la cosa que no es.


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De la perversa inversión del lenguaje políticamente correcto
JOB SHARING: El lenguaje políticamente correcto nos viene dado muchas veces en la lengua del Imperio, que parece más elegante que la nuestra porque no se entiende muy bien a primera vista lo que quiere decir. Pasa lo mismo con la música supuestamente popular: las letras en inglés, parecen más interesantes y menos anodinas de lo que son en realidad, baby... Así, por ejemplo, trabajar a media jornada lo llaman job sharing, es decir trabajo que se comparte con otra persona... y, por supuesto, salario mínimo también compartido, que, no hace falta decirlo, es la mitad de un sueldo normal, por lo que no te llega ni a mitad de mes.


EMOTIONAL SALARY: Aunque el dinero no lo es todo, su pretensión totalitaria sin embargo es llegar a alcanzar la omnipotencia de Dios, al que ha sustituido. Y como no nos lo dan gratis, sino a cambio de la venta de nuestra capacidad de hacer cosas o fuerza de trabajo en terminología marxista, no contentos con hacernos ganar el pan con el sudor de nuestra frente prostituida, como mandan la Biblia y san Pablo a los tesalonicenses, nuestros pagadores nos retribuyen con la especie del “salario emocional”, no con un sueldo digno, es decir, generosamente elevado, sino con el reconocimiento de nuestra inestimable labor, una sonrisa de agradecimiento por el trabajo bien hecho, una palmadita en la espalda y unas palabras de ánimo..., todo lo que pueda servir como coartada para ahorrarse la pasta, la soldada mercenaria propiamente dicha, capitalizando los sentimientos y emociones, es decir, el amor, para pagarnos con él, una vez convertido en sucedáneo del capital.

 

COLIVING: Muchos jóvenes que quieren independizarse de sus familias se ven obligados a compartir piso con otras personas, como los estudiantes, más allá de los treinta años, porque así el alquiler resulta más barato, y como no tienen un sueldo suficiente porque trabajan a media jornada (job sharing) y porque les pagan las numerosas horas extras con salario emocional cuando en el mejor de los casos se las pagan (emotional salary), lo llaman convivencia, pero para que no se vea el sarcasmo expresivo, lo dicen, manda güebos, en inglés, que resulta más in y más fashionable, y así se entiende un poco menos.

CHECK-UP: Hacerse un chequeo, expresión que ha ingresado en nuestro diccionario y en tantos otros, habida cuenta de la influencia de la lengua anglosajona del Imperio en las demás, es hacerse un reconocimiento médico general, es decir, como decía Iván Illich, convertirse en paciente sin estar enfermo. Lo que no deja de ser, en términos ajedrecísticos, un “Jaque al Rey”, un aviso del peligro que corre nuestra salud si se chequea. Y es que la etimología de la palabra “jaque” nos remonta, parece mentira, hasta el Sha del Irán. La palabra Sha, en efecto, fonéticamente /šāh/, significa “rey” en persa, y, a través del latín medieval “scaccus” pasó al francés antiguo “eschec”, para referirse al juego real, que era el ajedrez, y de ahí al inglés medieval “check”, de donde el check-in, el check-out y el check-up de marras. Los jugadores, en efecto, de ajedrez, muy educados, avisan cada vez que el Rey corre peligro diciendo: Jaque, o, lo que es lo mismo, ¡Rey! En castellano adoptamos la variante “escaque” que, entrada en 1283, designó al ajedrez, después sus casillas y finalmente una cuadricula cualquiera, y de ahí nos han venido el verbo escaquearse, que es cambiar de casilla... Pero de la lengua del Imperio nos han venido también los cheques, que no dejan de ser comprobaciones de nuestra cuenta corriente: el empleado del banco chequea la firma y coteja cuidadosamente que la del talón coincida con la del depositario, registrada en la entidad, y luego comprueba si tenemos fondos efectivos, es decir, si nuestra cuenta corriente goza de buena salud.

