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jueves, 2 de agosto de 2018

¿A quién le importa? (Sin Griego en Bachillerato) ¿Le importa a alguien?

Un padre advierte a la ministra de Educación de la «preocupante situación» de la asignatura de Griego en los IES.

Don Fernando Basanta, profesor de Matemáticas y padre de una de los siete alumnos del IES Abdera de Adra (Almería) que no ha podido cursar la asignatura de Griego en el primer curso de Bachillerato, ha remitido una carta a la ministra de Educación, doña Isabel Celaá, alertándola de la «preocupante situación» de esta disciplina.



 Templo de Apolo en Corinto con la luna roja al fondo


Siete alumnos no pueden cursar Griego en el primer curso de Bachillerato en dicho instituto abderitano, con lo que tampoco podrán cursar Griego II en segundo, viéndose forzados a optar por otras materias troncales que nada tienen que ver con los grados universitarios a los que aspiran y tienen previsto dirigirse o a seguir sus estudios en otro centro, si lo hay, que imparta dicha asignatura.

En la carta enumera 37 centros educativos españoles que, según su información, «prescindirán de esta materia tan esencial y vertebradora del itinerario de Humanidades, truncando irremediablemente las expectativas académicas de nuestros hijos». 

Entre esos centros educativos figuran, por cierto, dos de Cantabria: el María Telo de Los Corrales de Buelna y el Garcilaso de la Vega de Torrelavega. (En la propuesta inicial de la Consejería de Cantabria, añado yo, figuraba también la amortización de la plaza de Griego del IES Santa Clara de Santander, que finalmente no ha sucedido... por ahora. Lo que sí parece ya irremediable, según informó en el claustro de fin del presente curso el Director de este instituto, antiguo convento de las clarisas que el año pasado celebraba a bombo y platillo su centenario,  es que la Consejería autorizaba (sic) por escrito la unificación de los hasta ahora dos Departamentos de Griego y de Latín en uno solo que pasaría a llamarse Departamento de Cultura Clásica, aplicando la legislación vigente; cosa que parece ilegal según el Decreto 75/2010, de 11 de noviembre de la propia Consejería, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de los Institutos de Educación Secundaria en el ámbito territorial de la Comunidad Autónoma de Cantabria (capítulo III, artículo 27), y que dice así, copio literalmente del BOC: Igualmente, se constituirá un departamento de latín y otro de griego en aquellos institutos en los que haya un profesor por cada una de dichas especialidades con destino en el instituto a tiempo completo, siempre que dichos profesores no estén adscritos al departamento de orientación. Si no se diera esta circunstancia, existirá un único departamento denominado departamento de cultura clásica, que agrupará ambas especialidades).

 

La misiva, enviada con copia al ministro de Cultura, don José Guirao, y a los consejeros de Educación de las comunidades autónomas, señala que se trata de un «escenario que va adquiriendo progresivamente mayor gravedad a medida que transcurren los cursos académicos».

«La hybris, la soberbia, era para los griegos el peor de los errores y engendraba horror. Y en el caso que nos ocupa el horror no es otro que la supresión encubierta de la especialidad de Griego, y con ello, del itinerario de Humanidades en el Bachillerato español, a costa de la formación de infinidad de alumnos», añade en su escrito.

Por ello, ruega a la ministra que no espere a que la justicia «tenga que pronunciarse en relación al caso del IES Abdera de Adra, que debe su nombre a los griegos, y pida cuentas a las diferentes Consejerías de Educación sobre este atentado a la razón, que ha provocado la deshumanización del Bachillerato (¡de Humanidades!) español».


