Seguimos hablando en griego en la forma dialectal gringa, aunque no seamos conscientes de ello, como demuestran estas cuatro palabras ya internacionales: crisis, economía, política, sistema.
domingo, 25 de febrero de 2018
sábado, 24 de febrero de 2018
Encuesta a las cohortes de 4º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO)
Si desde
el Gobierno, a través del Ministerio correspondiente, se fomentase una campaña
de instalación de una apepé consistente en un microchip intercutáneo o
más propiamente subcutáneo (del latín sub “bajo” y cutis “piel”), consistente en una pequeña cápsula de cristal
especial del tamaño de un minúsculo grano de arroz -no temas, el procedimiento es inocuo e indoloro, te
la meten sin que te enteres-, que contiene un transpondedor
(mejor sería traspondedor, pese a la Academia, que así adapta el anglicismo que es el nombre de un “aparato que emite
una señal en una frecuencia determinada cuando lo estimula otra señal externa
apropiada”) con un código único que permite tu identificación y seguimiento, no
con el objeto de controlarte y vigilar tus pasos como pudiera parecer a primera vista sino de poder conocer tu
ubicación exacta e inmediata en un posible caso de urgencia y necesidad,
velando en caso de extravío o secuestro por tu seguridad personal e integridad física,
que se vería así monitorizada y garantizada, tú ¿qué harías?
A)
Accedería gustoso/a al implante.
B)
Rechazaría la aplicación.
En
cualquier caso, que no cunda el pánico, no te preocupes. El Gobierno no va a
pedirte semejante cosa. No necesita pedírtela, dado que la inmensa mayoría de
vosotros, por no decir todos, ya se lo procuráis gustosamente sin ser conscientes de ello,
cuando usáis el último modelo de lo que en España llamamos móvil y en ámbitos
ultramarinos del español contemporáneo celular, y no os dais cuenta de que él
os usa a vosotros, sus supuestos usuarios, y no voy a decir que os manipula, que es palabra muy culta que a lo
mejor algunos no entienden, sino que os maneja, que es voz más llana y
castellana, a vosotros, cuando vosotros creéis que lo estáis manejando a él con vuestros
rápidos dedos, y pagáis encima por ello unas mensualidades, y no me digáis
que no, porque si no cotizáis vosotros por la servidumbre lo hacen vuestros
padres y/o tutores legales, de forma que el Gran Hermano -y no estoy hablando de un
programa de televisión, sino del Gobierno, y no precisamente del actual, que
es un títere, sino del de verdad que está detrás de ese y mueve los hilos-, el
Gobierno, digo, controla ya vuestra identidad, sabiendo en todo momento dónde
estáis y qué hacéis, procesando vuestras conversaciones, vuestras fotos,
vuestros vídeos, la ingenuidad de vuestra adolescencia constreñida en ciento cuarenta caracteres... todo lo que subís ingenuamente a la Red de pescar incautos.
Las redes sociales te buscan a ti, no eres tú el que vas a buscarlas a ellas, esclavizado a tu propio perfil, subordinado a la imagen que debes ofrecer a tus numerosos seguidores, o followers en la lengua del Imperio, que es la que te hacen estudiar para que aprendas, y la que hablas, para que te ofrezcan sus “likes” y para que puedas sentirte querido virtualmente por la máquina.
Las redes sociales te buscan a ti, no eres tú el que vas a buscarlas a ellas, esclavizado a tu propio perfil, subordinado a la imagen que debes ofrecer a tus numerosos seguidores, o followers en la lengua del Imperio, que es la que te hacen estudiar para que aprendas, y la que hablas, para que te ofrezcan sus “likes” y para que puedas sentirte querido virtualmente por la máquina.
Lo peor
es que a lo mejor tú crees que lo controlas, y es el aparato el que te controla
a ti porque no es ya un apéndice tuyo, un adminículo, digamos, o un juguete
inocente, sino que eres tú mismo, es tu propia alma esclavizada: dependes de él, lo
necesitas tanto como él te necesita a ti, por eso no puedes vivir sin él.
jueves, 22 de febrero de 2018
In taberna quando sumus
Uno de los cánticos tabernarios más famosos europeos de la Edad Media es este In taberna quando sumus de
los Carmina Burana o canciones de la abadía de Beuern (Alemania). Os presento la letra original en octosílabos latinos
con rima asonante y pareada, y su versión española en igual verso y
rima. La traducción no puede ser muy literal, habida cuenta de la servidumbre de rima y ritmo, pero tampoco le hace
demasiada traición al original dado que conserva sus caracteríticas
métricas que la hacen idónea para el canto.