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Contra lo que dijo Steve Jobs
 
La identificación con el trabajo constituye una forma de alienación cada vez más frecuente ya que implica identificarse con la explotación que, finalmente, se convierte en autoexplotación voluntaria. La alienación consiste en fusionar una pasión que es fuente de algún tipo de satisfacción con el trabajo asalariado, que es explotación económica, lo que inevitablemente conduce a la persona a amar su explotación en tanto en cuanto le reporta una satisfacción en el terreno moral que en muchas ocasiones le permite sentirse realizada en su vida sacrificada en el altar del trabajo asalariado. El fundador de Apple Steve Jobs, en su célebre discurso en la universidad de Standford, venía a decir, con otras palabras esto mismo: Trabaja en lo que te guste para que te guste tu trabajo y sea la fuente de la que mane tu felicidad. Es decir: Esclavízate de algo que te guste para que te guste tu esclavitud. ¿Qué nos prometen a cambio de nuestra sumisión? Lo de siempre: La esperanza de una vida futura, es decir, siempre pospuesta para el día de mañana que, por definición, nunca llega: la tierra prometida de un futuro mejor que no acaba de llegar, siempre por venir.

viernes, 31 de agosto de 2018

Soltando cabos sueltos (I)


Esperando a los bárbaros
Hay alarma por la llegada masiva de migrantes, como se ha puesto de moda decir ahora para no liarse con los prefijos latinos in- y e(x)-, a la vieja Europa. Algunos han cifrado en 50 millones el número de moros en la costa que aguardan para desembarcar en los próximos años. Dicen que vienen a destruir nuestra cultura y a acabar con nuestro sistema económico. El Imperio Romano está a punto de derrumbarse otra vez. La noticia me trae a la memoria unos versos del poema inolvidable de Constantino Cavafis: “Esperando a los bárbaros”. Todo el mundo esperaba la masiva llegada de los inmigrantes ilegales, pero “se hizo la noche, -cedo la palabra al poeta-, y los bárbaros no llegaron. / Algunos han venido de las fronteras / y contado que los bárbaros no existen. /¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros? / Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”.
El saqueo de Roma por los bárbaros en 410. Joseph-Noel Sylvestre (1890)

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¡Vivan las caenas!
A la constitución de 1812 se la llamó la Pepa porque fue aprobada por las cortes de Cádiz el día de san José, que es el 19 de marzo en el calendario cristiano, y a los Josés o Joseses se les denomina coloquialmente “pepes” ( y “pepas” a las Josefas). La explicación que suele darse y que yo conozco de este hipocorístico es que cuando la iglesia medieval citaba a José de Nazaré añadía siempre a continuación la aposición “pater putativus” que significa “padre putativo”, es decir, presunto padre de Jesús de Nazaré, a veces simplificada p.p., como el Partido Popular, al que se conoce como el pepé con acento agudo, a diferencia de nuestro pepe con acento paroxítono: se non è vero è ben trovato. La Pepa, pues, se convirtió en un estandarte liberal contra el absolutismo borbónico monárquico durante la ocupación francesa, pero una vez expulsado el invasor, muchos españoles volvían a aclamar al monarca, y así frente al grito de guerra de "¡Viva la Pepa!" de los liberales, los partidarios del antiguo régimen gritaban: "¡Vivan las caenas!", una expresión a favor de las "cadenas" y en contra de la "libertad". Ni unos ni otros comprendían que ambos gritos eran al fin y al cabo el mismo grito: porque la Pepa, aquella constitución, igual que esta otra que padecemos ahora, tampoco era la libertad, si no otro nombre de los muchos que podían adoptar las cadenas.

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Contra la conmemoración (a toro pasado) de mayo del 68
Mayo es el mes de las flores. Con flores a María, con flores a porfía se cantaba antaño. Y ha sido el mes de las conmemoraciones, por ejemplo, esta del cincuentenario del glorioso mayo francés de 1968, gracias al que la imaginación, lejos de usar su potencial creativo para levantarse contra el poder establecido y decirle que NÓ, se instaló ella misma en el Poder, consolidando así la dominación. Se gritaba entonces: La imaginación al Poder. El grito debería haber sido muy otro: La imaginación contra el Poder. Otro gallo nos cantara.


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Extra scholam nulla salus.
La moderna pedagogía se basa en el dogma de que no puede haber educación fuera del recinto escolar monopolizado por el Estado y el capital privado o subvencionado con fondos públicos. Al igual que el dogma de la iglesia católica Extra ecclesiam nulla salus, los modernos pedagogos nos dan a entender que fuera de la escuela en el sentido más amplio del término no puede haber ninguna educación. A la pregunta de qué es la educación, su respuesta es: lo que se imparte en la escuela. Con lo que entramos en un dialelo o círculo vicioso. La educación se ha convertido en el artículo de fe de la nueva religión laica mundial: nos saca de nosotros mismos y nos pone en camino hacia una nueva tierra prometida. Es tal la globalización o ecumenismo de esa fe que la naturaleza religiosa de la educación, como señaló Iván Illich, pasa casi inadvertida.