lunes, 20 de noviembre de 2017

La lengua de los dioses del Olimpo

¿Qué revela el éxito de venta al público del ensayo La lengua de los dioses de Andrea Marcolongo, más de 150.000 ejemplares vendidos en Italia, todo un best seller, traducido ahora a la lengua de Cervantes y a punto casi también de llegar a ser un superventas entre nosotros? Su éxito no radica en el descubrimiento del Mediterráneo, que ya está muy descubierto. Tampoco demuestra que un idioma que se creía extinto y diferente del griego contemporáneo, del que no difiere tanto por otra parte, interese mucho ahora de repente en estos tiempos donde sólo parece haber sitio para lo práctico y utilitario inmediato, es decir para la informática usuaria y el inglés comercial básico que sirve para redactar un curriculum vitae y poco más. Lo que muestra a mi modo de ver es la mala conciencia de políticos, autoridades académicas y pedagógicas y demás responsables del desaguisado que, tras haber arrinconado la dulce lengua de Homero con sucesivas leyes que la ningunean del sistema de enseñanza en favor de nuevas tecnologías, robóticas y psicagogías varias, haciendo que entre en competencia desleal con otras asignaturas más atractivas aparentemente y más modernas y mileniales como son la Psicología, la llamada Literatura Universal o, last but not least, la dichosa Economía, y exigiendo un número mínimo para que se imparta de por lo menos diez alumnos matriculados, creo que es, con el mismo tratamiento que se da a cualquier otra optativa, salvo a la sacrosanta Religión, olvidando que el griego estaba antes que muchas de estas materias que han irrumpido con ímpetu y brío amparándose en la autonomía de los centros para crearlas ex nihilo, quieren ahora resarcirse y lavar, como suele decirse, su mala conciencia reivindicando el helenismo como adorno cultural. Ya se sabe, un poco de culturilla barata no está nada mal como barniz de la ignorancia. 

Ilustración de Ulises Culebro, tomada de El Mundo (4 noviembre 2017). 

Se habla de la importancia que tienen hoy las lenguas “vivas”, contraponiéndolas a las “muertas”, y se cree que con el estudio del latín, como mucho, ya vale no ya para un estudiante de humanidades, que no lo necesita, sino para un futuro filólogo inglés, por ejemplo, que ya ni siquiera se llaman así, sino graduado en estudios ingleses (sic). ¿Para qué vamos a meternos en esa intrincada selva de aoristos temáticos y atemáticos, de voz media y modo optativo, además de indicativo, subjuntivo e imperativo, y de número dual, a más de singular y plural, y un alfabeto que, aunque sea el origen del nuestro y del cirílico, sobrevive de milagro? Un titular de El Mundo (4 de noviembre de 2017) sobre el libro de Marcolongo decía: "Griego antiguo: ¿Por qué un idioma muerto es más útil hoy que estudiar robótica?".   La contraposición “idioma vivo/idioma muerto” es falsa en el sentido de que las sedicentes lenguas vivas están hoy más que nunca muy muertas, sólo sirven para comunicar ideas personales, cerrar negocios y expresar opiniones y lugares comunes, los manidos tópicos, que no tienen el más mínimo interés general o común, y que las llamadas lenguas muertas como el latín y el griego, que no es un idioma muerto porque se sigue hablando en Grecia y en Chipre, aunque sea una lengua minoritaria en Europa y en el mundo, por no hablar también del sánscrito, siguen muy vivas y comunicativas.



Como dice Marcolongo, rebelándose contra la visión mercantilista y utilitarista de la enseñanza, la cultura está para formar, no para producir clientes o consumidores. Sin embargo, lo que le interesa al sistema o Establishment, por decirlo en la lengua del Imperio, es  estabular votantes y contribuyentes, para lo que la llamada cultura suele ser un ornamento cuando no un no pequeño obstáculo, y no porque la cultura se oponga a eso, sino porque nos distrae de lo que realmente importa, que es el dinero, haciendo que nos interesemos por otras cosas que no reportan beneficios económicos, y que son paradójicamente, por eso mismo, las que más valen. Dice la autora en la entrevista que concedió al periódico: «Estudiar griego prepara para la vida de tres formas. Primero, porque es difícil. Yo rechazo la tentación contemporánea de la facilidad. La vida no es fácil, para conseguir cualquier cosa hace falta esforzarse; segundo, porque requiere tiempo, lo que choca con nuestra obsesión por la velocidad, por querer preparar una tarta con un tutorial de dos minutos en YouTube; y tercero, porque nos ayuda a conocernos mejor». Y tiene razón. 


