martes, 23 de junio de 2015

Un mundo de lenguas: las lenguas del mundo.



Hoy en día existen al menos 7.102 lenguas vivas catalogadas en el universo mundo. En el siguiente gráfico o,  más concretamente,  infografía o imagen obtenida con medios informáticos, están representadas las 23 lenguas más habladas en la actualidad en nuestro planeta.   La ilustración ha sido realizada por el periodista y diseñador gráfico español Alberto Lucas López para el periódico “South China Morning Post” de Hong Kong.



La infografía da una idea del número de los hablantes de cada una de las 23 lenguas reseñadas, cuyo tamaño viene determinado por el número en millones de hablantes nativos que hay en cada país. Cuanto más se habla una lengua, más espacio  ocupa de forma proporcional en la infografía. El mayor tamaño corresponde al chino, que cuatriplica el número de hablantes del inglés. Sin embargo, sólo 33 países hablan chino, incluidos todos sus dialectos, mientras que el inglés se habla en 110, lo que se explica debido al pasado colonial de los hablantes de este idioma.

Las lenguas más estudiadas, según el gráfico, son el inglés (1.500 millones de estudiantes), seguida del francés  (82 millones), el chino (30 millones), y el español y el alemán (empatadas a 14,5 millones de aprendices). Estos datos no se corresponden en absoluto con el número de hablantes de estas lenguas, sino con su importancia socioeconómica, histórica y cultural. Somos casi cuatrocientos millones los que tenemos el español como lengua madre en el mundo (399 para ser exactos), mientras que los hablantes de la lengua alemana son 78,1 millones, y sin embargo ambas son igualmente estudiadas.

Las lenguas romances o neolatinas habladas en el mundo, según este estudio, suman un total de  741,7 millones de hablantes,  en el siguiente orden de mayor a menor: español (399 millones), portugués (203), francés (75,9) e italiano (63,8), lo que nos da una idea de su creciente importancia. No incluimos el inglés (335 millones de hablantes)  entre las lenguas romances porque obviamente no es una de estas lenguas, pese a que, según algunos estudios, el sesenta por ciento de su vocabulario es de origen latino.


Podemos visitar la interesante infografía de Alberto Lucas López y ampliarla aquí.  Está en la lengua del imperio, of course, pero se entiende. 

lunes, 22 de junio de 2015

Homenaje a los clásicos



El ensayista y poeta peruano Manuel González de Prada (1844-1918) rindió en Grafitos (título que adapta al español la palabra italiana "graffiti") su peculiar homenaje a los poetas clásicos griegos y romanos que admiraba: Homero y Virgilio, la Antología Griega, y dentro de ella el poeta Meleagro, y Lucrecio, el imprescindible discípulo romano de Epicuro.  


 (Homero) 


Donde su hexámetro
escande Homero,
todos discípulos,
todos pigmeos.
Es el Océano:
Safo y Tirteo,
Hesiodo y Píndaro,
los arroyuelos.


(Virgilio) 

Flor de moderno, deleitable aroma
en el sangriento lodazal de Roma.


(La Antología Griega)  

El bosque no es de homéricas encinas
que al cielo encumbran gigantescos brazos:
En el jardín florido de la Grecia
es un rincón discreto y perfumado
donde palpitan mariposas de oro,
donde se ciernen soñolientos rayos,
donde tiemblan al ósculo del viento
las lujuriantes rosas de Meleagro.


(Lucrecio)

Tú del Olimpo arrojas al Tirano,
y sólo ves la Nada y el gusano.
En el reino inviolado de la muerte.
eres, oh gran pagano,
manjar de libres, demasiado fuerte
para el servil cerebro de un cristiano.

 



 

 


sábado, 20 de junio de 2015

Omnia sunt/sint communia


Al parecer, un concejal madrileño ha prometido su cargo añadiendo a su "Sí, lo prometo" la fórmula latina "omnia sunt communia" como si se tratara de una fórmula sagrada de divinas palabras, como diría don Ramón. El secretario no lo entendió a la primera y la presidente tuvo que rogarle al concejal que repitiera su juramento para que constara en acta.  


"Omnia sunt communia" es una frase latina que procede de Tomás de Aquino, sacada de su contexto,  que es: "non licet furari ad hoc quod homo eleemosynam faciat (nisi forte in casu necessitatis, in quo omnia sunt communia)": no es lícito que una persona robe a fin de dar una limosna (a no ser tal vez  en caso de necesidad, en que todas las cosas son comunes).  