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Es por tu bien.
Cuando alguien que se encuentra en una situación privilegiada hace daño a otro causándole algún perjuicio suele justificarlo diciéndole: “Es por tu propio bien.” Se arroga así el derecho de definir lo que es el bien y el mal, y de decidir según su criterio lo que es mejor para el otro. Alguien nos hace mal y para justificar su proceder y anestesiarnos nos asegura que el mal que nos inflige, que ni siquiera se llama mal, sino “las molestias”, es “por nuestro bien”, o lo que es lo mismo, porque se confunden la causa y la finalidad “para nuestro bien”, equiparándose así el bien y el mal. Disculpen, nos dicen a veces, las molestias, estamos trabajando por y para su futuro.

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Dejad que los niños sean niños.
Esta breve animación española, que ganó el Goya al mejor cortometraje de animación en 2016, nos toca el corazón con su mensaje sencillo que bucea en nuestras propias experiencias infantiles. Se titula "Alike" y fue dirigida por Daniel Martínez Lara y Rafa Cano Méndez. Muy a menudo nos hemos dejado llevar por un impulso de conformismo que perjudica no sólo nuestra propia percepción sino también la de los demás. Nos recuerda lo que los adultos podemos aprender observando a los niños y su ejemplo de autenticidad y de amor por las pequeñas cosas de la vida y lo que es más importante para nuestra felicidad, algo que nos haga salir del conformismo excesivo que nos ha sido impuesto y que nos ahoga cada día de nuestra vida.


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De una profesora que dimitió
Recién licenciada en Bellas Artes y sin trabajo ni actividad remunerada, se enfrenta a su primer contrato y día de clase en un instituto de ESO y Bachillerato como profesora de Dibujo... Lo primero que le dice el Jefe de Estudios es que hay una puerta que se cierra a una hora determinada y que los alumnos de ESO no pueden salir sin autorización expresa hasta que no concluya la jornada escolar, “porque son menores de edad”, le explica y se queda tan ancho como si eso justificara su reclusión obligatoria, y lo segundo es que además de sus clases de Dibujo tendrá que hacer guardias de aula, sustituyendo a otros profesores en su ausencia y velando por mantener el orden y el clima de estudio que debe reinar en la clase, y guardias de patio de recreo... La lleva al aula donde se encuentra amontonados a unos chavales y chavalas de catorce a quince años, obligatoriamente escolarizados contra su voluntad, que reciben a la profesora a grito pelado, tirando cosas y sin mostrar ningún respeto ni interés por ella ni por el dibujo artístico.


La profesora, ni corta ni perezosa, se da media vuelta y se dirige con el Jefe de Estudios al despacho del Director a anunciarle que si lo que querían era un guardia jurado para un centro penitenciario que hubieran empezado por ahí, pero que ella no tenía, desde luego, ninguna vocación de carcelera, por lo que dimitía.Y dimitió renunciando a empleo y sueldo.

jueves, 30 de agosto de 2018

Un pedo en el morro

Ocurrió en el año 50 de la era cristiana en la provincia romana de Judea, durante la fiesta de la Pascua judía, en Jerusalén. Quizá podamos resumir en pocas palabras la situación política de Oriente Medio en aquel entonces  recurriendo a unas palabras del historiador Kovaliov: Mientras el alto clero del Templo de Jerusalén y los grandes propietarios se habían, en general, reconciliado con los romanos, la masa popular, oprimida por un doble juego, era un vivero de descontentos. El pueblo creía firmemente en la llegada de un Mesías, el prometido Salvador, que debía salvar a los hebreos de la opresión de los extranjeros e instaurar en la tierra el reino de la Verdad.

