Cuatro pentámetros dactílicos, que en la métrica clásica suelen combinarse con los hexámetros para formar el denominado dístico elegíaco, aparecen aquí en serie de cuatro katà stíchon [trasliteración del griego κατὰ στίχον «verso a verso»] en una composición anónima sobre un muro de Pompeya (CIL IV 9123).
En cuanto al significado son variaciones sobre un mismo tema. El Leitmotiv es todo cambia, nada permanece, la doctrina que Platón le endilgó a Heraclito del flujo perpetuo o pánta rheî [trasliteración del griego πάντα ῥεῖ «todo fluye»], que no contempla la segunda parte de la lógica de la contradicción del efesio (... y todo permanece), que formuló don Antonio Machado en un verso inolvidable: todo pasa y todo queda.
El cuarto verso del grafito presenta alguna dificultad de lectura porque no está clara en la inscripción la primera palabra, y se han propuesto otras interpretaciones pero la que damos, que es la que recoge el italiano Armando Polito en su libro La poessia sui muri di Pompei, parece la más apropiada.
NIHIL DURARE POTEST TEMPORE PERPETUO
CUM BENE SOL NITUIT REDDITUR OCEANO
DECRESCIT PHOEBE QUAE MODO PLENA FUIT
VEN[TO]RUM FERITAS SAEPE FIT AURA L[E]VIS
Nada a perpetuidad puede en el tiempo durar.
Bien que ha brillado el sol, vuelve al océano a ir.
Vuelve la luna a menguar llena hace poco que fue.
Suele el feroz vendaval brisa volverse sutil.
El grupo de rock alternativo suizo Nothence nos ofrece esta recreación musical titulada precisamente "Nihil durare potest tempore perpetuo", de su disco Post mortem memento vivere (2016).
El título del álbum está formado con dos aforismos latinos post mortem ("después de la muerte") y memento vivere ("recuerda que vives, acuérdate de vivir"), que es una recreación del tópico clásico memento mori ("recuerda que vas a morir"). En cuanto al tema musical, está bastante bien. Oídlo y disfrutadlo.
Son muchas las versiones musicales del Odi et amo de Catulo, desde la clásica de Carl Orff en su Catulli carmina, hasta la más moderna de Johann Johannsson o esta de Omnia, un grupo holandés de música folk neo pagana, como ellos mismos se definen.
odi et amo. quare id faciam fortasse requiris.
nescio sed fieri sentio et excrucior.
He aquí algunas traducciones:
La odio y
la quiero. Quizá me preguntas que cómo lo hago. No lo sé, pero
así siento que es y es mi cruz.
Odio y
amo. Preguntarás, tal vez, por qué lo hago.
No lo sé.
Pero lo siento así, y me torturo. (Luis Antonio de Villena)
La odio y
la quiero. Que cómo lo hago acaso preguntas.
No lo sé;
siento que así pasa, y martirio me da. (Agustín García Calvo).
I hate and
love. Why? You may ask but
it beats
me. I feel it done to me, and ache. (Ezra Pound)
Mediterranea (1997) es una maravilla de disco del grupo Trinovox. Su nombre está formado con raíces latinas: trino (porque son tres) y vox (porque trabajan básicamente con
sus voces), y -novo- porque partiendo de viejos
materiales, hacen algo nuevo. El trío florentino plasmó en este memorable trabajo un panorama general de
la música y la poesía mediterráneas que cubría un lapso de casi tres
mil años, utilizando sus voces, percusiones y guitarras, e
interpretando poemas de seis poetas y seis poetisas en sus idiomas originales: francés,
hebreo, italiano, siciliano , andaluz, griego antiguo, español, sardo, turco,
toscano, latín y árabe.
Precisamente en dialecto griego
eolio interpretan el phaínetai moi kénos ísos
theoísinde Safo de Lesbos que leíamos
el otro día y comparábamos con la versión latina de Catulo (ille mi par esse deo uidetur). Una de las primeras voces femeninas de la literatura occidental, si no la primera; la de la décima Musa, como la llamó Horacio.
Calinifta ("Buenas noches") es una canción tradicional del sur de Italia, cantada en greco (grecánico o grico), que es como se conoce al dialecto griego que se sigue hablando en lo que fuera la Magna Grecia y que se escribe con el alfabeto latino, y que tiene dos variantes: el grecocalabrés, hablado en Reggio-Calabria, en la puntera de la bota que es Italia, y el grecosalentino o grico, hablado en la comarca de Salento, el tacón de la bota de Europa que es Italia, de donde procede esta bella canción.
