domingo, 28 de junio de 2015

El gobierno según Arcás


Un jefe es aquel que puede 
evitar una catástrofe, 
que no sucedería
si él no gobernase.

(Puedes visitar aquí la página de Facebook del dibujante griego, el más clásico de los modernos).

La palabra "catástrofe", que aparece en la viñeta de Arcás, es, obviamente, de origen griego, porque, mal que nos pese, seguimos hablando griego sin ser muy conscientes de ello. Está compuesta del prefijo "catá-", que quiere decir "abajo y adelante" y es lo contrario de "aná-", que significa "arriba y atrás", y de la palabra "strophé", que quiere decir "acción de volver, vuelta", que conservamos en castellano, a través del latín stropha,  bajo la forma "estrofa", que era el nombre en principio de la vuelta o evolución que hacía el coro en escena, y de ahí el nombre también de la estrofa lírica que cantaba el coro. El diccionario de la RAE  define la estrofa como: "Cada una de las partes, compuestas del mismo número de versos y ordenadas de modo igual, de que constan algunas composiciones poéticas."

Tenemos, pues, que de "strophé" derivan, con el prefijo "aná-", la anástrofe,  que es la inversión o hipérbaton en el orden de las palabras de una oración. Por ejemplo, en latín, los casos de posposición de la preposición, como en este verso de Virgilio (Eneida I, 32): "errabant acti fatis maria omnia circum" (andaban errantes empujados por el destino alrededor de todos los mares), donde la preposición circum está colocada después de su régimen: no es una catástrofe, pero sí una anástrofe: es decir, una vuelta atrás.
 

Y tenemos, también, la catástrofe, que era el desenlace especialmente doloroso de una tragedia, y por lo tanto la alteración grave del orden normal de las cosas, el derrumbamiento de algo que se viene abajo, una palabra que está en boca de todos los periodistas cada dos por tres, por ejemplo: "Un fallo del avión de Germanwings que salió de Barcelona se perfila como la causa probable de la catástrofe aérea de los Alpes".


 

martes, 23 de junio de 2015

Un mundo de lenguas: las lenguas del mundo.



Hoy en día existen al menos 7.102 lenguas vivas catalogadas en el universo mundo. En el siguiente gráfico o,  más concretamente,  infografía o imagen obtenida con medios informáticos, están representadas las 23 lenguas más habladas en la actualidad en nuestro planeta.   La ilustración ha sido realizada por el periodista y diseñador gráfico español Alberto Lucas López para el periódico “South China Morning Post” de Hong Kong.



La infografía da una idea del número de los hablantes de cada una de las 23 lenguas reseñadas, cuyo tamaño viene determinado por el número en millones de hablantes nativos que hay en cada país. Cuanto más se habla una lengua, más espacio  ocupa de forma proporcional en la infografía. El mayor tamaño corresponde al chino, que cuatriplica el número de hablantes del inglés. Sin embargo, sólo 33 países hablan chino, incluidos todos sus dialectos, mientras que el inglés se habla en 110, lo que se explica debido al pasado colonial de los hablantes de este idioma.

Las lenguas más estudiadas, según el gráfico, son el inglés (1.500 millones de estudiantes), seguida del francés  (82 millones), el chino (30 millones), y el español y el alemán (empatadas a 14,5 millones de aprendices). Estos datos no se corresponden en absoluto con el número de hablantes de estas lenguas, sino con su importancia socioeconómica, histórica y cultural. Somos casi cuatrocientos millones los que tenemos el español como lengua madre en el mundo (399 para ser exactos), mientras que los hablantes de la lengua alemana son 78,1 millones, y sin embargo ambas son igualmente estudiadas.

Las lenguas romances o neolatinas habladas en el mundo, según este estudio, suman un total de  741,7 millones de hablantes,  en el siguiente orden de mayor a menor: español (399 millones), portugués (203), francés (75,9) e italiano (63,8), lo que nos da una idea de su creciente importancia. No incluimos el inglés (335 millones de hablantes)  entre las lenguas romances porque obviamente no es una de estas lenguas, pese a que, según algunos estudios, el sesenta por ciento de su vocabulario es de origen latino.


Podemos visitar la interesante infografía de Alberto Lucas López y ampliarla aquí.  Está en la lengua del imperio, of course, pero se entiende. 

lunes, 22 de junio de 2015

Homenaje a los clásicos



El ensayista y poeta peruano Manuel González de Prada (1844-1918) rindió en Grafitos (título que adapta al español la palabra italiana "graffiti") su peculiar homenaje a los poetas clásicos griegos y romanos que admiraba: Homero y Virgilio, la Antología Griega, y dentro de ella el poeta Meleagro, y Lucrecio, el imprescindible discípulo romano de Epicuro.  


 (Homero) 


Donde su hexámetro
escande Homero,
todos discípulos,
todos pigmeos.
Es el Océano:
Safo y Tirteo,
Hesiodo y Píndaro,
los arroyuelos.


(Virgilio) 

Flor de moderno, deleitable aroma
en el sangriento lodazal de Roma.


(La Antología Griega)  

El bosque no es de homéricas encinas
que al cielo encumbran gigantescos brazos:
En el jardín florido de la Grecia
es un rincón discreto y perfumado
donde palpitan mariposas de oro,
donde se ciernen soñolientos rayos,
donde tiemblan al ósculo del viento
las lujuriantes rosas de Meleagro.


(Lucrecio)

Tú del Olimpo arrojas al Tirano,
y sólo ves la Nada y el gusano.
En el reino inviolado de la muerte.
eres, oh gran pagano,
manjar de libres, demasiado fuerte
para el servil cerebro de un cristiano.