Se ve que el santo en este texto defiende ante todo la propiedad privada y por lo tanto condena el robo, como hace el séptimo mandamiento. Ni siquiera éste estaría justificado en la circunstancia de que fuera, como en Robin Hood, el príncipe de los ladrones, para dar una limosna a los pobres, pero matiza cristianamente  "excepto en caso de necesidad". No entiendo, por cierto, por qué algunos citan la frase diciendo "in extrema necessitate", cuando el aquinate escribió simplemente "in casu necessitatis",  no "in extremo casu necessitatis".

Fue sin embargo Thomas Müntzer quien divulgó la frase "omnia sint communia", cambiando el modo del verbo de Indicativo a Subjuntivo para expresar el deseo de que, no siendo de hecho las cosas comunes, deberían serlo sin embargo. La diferencia entre omnia sunt y omnia sint es muy importante: pasamos de la ingenua constatación falsa a todas luces de que todo es de todos,  a lo contrario, a que existe la propiedad privada y, por lo tanto, las cosas tienen dueños, de donde surge el deseo de que siendo las cosas así no sigan siendo así sin embargo: "sean comunes las cosas".


Omnia sint communia! fue la proclama de los campesinos alemanes durante las revueltas de los años 1524 y 1525, alentadas por el predicador anabaptista Thomas Müntzer, a raíz de la privatización de las tierras comunales que habían sido de propiedad pública. “¡Sea todo común!”, gritaban los campesinos contra el despotismo de los príncipes protestantes, o, como dice el refrán castellano, "lo que es del común (non) es de ningún", que no quiere decir que los bienes comunales se descuiden, sino que no deberían ser privatizados. Finalmente, los insurgentes fueron derrotados  en el campo de batalla  y recayó  sobre ellos la pesada losa de la Historia.
 
Me viene ahora a la cabeza que mis antiguas alumnas procedentes de las monjas de Selaya, de las que guardo un muy buen y agradecido recuerdo, de las alumnas no de las Religiosas Hijas de la Virgen de los Dolores, habían aprendido el Subjuntivo de esta graciosa manera: "Quiera Dios que brille el sol...", como expresión de un piadoso deseo. Claro que en español tenemos otra forma de formular los deseos invocando a la divinidad, que es  el ojalá, un resto árabe que evoca el nombre de Alá.

El adjetivo commnunis commnune está compuesto por el prefijo con, que indica instrumento y compañía,  y la raíz indoeuropea *moi-n-. La evolución del diptongo /oi/ a /u/ es completamente normal en latín, p. ej. oinos>unus. La raíz *moi, con vocalismo o, es una variante de *mei,  que significa "cambiar, mover, ir e intercambiar bienes y servicios dentro de una sociedad controlada por la ley o la costumbre" según el Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española. De este adjetivo derivan términos como comulgar, comunicar, comunidad, procomún, comunista y el curioso vocablo agrícola comuña, desconocido por estos pagos, para la mezcla de trigo con centeno, así como descomunal, que propiamente significa "fuera de lo común, extraordinario". 


De la misma raíz *moi-, con el sufijo *-nes, procede también el término latino munus, múneris, con el significado de "función o servicio que se hace a los demás", raíz que conservamos en municipio, donde entra en juego el verbo capio "coger",  con el sentido de asumir un compromiso, munificencia, donde es el verbo "hacer" el que interviene, o remunerar, donde el prefijo re- revela que se devuelve un favor o presente. Y por supuesto, cuando uno está exento de servicio o libre de cualquier cosa, está inmune, con el prefijo negativo in-, por lo tanto "sin cargo y sin carga", o "sin la carga de un cargo o de una enfermedad". Y de ahí podemos llegar hasta el síndrome de inmunodeficiencia, o a la carencia de inmunidad.

sábado, 13 de junio de 2015

Ruinas de Palmira

El poeta griego, que yo desconocía totalmente,  Nicos-Alexis Aslánoglu, nacido en Salónica en 1931 y muerto en 1996, es autor de este espléndido poema titulado "Las ruinas de Palmira", dedicado a la antigua ciudad romana de Palmira, situada en Siria, que ha saltado a la actualidad recientemente por el peligro que corre su conservación, situada en pleno epicentro de una guerra incomprensible como todas. Considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la histórica ciudad podría encontrarse en peligro ante la ofensiva del Estado Islámico para hacerse con ella, a la que ha respondido el régimen sirio de Bashar al Assad realizando bombardeos.

La histórica ciudad de Palmira en peligro ante el avance de Estado Islámico

La histórica ciudad de Palmira, considerada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, podría estar en peligro ante la ofensiva que ha lanzado el grupo terrorista Estado Islámico para hacerse con ella y a la que ha respondido el régimen de Bashar al Assad llevando a cabo bombardeos, según informan fuentes sirias.

