domingo, 29 de mayo de 2016

Varia uariorum


¿Qué es la apostasía?
Apostasía es el alejamiento (apo-) de lo establecido (-stasía). El abandono, por ejemplo, de la religión en la que uno ha sido iniciado. También la defección de un partido político en el que se militaba o la disidencia de la ideología que se profesaba. Históricamente, se ha llamado apóstata al emperador Juliano, que rechazó la religión cristiana cuando ya era oficial en el Imperio y restableció los viejos cultos. Pero como dice el escritor francés Anatole France(1) el verdadero apóstata es el emperador Constantino, que abandonó la religión pagana de Roma con anterioridad y abrazó el cristianismo.
(1) Anatole France Sobre la piedra inmaculada (1905)


Profilaxis
Huxley, el autor de Un mundo feliz, era además de escritor médico, y formuló hace cincuenta años, entre otras, esta interesante reflexión: “Ahora la medicina ha progresado tanto... que ya todos somos enfermos”. Todos, en efecto, nos hemos convertido en pacientes dentro del estado terapéutico en el que sobrevivimos, que mira por nosotros y vela por nuestra salud, siempre futura, como nuestra propia muerte. Más que dedicarse a curar los males que padecemos, la medicina -tanto ha progresado- se dedica a prevenir los que no tenemos. Ha dejado de ser curativa para pasar a ser única y exclusivamente preventiva, o profiláctica, que es lo mismo pero dicho en griego para que no se entienda bien la cosa de buenas a primeras.


Escitas
Los escritores grecorromanos caracterizaron a las tierras comprendidas entre el Danubio y el Don, el Cáucaso y el Volga como salvajes y bárbaras. Sus habitantes eran nómadas, incivilizados pero atractivos en su primigenia simplicidad. Su cultura se basaba en el pastoreo nómada y la cría de caballos de monta. Los escitas fueron grandes jinetes y temibles arqueros a caballo. 

 Arquero escita en un plato griego de figuras rojas de Epicteto (c.520-500 a. de C.)

Os dejo un poco de música:  La (vertiginosa) marcha de los escitas de Noyer, interpretada por el prodigioso clavecinista Jean Rondeau.


Casa de citas
Byung-Chul Han cita a Hanna Arendt que a su vez cita a Cicerón, quien pone en boca de Catón en De Republica esta bella paradoja, atribuida a Publio Escipión el Africano: "numquam se plus agere quam nihil cum ageret; numquam minus solum esse quam cum solus esset": que nunca hacía más que cuando no hacía nada; y que nunca estaba menos solo que cuando estaba solo. Es decir, que estaba activo cuando estaba ocioso y entregado al dolce far niente, y que cuando estaba a solas consigo mismo es cuando menos solo estaba. El propio Cicerón recoge en otra parte la misma cita y comenta a propósito: "magnifica uero uox et magno uiro ac sapiente digna; quae declarat illum et in otio de negotiis cogitare et in solitudine secum loqui solitum, ut neque cessaret umquam et interdum colloquio alterius non egeret. ita duae res, quae languorem afferunt ceteris, illum acuebant, otium et solitudo": una admirable sentencia en verdad y digna de un gran hombre y sabio; esta da a entender que él en su ocio solía pensar en sus negocios y en su soledad hablar consigo mismo, de forma que nunca estaba desocupado y a veces no necesitaba la compañía de nadie. Así estas dos cosas que a los demás producen fastidio, el ocio y la soledad, a él lo estimulaban. Reivindica el maestro coreano Byung-Chul, frente a la "vita activa" y aun "hyperactiva" que llevamos (¡manda huebos!) en este siglo XXI, la "vita contemplativa". Y plantea esta consideración aparentemente contradictoria: "La hiperactividad es, paradójicamente, una forma en extremo pasiva de actividad que ya no permite ninguna acción libre".

Oración femenina
Y ya que hemos empezado con Anatole France, acabemos con otra cita suya: Una bella joven genovesa enamorada le rezó a la Virgen María la siguiente y conmovedora plegaria: "Santa madre de Dios, tú que concebiste sin pecar, concédeme a mí la gracia de pecar sin concebir".

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