 



 

 


sábado, 20 de junio de 2015

Omnia sunt/sint communia


Al parecer, un concejal madrileño ha prometido su cargo añadiendo a su "Sí, lo prometo" la fórmula latina "omnia sunt communia" como si se tratara de una fórmula sagrada de divinas palabras, como diría don Ramón. El secretario no lo entendió a la primera y la presidente tuvo que rogarle al concejal que repitiera su juramento para que constara en acta.  


"Omnia sunt communia" es una frase latina que procede de Tomás de Aquino, sacada de su contexto,  que es: "non licet furari ad hoc quod homo eleemosynam faciat (nisi forte in casu necessitatis, in quo omnia sunt communia)": no es lícito que una persona robe a fin de dar una limosna (a no ser tal vez  en caso de necesidad, en que todas las cosas son comunes).  

Se ve que el santo en este texto defiende ante todo la propiedad privada y por lo tanto condena el robo, como hace el séptimo mandamiento. Ni siquiera éste estaría justificado en la circunstancia de que fuera, como en Robin Hood, el príncipe de los ladrones, para dar una limosna a los pobres, pero matiza cristianamente  "excepto en caso de necesidad". No entiendo, por cierto, por qué algunos citan la frase diciendo "in extrema necessitate", cuando el aquinate escribió simplemente "in casu necessitatis",  no "in extremo casu necessitatis".

Fue sin embargo Thomas Müntzer quien divulgó la frase "omnia sint communia", cambiando el modo del verbo de Indicativo a Subjuntivo para expresar el deseo de que, no siendo de hecho las cosas comunes, deberían serlo sin embargo. La diferencia entre omnia sunt y omnia sint es muy importante: pasamos de la ingenua constatación falsa a todas luces de que todo es de todos,  a lo contrario, a que existe la propiedad privada y, por lo tanto, las cosas tienen dueños, de donde surge el deseo de que siendo las cosas así no sigan siendo así sin embargo: "sean comunes las cosas".


Omnia sint communia! fue la proclama de los campesinos alemanes durante las revueltas de los años 1524 y 1525, alentadas por el predicador anabaptista Thomas Müntzer, a raíz de la privatización de las tierras comunales que habían sido de propiedad pública. “¡Sea todo común!”, gritaban los campesinos contra el despotismo de los príncipes protestantes, o, como dice el refrán castellano, "lo que es del común (non) es de ningún", que no quiere decir que los bienes comunales se descuiden, sino que no deberían ser privatizados. Finalmente, los insurgentes fueron derrotados  en el campo de batalla  y recayó  sobre ellos la pesada losa de la Historia.
 
Me viene ahora a la cabeza que mis antiguas alumnas procedentes de las monjas de Selaya, de las que guardo un muy buen y agradecido recuerdo, de las alumnas no de las Religiosas Hijas de la Virgen de los Dolores, habían aprendido el Subjuntivo de esta graciosa manera: "Quiera Dios que brille el sol...", como expresión de un piadoso deseo. Claro que en español tenemos otra forma de formular los deseos invocando a la divinidad, que es  el ojalá, un resto árabe que evoca el nombre de Alá.

El adjetivo commnunis commnune está compuesto por el prefijo con, que indica instrumento y compañía,  y la raíz indoeuropea *moi-n-. La evolución del diptongo /oi/ a /u/ es completamente normal en latín, p. ej. oinos>unus. La raíz *moi, con vocalismo o, es una variante de *mei,  que significa "cambiar, mover, ir e intercambiar bienes y servicios dentro de una sociedad controlada por la ley o la costumbre" según el Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española. De este adjetivo derivan términos como comulgar, comunicar, comunidad, procomún, comunista y el curioso vocablo agrícola comuña, desconocido por estos pagos, para la mezcla de trigo con centeno, así como descomunal, que propiamente significa "fuera de lo común, extraordinario". 


De la misma raíz *moi-, con el sufijo *-nes, procede también el término latino munus, múneris, con el significado de "función o servicio que se hace a los demás", raíz que conservamos en municipio, donde entra en juego el verbo capio "coger",  con el sentido de asumir un compromiso, munificencia, donde es el verbo "hacer" el que interviene, o remunerar, donde el prefijo re- revela que se devuelve un favor o presente. Y por supuesto, cuando uno está exento de servicio o libre de cualquier cosa, está inmune, con el prefijo negativo in-, por lo tanto "sin cargo y sin carga", o "sin la carga de un cargo o de una enfermedad". Y de ahí podemos llegar hasta el síndrome de inmunodeficiencia, o a la carencia de inmunidad.

jueves, 18 de junio de 2015

Una cita de Eurípides

 

Si hay dos palabras frecuentes en la literatura griega son "theós" (dios)  y "ánthroopos" (hombre), pero estadísticamente la más frecuente es la segunda, porque es el "ánthroopos" el centro de la preocupación de los griegos primero y de los romanos después, que nos transmitieron el legado de los primeros. 

En la cita de Eurípides (Fenicias, 439-440), que Carlos García Gual traduce como "Las riquezas son lo más preciado para los hombres y lo que tiene mayor efectividad entre las cosas humanas",    aparece dos veces esta palabra, una en cada verso. En el primero nos dice que lo que más aprecian los hombres es el dinero,  "tà chréemata": y en el segundo que el dinero es el bien supremo, el que mayor poder tiene, el mayor bien de todas las cosas de los hombres. La sentencia muestra que los hombres ya no valoran las cosas en sí, los bienes, digamos, sino aquello otro que se ha convertido en la cosa que vale por todas las cosas y que ha sustituido a todas las cosas.