Hay muchas versiones modernas, además de la ya clásica de Karl Orff.
Algunas como la del grupo checo Gothien o la de Artefactum son bastante
puristas, con instrumentos medievales. Otras versiones introducen además
instrumentos más modernos, como Corvus Corax, Stille Volk, o
Wolfmare...
A mí,
particualrmente, la que más me gusta es esta última de
Wolfmare, un grupo ruso de San Petersburgo que hace una mezcla (explosiva) de música folk
de temática pagana arropada por una envoltura roquera bastante
metálica. A su favor hay que decir que pronuncian bastante bien el
latín, y
que se entiende bastante bien por lo tanto la letra. Espero que os
guste a todos en general, y sobre todo a los más metaleros.
In taberna quando sumus Cuando
en la taberna estamos,
non curamus quid sit humus, en la fosa no pensamos,
sed ad ludum properamus, que en el juego nos volcamos
cui semper insudamus. y por él siempre sudamos.
non curamus quid sit humus, en la fosa no pensamos,
sed ad ludum properamus, que en el juego nos volcamos
cui semper insudamus. y por él siempre sudamos.
Quid agatur in taberna, Qué
sucede en la taberna
ubi nummus est pincerna, donde el dinero gobierna
ubi nummus est pincerna, donde el dinero gobierna
hoc est opus ut queratur, es
preciso investigarlo
si quid loquar, audiatur y lo que digo escucharlo.
Quidam ludunt, quidam bibunt, Unos juegan, beben otros,
quidam indiscrete vivunt. en desorden viven otros.
si quid loquar, audiatur y lo que digo escucharlo.
Quidam ludunt, quidam bibunt, Unos juegan, beben otros,
quidam indiscrete vivunt. en desorden viven otros.
Sed in ludo qui morantur, Los
que juegan a los dados
ex his quidam denudantur quedan
unos desplumados,
quidam ibi vestiuntur, son allí otros revestidos,
quidam saccis induuntur. y en sacos otros metidos.
Ibi nullus timet mortem Nadie teme allí a la muerte,
sed pro Baccho mittunt sortem mas por Baco tientan suerte
Primo pro nummata vini, Por quien paga bebe el vino
quidam ibi vestiuntur, son allí otros revestidos,
quidam saccis induuntur. y en sacos otros metidos.
Ibi nullus timet mortem Nadie teme allí a la muerte,
sed pro Baccho mittunt sortem mas por Baco tientan suerte
Primo pro nummata vini, Por quien paga bebe el vino
ex hac bibunt libertini; lo
primero el libertino;
semel bibunt pro captivis, una vez por los cautivos;
post hec bibunt ter pro vivis, y tres veces por los vivos;
quater pro Christianis cunctis, cuatro, por cristianos juntos;
quinquies pro fidelibus defunctis, cinco, por fieles difuntos;
sexies pro sororibus vanis, seis, por las damas gentiles;
septies pro militibus silvanis. siete, por soldados viles
Octies pro fratribus perversis, Ocho por frailes perversos,
nonies pro monachis dispersis, nueve, por monjes dispersos;
decies pro navigantibus, diez veces, por mareantes;
undecies pro discordantibus, once, por los discrepantes;
duodecies pro penitentibus, doce, por los capuchinos;
tredecies pro iter agentibus. trece, por los peregrinos;
Tam pro papa quam pro rege Por el papa y por el rey
semel bibunt pro captivis, una vez por los cautivos;
post hec bibunt ter pro vivis, y tres veces por los vivos;
quater pro Christianis cunctis, cuatro, por cristianos juntos;
quinquies pro fidelibus defunctis, cinco, por fieles difuntos;
sexies pro sororibus vanis, seis, por las damas gentiles;
septies pro militibus silvanis. siete, por soldados viles
Octies pro fratribus perversis, Ocho por frailes perversos,
nonies pro monachis dispersis, nueve, por monjes dispersos;
decies pro navigantibus, diez veces, por mareantes;
undecies pro discordantibus, once, por los discrepantes;
duodecies pro penitentibus, doce, por los capuchinos;
tredecies pro iter agentibus. trece, por los peregrinos;
Tam pro papa quam pro rege Por el papa y por el rey
bibunt omnes sine lege. beben
todos ya sin ley.
