El griego no es sólo la lengua muerta en la que hablaron Sócrates y Platón, entre otros. Sigue hablándose hoy día en Grecia y en Chipre. Y sigue escribiéndose. Y cantándose, amantes como son los griegos actuales de la poesía que se canta. Prueba de ello son los dos premios Nobel de literatura que han cosechado en el siglo XX: el poeta Yorgos Seferis en 1963 y el también poeta Odiseas Elitis en 1979. De este último os dejo el poema Marina, cantado por María Faranduri, y musicado por Mikis Theodorakis. Las imágenes del vídeo recogen secuencias de la película "Ifigenia" de Cacoyannis.
Con
la venia de las espléndidas traducciones al castellano de Cristián
Carandell y Román Bermejo, os ofrezco esta otra aproximación al poema de
Elitis que pretende conservar no sólo la letra sino también la
musicalidad del original, apta para cantar con la misma melodía.
Marina
Dame a mí hierbabuena, luisa
y albahaca que
pueda oler,
que yo te bese de esta guisa
y algo en el recuerdo tener
La fuente y palomas aquellas,
la espada
arcangelical,
el sembrado de las
estrellas,
y el hondo pozo sin final.
Las noches que te paseaba
al otro confín celestial
y tu ascenso yo contemplaba,
hermana de
Venus carnal.
Marina, verde estrella mía,
Marina, Venus matinal,
Marina, paloma bravía,
y azucena
primaveral.


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