Colonias griegas de Italia y Sicilia
Hay quien piensa que el greco es un dialecto del griego moderno, pero más bien parece una lengua hermana del griego moderno, pues ambas proceden del griego antiguo y se han desarrollado paralelamente. Deriva probablemente del griego bizantino, habida cuenta de la colonización por parte de Bizancio de la Italia meridional a partir del siglo VI después de Cristo, pero ya había un caldo de cultivo de la lengua griega por la colonización anterior. En todo caso es una lengua en peligro de extinción, que fue perseguida durante el fascismo y considerada propia de gente ignorante y analfabeta, y que sobrevive a duras penas en algunas manifestaciones musicales como esta, donde al lado de palabras inequívocamente griegas como "cardía" -corazón- o "agapimú" -amor mío-, aparecen palabras italianas -latinas- como "fenestra" -ventana- o "ppena" -pena, del latín poena-, pero la sintaxis de la lengua es sin duda alguna griega.
Ti en glicea tu si nifta ti en oria
c’ evò e plonno penseonta se sena
c’ettu-’mpì ’s ti fenestra-ssu agapimu
tis kardia-mmu su nifto ti ppena.
Evò panta se sena penseo
jatì sena fisxi-mmu ’gapò
ce pu pao pu sirno pu steo
’s ti kardia panta sena vastò.
Kalì nifta se finno ce pao
plaia ’su ti ’vo pirta prikò
ma pu pao pu sirno pu steo
’s ti kkardìa panta seno vastò.
La letra de la canción es una maravilla de sencillez y lirismo. Viene a decir algo así en español:
¡Qué dulce es esta noche, qué bonita!
Y yo no duermo pensando en ti
Y aquí bajo tu ventana, amor mío,
De mi corazón te abro las penas.
Yo siempre pienso en ti,
Porque te quiero, mi alma,
Donde yo vaya, ande o esté,
Siempre en mi corazón te llevaré.
Buenas noches, te
dejo y me voy,
Duerme tú que yo he partido triste
Pero sabe que donde yo vaya, ande o esté
Siempre en mi corazón te llevaré.
Me gusta especialmente la versión que hace de ella el cantante griego Alquínoos Yoannidis:
Este vídeo, rodado en Atenas, tiene la gracia de que es un tango cantado en español por el grupo griego Apurimac al que acompaña la cantante Eli Paspalá. La letra y la música del tema "Mi último tango en Atenas" han sido compuestas por el argentino Daniel Armando. Se trata de un curioso experimento de fusión de música griega con el tango argentino. La letra consta de cien helenismos o palabras de origen griego de uso corriente en nuestra lengua que describen muy bien la crítica situación que atraviesa hoy el país heleno. Son esas palabras raras y casi siempre esdrújulas que leemos y oímos todos los días. Son genéticamente griegas y no somos conscientes de que hablamos griego sin darnos cuenta. Las imágenes nos invitan a dar un melancólico paseo por las calles de Atenas, hasta llegar a la meta final, que es ho ánthropos, el hombre.
Mi último tango en
Atenas
Armonía neurótica en
el microcosmοs de la metrópoli,
cultura narcisista en una monarquía dogmática,
sinfonía cacofónica, pandemonium en la atmósfera,
melodía, símbolo, melodrama y tragedia.
Orgasmo ideológico
del barbarismο a la teoría
político disléxico en parodia onírica,
tiranía fantasma, dilema megalómano
de un metabolismο retórico sin tesis ni antítesis.
[Estribillo] Este es mi último tango en Atenas,
tango llorón, que corre por mis venas.
Este es mi último tango en Atenas,
tango cabrón, que corre por mis venas.
Patriota heroicο, trágicο,
sistemático,
hipocresía paranoica sin diálogo esotéricο,
teatro irónicο, sindicato plásticο,
y epicentro de la epidemia, una quimera, una utopía.
Energía, hipérbole, antídotο democráticο,
laberinto crítico sin entusiasmo, sin rima
música epidérmica en un pentagrama masoquista
y la simetría tóxica de un epílogo necrológico.
[Estribillo]
Hay un oasis aromático,
paralelo, fisiológico,
profeta enigmático, fenómeno crónico y ortodoxo,
sin racismos ni extremismos, sin tabúes étnicos,
en lírica, éxtasis y sus praxis,
es el melódico y fantástico ántropo.
Las Metamorfosis de Ovidio no sólo han tenido influencia en la literatura, la escultura y la pintura universales, lo que ya supone bastante de por sí, sino también en la música. Prueba de ello, por ejemplo, son estas seis metamorfosis para oboe solo del compositor británico Benjamin Britten (1913-1976).
La obra recoge seis de las 246 fábulas que componen el poema de Ovidio. Britten con su música trata de evocar la leyenda de Pan y su amor por Siringe; la tragedia de Faetón, que estrelló el carro del Sol; las lágrimas de Níobe por la pérdida de sus catorce hijos; las fiestas de Baco y sus bacantes; la historia de amor de Narciso y Eco, y la leyenda de Aretusa, que acabó fluyendo como una fuente.