Bibit hera, bibit herus Beben dama y caballero,
bibit miles, bibit clerus, y el soldado, bebe el clero,
bibit ille, bibit illa, bebe aquel y bebe aquella,
bibit servus, cum ancilla, bebe siervo con doncella,
bibit velox, bibit piger, bebe el raudo, bebe el tardo,
Bibit hera, bibit herus Beben dama y caballero,
bibit miles, bibit clerus, y el soldado, bebe el clero,
bibit ille, bibit illa, bebe aquel y bebe aquella,
bibit servus, cum ancilla, bebe siervo con doncella,
bibit velox, bibit piger, bebe el raudo, bebe el tardo,
bibit albus, bibit niger, bebe
el blanco, bebe el pardo,
bibit constants, bibit vagus, bebe el presto , bebe el vago,
bibit rudis, bibit magus. bebe el rudo, bebe el mago.
Bibit pauper et egrotus, Bebe el pobre y el quebrado,
bibit constants, bibit vagus, bebe el presto , bebe el vago,
bibit rudis, bibit magus. bebe el rudo, bebe el mago.
Bibit pauper et egrotus, Bebe el pobre y el quebrado,
bibit exul et ignotus, y
el proscrito e ignorado,
bibit puer, bibit canus, bebe el chico y el anciano,
bibit presul et decanus, y el obispo y el decano,
bibit soror, bibit frater, beben monjas y compadres,
bibit anus, bibit mater, beben viejas, beben madres,
bibit ista, bibit ille bebe aquesta, bebe aquél,
bibit puer, bibit canus, bebe el chico y el anciano,
bibit presul et decanus, y el obispo y el decano,
bibit soror, bibit frater, beben monjas y compadres,
bibit anus, bibit mater, beben viejas, beben madres,
bibit ista, bibit ille bebe aquesta, bebe aquél,
bibunt centum, bibunt
mille. beben
cien, mil en tropel.
Parum sexcente nummate Seiscientas monedas poco
durant, cum immoderate duran, cuando con descoco
Parum sexcente nummate Seiscientas monedas poco
durant, cum immoderate duran, cuando con descoco
bibunt omnes sine meta a
tope todos abrevan.
quamvis bibant mente leta. aunque alegremente beban.
Sic nos rodunt omnes gentes, Mal nos juzgan ya las gentes,
et sic erimus egentes. seremos así indigentes.
Qui nos rodunt confundantur Los que juzgan se censuren
et cum iustis non scribantur(1) y en los justos no figuren.
(1) et cum iustis non scribantur. Es un eco del salmo 68, 29 de la Vulgata, que dice: deleantur de libro viventium et cum iustis non scribantur: «Que sean borrados de libro de la vida y no sean inscritos con los justos »
quamvis bibant mente leta. aunque alegremente beban.
Sic nos rodunt omnes gentes, Mal nos juzgan ya las gentes,
et sic erimus egentes. seremos así indigentes.
Qui nos rodunt confundantur Los que juzgan se censuren
et cum iustis non scribantur(1) y en los justos no figuren.
(1) et cum iustis non scribantur. Es un eco del salmo 68, 29 de la Vulgata, que dice: deleantur de libro viventium et cum iustis non scribantur: «Que sean borrados de libro de la vida y no sean inscritos con los justos »
He aquí la versión, más purista, del grupo español de música medieval Artefactum:
martes, 20 de febrero de 2018
De la Vida de Esopo
Leyendo
la anónima Vida de Esopo en edición bilingüe y traducción de Manuel
González Suárez (Ediciones Clásicas, Madrid, 2011) me encuentro con uno de esos
raros ejemplos que se conservan y que contienen algún asomo de lo que podría denominarse “literatura
popular”.