Leer mas: http://www.europapress.es/internacional/noticia-historica-ciudad-palmira-peligro-avance-estado-islamico-20150514132954.html

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.
La histórica ciudad de Palmira en peligro ante el avance de Estado Islámico

La histórica ciudad de Palmira, considerada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, podría estar en peligro ante la ofensiva que ha lanzado el grupo terrorista Estado Islámico para hacerse con ella y a la que ha respondido el régimen de Bashar al Assad llevando a cabo bombardeos, según informan fuentes sirias.

Leer mas: http://www.europapress.es/internacional/noticia-historica-ciudad-palmira-peligro-avance-estado-islamico-20150514132954.html

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.

(Vista panorámica del teatro romano de Palmira)

oOo 


Cuanto más pasa el tiempo y hago un avance
A fondo en la aceptación,  tanto más comprendo
Por qué das peso y haces tuyo el significado
Que los hombres dan a las ruinas. Allí donde todo
Es barrido, los mármoles y las piedras y la historia,
Permaneces tú con tu  cálido aliento para recordarnos
El paso hacia la belleza, la memoria
De aquel que guardó silencio imperceptiblemente dentro de mí,
Debatiéndose en su propio derrumbamiento y también
En el de los otros que caen insospechados en un profundo sueño.

Cuanto más pasa el tiempo,  y avanzo más a fondo
En el otoño inmóvil que ablanda las aceras lavándolas
Con luz, tanto más veo
En el don dorado del sol un abandono
De todo lo que espero y no he tenido, de todo
lo que me pidieron y rechacé no teniéndolo, de todo
lo que repartí irreflexivamente, y permanezco
extranjero y harapiento ahora.

Pero cuando
En el recuerdo fragmentado revuelvo
Las ruinas, encuentro una honda respuesta  a por qué los mármoles
Y las piedras y la historia permanecen para recordarnos
Tu paso hacia la belleza – respuesta
A todo lo que espero y no he tenido.

Nicos-Alexis Aslánoglu




sábado, 30 de mayo de 2015

La curiosa historia del sufijo *-tlo-



Los sufijos son morfemas que se unen a una palabra para formar otra que modifica el significado de la primera, precisando o imprecisando su significado cuantitativa o cualitativamente. El sufijo del diminutivo difumina el significado empequeñeciéndolo y añadiéndole a veces un indudable valor afectivo que revela el cariño por las cosas pequeñas. En castellano tenemos -ito, por ejemplo, y cuando decimos  "dentro de una horita" en lugar de "dentro de una hora" estamos intentando disminuir la duración de esa hora para que no se haga tan larga la sucesión de sus sesenta minutos. Hay también sufijos de diminutivo regionales como -ino, -ico,  o -uco, que usamos en Cantabria, donde predomina el valor afectivo: "mi casuca" sería algo así como "mi pequeña casa donde yo me siento muy a gusto o que yo tanto quiero pese a lo humilde que es". 

Distribución geográfica de algunos diminutivos en la península ibérica e islas Canarias



En latín tenemos el sufijo de diminutivo  –culus –cula –culum, procedente del indoeuropeo *-tlo-, que evoluciona a *–klo-, de ahí a *-kolo- y finalmente a –culus –cula –culum. El asterisco que le colocamos al sufijo indica que no está atestiguado por escrito, dado que la lengua indoueropea no conoció la escritura y por lo tanto no hay testimonios materiales de ella, pero podemos reconstruir sus raíces aplicando el método comparativo: la comparación de las lenguas derivadas de ella nos ayuda a reconstruirla, lo mismo que podríamos reconstruir el latín,  aunque no nos hubiera dejado una rica literatura,  comparando las lenguas que de él derivan. Cuando reconstruímos una raíz le ponemos delante un * para indicar su carácter hipotético.    Este sufijo *-tlo-, conservado por la vía culta en castellano como -culo,  ha servido, además de para indicar el diminutivo (montículo, montecillo), también para aplicarlo a nombres de instrumentos con la connotación de finalidad (vehículo, medio de transporte), como veremos.

Precisamente era característica del latín vulgar su marcada preferencia por el uso de estos diminutivos, como se ve en la evolución fonética de algunos términos de nuestra lengua.  Abeja, por ejemplo, que se decía en latín clásico apis,  no procede directamente de ahí, sino de su diminutivo apícula; lo mismo le sucede a aguja,  que viene de acúcula, diminutivo de acus; a hinojo, que usamos en la expresión ponerse de hinojos, que procede de genúculu y no de genu, que es como se decía normalmente rodilla en latín;  a oreja, de aurícula y no de auris;  a oveja de ovícula y no de ovis. 