¿Qué es lo que sucedió exactamente? Un legionario romano, que se hallaba a la sazón de guardia en el Templo, no sin la complicidad seguramente de sus compañeros de armas que le reirían la gracia, se levantó la túnica a la vista de todo el mundo con un gesto absolutamente obsceno y provocador, mostró sus verijas y, dándose la vuelta acto seguido, sus nalgas desnudas que enfiló hacia los fieles que se hallaban celebrando la Pascua y agachándose con el trasero al aire soltó una ventosidad tan irreverente y ensordecedora que, se diría, el cuesco hizo retumbar las paredes del  sacrosanto Templo salomónico. 

 Maqueta del templo de Jerusalén

El pedo puede expresar muchas cosas en el ser humano, desde la vergüenza de aquel al que se le escapa involuntariamente en público hasta el desprecio hacia alguien o algo cuando se emite adrede, desde intenciones humorísticas de graciosa camaradería y burlesca broma hasta una gravísima falta de respeto y de consideración hacia los demás. En este caso, el gesto era una gravísima injuria a las sagradas creencias de los cientos si no eran miles de judíos que celebraban la pascua congregados en el Templo, como si aquella ventosidad quisiera penetrar con su hedionda fetidez en el recinto sagrado del Sancta Sanctorum y expresar sin palabras algo tan irrespetuoso como “¡Esta es mi ofrenda a vuestro Dios, y me cago en Él!”.

Cuenta el incidente el historiador de origen judío Flavio Josefo, que vivió en el siglo primero de nuestra era y escribió en griego,  en un pasaje del libro II, capítulo 17, de la Guerra de los judíos y en otro del libro XX, capítulo 5, de sus Antigüedades judías. Hay algunas pequeñas diferencias entre ambas versiones, por ejemplo el número de muertos, que va de treinta mil a veinte mil, pero coinciden pese a lo exagerado de la cantidad en lo fundamental, varios millares de muertos.

Se acercaba la fiesta de los Ácimos, en la que era costumbre entre los hebreos comer panes no fermentados, es decir, sin levadura. Una gran muchedumbre venida de todas partes se congregaba en el Templo de Jerusalén, de donde años atrás Jesús había expulsado no sin violencia a los mercaderes porque habían convertido un lugar de oración en un vulgar mercado donde se rendía culto al dinero en vez de a Jehová. El procurador romano, temiendo alguna revuelta tumultuosa, había ordenado que una cohorte se apostara con sus armas en los pórticos para velar por el mantenimiento del orden público. La medida no era extraordinaria, ya que así solía hacerse todos los años por esas fechas, por lo que no era extraña la presencia de legionarios romanos. 

Esta es la crónica exacta de los hechos según Flavio Josefo: Al cuarto día de la festividad, un soldado romano descubrió su sexo, propiamente sus vergüenzas o partes pudendas, y se lo mostró a la gente (Τετάρτῃ δὲ ἡμέρᾳ τῆς ἑορτῆς στρατιώτης τις ἀνακαλύψας ἐπεδείκνυε τῷ πλήθει τὰ αἰδοῖα). La versión que nos da en la Guerra... tiene más lujo de detalles: uno de los legionarios levantándose la túnica (εἷς τις τῶν στρατιωτῶν ἀνασυράμενος τὴν ἐσθῆτα) y agachándose indecentemente (καὶ κατακύψας ἀσχημόνως), mostró a los judíos el trasero (προσαπέστρεψεν τοῖς Ἰουδαίοις τὴν ἕδραν ), y descerrajó un ruido acorde a su postura (καὶ τῷ σχήματι φωνὴν ὁμοίαν ἐπεφθέγξατο).

Los que lo vieron se irritaron y dijeron que no era a ellos a quienes injuriaba de ese modo, sino, lo que era mucho más grave, al fino olfato y a los oídos de su Dios, es decir a Yahvé o Jehová mismo que habitaba en la cámara secreta de aquel Templo que había levantado con sus propias manos el sabio rey Salomón mil años atrás. Los más exaltados  insultaron al procurador de Judea, responsabilizándolo personalmente y alegando que era él el que había apostado allí a los soldados... Los jóvenes más radicales y predispuestos al motín y a la algarada, cogieron piedras y apedrearon enseguida a los legionarios romanos, pues consideraban, además, que no era una ofensa individual protagonizada por un legionario desvergonzado cualquiera, sino una afrenta colectiva perpretada en toda regla por el ejército  del senado y el pueblo de Roma contra lo más sagrado de sus íntimas creencias y religiosas convicciones. La indignación de los presentes fue tal que algunos gritaron enardecidamente “¡Muerte a los romanos!”. El procurador rogó que mantuvieran la calma, pero no logró persuadir a los cada vez más descontentos judíos según se extendía la noticia de la oprobiosa y flatulenta blasfemia. Temeroso de que aquello desembocara en una revuelta, ordenó a todas las tropas destacadas en la ciudad que acudieran al Templo enseguida, donde cundió el pánico entre la multitud ante la llegada de los soldados, hasta el punto de que los que trataban de huir murieron en el intento agolpándose y atropellándose los unos a los otros,  pisoteados y aplastados entre sí. La fiesta dejó de ser tal para convertirse en un multitudinario duelo luctuoso. Por todas partes corrían las lágrimas y se oían los lamentos por los cientos de cadáveres, si no eran miles, que quedaban de resultas. 