Compuesta por el compositor Henry Purcell en
1689, sobre libreto de Nahum Tate basado en La Eneida de Virgilio, la ópera Dido y Eneas narra los amores de la legendaria reina de Cartago y el
príncipe troyano. Tras la partida de Eneas, la reina Dido, abandonada por el héroe, cae en una profunda desesperación que la lleva a la muerte.
Para componer la ópera, Purcell siguió el modelo de Venus y Adonis de su maestro y amigo John Blow. Las dos comienzan con un prólogo y una obertura a la francesa, seguidos
de tres actos, y ponen en escena los amores desgraciados de una mujer autoritaria con un
hombre vanidoso; además, ambas acaban con la trágica muerte de uno de sus
protagonistas, de Adonis en el primer caso y de Dido en el que nos ocupa, algo
único en la ópera barroca del siglo XVII. Aunque consta de tres actos, es una ópera
breve, con una duración aproximada de una hora. A pesar de esta brevedad, la
ópera de Purcell contiene una gran fuerza escénica y una insuperable belleza
musical. El Lamento que Dido canta al morir, “When I am laid in earth” (Cuando descanse en la tierra), es uno de los momentos más hermosos y célebres de la historia de la ópera. Podemos escucharlo aquí en la voz de Tatiana Troyanos.
When I am laid, am laid in earth, may my wrongs create
No trouble, no trouble in thy
breast;(bis)
Remember me, but ah! forget
my fate,(bis)
Remember me, remember me, but
ah! forget my fate.(bis)
Cuando descanse, descanse en la tierra, no causen mis errores
Ningún problema, ningún problema en tu pecho; (bis)
Recuérdame, pero ¡ah! olvida
mi destino; (bis)
Recuérdame, recuérdame, pero
¡ah! olvida mi destino. (bis)
Dido y Eneas de Henry Purcell se basa en la historia de amor, extraída del libro IV de La Eneida de
Virgilio, de la reina de Cartago, Dido, y el príncipe troyano Eneas, que ha
sobrevivido a la destrucción de la ciudad y tiene la misión de fundar una nueva
Troya en suelo italiano con los supervivientes que lo siguen. Cuando Eneas y su tropa naufragan frente a las costas de Cartago, él y la reina
viven una apasionada historia de amor. Pero unas brujas, envidiosas de la
felicidad de la reina, se confabulan y le recuerdan al héroe que debe partir porque
su destino es refundar Troya. Dido se lamenta ya que no puede vivir sin su amor;
sin embargo, cuando Eneas decide quedarse, ella lo rechaza, y se deja morir.
ACTO I
Escena I
Palacio de Dido: Dido, reina de Cartago, se lamenta de su desgracia,
convencida de que su amor no es correspondido. Belinda, su confidente,
trata de animar a la reina. (En la Eneida de Virgilio, este papel lo desempeña Ana, su hermana y amiga). Su amor es Eneas, héroe huido de Troya, que
ha recibido el mandato de Júpiter de fundar una nueva Troya, que será Roma.
Decide interrumpir su viaje en barco y hacer escala en Cartago para
cargar provisiones (En la Eneida, Eneas y su flota naufragan en Cartago por una tormenta desencadenada por mandato de Juno, que odia a los troyanos). Al ver a Dido, cautivado, le declara su amor. El
acontecimiento es celebrado con gran alegría por la prosperidad que
promete esta unión a ambos reinos.
ACTO II
Escena I
Cueva de la hechicera: una hechicera y sus brujas conspiran para acabar
con la unión de los dos amantes y provocar la caída de Cartago. Convocan
a los espíritus y uno de ellos toma la apariencia de Mercurio para
entregar a Eneas un falso mensaje de Júpiter: debe abandonar Cartago y
retomar su misión inmediatamente. (Es esta la gran innovación de la ópera de Purcell: son una hechicera y sus brujas las causantes de la desgracia, envidiosas de la felicidad de la reina. En La Eneida, el propio Júpiter le recuerda a Eneas, a través de su mensajero alado el dios Mercurio, cuál es su misión; lo que provoca que el héroe abandone Cartago y a Dido en contra de su voluntad: "Italiam non sponte sequor").
"Eneas contándole a Dido las desgracias de Troya" de Pierre-Narcisse Guérin (1815)
Escena II
Bosque: la corte
disfruta de un encantador día de caza cuando, de repente, se desencadena
una violenta tormenta que hace regresar a la ciudad a todos menos a
Eneas, que recibe la visita del falso mensajero de los dioses mensajero. Esa misma noche debe partir si no quiere enojar a Júpiter. Eneas
acepta su misión, apesadumbrado, pero se lamenta por su amor por Dido,
sin saber cómo explicarle su partida.
