¿Qué es la apostasía?
Apostasía es el alejamiento (apo-) de lo establecido
(-stasía). El abandono, por ejemplo, de la religión en la
que uno ha sido iniciado. También la defección de un partido
político en el que se militaba o la disidencia de la ideología que
se profesaba. Históricamente, se ha llamado apóstata al emperador
Juliano, que rechazó la religión cristiana cuando ya era oficial en
el Imperio y restableció los viejos cultos. Pero como dice
el escritor francés Anatole France(1) el verdadero apóstata es el
emperador Constantino, que abandonó la religión
pagana de Roma con anterioridad y abrazó el cristianismo.
(1) Anatole France Sobre
la piedra inmaculada (1905)
Profilaxis
Huxley, el autor de Un mundo feliz, era además de escritor
médico, y formuló hace cincuenta años, entre otras, esta interesante
reflexión: “Ahora la medicina ha progresado tanto... que ya todos
somos enfermos”. Todos, en efecto, nos hemos convertido en
pacientes dentro del estado terapéutico en el que
sobrevivimos, que mira por nosotros y vela por nuestra salud, siempre
futura, como nuestra propia muerte. Más que dedicarse a curar los males que padecemos, la
medicina -tanto ha progresado- se dedica a prevenir los que no
tenemos. Ha dejado de ser curativa para pasar a ser única y
exclusivamente preventiva, o profiláctica, que es lo mismo pero
dicho en griego para que no se entienda bien la cosa de buenas a
primeras.
Escitas
Los escritores grecorromanos caracterizaron a las tierras
comprendidas entre el Danubio y el Don, el Cáucaso y el Volga como
salvajes y bárbaras. Sus habitantes eran nómadas, incivilizados
pero atractivos en su primigenia simplicidad. Su cultura se basaba en
el pastoreo nómada y la cría de caballos de monta. Los escitas fueron
grandes jinetes y temibles arqueros a caballo.
Arquero escita en un plato griego de figuras rojas de Epicteto (c.520-500 a. de C.)
Os dejo un poco de música: La (vertiginosa) marcha de
los escitas de Noyer, interpretada por el prodigioso clavecinista
Jean Rondeau.
Casa de citas
Byung-Chul Han cita a Hanna Arendt que a su vez cita a Cicerón,
quien pone en boca de Catón en De Republica esta bella paradoja,
atribuida a Publio Escipión el Africano: "numquam se plus
agere quam nihil cum ageret; numquam minus solum esse quam cum solus
esset": que nunca hacía más que cuando no hacía nada;
y que nunca estaba menos solo que cuando estaba solo. Es decir,
que estaba activo cuando estaba ocioso y entregado al dolce far
niente, y que cuando estaba a solas consigo
mismo es cuando menos solo estaba. El propio Cicerón recoge en otra
parte la misma cita y comenta a propósito: "magnifica
uero uox et magno uiro ac sapiente digna; quae declarat illum et in
otio de negotiis cogitare et in solitudine secum loqui solitum, ut
neque cessaret umquam et interdum colloquio alterius non egeret. ita
duae res, quae languorem afferunt ceteris, illum acuebant, otium et
solitudo": una admirable sentencia en verdad y digna de
un gran hombre y sabio; esta da a entender que él en su ocio solía pensar
en sus negocios y en su soledad hablar consigo mismo, de forma que
nunca estaba desocupado y a veces no necesitaba la compañía de
nadie. Así estas dos cosas que a los demás producen fastidio, el
ocio y la soledad, a él lo estimulaban. Reivindica el maestro
coreano Byung-Chul, frente a la "vita activa" y aun
"hyperactiva" que llevamos (¡manda huebos!) en este siglo XXI, la "vita
contemplativa". Y plantea esta consideración aparentemente
contradictoria: "La hiperactividad es, paradójicamente, una
forma en extremo pasiva de actividad que ya no permite ninguna acción
libre".
Oración femenina
Y ya que hemos empezado con Anatole France, acabemos con otra cita suya: Una bella
joven genovesa enamorada le rezó a la Virgen María la siguiente y conmovedora plegaria:
"Santa madre de Dios, tú que concebiste sin pecar,
concédeme a mí la gracia de pecar sin concebir".
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