 Imagen tomada de Legonium

Horacio, en una de sus sátiras hace una alusión despectiva, y no es la única que hace, a los judíos (libro I, 9, 69-70): Hodie tricesima sabbata: uin tu / curtis Iudaeis oppedere? “Hoy es día treinta y es sábado: ¿acaso quieres soltarles un pedo a los pelados judíos?” La traducción es de J. L. Moralejo, que en nota explica el significado del adjetivo “curtis” que aplica el poeta a los judíos aludiendo a su circuncisión.

¿Puede haber alguna relación entre los versos de la sátira de Horacio y el episodio que narra Flavio Josefo? Obviamente, no. Los hechos históricos acaecieron en el año 50 d. de C., por lo que Horacio, que había muerto cincuenta y ocho años atrás, no podía estar aludiendo a algo que todavía no había sucedido. Sin embargo, podría haber una relación inversa en el sentido de que la ocurrencia del incidente protagonizado por el legionario romano, ya fuera suya propia o ya alentada por alguno de sus conmilitones o mandos, podía haber surgido del recuerdo de la lectura de la célebre sátira de Horacio, donde el poeta narra el encuentro que tuvo en la Vía Sacra de Roma con un pesado del que no podía librarse. Esta sátira, a fin de cuentas, es una de las más conocidas y celebradas del poeta de Venusia, y de ahí podía haber surgido la ocurrencia de “curtis Iudaeis oppedere” es decir de soltarles un pedo en las narices -el prefijo ob- antepuesto a pedere, origen de nuestro peer, le confiere ese matiz de inmediatez al verbo- a los circuncisos judíos. Pero esto no es más que una hipótesis.

Muro de las Lamentaciones, Jerusalén.

Las legiones romanas ya habían irrumpido años atrás en la ciudad y masacrado a miles de judíos, profanando el templo de Yahvé. El propio Pompeyo se había adentrado incluso en el Sancta Sanctórum, un recinto vacío y sin decoración, salvo un revestimiento de oro, al que sólo tenía acceso el sumo sacerdote una vez al año para quemar incienso con motivo de la fiesta de la expiación (Yom Kippur). Y en el año 70 de nuestra era el emperador Vespasiano entraría triunfal en Jerusalén y destruiría finalmente el Templo dejando atrás miles de cadáveres. Lo único que queda de él es el Muro de las Lamentaciones, la muralla que lo contenía circunvalándolo,  donde los judíos lloran la pérdida del Templo.

martes, 28 de agosto de 2018

¿Viajar? ¿Para qué?

¿De qué puede servirle a alguien viajar? ¿De evasión? ¿Acaso de distracción momentánea? Efectivamente. Y de poco más que eso. Cuando viajamos cambiamos de paisaje y paisanaje, pero nosotros no cambiamos por el mero hecho de trasladarnos: sólo cambia el lugar donde nos encontramos, nuestra posición en el espacio, no nosotros mismos. 


Hay un pensamiento de Pascal muy oportuno a este respecto. Dice que ha descubierto que toda la infelicidad humana radica en no saber estarse quietos en un lugar: “ne savoir pas demeurer en repos dans une chambre”, literalmente: no saber permanecer en reposo en una habitación. 


La necesidad de movernos, de no parar quietos, de no saber estar tranquilos en ningún lugar, de ser como el gato hiperactivo que, cual mosca cojonera tras el cristal, cuando está fuera quiere entrar y cuando está dentro quiere salir, nos obliga continuamente a ponernos en circulación y a trasladarnos de un lugar a otro sin descanso. 