Incluso los cada vez menos alumnos que eligen Griego en sus estudios de Bachillerato, pero no  nos engañemos, nunca hemos sido muchos ni mayoría democrática, se ven obligados a justificar su decisión en su propio entorno donde sufren incomprensión de sus familiares y amigos al elegir una opción tan minoritaria, porque es mejor estudiar matemáticas o economía, que van a necesitarlas en un futuro (que por definición no existe), y no griego que no te hace pensar en el trampantojo del porvenir, sino más bien te hace olvidarte del incierto día de mañana y te distrae de lo que importa. Graecum est, non legitur, se decía en la Edad Media, cuando se ignoraba la lengua de Sócrates, y se alardeaba de ello diciendo que era griego y no se entendía ni podía leer, como si fuera chino, y cuando la doctrina de la iglesia Católica, Apostólica y Romana sentenciaba que el griego no era necesario para el sustento de la cristiana fe. Y es que hemos llegado a una situación en la que ya no hablamos griego, sino gringo y mal, y sólo interesan las salidas profesionales de la enseñanza, lo que es una aberración: ya sabemos cuál es el oficio más viejo del mundo, y si la prostitución aspira a su legalización y dignificación -es un trabajo como los demás, se dice a veces-, el resto de oficios y profesiones del mercado laboral no deja de ser venta de nuestra fuerza de trabajo al mejor postor, en términos marxistas, o, simplemente, prostitución. 

 "Y en paz creéis estar, pero la guerra gobierna toda la tierra" (Calino de Éfeso)

En muchos centros públicos, y no digamos ya privados, de docencia ha desaparecido la posibilidad de estudiar griego, amparándose en la autonomía pedagógica de la que gozan para fijar los planes de estudios (y no impartir esa materia es ahorrar en un profesorado que requiere además una considerable especialización) o bajo el pretexto de que no hay suficiente demanda para formar grupo, cuando en algunos casos ni siquiera se ofrece la posibilidad en la matrícula,  por lo que si no se oferta, como dicen los mercachifles, no puede elegirse ni haber demanda, situación que han agravado los fuertes recortes en la educación pública sufridos en este país. He oído utilizar el argumento de la “rentabilidad” y decir a una autoridad académica (¡manda uebos!),  que no era rentable ofrecer la posibilidad de estudiar griego en el Bachillerato Nocturno. También que era un “lujo asiático” (sic) mantener una asignatura con cuatro o cinco alumnos. No puedo dejar de recordar en este punto que cuando yo estudiaba COU, el equivalente grossissimo modo de 2º de Bachillerato actual, hace ya cuarenta años, que se dice muy pronto, éramos cuatro, ni uno más ni uno menos, los alumnos que leíamos la apología de Sócrates de Platón y la Elegía a las Musas de Solón en la lengua en la que fueron escritas en aquel instituto rural. 

 

Resulta sarcástico que se interesen ahora por la lengua de Homero y se compren el libro de Andrea Marcolongo para culturizarse un poco, no mucho, los responsables de su práctica extinción. Otra cosa será que se lo lean y les aproveche.  Igual que es un sarcasmo, por otra parte, que los fautores de la desaparición del Bachillerato Internacional de Humanidades y Ciencias Sociales en un instituto de rancio abolengo de cuyo nombre no quiero acordarme, que decidieron que no se constituyera grupo si no se matriculaban por lo menos nueve alumnos, propongan como plan de mejora y objetivo para el futuro, es decir para nunca, porque el futuro no existe, “recuperar el itinerario de Humanidades y CCSS” en el Bachillerato Internacional. ¿No recuerda un poco esto a aquellas sarcásticas declaraciones del veterano de la guerra del Vietnam que reconoció que destruyeron la aldea para salvarla:  We must destroy this village in order to save it!? 

jueves, 12 de octubre de 2017

Seguimos hablando griego

Andrea Marcolongo, una milanesa de 29 años, ha sido la primera sorprendida de que su libro La lingua geniale. 9 ragioni per amare il greco  se haya convertido en Italia en un best-seller con más de 150.000 ejemplares vendidos hasta la fecha. Ahora se ha traducido al castellano y lo publica entre nosotros Taurus como La lengua de los dioses. Nueve razones para amar el griego. Justamente ahora que el griego como asignatura del Bachillerato de Letras (hoy Humanidades) se ha visto relegada junto con la filosofía al cajón de sastre de las optativas minoritarias que se resisten al criterio de rentabilidad económica resurge el interés, quizá por la mala conciencia de haber defenestrado esta materia, por la lengua de Platón.


Apunta la autora que cuando los políticos toman estas decisiones es porque tienen miedo de que aprendamos a pensar, y tiene razón.