Así se
describe al comienzo de la novelita al protagonista, un esclavo inteligente: (Esopo)... era de mal
aspecto hasta decir basta, cabezón, cuellicorto, de nariz respingona, negro,
bigotudo, barrigudo, bracicorto, contrahecho, encorvado, un puro desastre.
Él mismo se encarga de replicar a los que le dicen que es tremendamente feo y
repelente: Hay que mirar a la inteligencia, y no al
aspecto. No se trata de decir la simpleza de que hay que fijarse en la belleza interior y no en la exterior, que no cuestiona para nada el concepto mismo de belleza, sino que viene a decir la voz del pueblo que no debemos juzgar a nadie por las apariencias, o,
más sencillo todavía, que no debemos juzgar a nadie.
Esopo hecho prisionero, ilustración de Francis Barlow
Resulta
también bastante significativo cómo responde nuestro protagonista a la pregunta
sobre su lugar de nacimiento y su patria de origen, cuando el que va a ser su
amo, Janto, le pregunta que dónde ha nacido, porque aquí hallamos otro atisbo de esa voz popular que reniega de todas las patrias grandes y chicas: En el vientre de mi madre.
Janto vuelve a formularle insistente la pregunta: No te pregunto eso, sino en qué sitio
has nacido. Y Esopo le contesta, evitando cuidadosamente decir el nombre
propio del lugar de nacimiento: Mi madre no me notificó si fue en una alcoba o en un
triclinio. Resulta gracioso cómo sortea la pregunta con sus respuestas, dando a entender lo poco que importa para la gente del común el lugar de
nacimiento, lo que recuerda de alguna manera al cosmopolitismo de Diógenes y
los cínicos, quienes al declararse ciudadanos del universo mundial reniegan de la idea de patria o, como diríamos hoy, de la
denominación de origen particular.
Según la leyenda, el rey
Erictonio, si no fue su hijo Erecteo, uno de los primeros reyes de
Atenas, había nacido de la tierra, y era por lo tanto autóctono,
hijo de la pasión del dios Hefesto por la diosa Atenea, a la que
intentó violar, eyaculando sobre sus muslos. La virgen, asqueada,
limpió su esperma de sus piernas con un paño de lana, que arrojó al suelo. La tierra, fecundada por el semen, dio nacimiento a un niño
que se llamaría Erictonio, nombre parlante que significa
precisamente relacionado con la lana soterrada (ἔρι es
lana y χθόνιος enterrado). No sólo era este rey oriundo del Ática,
sino que además era de alguna manera la figura principal del mito de
la autoctonía, cuya representación ideológica fue fundamental en
la constitución del régimen democrático e imperialista de Atenas, que legitimaba su superioridad, y en la creación del patriotismo
ateniense y de todos los nacionalismos posteriores,
que excluyen a los metecos y llegan a calificarlos de
alóctonos o nacidos fuera de la tierra que pisan y en la que se
encuentran, creando el moderno concepto de extranjería, contra el que se rebela siempre que puede la razón del pueblo.
Entre los
muchos consejos que da Esopo a su hijo Eno, que acabó suicidándose avergonzado
por haberse “comportado inicuamente” con su padre, destaco este que también me
parece que es expresión de la voz popular y de la razón común, en contra del
concepto de extranjero y de la xenofobia: Hospeda a los
extranjeros y hónralos, no sea que algún día tú también seas un extranjero.
Esopo aconsejando a su hijo Eno, ilustración de Francis Barlow.
Esopo y Janto en las termas, ilustración de Francis Barlow
Hay otra
anécdota que recuerda a Diógenes, cuando Janto le pregunta a Esopo si había mucha
gente en las termas, y este responde que sólo había visto a una persona... Ante
lo cual su dueño se anima y decide ir a darse un baño entre tan escasa concurrencia. ¿Cuál no sería su
sorpresa cuando llegó y comprobó que las termas estaban abarrotadas de gente y
no cabía ni un alma más? Le pidió explicaciones a su esclavo Esopo, y este le
dijo que había una piedra a la entrada en la que todos tropezaban y maldecían
al que la había puesto allí, pero sólo una persona la había quitado de en medio
y entrado a bañarse.