Le pasaba al poeta Horacio, que hablando de sí mismo, reconocía: "Romae rus optas; absentem rusticus urbem / tollis ad astra leuis." Lo que viene a decir algo así como: Quieres en Roma el campo; ya rústico, la urbe lejana, / frívolo, subes al cielo. Cuando estaba en Roma echaba en falta la paz y el silencio del campo, y cuando se hallaba en la campiña, donde disponía de una cómoda residencia regalo de Mecenas, añoraba el ajetreo y el bullicio de la gran ciudad. No estaba contento en ningún lugar disfrutando de sus ventajas, sino que echaba siempre en falta las que no tenía en ese momento. Le pasaba a él y nos pasa a nosotros, los modernos.


De eso se aprovechan las agencias de viaje para engañarnos como a bobos y vendernos sus paquetes turísticos. Y, sin embargo, ya lo cantó Baudelaire: “Amer savoir celui qu' on tire du voyage”. ¡Cuánta razón tienen los poetas!: Sabor amargo aquél que se le saca al viaje.


Ya se lo decía Séneca a su querido Lucilio, que era como su alter ego, en la carta número 28 de su voluminosa correspondencia, cuyo titulo podía ser: "Nadie huye de sí mismo": ¿Que esto a ti solo, piensas, te ha pasado y te extrañas como de cosa nueva de que con tan largo viaje y con tantas mudanzas de parajes no te has sacudido la tristeza y el agobio de tu alma? Hoc tibi soli putas accidisse et admiraris quasi rem nouam quod peregrinatione tam longa et tot locorum uarietatibus non discussisti tristitiam grauitatemque mentis? Debes cambiar de mentalidad, no de atmósfera. Animum debes mutare, non caelum. Aunque cruces el anchuroso mar, aunque como dice nuestro Virgilio, “tierras atrás y ciudades se alejen” te seguirán a donde quiera que vayas tus vicios. Licet uastum traieceris mare, licet, ut ait Vergilius noster, terraeque urbesque recedant, sequentur te quocumque perueneris uitia.  

(Si no nos gusta demasiado la traducción moralizante de "vicios", podemos decir más sencillamente: "problemas, preocupaciones". La sombra, metáfora de la negra cuita, como cantó el poeta Horacio, siempre acompaña al jinete que galopa huyendo de sí mismo: post equitem sedet atra cura. Pero sigamos leyendo lo que Séneca le escribe a su amigo Lucilio:)
 

A uno que se quejaba de eso mismo Sócrates le dijo:¿Por qué te extrañas de que no te valgan de nada los viajes, cuando te pones en circulación? Hoc idem querenti cuidam Socrates ait, 'quid miraris nihil tibi peregrinationes prodesse, cum te circumferas? Te agobia la misma causa que te obligó a partir.” premit te eadem causa quae expulit'. ¿En qué puede reconfortarte la novedad de las tierras? Quid terrarum iuuare nouitas potest? ¿Qué el conocimiento de ciudades y paisajes? quid cognitio urbium aut locorum? A nada va a parar ese trajín. in irritum cedit ista iactatio. ¿Quieres saber por qué no te consuela esa huida? Quaeris quare te fuga ista non adiuvet? Huyes contigo mismo. tecum fugis.


Un poema de Constantino Cavafis, La ciudad, habla de esto mismo.

"La Ciudad" de C.P. Cavafis  (1910)

(Traducción  directa del griego de Pedro Bádenas de la Peña)



(Vista de Alejandría, Egipto)



Dijiste:"Iré a otra tierra, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de haber mejor que esta.
Cada esfuerzo mío es una condena dictada;
y mi corazón está -como un muerto- enterrado.
¿Hasta cuándo seguirá mi alma en este marasmo?
Adonde vuelva mis ojos, adonde quiera que mire
veo aquí las ruinas negras de mi vida,
donde pasé tantos años que arruiné y perdí".

No hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá.
Vagarás por las mismas calles.
Y en los mismos barrios te harás viejo;
y entre las mismas paredes irás encaneciendo.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otra tierra -no lo esperes-
no tienes barco, no hay camino.
Como arruinaste aquí tu vida,
en este pequeño rincón,
así en toda la tierra la echaste a perder.


