miércoles, 20 de junio de 2018

Hastío de la vida (taedium uitae)

La expresión latina “taedium uitae” (aborrecimiento de la vida), esbozada en Séneca, aparece como tal por primera vez en autores como Tácito, Plinio el Viejo y Aulo Gelio, y de ahí se extiende a la literatura cristiana, donde designa el disgusto por la vida terrenal, y se acompaña muchas veces como lógica consecuencia del “desiderium mortis” (deseo de la muerte)

 Muerte de Marat (David) / Epigrama 472 B Antología Griega VII  (Leónidas de Tarento) 

¿Cómo no recordar aquí el “Vivo sin vivir en mí / y tan alta vida espero / que muero porque no muero” de Teresa de Ávila? 

Llega después hasta la literatura moderna, donde son numerosísimos los testimonios de este hastío de vivir que se hace endémico en el siglo XIX y XX: Gabrielle D' Annunzio, Oscar Wilde, Herman Hesse, Jean Paul Sartre, Giacomo Leopardi, que lo denominó en italiano “noia di vivere”, o Fernando Pessoa, que lo clavó en este aforismo: El tedio no es la enfermedad del hastío de no tener nada que hacer, sino la enfermedad más grave de sentir que no vale la pena hacer nada.



La palabra “taedium”es el origen de nuestro tedioso tedio. Significaba cansancio, fatiga, aversión, repugnancia, asco, aburrimiento... La encontramos en “fastidium”, que es un compuesto de *fastitidium donde se ha evitado por haplología la repetición cacofónica de la sílaba -ti-,  compuesto de "fastus" (orgullo, altivez, altanería, desdén) y "taedium" (molestia, disgusto...). La palabra "fastidium" evoluciona al castellano dando origen a un doblete: el cultismo fastidio y la palabra patrimonial hastío, en la que ha desaparecido la f- inicial dejando el recuerdo ortográfico e innecesario de una hache, y ha desaparecido también la -d- intervocálica como lo sigue haciendo en nuestros participios: *hablao, y, en el sur, *venío.

Se ha relacionado a veces la depresión, la melancolía y el “taedium uitae” con órganos de nuestro cuerpo buscando una explicación fisiológica de tales males. Prueba de ello es la palabra spleen, que tiene su origen en el griego σπλῆν σπληνός ὁ —splḗn, que era el nombre de la glándula del bazo. En inglés asimismo quiere decir bazo, escrito spleen. El diccionario de la Real Academia Española acepta la grafía "esplín", adaptada de la pronunciación inglesa, y define el término como “melancolía, tedio de la vida”. En francés, spleen representa el estado de melancolía sin causa definida o de angustia vital de una persona, que acertó a poetizar Baudelaire. 

Contra esta melancolía atrabiliaria -ambas palabras, griega la primera y latina la segunda significan como calcos semánticos que son la misma cosa: bilis negra-, encontramos en cambio el antídoto de una sentencia medieval donde se dice que es la cosa más tonta (lo más necio o estúpido que hay) el desiderium mortis que podría llevarnos a acelerar el viaje al Orco, es decir, a los infiernos por hastío de la vida. Así reza en latín: Taedio uitae properare ad Orci iter stultissimum est.

No hay comentarios:

Publicar un comentario