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lunes, 28 de septiembre de 2015

Último tango en Atenas

Este vídeo, rodado en Atenas, tiene la gracia de que es un tango cantado en español por el grupo griego Apurimac al que acompaña la cantante Eli Paspalá. La letra y la música del tema "Mi último tango en Atenas" han sido compuestas por el argentino Daniel Armando. Se trata de un curioso experimento de fusión de música griega con el tango argentino.  La letra consta de cien helenismos o palabras de origen griego de uso corriente en nuestra lengua que describen muy bien la crítica situación que atraviesa hoy el país heleno. Son esas palabras raras y casi siempre esdrújulas que leemos y oímos todos los días. Son genéticamente griegas y no somos conscientes de que hablamos griego sin darnos cuenta.  Las imágenes nos invitan a dar un melancólico paseo por las calles de Atenas, hasta llegar a la meta final, que es  ho ánthropos, el hombre.


Mi último tango en Atenas

Armonía neurótica en el microcosmοs de la metrópoli,
cultura narcisista en una monarquía dogmática,
sinfonía cacofónica, pandemonium en la atmósfera,
melodía,  símbolo, melodrama y tragedia.

Orgasmo ideológico del barbarismο a la teoría
político disléxico en parodia onírica,
tiranía fantasma, dilema megalómano
de un metabolismο retórico sin tesis ni antítesis.

[Estribillo]
Este es mi último tango en Atenas,
tango llorón, que corre por mis venas.
Este es mi último tango en Atenas,
tango cabrón, que corre por mis venas.


Patriota heroicο, trágicο, sistemático,
hipocresía paranoica sin diálogo esotéricο,
teatro irónicο, sindicato plásticο,
y epicentro de la epidemia, una quimera, una utopía.

Energía,  hipérbole, antídotο democráticο,
laberinto crítico sin entusiasmo, sin rima
música epidérmica en un pentagrama masoquista
y la simetría tóxica de un epílogo necrológico.

[Estribillo]

Hay un oasis aromático, paralelo, fisiológico,
profeta enigmático, fenómeno crónico y ortodoxo,
sin racismos ni extremismos, sin tabúes étnicos,
en lírica, éxtasis  y sus praxis,
es el melódico y fantástico ántropo.

[Estribillo]

domingo, 13 de septiembre de 2015

¿Lengua extranjera?

Dice un eslogan o grito de guerra -del inglés slogan, y este del celta sluagh "guerra" y gheun "grito"-  de una escuela de idiomas griegas, de la que no vamos a hacer publicidad aquí-: "Ninguna lengua es extranjera". Lo dice, claro, para animar a los jóvenes griegos a aprender idiomas fomentando la alianza de civilizaciones y el intercambio intercultural y poder recibir así al turismo amablemente, esos extranjeros adinerados -no esos otros pobres refugiados políticos y económicos, la misma cosa, que cruzan ilegalmente de Turquía a las islas griegas y de ahí al resto de Europa-,  que visitan el país heleno para dejar en él sus divisas,  fascinados por su historia y su cultura, su luz, sus costumbres y gastronomía, la hospitalaria bonhomía de sus gentes y sus islas llenas de pequeños pueblecitos azules y blancos y playas paradisíacas.

La foto que lo acompaña es una pareja besándose en la boca con los ojos cerrados: ella, vestida probablemente con un quimono,  tiene rasgos orientales -china o japonesa tal vez- y él,   griego, a juzgar por su típico atuendo. El simbolismo de la imagen es evidente: el prototipo heleno masculino que por su conocimiento del idioma seduce a la extranjera asiática, que representa un enorme capital turístico tanto cuantitativamente -los chinos son muchos millones- como cualitativamente -los japoneses suelen tener un enorme potencial económico-, lo  que abre unas perspectivas muy halagüeñas al país a través de este sector  para la resolución de su cacareada crisis económica y situación crítica, que es la misma que la nuestra...