Dice la autora en la entrevista concedida a El País que una de las razones que desanima a los mileniales a elegir esta asignatura es que la consideran una lengua muerta, que hace siglos que nadie habla y que no sirve para nada. En cuanto a lo último, es verdad: tanto el latín como el griego no sirven para nada efectivamente. Pero ¿para qué sirve todo lo demás? Esa es su grandeza: no servir. Preferir lo útil a lo inútil, lo que sirve a lo que no sirve,  sólo sirve, valga la redundancia, para convertirnos a nosotros en utilizados, en empleados, en siervos. 

Y, en cuanto a lo de que el griego es una lengua muerta, es mentira, no porque el griego se siga hablando en Grecia y en Chipre en la actualidad, sino porque nosotros mismos seguimos hablando griego sin ser conscientes de ello. Andrea Marcolongo, después de criticar la dicotomía lenguas vivas/lenguas muertas, lo expresa así: “A mí me gusta más hacer la distinción entre lenguas fértiles e infértiles. Y el griego es una lengua muy fértil que sirve para crear palabras nuevas”. Pone como ejemplo la palabra “xenofobia”: xenos es extranjero en griego y fobia es miedo; por tanto, xenofobia es el miedo al extranjero, un helenismo acuñado en el siglo XX, impensable en el mundo griego donde la hospitalidad era uno de los valores fundamentales, y una obligación casi sagrada, hasta el punto de que se invocaba a Zeus como Xenios o protector de los extranjeros.


Esto es lo que opinaba la autora del libro sobre los políticos y el griego clásico en la citada entrevista: “Las generaciones actuales son hijos de la crisis, sus padres han perdido su trabajo, y se les ha dicho que tienen que estudiar informática (¡y economía, entre nosotros!) porque es en ese campo en el que van a encontrar trabajo. Es como si estuviéramos persiguiendo un futuro que nunca llega. Dejamos el griego a un lado porque, además de considerarlo inútil, pensamos que es algo muy difícil, y en el sistema educativo actual reina el principio de que todo tiene que ser fácil. Pues no, no tiene que ser así. Estamos formando a futuros ciudadanos y debemos enseñarles que no todo en la vida es fácil. Además, tenemos que saber que todas las lenguas, incluso el griego, son política, nos enseñan a pensar, a ponernos en la mente del otro”.


Critica la milanesa también la invasión de los anglicismos y los emoticonos, esos pictogramas primitivos. Y trae a colación el emoticono que en 2015 eligió el diccionario de referencia de la lengua inglesa de Oxford como “palabra del año” (sic): una cara que se ríe derramando unas lágrimas, mucho más difícil de entender que cualquier helenismo.

lunes, 4 de julio de 2016

La lengua muerta que sigue viva

Viñeta de El Roto, aparecida en El País el 4 de julio de 2016

El griego no es sólo la lengua muerta en la que hablaron Sócrates y Platón, entre otros. Sigue hablándose hoy día en Grecia y en Chipre. Y sigue escribiéndose. Y cantándose, amantes como son los griegos actuales de la poesía que se canta. Prueba de ello son los dos premios Nobel de literatura que han cosechado en el siglo XX: el poeta Yorgos Seferis en 1963 y el también poeta Odiseas Elitis en 1979. De este último os dejo el poema Marina, cantado por  María Faranduri, y musicado por Mikis Theodorakis.  Las imágenes del vídeo recogen secuencias de la película "Ifigenia" de Cacoyannis.

Con la venia de las espléndidas traducciones al castellano de Cristián Carandell y Román Bermejo, os ofrezco esta otra aproximación al poema de Elitis que pretende conservar no sólo la letra sino también la musicalidad del original, apta para cantar con la misma melodía.
       

 Marina


Dame a mí hierbabuena, luisa
            y albahaca que pueda oler,
que yo te bese de esta guisa
y  algo en el recuerdo tener

La fuente y palomas aquellas,
            la espada arcangelical,
el  sembrado de las estrellas,
            y el  hondo pozo sin final.

Las noches que te paseaba
al otro confín celestial
y tu ascenso yo contemplaba,
            hermana de Venus carnal.