Los
samios exclaman algo que es la voz del anhelo del pueblo, que es su amor por la libertad: ¡Libres como somos, no vamos a convertirnos en
esclavos!
domingo, 18 de febrero de 2018
Apolo y las Musas, según Mingote
Así
representó nuestro genial dibujante Antonio Mingote (2002) a Apolo y
las Musas en esta amable y risueña litografía en ocho colores que evoca
el mundo clásico.
Tanto Apolo como las nueve Musas están cuidadosamente caracterizados. Hijas todas ellas de Zeus y de Mnemósine, es decir, de Júpiter y de la Memoria, las nueve hermanas representan tradicionalmente las artes temporales, rítmicas o musicales (de su nombre de Musas nos vienen nuestros museos y nuestra música, como arte por antonomasia de las musas), es decir, las artes que nosotros percibimos básicamente a través del oído.
Las artes espaciales que percibimos a través de la vista, es decir, las Bellas Artes: Arquitectura, Escultura y Pintura, recluidas cuando no secuestradas en los museos, carecen de musas propiamente asignadas.
En la cumbre de lo que podría ser el monte Parnaso vemos al rubio dios Apolo tocando el arpa, o la cítara, y presidiendo el coro de las nueve hermanas canónicas en su calidad de Apolo Musageta o conductor de Musas como pastor a cargo de un rebaño; a la derecha y en actitud dramática a Melpómene, Musa melódica de la tragedia que nos hace llorar con sus trenos; a la izquierda, a Terpsícore, en actitud de prima ballerina, como Musa de la danza que nos deleita con sus coreografías y bailes; más a la izquierda, con un reloj de arena y contemplando el universo, a la Musa de la astronomía, la célica Urania; en lugar intermedio y debajo de las anteriores, distinguimos, por la izquierda a Érato tañendo la lira, Musa de la poesía amatoria y lírica (lírica deriva de lira, es decir, del acompañamiento musical que se hacía de los versos cantados con dicho instrumento); en el centro, con máscara cómica y actitud risueña, a Talía, la Musa festiva y jocosa de la comedia; a su derecha y en actitud pensativa y declamativa a la Musa de la oratoria Polimnia, la de los muchos himnos, y por último, en la falda del monte, de izquierda a derecha, distinguimos a Euterpe, Musa sonora de la música, soplando un instrumento de viento; a Clío, la Musa gloriosa de la historia, leyendo un gran libro -por aquello, tal vez, de que la historia comienza con la invención de la escritura y el registro escrito de los hechos- y, finalmente, a Calíope, Musa grandilocuente de la épica, con una heroica espada.
Se puede, si se quiere, hacer un estudio de la literatura clásica greco-latina y sus géneros literarios partiendo de las Musas: ya se ha dicho que todas ellas son hijas de la Memoria y representan las artes rítmicas que percibimos básicamente por el oído. En su conjunto las nueve hermanas presiden tres artes básicamente: la Música (Euterpe), la Danza (Terpsícore) y la Literatura cuando todavía no se había convertido en documento escrito, sino que nacía y vivía en la tradición oral (las siete restantes).
Si atendemos ahora a la división de la literatura en cuanto a las diferentes formas de utilización del lenguaje, tenemos que decir que todos los géneros literarios hacen un uso rítmico del lenguaje verbal (hemos descartado ya el lenguaje corporal y gestual de la danza y la mímica, y el lenguaje musical). Sin embargo, unos géneros literarios, los más antiguos, tienen "metro", es decir, "medida", o sea el verso, y otros tienen ritmo, sí, pero no "medida", que serían los géneros prosaicos, ya que la prosa es mucho más reciente y está íntimamente relacionada con la fijación escrita.
Literatura en verso: Distinguimos básicamente: poesía lírica (Érato), poesía épica (Calíope) y poesía dramática, con sus dos subgéneros: tragedia (Melpómene) y comedia (Talía).