Algunos ejemplos recogidos aquí y allá sin pretensión de ser exhaustivos, y presentados en orden alfabético, serían: artículo y artejo de artus (miembro), aurícula de auris (oreja), cálculo de calx calcis (piedra, los famosos "cálculos de riñón" o el hecho de "calcular", que consistía en enseñar a contar a los niños con guijarros), canícula de canis (perro, por la forma de perrito de la constelación veraniega),  círculo de circus -i (redondel), clavícula de clavis (clave y llave), corpúsculo de corpus (cuerpo), cuadrícula de quadrum –i (cuadrado, cuadro),  cutícula de cutis cutis (piel),  dentícula de dens dentis (diente), fécula de faex faecis (hez), febrícula de febris -is (fiebre), funículo o funicular de funus (cuerda, como en funámbulo, que es el nombre del que camina sobre una cuerda), homúnculo de homo (hombre), másculo o masculino de mas (macho),  matrícula de matrix matricis (matriz, con el significado de molde), mayúsculo de maius (mayor),  minúsculo de minus (menos),   molécula de moles (masa, volumen) montículo, de monte, músculo y su palabra patrimonial muslo de mus muris (ratón, por la forma de ratoncito que aparece en el brazo o en la pierna, por ejemplo, al hacer una flexión), opúsculo de opus (obra, generalmente literaria), ósculo de os oris (boca, y de ahí beso),  partícula de pars partis (parte), película de pell pellis (piel),  retícula de rete (red), tabernáculo de taberna (tienda de campaña), testículo de testis  (testigo o testimonio del sexo en un recién nacido), tubérculo de tuber tuberis  (hinchazón, protuberancia),  ventrículo de venter ventris (vientre),  vernáculo de verna –ae (esclavo nacido en casa) y versículo de versus -us (verso).

Concurre con este sufijo, y aplicado sobre todo a palabras de la primera y segunda declinación la forma –ulus –a –um,. que encontramos en cápsula de capsa (caja), capítulo de caput capitis (cabeza), escrúpulo de scrupus –i (piedrecilla puntiaguda y, de ahí, en sentido figurado, inquietud, preocupación, ansiedad), folículo y hollejo de follis (fuelle, odre), glándula de glans glandis (bellota),  glóbulo de globus –i (globo), gránulo de granus –i (grano),  libélula de libra –ae (balanza) o más propiamente de libella -ae (balancita, hipercaracterizado como diminutivo), lóbulo del griego lobós (perilla de la oreja), lúpulo de lupus –i (lobo), módulo de modus –i (modo), nódulo de nodus –i (nudo), ondular de unda –ae (onda, ola), óvulo de ovum –i (huevo), párvulo de parvus –a –um (pequeño), pómulo de pomum –i (manzana), régulo de rex regis (rey), rótula y rótulo, rodilla y rollo de rota –ae (rueda), ruiseñor de luscinius –i, a través de su diminutivo lusciniolus, ungulado de unguis –is (uña),  válvula de valva –ae (puerta) y viejo de vetulus (diminutivo de vetus veteris: anciano, viejo).


                                              
Entre los diminutivos latinos en -ulus hay uno tan curioso que casi pasa desapercibido, es ullus, derivado de *oin-lus>*unlus>ullus, que en princpio significa “alguno” y que ha sobrevivido en castellano bajo su forma negativa nullus, que significa “ninguno” y que evoluciona a “nulo”, como por ejemplo en la frase de Plinio el Viejo, que se ha convertido en máxima proverbial para todos aquellos que gustan de la escritura y de la lectura nulla dies sine linea: ningún día sin una línea. 

También, como se decía más arriba, hay un sufijo latino –culum, que aplicado a raíces verbales significa instrumento que sirve para desarrollar la acción de un verbo: cubículo y la palabra patrimonial cobijo de cubo (dormir), currículo de curro (correr),  espectáculo de specto (contemplar), espejo de spec-ulum (la misma raíz),  habitáculo de habito (vivir), obstáculo de obsto (impedir), oráculo de oro (proclamar), milagro de *miraculo de miror (admirar), receptáculo de recepto (recibir), ridículo de rideo (reír), tentáculo de tempto (tocar),   vehículo de ueho (llevar) y vínculo de uincio (atar).

Con ese mismo valor instrumental concurría otro sufijo *-dhlo- que evolucionó a –bulum, como en conciliábulo, lugar para reunirse, estab(u)lo,  lugar para estar el ganado, pábulo, comestible (de la raíz de pasto, pan, y el verbo pasco), patíbulo,  lugar que está patente a la vista,   prostíbulo lugar delante del cual se planta alguien de pie para ejercer el oficio más viejo del mundo,  venab(u)lo, instrumento para cazar,  vestíbulo, lugar para vestirse, vocab(u)lo, que sirve para llamar. La forma femenina –bula, añadida a la raíz del verbo fari “hablar”, nos da fabula, de donde viene habla. Otra forma femenina en –bula es mandíbula, instrumento para masticar. También  el sufijo –ulo se aplica a raíces verbales  y da origen a adjetivos como crédulo  de credo (creer) o trémulo de tremo (temblar) y a sustantivos como cíngulo, cincho o cincha de cingo (ceñir) o péndulo de pendeo (colgar).