Marina, verde estrella mía,
Marina, Venus matinal,
Marina, paloma bravía,
            y azucena primaveral.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Una sonrisa de Arcás





Vuelve a hacernos sonreír burlonamente Arcás con esta viñeta en la que una mujer con los cabellos grises confiesa que ha llegado a la menopausia (o fin de la "mensualidad", que ella denomina en la lengua de Homero con el eufemismo griego que también se oye por estos lares "el período" el trayecto del camino -odo- que se repite cíclicamente -perí- ), y nos dice que antes tenía la regla y ahora, en cambio, la pensión de jubilación, y haciendo una cabriola dialéctica, reconoce que son la misma cosa (pragma, de ahí pragmático y praxis, que decían los marxistas cuando siguiendo a Karl Marx decían que la filosofía debía  dejar de ser teórica y pasar a la práctica de cambiar el mundo,  y práctica): vienen una vez al mes (eso es lo que quiere decir meno-, el primer componente de meno-pausia) y dura cinco (pente, de donde pentágono y demás) o seis (exi, de donde hexágono, por ejemplo) días.

La última palabra es "meres"  -días-, que en griego antiguo era "hemera", de donde nuestra hemeroteca, y el carácter efímero, que propiamente sólo dura un día, de nuestra vida.

sábado, 28 de noviembre de 2015

"Ma ton Día" y "Mamma mea"

Reproduzco, en primer lugar,  este simpático video donde unos estudiantes neozelandeses cantan en griego clásico una versión del exitoso "Mamma mia" del grupo ABBA. La han titulado "Ma ton Día", que suena fonéticamente igual que el italiano "Mamma mia", y que significa literalmente "Por Zeus".  


Y a continuación, la versión latina de Tyrannosaurus Grex, cuya letra reproduzco:



Decepta sum a te per longum aevum
Ergo constitu(i) id esse finiendum
Specta me nunc. Umquamne discam?
Non sentio, quare subit(o) amittam regnum
Ignis est in me(a) anima

Vix un(o) aspect(u) audio campanam
Ali(o) aspectu dedisc(o) omnia

O! O!

Mamma Mea, e(o) huc iterum
Me Me, quomodo te resistam?
Mamma mea, ostenditn(e) iterum
Me Me, quantum te caream?

Meum pectus fregisti
Sine t(e) eram cerebro tristi
Cur Cur, umquam liberavi te?
Mamma Mea, certo vero scio
Me me, numquam liberabo te

Tuis gestis ego lymphata fui
Non enumero quotiens finimus dixi
Specta me nunc, umquamne discam
Non sentio, quare subit(o) amittam regnum
Ignis est in me(a) anima

Vix un(o) aspect(u) audio campanam
Ali(o) aspectu dedisc(o) omnia

O! O!

Mamma Mea, e(o) huc iterum
Me Me, quomodo te resistam?
Mamma mea, ostenditn(e) iterum
Me Me, quantum te caream?

Meum pectus fregisti
Sine t(e) eram cerebro tristi
Cur Cur, umquam liberavi te
Mamma Mea, certo vero scio
Me me, numquam liberabo te

lunes, 27 de julio de 2015

Del alemán al latín, lenguas que (se) declinan



Aproximadamente un 19% de los alumnos de quinto (=primero de ESO) cursan latín en Francia, frente al 25% que lo hacía en 1996.

Temiendo por su disciplina, latinistas, helenistas y germanistas denuncian una reforma de la enseñanza que se pretende sin embargo igualitaria. 

Esperaba ella que su reforma de la enseñanza pasara como una carta de correos. Error. La ministro de Educación Najat Vallaud-Belkacem (socialista) se enfrenta a una revuelta de las élites. Najat Vallaud-Belkacem se enfrenta  (un poco) a los estudios considerados de excelencia, que garantizan a algunos niños (y a sus padres) que están en «la mejor clase» del colegio. En su reforma presentada a mediados de marzo, la ministro anunció el final en la práctica de las clases bilingües (dos idiomas desde sexto (=sexto de primaria)). Más aún, todos los alumnos se enfrentarán a una segunda lengua en quinto (primero de ESO), y no ya una minoría en sexto, y el grueso de las tropas en cuarto (=segundo de ESO). Cólera negra de los germanófilos – el anterior primer ministro Jean-Marc Ayrault a la cabeza que  temía que su lengua, ya mal de salida, empeore más todavía, mientras que el aprendizaje del chino, por ejemplo, está en un completo auge. 