Literatura en prosa: La distinción es aquí menos clara, y brilla por su ausencia el género literario prosaico moderno por excelencia, la novela, que griegos y romanos descubrieron tardíamente y practicaron poco; contamos con excelentes pero escasas novelas como El Satiricón de Petronio, El Asno de Oro de Apuleyo, o, entre las griegas, Dafnis y Cloe, de Longo, por ejemplo. El género literario narrativo prosaico equivalente a nuestra novela sería la historiografía, representado por Clío. Otro género literario prosaico sería la oratoria (Polimnia), de vital importancia en el mundo antiguo, hasta el punto de que sería algo inaudito ver a un Demóstenes o a un Cicerón leyendo un discurso escrito. Nunca se lo hubieran permitido. De hecho, muchos de sus discursos, que ahora podemos leer, fueron escritos después de ser pronunciados en el foro o ante los tribunales. La Musa menos especializada de todas, a la hora de atribuirle la presidencia de un género literario, sería Urania, que podríamos considerar la Musa de la ciencia o de la filosofía, o incluso, de la poesía didáctica.
La ilustración de Mingote de Apolo y las Musas está tomada de aquí.
Tanto Apolo como las nueve Musas están cuidadosamente caracterizados. Hijas todas ellas de Zeus y de Mnemósine, es decir, de Júpiter y de la Memoria, las nueve hermanas representan tradicionalmente las artes temporales, rítmicas o musicales (de su nombre de Musas nos vienen nuestros museos y nuestra música, como arte por antonomasia de las musas), es decir, las artes que nosotros percibimos básicamente a través del oído.
Las artes espaciales que percibimos a través de la vista, es decir, las Bellas Artes: Arquitectura, Escultura y Pintura, recluidas cuando no secuestradas en los museos, carecen de musas propiamente asignadas.
En la cumbre de lo que podría ser el monte Parnaso vemos al rubio dios Apolo tocando el arpa, o la cítara, y presidiendo el coro de las nueve hermanas canónicas en su calidad de Apolo Musageta o conductor de Musas como pastor a cargo de un rebaño; a la derecha y en actitud dramática a Melpómene, Musa melódica de la tragedia que nos hace llorar con sus trenos; a la izquierda, a Terpsícore, en actitud de prima ballerina, como Musa de la danza que nos deleita con sus coreografías y bailes; más a la izquierda, con un reloj de arena y contemplando el universo, a la Musa de la astronomía, la célica Urania; en lugar intermedio y debajo de las anteriores, distinguimos, por la izquierda a Érato tañendo la lira, Musa de la poesía amatoria y lírica (lírica deriva de lira, es decir, del acompañamiento musical que se hacía de los versos cantados con dicho instrumento); en el centro, con máscara cómica y actitud risueña, a Talía, la Musa festiva y jocosa de la comedia; a su derecha y en actitud pensativa y declamativa a la Musa de la oratoria Polimnia, la de los muchos himnos, y por último, en la falda del monte, de izquierda a derecha, distinguimos a Euterpe, Musa sonora de la música, soplando un instrumento de viento; a Clío, la Musa gloriosa de la historia, leyendo un gran libro -por aquello, tal vez, de que la historia comienza con la invención de la escritura y el registro escrito de los hechos- y, finalmente, a Calíope, Musa grandilocuente de la épica, con una heroica espada.
Se puede, si se quiere, hacer un estudio de la literatura clásica greco-latina y sus géneros literarios partiendo de las Musas: ya se ha dicho que todas ellas son hijas de la Memoria y representan las artes rítmicas que percibimos básicamente por el oído. En su conjunto las nueve hermanas presiden tres artes básicamente: la Música (Euterpe), la Danza (Terpsícore) y la Literatura cuando todavía no se había convertido en documento escrito, sino que nacía y vivía en la tradición oral (las siete restantes).
Si atendemos ahora a la división de la literatura en cuanto a las diferentes formas de utilización del lenguaje, tenemos que decir que todos los géneros literarios hacen un uso rítmico del lenguaje verbal (hemos descartado ya el lenguaje corporal y gestual de la danza y la mímica, y el lenguaje musical). Sin embargo, unos géneros literarios, los más antiguos, tienen "metro", es decir, "medida", o sea el verso, y otros tienen ritmo, sí, pero no "medida", que serían los géneros prosaicos, ya que la prosa es mucho más reciente y está íntimamente relacionada con la fijación escrita.