ACTO III
Escena I
Naves en el puerto: los marineros de Eneas se preparan alegremente para
partir, antes incluso de que Dido conozca la inminente marcha de Eneas.
Las brujas observan la escena encantadas de su maldad y prediciendo la
próxima muerte de la reina Dido. Las brujas y los marineros bailan
juntos.
Escena II
Palacio de Dido: Eneas intenta persuadir a
Dido de que su intención no es abandonarla, tan grande es su amor, sino
obedecer únicamente el mandato de los dioses. Dido, ofendida, insiste a
Eneas en que cumpla con su destino y la abandone, pues ese es su deseo.
Ella sabe que tras su partida sólo le queda la muerte. En su aria de
despedida, “When I am laid in earth”, la palabra “recuérdame” se repite
una y otra vez. Sobre el cadáver de Dido aparece un coro de Cupidos que
se lamentan de tan desgraciado amor.
El cantautor y guitarrista Jeff Buckley se atrevió en 1995 a interpretar el aria de la ópera de Purcell con su prodigiosa voz:
In extremo es un grupo musical alemán de lo que se ha dado en llamar "folk metal", un estilo musical desarrollado principalmente en Europa a finales del siglo pasado, que fusiona el rock duro o "heavy metal" con la música folk medieval europea, por lo que incluye muchos instrumentos tradicionales al lado de los eléctricos y diversas lenguas y cantares tradicionales. Su
nombre, elsingualr de nuestro
latinajo “in extremis”, significa “en el último momento, en un
caso extremo”. Se fundó en Berlín en 1995. La banda destaca por sus actuaciones
en directo, en las que a menudo usa pirotecnia, y porque cantan en varias
lenguas y, entre ellas, en nuestra entrañable lengua muerta, que es el latín. Sus letras están a menudo
inspiradas en canciones medievales anónimas de los goliardos, es decir, de clérigos
golfos que llevaban una vida irregular. Se los llamaba goliardos (gouliards en francés) porque eran la “gens
Goliae”, es decir, gentuza del demonio, propiamente, del gigante Goliat.
In Extremo
El tema que os presento (In taberna Gloria) está basada en una de estas
canciones goliardescas, claramente tabernaria. Comienza con un verso que deja
bien clara su intención: Magis quam
ecclesiam diligo tabernam: Es decir, yo amo, más que la iglesia, la taberna. Se
hace una proclamación de última voluntad de morir en ella, cerca del trago de
vino. Y se hace incluso una apología del vino, que purga los gases del cuerpo.
La canción, pese a su aire impío (o por eso mismo), acaba con unos latines
eclesiásticos te Deum laudamus, uno de los primeros himnos cristianos de acción de gracias, y con un rasgo humorístico: Te alabamos,
Señor, mientras tengamos abundancia de vino y no nos falte.
No hace falta recordar aquí la importancia del vino en nuestra cultura
mediterránea: por un lado es un dios, Dioniso o Baco, que castiga a los que
desprecian su culto, y, por otro lado, en la tradición cristiana, es, ni más ni menos, la sangre de Jesucristo. He aquí la letra en traducción rítmica:
Yo, más que la iglesia, quiero la taberna,
Que hace a los colegas buen latín hablar.
Tengo yo el propósito de morir en ella,
Cerca el vino esté del seco paladar.
Gloria en la taberna, Gloria en la taberna.
Vino sobre todo bueno prefiramos,
Pues se purgan gases mientras trasegamos.
Si pedimos vino, cantidad tengamos,
Dios, a ti que en gloria vives, te alabamos.
El concierto en el huevo (El Bosco, 1480)
Magis quam ecclesiam diligo tabernam, Loqui facit socios optimum Latinum.
Meum est propositum in taberna mori, . Vinum sit appositum sitientis oris.
In taberna Gloria, in taberna Gloria.
Vinum super omnia bonum diligamus, Nam purgantur visia, dum vinum potamus.
Cum nobis sit
copia,vinum dum clamamus,
Qui vivis in gloria, te Deum laudamus.
La letra de la canción me recuerda algunos versos de los Rubaiyat del poeta persa Omar Kheyyam: (4) En la taberna, el gallo lanzó su agudo canto. / Los que al umbral esperan exclaman impacientes: / "Abrid, que es breve el tiempo que nos queda, y el viaje / que aún hemos de emprender, jamás tiene retorno". (198) Una vez encontré en la taberna a un sabio / venerable. "¿Qué puedes -le pregunté- decirme / de aquellos que se fueron?" "Bebe -dijo solícito-, / porque muchos marcharon, pero ninguno ha vuelto". (243) En iglesias, mezquitas y sinagogas, sólo / se refugian los débiles que temen al infierno. / Aquel que bebe vino en su pecho no siembra / las dañosas semillas del ruego y el espanto. (Traducción de José Gibert y versificación de Diego Navarro).