Esta batalla se suma a otra que apasiona, si no pone histérica, a una parte de los franceses desde hace algunas semanas; el follón sobre el futuro del latín y el griego. Los latinistas temen la muerte de su disciplina. Han vociferado en numerosas tribunas de prensa y peticiones on line:  35 000 firmas en dos de ellas.  La UMP (Unión por un Movimiento Popular, de centroderecha) ha saltado a pies juntillas en la batalla por el aire de la «nivelación por la base», encontrando eco hasta en la Asamblea Nacional.  «Errare humanum est, perseverare diabolicum», exclamó en latín la diputada de la UMP Virginie Duby-Muller un miércoles de primavera. La calle de Grenelle, sede del Ministerio de Educación Nacional francés,  ha soltado lastre haciendo algunas concesiones, pero los latinistas siguen protestando ante la engañifa de la jugarreta del ministerio.

¿Quién cursa latín y griego?

El 19%  de los alumnos de 5º (=primero de ESO) cursa latín en Francia, frente al 25% en 1996. Cuanto más se aumenta en edad y nivel de estudios, más bajan los porcentajes: 15% siguen en tercero (tercero de ESO), a razón de tres horas a la semana. Pero sólo el 5% continúa una vez que están en el instituto. El griego clásico, impartido desde tercero, sólo afecta a muy pocos alumnos: el 1,5% de los terceros y un 1% de los bachilleres. Sumado todo ello, 500 000 alumnos estudian una lengua clásica en la secundaria hoy en Francia.

«Pero eso bien podría ser más», suelta con fogosidad François Martin, vicepresidente de la CNARELA (Coordinadora Nacional de Asociaciones de Enseñantes de Lenguas Antiguas). Profesor desde hace trece años, sostiene que, muy a menudo, los rectorados actúan con desgana a la hora de abrir clases mientras que la demanda está ahí. «Yo he hecho la prueba, como tantos otros. En mi colegio, 40 alumnos de 93 se habían matriculado y sólo fue abierta una clase de 25» Al ser el latín y el griego asignaturas optativas,  los rectorados no están obligados a abrir sistemáticamente clases en todos los centros. Algunos centros ya no ofertan latín y griego desde hace un montón. ¿Cuánto? El ministerio indica que no dispone de ese dato, ni el número de profesores de latín y griego entre los 31.000 profesores de letras de centros de secundaria.

El año pasado, François Baluteau, profesor de universidad de ciencias de la educación en Lyon, hizo una encuesta a 500 centros de secundaria, escogidos de todo el país: de zona urbana como rural, de los barrios elegantes de las grandes ciudades y de la periferia. Su trabajo versaba sobre todas las enseñanzas optativas, y, por lo tanto, sobre el latín y el griego. Primer descubrimiento que le sorprendió: aproximadamente un 10% de los centros de su muestra no ofertan clases de latín ni de griego. «No me esperaba tanto», dijo. 


¿Tiene fundamento la acusación de elitismo?


En el estudio de François Baluteau, salta otro elemento a la vista: cuantos más alumnos procedentes de los medios más favorecidos agrupa el colegio, más clases hay de latín y de griego. Es estadísticamente implacable. En los barrios elegantes, las clases de latín y de griego son más numerosas. Los efectivos siguen la misma lógica. Los datos proceden esta vez del ministerio: 1 alumno de cada 5 procedente de una familia económicamente favorecida cursa latín, frente a  1 de cada 12 cuando el estudiante crece en un medio desfavorecido.

«Sí, hay elitismo, pero hay que preguntarse por qué, responde, amargo, François Martin. Es el ministerio el que lo crea organizando una falta de acceso a las opciones.»  Fustiga la práctica de los directores, que hacen una selección de los alumnos. Para él, todos ganarían cursando más latín y griego si «se les diera la oportunidad». Como Augustin d’Humières en Meaux (Seine-et-Marne), profesor de latín comprometido, habla de los beneficios de las lenguas antiguas para todos. «El griego, por ejemplo: todos los alumnos se encuentran en un mismo pie de igualdad al aprender a escribir, a descifrar. Eso reporta un estímulo a algunos alumnos de dificultad.»

Mañana, con esta reforma, ¿quién cursará latín?



Najat Vallaud-Belkacem, la ministro de Educación,  asegura que el 100% de los alumnos se verán obligados a hacerlo, porque la enseñanza de las lenguas antiguas ya no será una opción elegida por los alumnos sino una de las «enseñanzas prácticas interdisciplinares» (EPI) – por lo tanto obligatoria.  Esas franjas de tres horas a la semana que deberán repartirse los profesores a su gusto, por turnos, para dar clase de otra forma y a muchos. Por ejemplo, un profesor de geografía e historia dará una clase sobre la democracia ateniense con su acólito el profesor de letras y helenista. La idea es liberalizar las disciplinas, impulsar la iniciativa pedagógica y seducir a los alumnos – ese es el programa (sobre el papel).