A través de estos avatares, el sufijo indoeuropeo *-tlo- se ha conservado en castellano en su forma culta terminado en -culo tanto en diminutivos como en instrumentales y en su forma popular evolucionado a -jo, tras la caída de la /u/ átona postónica y la conversión de /c/ en yod,  en diminutivos como canijo (del latín canículum, perrito) o botija (de butticula, pequeña vasija)  e instrumentales como cobijo (del latín cubículum, lugar para dormir).

lunes, 25 de mayo de 2015

Un anglicismo: blog.



El término 'blog' es anglosajón -¿qué no lo es hoy en día?- y proviene de las palabras 'web', que significa red y telaraña en inglés, es decir, la tela que teje en forma de fina retícula la araña, y de 'log', que es la abreviación de la palabra griega “logos”, con sus dos sentidos, de lenguaje y pensamiento. Incluso en un término inglés nos encontramos con una raíz griega.

El término 'weblog' fue acuñado por Jorn Barger a finales de 1997. La abreviación monosilábica 'blog' fue hallada por Peter Merholz quien dividió en 1999 la palabra 'weblog' no como corresponde etimológicamente web-log (algo así como empleo del lenguaje en cuanto escrito en la Red), sino como un verbo cuyo sujeto fuese nosotros, en inglés “we”, y el recién creado verbo “blog”: 'we blog', como si dijéramos: nosotros hacemos blog o blogueamos, es decir, nosotros escribimos conectados a la red para que otros puedan leer y comentar. Un blog, así pues, es una herramienta para la comunicación o puesta en común que permite la participación de los lectores con sus comentarios.

 

La palabra fue adoptada rápidamente como nombre y verbo. Su adaptación al castellano es 'bloguear', que implica tanto editar el 'weblog', como añadir un mensaje en el 'weblog' de alguien. Y de ahí han venido palabras como “blogueros”, que es la castellanización de “blogger” e incluso “blogosfera”, para aludir al mundo redondo –la esfera de Parménides- de los blogs.

Si buscamos una palabra en nuestro acervo lingüístico para reemplazarla tal vez deberíamos acudir, como han sugerido algunos, a la expresión "cuaderno de bitácora", que se define como "libro en que se apunta el rumbo, velocidad, maniobras y demás accidentes de la navegación". La palabra "bitácora", que procede del latín habitacula,  entró en castellano, según Corominas, hacia 1538 para referirse a una "especie de armario inmediato al timón, en el que se pone la brújula o aguja de marear". La propuesta no ha cuajado mucho porque  tiene dos desventajas frente a "blog": una su longitud -cuaderno de bitácora, o simplemente, bitácora son muchas sílabas frente al monosílabo blog-, y otra su arcaísmo.  Aunque es una palabra bonita por su sonoridad, está prácticamente en desuso.

 

Se ha resucitado gracias a internet, me temo que también vía anglosajona, la palabra de origen latino foro (de forum vienen nuestro foro y nuestros forenses, pero también nuestro fuero interno y nuestros desaforados desafueros), que en la antigua Roma designaba a la plaza pública donde se trataban los negocios y el pretor celebraba los juicios -el equivalente al ágora griega- con el sentido de lugar virtual para discutir asuntos de interés donde se puede participar con comentarios y opiniones. 

Lo malo de la mayoría de los foros que se pueden frecuentar en internet es que se han convertido en un cementerio de lugares comunes o tópicos, donde, en vez de discutirse las ideas expuestas en consideración para la crítica destructiva, que es la más constructiva que hay, valga la contradicción, se exhiben en el mejor de los casos opiniones personales sin ningún pudor. Y ya se sabe: quot homines, tot sententiae: hay tantas opiniones como personas.  Cada cual tiene la suya y todas son tan respetables, según dicen, que no nos atrevemos a contradecirlas, cuando no debería ser así. Las ideas, al contrario de las personas que las expresan, no tiene por qué ser respetables, todas están sujetas a la crítica y todas deberían ser pasadas por el tamiz de la duda.