Η Πόλις 
 Είπες· «Θα πάγω σ' άλλη γή, θα πάγω σ' άλλη θάλασσα, 
 Μια πόλις άλλη θα βρεθεί καλλίτερη από αυτή.
 Κάθε προσπάθεια μου μια καταδίκη είναι γραφτή· 
 κ' είν' η καρδιά μου -- σαν νεκρός -- θαμένη. 
Ο νους μου ως πότε μες στον μαρασμό αυτόν θα μένει. 
Οπου το μάτι μου γυρίσω, όπου κι αν δω 
ερείπια μαύρα της ζωής μου βλέπω εδώ, 
που τόσα χρόνια πέρασα και ρήμαξα και χάλασα». 
Καινούριους τόπους δεν θα βρεις, δεν θάβρεις άλλες θάλασσες. 
Η πόλις θα σε ακολουθεί. Στους δρόμους θα γυρνάς
τους ίδιους. Και στες γειτονιές τες ίδιες θα γερνάς·
και μες στα ίδια σπίτια αυτά θ' ασπρίζεις.
Πάντα στην πόλι αυτή θα φθάνεις. Για τα αλλού -- μη ελπίζεις -- 
 δεν έχει πλοίο για σε, δεν έχει οδό. 
Ετσι που τη ζωή σου ρήμαξες εδώ 
στην κώχη τούτη την μικρή, σ' όλην την γή την χάλασες.
Κωνσταντίνος Π. Καβάφης (1910)

lunes, 27 de agosto de 2018

La ley de los hermanos Grimm



Seguramente os sonará el nombre de los hermanos Grimm a algunos de vosotros asociado a una importante colección de cuentos infantiles que a todos nos han contado alguna vez, como Caperucita Roja, Blancanieves o La Cenicienta, porque estos dos hermanos alemanes se dedicaron a recopilar y publicar por escrito esos y otros muchos relatos de hadas, narraciones populares transmitidas de generación en generación por tradición oral, por lo que se merecen nuestro reconocimiento y agradecimiento.

Algunos de vosotros, además, habréis tenido la oportunidad de ver quizá la película que Terry Gilliam dirigió en el año 2005 titulada El secreto de los hermanos Grimm. Aunque el guión es una fantástica mezcla de ficción y (poca) realidad, los dos protagonistas, que son los actores Matt Damon y Heath Ledger, dan vida a los dos hermanos Grimm que existieron en la realidad: Willhelm (1786-1859) y Jacob (1785-1863). No es quizá una gran película pero es entretenida e interesante, lo que no es poco pedir destacando la aparición e interpretación estelar al final de la bellísima actriz italiana Monica Belucci.

La película nos presenta al cínico Will y al soñador Jacob, que se resistía a vivir en un mundo demasiado real, por lo que daba rienda suelta a toda su fantasía para evadirse de él. Recordaréis, si la habéis visto, que los dos intentaban ganarse la vida engañando a los pobres lugareños y contándoles historias extraordinarias de maldiciones, espíritus y fantasmas que los acechaban, para posteriormente salvarlos mediante exorcismos varios a cambio de algo de dinero para ir tirando. Por eso intervenían en la película personajes de cuento de hadas como La Cenicienta, Caperucita Roja, Hansel y Gretel...


Los hermanos Jakob y Wilhelm Grimm, Elisabeth Jerichau-Baumann (1855)

Pero conviene saber, además, que los dos hermanos fueron estudiosos del lenguaje y profesores universitarios. Precisamente, entre los filólogos se les recuerda también por sus estudios de gramática comparada y de lingüística indoeuropea porque, como fruto de ellos, formularon la que se conoce hoy como ley de Grimm.

La mayoría de las lenguas que hablamos en el mundo -pero no todas, ojo- son de origen indoeuropeo, como sabemos. ¿Qué es el indoeuropeo? El indoeuropeo es una lengua que se habló hace cinco mil años de la que no queda ningún documento escrito, porque los pueblos que la hablaron y que vivieron en las estepas caucásicas del sur de Rusia, al norte del mar Negro, no conocían la escritura todavía.

Sabemos que a partir del segundo milenio antes de Cristo, diversos grupos indoeuropeos se dispersaron en varias migraciones hacia el este (Persia y la India), hacia el sur (Asia Menor), y hacia los territorios eslavos y bálticos del norte, posteriormente ocuparon la península itálica y la balcánica y se extendieron hacia las islas británicas e Irlanda.