La enseñanza de las lenguas antiguas encontrará su lugar en la enseñanza práctica interdisciplinar denominada «lenguas y culturas de la antigüedad», repite machaconamente el ministerio.  «Pero ¿no ve usted el problema? se excita François Martin. Las horas desgajadas para las EPI se imputan en detrimento de las horas de las materias. Ya no existe el latín como tal en el horario escolar. ¡Vamos a tener que  ir a mendigar a nuestros colegas que nos dejen algunas de sus horas para enseñar latín! Es la muerte asegurada. »

Para calmar la revuelta, el ministerio de Educación ha propuesto que los centros educativos que lo deseen puedan ofertar latín y griego como «enseñanzas complementarias». Cólera de François Martin : «¡Es  todavía un engañabobos! Los directores tendrán en sus manos la elección de ofrecer lenguas clásicas o hacer desdobles de clase en matemáticas,  por ejemplo. ¿Qué cree usted que van a elegir?» 

(Artículo de Marie Piquemal, aparecido en el periódico francés Libération el 22 de abril de 2015. La fotografía es de  Léo Caillard, de la serie Hipster in Stone. Tanto el artículo como la fotografía se han tomado sin permiso).
 


miércoles, 8 de julio de 2015

La vida post mortem, según Arcás

He aquí una tira cómica del dibujante griego Arcás (o Arkás, si se prefiere mantener la kappa griega),  del que ya hemos hablado en otra ocasión aquí. La tira procede de su serie "La vida de después", donde aparecen el ángel de la guarda conversando con Arni, un hombre joven que ha muerto de repente de un infarto y cuya alma inmortal se encuentra de pronto transportada al paraíso.

Plantearse el aprovechamiento pedagógico del griego moderno para el estudio del griego antiguo o viceversa es algo útil y placentero, pero la cuestión está mal planteada. Griego antiguo y griego moderno son la misma lengua, una lengua que tiene una historia larguísima detrás de sí y que atesora una riquísima literatura, si no es la más rica que ha existido, hasta nuestros días.

Pero el estudio del griego no es útil sólo porque sea una lengua viva que se sigue hablando en Grecia y Chipre todavía, sino porque ha impregnado todas las lenguas europeas, empezando por el latín y las lenguas romances, incluidas la nuestra, y siguiendo por el inglés y el alemán. Toda Europa habla griego y, sin embargo, lo ignora. ¡Qué lástima!

En la primera viñeta, por ejemplo, nos aparecen las palabras "cosmos" (mundo), "theós" (dios), "ánthropos" (hombre). No hace falta insistir en todas las sugerencias que estas palabras, que son tan viejas como Homero y Hesíodo, como Platón y Aristóteles, y que son griegas antiguas y modernas nos deparan todavía.  
 He aquí mi versión al castellano:



jueves, 26 de febrero de 2015

Do you speak English?


Ahora que el Ministerio de Educación pretende que en un período de cinco años un tercio de las carreras universitarias españolas y la mitad de los másteres sean bilingües en español e inglés o sólo en inglés, me pregunto yo a qué se debe esa medida. Sólo se me ocurre decir que al complejo de inferioridad que tienen dichas autoridades y a una falta de respeto considerable por nuestra propia lengua y cultura, que pasa a considerarse de segunda categoría y a reservarse al ámbito privado de la comunicación familiar, como si no tuviera entidad suficiente para ser una lengua científica y académica.


La imposición en sí de la lengua de Shakespeare como lengua universitaria no deja de ir  en detrimento de otras lenguas, en primer lugar de la nuestra propia, y en segundo y no menos importante del francés, el alemán o cualesquiera otras. Una cosa es que el inglés se imponga per se, porque es la lengua del Imperio y de la mundialización,  de la ciencia y de la cultura, y otra cosa es que se imponga a golpe de real decreto porque a nuestras autoridades académicas, acomplejadas de nuestro paupérrimo nivel cultural, se les ocurra que todos tenemos que hablar inglés.