Literatura en verso: Distinguimos básicamente: poesía lírica (Érato), poesía épica (Calíope) y poesía dramática, con sus dos subgéneros: tragedia (Melpómene) y comedia (Talía).
Literatura en prosa: La distinción es aquí menos clara, y brilla por su ausencia el género literario prosaico moderno por excelencia, la novela, que griegos y romanos descubrieron tardíamente y practicaron poco; contamos con excelentes pero escasas novelas como El Satiricón de Petronio, El Asno de Oro de Apuleyo, o, entre las griegas, Dafnis y Cloe, de Longo, por ejemplo. El género literario narrativo prosaico equivalente a nuestra novela sería la historiografía, representado por Clío. Otro género literario prosaico sería la oratoria (Polimnia), de vital importancia en el mundo antiguo, hasta el punto de que sería algo inaudito ver a un Demóstenes o a un Cicerón leyendo un discurso escrito. Nunca se lo hubieran permitido. De hecho, muchos de sus discursos, que ahora podemos leer, fueron escritos después de ser pronunciados en el foro o ante los tribunales. La Musa menos especializada de todas, a la hora de atribuirle la presidencia de un género literario, sería Urania, que podríamos considerar la Musa de la ciencia o de la filosofía, o incluso, de la poesía didáctica.
La ilustración de Mingote de Apolo y las Musas está tomada de aquí.
viernes, 16 de febrero de 2018
miércoles, 7 de febrero de 2018
El asno y la lira

Asinus iacentem uidit in prato lyram.
Accessit et temptauit chordas ungula;
sonuere tactae. -“Bella res; sed, mehercules,
male cessit”, inquit, “artis quia sum nescius.
Si repperisset aliquis hanc prudentior,
diuinis aures oblecta(ui)sset cantibus.”
Sic saepe ingenia calamitate intercidunt.
La fábula latina de Fedro dice así: Un borrico vio una lira que estaba
tirada en un prado. Se acercó y tocó sus cuerdas con la pezuña; al
tañerlas, resonaron. "Bonita cosa; pero, rediós, me ha salido mal
-dijo-, porque soy ignorante del arte. Si se la hubiera encontrado
alguien más entendido que yo, habría deleitado nuestros oídos con sus
divinas notas." Así a menudo los talentos se malogran por desgracia.
Así recreó nuestro Tomás de Iriarte (1750-1792) la vieja fábula de Fedro en
la que se inspiró, haciendo una versión en la que sustituye el
instrumento de cuerda que es la lira por el de viento que es la flauta,
para crear su famoso burro flautista que tocó la flauta por casualidad:
Esta fabulilla, / salga bien o mal,/ me ha ocurrido ahora / por casualidad.
Cerca de unos prados / que hay en mi lugar / pasaba un borrico / por casualidad.
Una flauta en ellos / halló, que un zagal / se dejó olvidada / por casualidad.
Acercóse a olerla / el dicho animal / y dio un resoplido / por casualidad.
En la flauta el aire / se hubo de colar, / y sonó la flauta / por casualidad.
-“¡Oh! -dijo el borrico. / ¡Qué bien sé tocar! / ¡Y dirán que es mala / la música asnal!”
Sin reglas del arte / borriquitos hay / que una vez aciertan / por casualidad.
Haciendo literatura comparada, podemos llegar hasta la siguiente rima de nuestro
poeta Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) que, aunque lírica, puede
guardar alguna relación con la vieja fábula de Iriarte y a través de él
con la más vieja de Fedro en cuanto al contenido. Ha cambiado el instrumento musical: de la lira de Fedro hemos pasado a la flauta de Iriarte. Bécquer prefiere un instrumento de cuerda, el arpa.
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro espera
que le diga: “Levántate y anda”!
lunes, 5 de febrero de 2018
SINE VERBIS
Quinus,
Argentinus iucundus delineator, Mafaldae creator,
pulchras imagines
sine
uerbis adumbratas
quae deliberationem habeant
nobis praebet
propterea quod cogitationes sine ullis uocabulis fieri
quoque possunt.
Res, igitur, ipsa cum imaginibus pictis sine uerborum necessitate de libertate patet ac
ratiocinatione colligitur.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


.jpg)