 

viernes, 22 de mayo de 2015

Pitágoras vegetariano

Pitágoras de Samos, el matemático que descubrió el teorema que lleva su nombre y que establece que en un triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma del cuadrado de los catetos, no sólo era vegetariano, sino que probablemente fue el primer vegetariano moderno de Occidente. De hecho, la palabra "pitagórico" ha sido sinónimo hasta el siglo XIX de persona que no come carne. En el último libro de Las Metamorfosis, el poeta Ovidio  pone en boca del sabio estas palabras:

"¡Hombres, dejad de manchar vuestros cuerpos con criminales
viandas! Hay mieses, hay frutas que doblan las ramas del  propio
peso y racimos de uvas turgentes hay en las vides;
hay deliciosas verduras, las hay que al fuego cocerse y hacerse
tiernas pueden, y no se os quita  la líquida  leche,
no, ni la miel que exhala el aroma de flor de tomillo;
pródiga, ofrece la tierra riqueza y dulce alimento
y os suministra comida sin que haya matanza ni sangre."



Se hace allí un elogio del vegetarianismo, y se condena el carnivorismo, que es propio de animales depredadores ("tigres de Armenia y los iracundos leones y lobos / junto con osos se gozan de ensangrentada comida"). Considera el sabio un crimen alimentarse de otro ser vivo. Y hace un elogio de la Edad de Oro en la que las aves volaban seguras en el cielo sin peligro de ser cazadas y los peces nadaban confiados en mares y ríos sin conocer pesca ni anzuelo. La mejor de las Madres, la Tierra, alimentaba con sus frutos a todos los seres vivos. 

Razona Pitágoras que quizá los hombres comenzaron a matar animales para defenderse de ellos, no para comerlos, pero dieron un paso más allá, y acabaron consumiendo el animal matado. Se mató a los cerdos porque hozaban los sembrados, y a las cabras porque devoraban las vides consagradas a Baco. El paso siguiente fue engullir a esos animales.

Conscientes de alguna manera de que era un crimen matar a un ser vivo, los hombres acabaron consagrándolos a los dioses. Era, en efecto, costumbre en la Antigüedad grecorromana comer sólo carne previamente sacrificada a los dioses. Precisamente esto es lo que más critica Pitágoras,  que los animales  sean sacrificados (sacrificare es hacer sagrada una cosa, consagrarla, lo que, paradójicamente, significa matarla, privarla de vida al darle un sentido que la justifique) o inmolados (inmolari era untar con una harina salada que se llamaba "mola"  el animal que se iba a sacrificar) para aplacar a los dioses, como si ellos exigieran dichos sacrificios.

Nec satis est, quod tale nefas commititur: ipsos
inscripsere deos sceleri numenque supernum
caede laboriferi credunt gaudere iuuenci.

Ni el cometer tal crimen les basta: el mal a los propios
dioses se lo han achacado y creen que su numen celeste
con la matanza disfruta de un laborioso novillo.

 
 
Marguerite Yourcenar, la gran amante del mundo clásico y autora de las espléndidas Memorias de Adriano,  nos ha dejado escrito lo siguiente sobre el maltrato animal:  Seamos subversivos. Hay que rebelarse contra la ignorancia, la indiferencia, la crueldad que, por lo demás, suelen aplicarse a menudo contra el hombre porque antes se han ejercitado con el animal. Recordemos, puesto que hay que relacionarlo todo con nosotros mismos, que habría menos niños mártires si hubiese menos animales torturados, menos vagones precintados llevando hacia la muerte a las víctimas de  ciertas dictaduras, si  no nos hubiéramos acostumbrado a ver furgones en donde las reses agonizan sin alimento y sin agua, de camino hacia el matadero; menos caza humana derribada de un tiro si la afición y la costumbre de matar no fueran patrimonio de los cazadores. Y en la humilde medida de lo posible, cambiemos (es decir, mejoremos, si es que se puede) la vida. 
(Tomado de El tiempo, gran escultor  de M. Yourcenar 1981, en traducción de Emma Calatayud)




 
  

viernes, 8 de mayo de 2015

Seis metamorfosis de Ovidio para oboe

Las Metamorfosis de Ovidio no sólo han tenido influencia en la literatura, la escultura y la pintura universales, lo que ya supone bastante de por sí, sino también en la música. Prueba de ello, por ejemplo,  son estas seis metamorfosis para oboe solo del compositor británico Benjamin Britten (1913-1976).