Esta falta de interés por la propia lengua revela también un desinterés bastante grande por la propia cultura, por nuestra historia, tradiciones y literatura, y da a entender que a las autoridades sólo les interesa ser competitivos en el mercado laboral internacional, habida cuenta de las pocas posibilidades que se abren a los emprendedores, como llaman ahora a los empresarios en ciernes, en el ámbito nacional, como si lo único que importara fuera el dinero, que ya sabemos que es el único dios real y verdadero.



Conviene, en cualquier caso, tener bien presente que las lenguas clásicas europeas, el latín y el griego, han tenido un papel determinante en la formación de la lengua de Shakespeare, y de todas las lenguas modernas, y especialmente del lenguaje científico, técnico y universitario, tanto en el ámbito de las ciencias sociales, letras o humanidades, como en el de las cienicas naturales, sin olvidarnos de la tecnología.  Tengamos en cuenta que la lengua franca del Imperio sin ser una lengua romance, como el francés, el portugués, el italiano o esta nuestra, contiene más de un 60% de vocabulario de origen latino y no pocos helenismos, alrededor de seis mil, según el calculo de Annie Stefanides.

 Hablas en griego, sólo que no eres consciente de ello



De todas formas, lo importante de las lenguas no es tanto el número de sus hablantes, o sea la cantidad, cuanto lo que se ha llegado a expresar en ellas, es decir, la calidad de sus contenidos.
  

Por esa misma razón algunas de las llamadas lenguas muertas, como el sánscrito, el griego clásico o el latín entre nosotros, están más vivas que muchas de las que hablamos hoy en día, por la importancia de las cosas que se han dicho en ellas. Por eso esas lenguas no han muerto todavía, siguen vivas y coleando, porque son eternas. 


Leo por ahí que el español, o más propiamente el castellano, es una lengua minoritaria todavía en la Red, en comparación con el inglés o el chino, lenguas en las que se redactan miles de blogs y páginas webs. No debería preocuparnos mucho esto, porque lo importante de una lengua no es que se hable o se escriba mucho, sino que en ella se expresen cosas importantes, cosas bellas y verdaderas, o, por lo menos, si no se puede expresar la verdad, que eso parece inalcanzable e imposible,  que se digan palabras que denuncien las mentiras que se hacen pasar por verdades, sobre las que se cimienta la realidad de nuestro mundo. Y para eso sirve cualquier lengua por muy minoritaria que sea.  





jueves, 11 de diciembre de 2014

Vida post mortem, según Arcás



Las viñetas y tiras cómicas de Arcás aparecieron por primera vez en los quioscos griegos a principios de los años 80. Su obra, desde entonces hasta la actualidad, ha ido creciendo considerablemente. Al mismo tiempo, su identidad personal y aspecto físico han sido y son un misterio hasta para sus propios lectores y editores griegos. Arcás ha preferido mantener el anonimato bajo la firme creencia de que a un artista debe conocérselo más por su obra que por su personalidad propia. 

Su particular sentido del humor (casi negro), impregnado de un tono sarcástico, está presente en casi todas sus historietas. Sin embargo, lo que realmente explica su éxito es la universalidad de los temas que trata. En este sentido, puede decirse de él, sin exagerar, que es ya todo un clásico, porque su humor está fuera del tiempo. A pesar del paso de los años, los diversos personajes que ha ido creando nos siguen haciendo reír igual que el primer día. 

La vida de después, además de ser una de los mejores y más celebradas historietas de Arcás (o Arkás, si se prefiere),  es la más larga por ahora. Narra la vida de Arni, un hombre joven que ha muerto de repente de un infarto y que se encuentra de pronto en el paraíso conversando con un ángel sobre lo humano y lo divino.


 
A lo largo de casi ocho años de presencia semanal en la prensa, el genial dibujante griego ha publicado más de cuatrocientas  historietas a toda página sobre este personaje, lo que le ha proporcionado material para ocho álbumes de La vida de después. Pero ese material ha dado más de sí todavía.  Había algunas páginas, que por diversas razones habían quedado sin publicar en el cajón de su creador, y que se han reunido ahora en este nuevo y entretenido álbum que acaba de publicarse en Grecia  que lleva por título: Los inéditos. Como muestra (tomada de aquí), un botón:

-Ángel, ¿qué opinión tienes sobre la incineración de los cadáveres?
-¡Es un progreso! ...En la Edad Media los quemaban vivos.