La primitiva lengua común que hablaban estos pueblos fue sufriendo modificaciones y adquiriendo rasgos dialectales que dieron origen a las distintas lenguas indoeuropeas que nos es dado conocer: el antiguo indio o sánscrito, por ejemplo, es una de ellas, pero también el griego clásico, el latín, el celta o el germánico, entre otras.

El parecido entre algunas palabras y estructuras gramaticales de estas lenguas revela su origen común. A pesar de que no han quedado restos escritos de esta lengua prehistórica indoeuropea común podemos reconstruirla con bastante probabilidad gracias al método comparativo a partir de los parecidos y semejanzas entre las lenguas derivadas. Del mismo modo, el parecido entre el italiano, el portugués, el francés, el rumano y el castellano, por ejemplo, nos revelaría que son lenguas procedentes de un mismo tronco lingüístico común, lengua madre que es el latín, y que aunque no conociéramos por sus documentos escritos podríamos recomponerla con bastante acierto.

No es casualidad, por ejemplo, que una palabra como "madre" se diga "mater" en latín, "mátar" en sánscrito, "moder" en gótico, "meter" en griego y "mathir" en una lengua céltica como es el irlandés antiguo. Tampoco es casualidad que la tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo ser, se diga "est" en latín, "esti" en griego, "ist" en germánico y "asti" en antiguo indio. Eso se debe a que todas estas palabras son variedades dialectales, digamos, de una palabra común indoeuropea que podría haber sido en el primer caso *mater (el asterisco significa que es una suposición, que esta forma no está atestiguada por escrito). Gracias al método comparativo se puede y ha podido reconstruir el indoeuropeo con precisión de relojero.



Conviene dejar muy claro aquí que el inglés actual, contra lo que pudiera parecer a primera vista, no es una lengua que proceda del latín, aunque más de la mitad de su vocabulario (el 62% según unos estudios) sea de origen latino, tomado del latín directamente o de préstamos del francés, que sí es una lengua neolatina o románica, a través del antiguo normando. El inglés procede, junto con el alemán actual, el neerlandés, que se habla en Holanda, el danés, que se habla en Dinamarca, el noruego, el sueco y el islandés del antiguo germánico, que es una lengua indoeuropea hermana del latín y del griego, a cuyo estudio se aplicaron con mucho provecho precisamente nuestros hermanos Grimm.

Volviendo a ellos, precisamente, su aportación más importante a la historia de las lenguas indoeuropeas consiste en constatar -es la ley de Grimm- que las consonantes oclusivas sordas indoeuropeas (ya sabéis, P, T, C, "PeTaCa" para acordarnos) se convierten en aspiradas en germánico, como demuestran el alemán y el inglés actuales, mientras que se mantienen en otras lenguas indoeuropeas. La P se convierte en F (*pater > father) , la t en TH (*tres > three ) y la C en H (*cord > heart), por poner ejemplos asequibles en inglés, que es la lengua del Imperio.

Según la ley de Grimm, además, las consonantes oclusivas sonoras indoeuropeas (ya sabéis, B, D, G, "BoDeGa" para acordarnos) pierden la sonoridad y se ensordecen, por lo tanto, se convierten en P, T, C, respectivamente. Esto explica que una raíz como *dent- que conservamos en latín bajo la misma forma (y en español en dent-ista, por ejemplo) y que en griego se conserva con vocalismo "o" (y en español en o-dont-ólogo) en inglés sea "tooth", o que el número diez (que se decía "decem" en latín y "deca" en griego) se diga "ten" en inglés, o el número dos, que se decía "duo" tanto en latín como en griego, se diga en inglés "two".

Finalmente, las consonantes oclusivas aspiradas indoeuropeas F, TH y H perdieron la aspiración y se sonorizaron por lo que se convirtieron en B, D, G respectivamente. Tomemos el ejemplo de la raíz indoeuropea, conservada en latín, *frater > brother, o la raíz, presente en latín y en griego, *fer-, que significaba llevar, y que tenemos en inglés "I bear" .

Así pues, gracias a los hermanos Grimm conocemos un poco mejor la prehistoria de nuestras lenguas europeas y los cuentos y leyendas que en ellas se contaban y se siguen contando y se seguirán contando durante mucho tiempo todavía.

Fotograma de la película