La obra recoge seis de las 246 fábulas que componen el poema de Ovidio. Britten con su música trata de evocar la leyenda de Pan y su amor por Siringe;  la tragedia de Faetón, que estrelló el carro del Sol; las lágrimas de Níobe por la pérdida de sus catorce hijos; las fiestas de Baco y sus bacantes; la historia de amor de  Narciso y Eco,  y la leyenda de Aretusa, que acabó fluyendo como una fuente.

martes, 5 de mayo de 2015

"El Eunuco" de Terencio

He aquí el cartel de la versión que  Jordi Sánchez y Pep Anton Gómez hicieron de El Eunuco del comediógrafo latino Terencio, estrenada en Mérida en el verano de 2014  con gran éxito de público y crítica:
 

Y la presentación que escribió Pep Anton Gómez:

Imagínate en Atenas. Un joven fogoso con las hormonas alborotadas. Se enamora de una esclava. La esclava, lo es de una cortesana. La cortesana tiene un amante. El amante es el hermano mayor del joven fogoso, que quiere hacerle un regalo. A la cortesana. Por eso, le compra un eunuco. Pero aún no se lo ha dado. El joven se entera. De lo del regalo, de lo del eunuco. Y, como acceder a la casa de la cortesana para poder enamorar a la esclava, tarea fácil no es, decide suplantarlo, reemplazarlo. Al eunuco. ¿Te lo imaginas? Imagínatelo.

Y, a todo eso, ahora añádele un criado que no quiere, y una criada que no se entera, y un soldadete enamorado de un generalete, y un generalete que no sabe, que duda, que si carne que si pescado, y un cilindro, –bueno, no, un cilindro no. Un hombre, pobre, que así se llama, Cilindro–, y pasillos, súmale muchos pasillos.

¿Lo tienes?... ¡Bien!... Pues, si llegados a este punto, aún no tienes la cabeza hecha un lío, ahí va el acertijo: Todo esto, junto... ¿qué es?...

Va, te damos una pista... Drama, no es.

Solución: EL EUNUCO, de Terencio. Esta vez en una versión divertida, trepidante y felizmente libre de Jordi Sánchez y Pep Anton Gómez. Nueve personajes enloquecidos por el amor, el dinero, la pasión, el orgullo, los celos y los equívocos (¡tantos equívocos!). Nueve personajes, sí. Y otras tantas historias que se entrecruzan en un montaje que transita sin rubor por el teatro clásico grecolatino y el musical, la comedia de situación y el vaudeville. Nueve personajes, otras tantas historias y un ritmo endiablado en lo que pretende ser y será toda una fiesta de principio a fin.


Conviene tener en cuenta aquí que la idea que tenemos los modernos de la originalidad es muy diferente de la que tenían los clásicos.   Entre los escritores romanos era práctica habitual imitar modelos griegos, es lo que se suele denomianr "imitatio", que no hay que confundir con el plagio. Se trataba de adaptar una comedia griega (a veces varias refundiéndolas en una, lo que se denominaba "contaminatio") al latín, y era una práctica habitual.

Terencio no es una excepción. Él mismo reconoce que ha tomado la comedia griega de Menandro "Colax" (El adulador) como modelo para su Eunuco. Fue acusado de plagio en el sentido de que no había tomado la comedia directamente de Menandro, que eso era lo habitual traduciéndola y adaptándola al latín, sino que la había tomado de Nevio y Plauto, que a su vez la habían tomado del griego antes que él. Así se defiende el propio Terencio de esta acusación.

Colax Menandri est; in ea est parasitus Colax
et miles gloriosus; eas se non negat 
personas transtulisse in "Eunuchum" suam
ex Graeca; sed eas fabulas factas prius
Latinas scisse sese, id uero pernegat. 

   De Menandro es Cólax; un gorrón hay en ella, Cólax,
y un militroncho fanfarrón; el autor no niega
haber trasladado los personajes a su Eunuco
de la griega; pero que supiese que esas obras
se hicieran antes en latín, lo niega por completo. 

Como sentencia el propio Terencio "Denique / nullum est iam dictum quod non dictum sit prius". O lo que es lo mismo: "En fin / no hay dicho que antes  no haya sido dicho ya." Lo dice en el prólogo del Eunuco, verso 41, donde Terencio se defiende de las acusaciones de plagio, lo que nos recuerda de algún modo a nuestro Eugenio d´Ors: "Todo lo que no es tradición es plagio". En ese sentido, no puede parecernos mal a nosotros, sino todo lo contrario, que Jordi Sánchez y Pep Anton Gómez hayan hecho con su versión "divertida, trepidante y felizmente libre" lo mismo que hizo Terencio con Menandro. También es de agradecer que hayan "resucitado" la música de la comedia antigua. No me refiero a las partituras, que se han perdido, sino al acompañamiento musical de las obras, que en parte eran cantadas y en parte recitadas.

De Terencio hay tres citas famosas más, aparte de la comentada, que merece la pena conocer:
 
1.- Homo sum, humani nihil a me alienum puto. Soy hombre, nada humano considero ajeno a mí. Así se expresa el ideal del humanismo, un alegato contra la indiferencia ante el dolor humano. Cita sacada de la comedia Heutontimorúmenos, o El verdugo de sí mismo, verso  77. Es quizá la cita más conocida y repetida de Terencio.Fiodor Dostoievski (o quizá deberíamos escribir Dostoyesqui)  convirtió la frase en "Satan sum et nihil humanum a me alienum puto". Pertenece a su novela Los hermanos Karamázov, en concreto a la pesadilla de la entrevista entre Iván y el Diablo, que le dice: "Soy Satanás y nada humano me es ajeno."