"Ninguna lengua es extranjera"


El chico  recuerda a uno de esos évzones o soldados griegos que montan guardia en Atenas  frente al Parlamento y la tumba del soldado desconocido –esa víctima anónima de todas las guerras que llena las fosas comunes de todos los cementerios de todos los lugares del mundo a lo largo de la historia. El uniforme de estos évzones es muy peculiar: lo más característico no se ve en la foto: el calzado,  que tanto llama la atención por su pompón negro en la punta, y  por el sonido metálico que emite la chapa metálica de su suela al andar, que va marcando su paso; y la fustanela, que es la falda plisada masculina típica de los Balcanes, recuerdo de los cleftés -de ahí cleptomanía-, o bandoleros que desafiaron el poder del Imperio Otomano en la lucha por la independencia griega, con sus cuatrocientos pliegues, ni uno más ni uno menos, que recuerdan los cuatro siglos de dominación turca y consiguiente sumisión griega al imperio, que duró cuatro siglos. Por algo decía Nicos Dimu en La desgracia de ser griego que el refrán de Cuello griego no soporta yugo, que tanto les gusta repetir orgullosamente a los descendientes de Homero, es un cuento muy bonito pero muy falso porque pocos pueblos habrá cuyo cuello haya soportado a lo largo de su historia tantos yugos como el griego...

Lo que sí muestra el chico de la fotografía, como buen évzones el gorro de color rojo con su larga coleta negra en uno de los lados,  y el chaleco de terciopelo  bordado y recamado con hilos de seda.

Évzones

La palabra griega évzones  remonta a Homero. Literalmente significa “de bello cinturón o ceñidor”.  Por ejemplo en la Ilíada (I, 429), donde Aquiles invoca a su madre Tetis para que interceda por él ante Zeus por la afrenta que ha sufrido por parte de Agamenón, que le ha robado a Criseide, la muchacha a la que aplica el epíteto "bien ceñida",  euzónoio gunaikós”.   De ahí que hablando de hombres, posteriormente, signifique que los évzones llevan la túnica, o en su caso la fustanela, bien ajustada a la cintura, por lo que están dispuestos para la marcha, el combate o el trabajo, esto es, bien pertrechados y ataviados. La palabra está compuesta del prefijo eu que significa "bien", "bueno" (eu-tanasia, eu-femismo, eu-fonía, ev-angelio...) y del sustantivo zone que quiere decir "cinturón, ceñidor" y es el origen de nuestra palabra zona. La palabra griega deriva del verbo zónnymi "ceñir". ¿Qué relación tiene nuestra zona con un cinturón o una faja? Llamamos así a una extensión de terreno que tiene forma de banda o de franja, y, más en general, a una superficie encuadrada, y de ahí ceñida, en ciertos límites políticos o administrativos.

¿Qué decir del eslogan de la escuela de idiomas? Pues que es verdad que ninguna lengua es extranjera, porque todas son humanas y, como diría Terencio, nada humano nos es ajeno, pero que, paradójicamente y desde el mismo punto de vista, todas también lo son, porque todas nos parecen extrañas excepto la nuestra, pero la nuestra es una lengua extranjera para los oídos de los vecinos.

 Una lengua extranjera es una segunda vida

El problema no son las lenguas, sino el hecho de que haya fronteras y perros cancerberos que las custodian a capa y espada; el problema son las fronteras que justifican la denominación de origen de "extranjero" -se dice xénos en griego clásico y moderno- y la conisiguiente xenofobia. Frente a esa denominación de origen de extranjero o foráneo se han levantado siempre algunas voces, como la de Rafael Amor en esta vieja canción No me llames extranjero.


viernes, 4 de septiembre de 2015

Parce metu, Cytherea




Parce metu, Cytherea: Le dice Júpiter a Venus en la Eneida de Virgilio «Pierde el miedo, Citerea» o, más llanamente, “No tengas miedo, Citerea”,  dirigiéndose a la diosa con este curioso epíteto de origen griego, como revela la presencia delatora de la i griega. Otro poeta como Ovidio usa la forma del adjetivo acabada en –eius Cythereius y se la aplica a los sustantivos heros (héroe) y mensis (mes): el Cythereius heros es Eneas, hijo de la diosa Venus y del mortal Anquises,  y el Cythereius mensis es el mes de abril, que estaba consagrado a Venus.


¿A qué alude Virgilio cuando llama a Venus, la Afrodita griega, Citerea? Pues a una isla griega precisamente, llamada Citera,  Kýthira en griego moderno, una de las llamadas jónicas, que se encuentra al sur del Peloponeso, donde era especialmente adorada esta diosa en la antigüedad. Fue aquí donde la diosa de la belleza y del amor pisó tierra por primera vez después de surgir de las espumas del mar. De aquí se dirigió a Chipre, sede de su santuario más antiguo y venerado, donde se estableció tomando la isla bajo su protección, según el Atlas mitológico de Grecia de Pedro Olalla.