 

2.- Quot homines, tot sententiae. –Cuantas personas, tantas opiniones, o Cuantos hombres tantos pareceres. La cita Terencio en Formión, verso 454, y Cicerón se hace eco de ella recitándola en varias ocasiones.  La frase quiere decir que cada cual tiene una opinión propia, la suya, una “sentencia”, en el sentido etimológico de la palabra, es decir, una manera y de sentir y de pensar, un punto de vista o parecer particulares que se caracteriza por su singularidad. Es como si dijéramos que cada cual tiene su personalidad, con sus gustos propios que lo individualizan. Hay algo, sin embargo, que es común a toda la humanidad, como formuló en griego Heraclito: el logos o razón. Sin embargo, nadie posee la exclusividad de la razón, porque no es una propiedad privada, como las opiniones, como las ideas, sino común. Lo que poseemos es idiotismo, porque todos somos “idiotas”, en el sentido etimológico de la palabra, y por eso hablamos “idiomas”. Se cita a veces para defender que cada cual tenga su opinión, su ideología, como si fuera un derecho humano inalienable, olvidando que las opiniones no son más que un impedimento para la razón común, tras el que se esconde nuestra idiocia, nuestra idiotez. 


Las opiniones, dicen los norteamericanos, son como los culos, todo el mundo tiene uno. O, en palabras de la autora de bestsellers Simone Elkeles: “Opinions are like assholes, everybody' s got one and everyone thinks everyone else's stink.”  Las opiniones son como los ojetes, todo el mundo tiene uno y piensa que el que huele mal es el de los demás


3.- Sine Cerere et Libero friget Venus. –Sin pan y vino se enfría la pasión. Sin Ceres y Baco se enfria Venus, es decir, el deseo sexual, la sensualidad. Pertenece, también,  al Eunuco, donde Cremes en la quinta escena del acto cuarto (732) le dice a Pitias literalmente con un octonario yámbico: «Verbum, hercle, hoc uerum erit: sine Cerere et Libero friget Venus»; va a ser,  recristo, el refrán verdad de que no hay sin pan ni vino amor. En la versión que doy del verso he resuelto el juramento hercle -¡por Hércules!- por un más moderno "¡recristo!". En español tenemos las siguientes paráfrasis: Sin Ceres y Baco el amor es flaco; Vulcano ni Venus -es decir, marido y mujer-, sin Ceres y Baco, no valen un caco; sin pan y vino, Venus tiene frío; sin Ceres y Baco Venus se vuelve frígida; sin comer ni beber, no hay del otro placer; sin pan ni vino no hay amor fino; sin buen yantar y  beber, se enfría pronto el placer. La frase enseguida se convirtió en un motivo típico y tópico de la pintura. Un ejemplo el lienzo de Goltzius, donde vemos a Venus con su hijo Cupido, que porta una antorcha, alimentada la diosa por los dones de Baco, el dios que desinhibe y libera, por eso llamado también Libre por los romanos -Lïbero, en el verso de Terencio-, caracterizado por los cuernos, y por la madre de los frutos de la tierra, Ceres.

 Sine Cerere et Libero friget Venus (Hendrick Goltzius, 1558 – 1617)





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La palabra eunuco procede del latín "eunuchus" y está tomada del griego de "eunûchos", término compuesto de "euné", que significa lecho (nupcial), y el verbo "ékho" guardar, custodiar. Etimológicamente, por lo tanto, significa "aquel que custodia la cama (de las mujeres)".  No hace falta decir que estos vigilantes de las mujeres estaban castrados, práctica muy extendida en los harenes orientales de los sultanes. Así define el término el diccionario de la academia:  Hombre castrado que se destinaba en los serrallos a la custodia de las mujeres. De ahí, hombre castrado, sin más, y, por consiguiente, hombre poco viril, afeminado.  La palabra se utilizaba en griego además por extensión y analogía para referirse a los frutos que carecían de semilla, grano o hueso y por lo tanto eran estériles.

La palabra contaminatio (contaminación) se relaciona con contactus, y contingere,  formada como está por el prefijo con- que indica instrumento y compañía, la raíz verbal -tag- del verbo tangere "tocar", que hallamos en con-tag-io, y los sufijos -men-/-min- que indica resultado y -tion- que señala acción, por lo que su significado es no sólo el negativo de corrupción o suciedad producida por el contacto con otra cosa, como general mente se entiende, sino también el positivo de mezcla de cosas que al fusionarse dan lugar a otra.