Andrew Bostock, autor de una guía de viajes sobre el Peloponeso, se pregunta en un artículo publicado en The Guardian si Citera, precisamente, es la isla griega perfecta. Lleva treinta años frecuentando las islas griegas y durante este tiempo ha visitado cuarenta. ¿Qué es lo que buscaba? Un pueblecito pequeño con su puerto, dos o tres playas y, con un poco de suerte, alguna ruina o iglesia en lo alto de una colina con vistas al mar. No menos importante era para él que la isla no estuviera literalmente invadida por los turistas. Este año ha encontrado la isla idílica con la que llevaba soñando muchos años, con sus gargantas, cascadas de agua y playas paradisíacas -tiene más de treinta- de cristalinas aguas azules y fina arena blanca: ha descubierto Citera, y se ha enamorado de ella.


 Playa de Calami, de difícil acceso, pero según el autor, paradisíaca.

Citera está, nunca mejor dicho, bastante aislada: está lejos de otras islas más conocidas y populosas. Se puede llegar a ella volando siempre que sea en vuelo nacional, pero la mejor manera de arribar a ella es por mar.


A principios del siglo XX, muchos isleños emigraron a Australia (o "La Gran Citera," como se la conoce allí). Muchos de sus descendientes vuelven cada verano y a menudo incluso los lugareños hablan con un acento australiano no poco sorprendente y delator de esa emigración. Aparte de estos, sin embargo, la isla recibe pocos turistas.
 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Dioses, mitos, héroes

Un vídeo de promoción turística del país heleno, en el que un ejecutivo neoyorquino recuerda sus recientes vacaciones en Grecia y la fascinación que sintió por la tierra de los dioses, nos sirve a nosotros para conocer lo fundamental de Grecia: su presente y lo mucho que queda todavía hoy de su pasado.

Sin ningún género de dudas, este turista americano guarda un imborrable recuerdo de su estancia en Grecia. Una piedra que encontró en una playa griega le servirá para rememorar su viaje y para evocar toda la magia de Grecia y de su luz mediterránea. Las vacaciones le han servido para lo que sirven de ordinario, para poder volver a la rutina cotidiana del trabajo con energías renovadas y poder acarrear como Sísifo otra vez la pesada roca de nuestra servidumbre monte arriba. A fin de cuentas, ocio y negocio son las dos caras que se complementan de la misma moneda.


No puede negarse que el vídeo, en general, tiene una gran calidad técnica y artística, tanto en imágenes, como en la música y  las palabras que las acompañan. Las vistas aéreas que ofrece son de indudable belleza. Las imágenes son de rabiosa actualidad. Podemos ver, por ejemplo, el moderno Museo de la Acrópolis,  que aguarda la devolución de los mármoles del Partenón que robó Lord Elgin y que ahora custodia el Museo Británico londinense.

Si de algo peca el vídeo, por ponerle alguna pega, es de lo convencional de su mensaje que incluye todos los tópicos que aprovechan las agencias de viaje para vender sus productos: el mar y las numersoas  islas, la evocación de los dioses clásicos (Apolo, Atenea, Posidón, Afrodita, Deméter, Dioniso,  Ártemis, Zeus), la mención de Heracles, Olimpia y los juegos olímpicos, las ruinas de la Acrópolis, Delfos, el teatro de Epidauro y el templo de Sunio en el cabo de su mismo nombre, desde donde se disfruta de una de las más bellas puestas de sol del mundo, playas paradisíacas y paisajes de ensueño que incluyen también las montañas nevadas del norte del país, y esa luz omnipresente y mediterránea, esos colores blancos y azules de su bandera que nos embargan por doquier...

No esperéis encontrar mucha originalidad en esta visión de Grecia que exporta el Ministerio de Turismo del país para captar turistas yanquis millonarios, pero, a pesar de los tópicos convencionales sobre Grecia,  el documento merece la pena como primera aproximación.

Grecia potencia su marca, la marca Grecia, junto con Turquía y ahora también Chipre, ahora que el turismo norteamericano a Egipto y a Túnez está de capa caída después de las revueltas de la llamada primavera árabe y ahora que Oriente Medio -¡cuándo no!- es un peligroso polvorín. 

El vídeo, en la lengua del Imperio, of course, dura doce minutos, y su producción ha costado, al parecer, 20.000 euros. Los griegos son conscientes de que su industria pesada es el turismo, su mayor fuente de divisas. Por eso invierten en él. Por esa misma razón el año pasado Grecia redujo el IVA del 23% al  13% en la restauración en diez puntos porcentuales.