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sábado, 21 de octubre de 2017

La misa no mola si no es en latín.

En 1965 por primera vez un papa, Pablo VI, dijo una misa en italiano y no en latín “como Dios mandaba” hasta entonces al menos. A partir de ese momento, comenzaron a celebrarse las misas en lengua vernácula (en cada país la suya) y se perdió con ello uno de los mayores encantos de la ceremonia de la liturgia católica, la utilización de las divinas palabras que decía Valle Inclán. 

Pero esa no fue la única innovación: el sacerdote dejó de celebrar la misa mirando “ad Orientem”, es decir, igual que los fieles, hacia Jerusalén (ex Oriente lux), dándoles la espalda como el conductor de un tren o autobús, y se puso de cara a los fieles como un político que suelta un mitin demagógico. Se perdió la genuflexión a la hora de la eucaristía, que se recibía entonces en la boca, y no de pie y en la mano como ahora. Se ha perdido el gregoriano y la música sacra. Ahora predominan las guitarras y hasta el rock-and-roll y demás mandangas populares y más propias de los 40 principales, en detrimento del gran patrimonio musical del que disponía la Iglesia de misas solemnes de Mozart, Bach, Palestrina… Ahora hay monaguillas, además de monaguillos, no iba la Iglesia a discriminar a la mujer más de lo que ya lo hace no permitiendo su acceso al sacerdocio. Sólo el sacerdote podía leer la Epístola y el Evangelio, mientras que ahora cualquier feligrés/a puede hacerlo. En el antiguo rito tampoco se interrumpía la misa para saludar y darle la paz al vecino y a los del banco de atrás, como se hace ahora...

Lo que ha hecho la simplificación de la liturgia, so pretexto de ser más accesible a la gente, es empobrecerse,  y que la gente se desentienda cada vez más de la celebración de la eucaristía, que ya no tiene el encanto, la solemnidad, la magia, el boato y el misterio que tenía antaño. Y, como cantaba Brassens, sin el latín, sin el latín, la misa nos aburre soberanamente, o ya no mola como molaba.

  Ite, missa est,  momias en una iglesia del sur de Italia. M.C. Escher (1898-1972)

Por cierto. Al final el sacerdote decía: Ite, missa est, que significa literalmente: “Marchad, ha sido enviada”. Y de ese “missa”, participio de perfecto del verbo mittere,  es de donde le viene el nombre a la misa. Pero ¿qué cosa ha sido y adónde y a quién ha sido enviada esa cosa? O dicho en términos gramaticales escolares y pedantes: ¿Cuál es el sujeto omitido y que se sobreentiende de la frase? Pues parece que no puede ser otro más que la propia asamblea, o la ceremonia, o la eucaristía, dicho a la griega, o la “hostia” dicho en latín. En efecto, tenemos que el sacerdote decía en el ofertorio: “Suscipe, sancte Pater, omnipotens aeterne Deus, hanc immaculatam hostiam” (Recibe, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, esta hostia inmaculada), y después de la consagración: “...hostiam puram, hostiam sanctam, hostiam immaculatam, Panem sanctum vitae aeternae et Calicem salutis perpetuae” ( ...la hostia pura, hostia consagrada, hostia inmaculada: consagrado Pan de vida eterna y Cáliz de eterna salvación). Cabe preguntarse: ¿A quién ha sido enviada la víctima? La respuesta sería obvia: in Deum, a Dios, o in caelum, al cielo.  Hay sin embargo quien piensa, y es la opinión más extendida, que "missa" es un sustantivo que significaría "licencia", por lo que las últimas palabra del sacerdote significarían: Idos (o iros, como admite la Academia ahora), hay licencia.

Entiéndase que hostia es “sacrificio” o más propiamente la víctima expiatoria que se sacrificaba, es decir, se mataba para comérsela en honor de los dioses paganos y que en el ritual de la misa católica, apostólica y romana, suele ser una oblea de trigo, no desprovista de gluten, para escándalo de los celíacos, que se ven así privados de la sagrada comunión si el Vaticano no admite las hostias sin gluten, que representa la carne de Cristo, que es el agnus Dei o cordero del Dios cristiano que quita los pecados del mundo y  que se autoinmola para rendención de la humanidad. 


He aquí la letra de la canción “Tempête dans un bénitier (Tormenta en la pila de agua bendita)” de Georges Brassens, que le dedicó al asunto de la vulgarización de la misa en lengua vernácula, a la que antes se aludía, en versión de Agustín García Calvo (19 canciones con versión para cantar, Georges Brassens, editorial Lucina, Madrid, 1983).

Tormenta en el agua bendita: / el Sumo Pontífice con / Concilio y con Congregación / nos la arman que hasta Dios tirita. / No ven lo que les ocurre, / bonetillos de adoquín: / sin el latín, sin el latín, / la Misa nos aburre. / Ya el Sagrado Ministerio / queda sin don y sin din: / sin el latín, sin el latín, / ni magia ni misterio. / Ya el rito no nos fascina, / ya dice el fiel “A mí, plín”; / sin el latín, sin el latín, / es como la oficina. / Oh Santa Madre del Hijo de / Dios, dile tú a ese jollín / de grajos que nos carga ýjode / sin el latín. / No soy el único, rediez, / desde que han dado tal respingo, / que sólo si llueve el Domingo / acudo al Templo alguna vez. / No saben lo que se guisa, / tejas de poco serrín: / sin el latín, sin el latín / nos aburre la Misa. / Al renunciar a lo oculto, / poco va a hacer retintín, / sin el latín, sin el latín, / el cepillo del culto. / Sacristán y monaguillos, / cuando les haga tilín, / sin el latín, sin el latín, / se irán a hacer novillos. / Oh Santa Madre del Hijo de / Dios, dile tú a ese jollín / de grajos que nos carga ýjode / sin el latín. / Esos pajarracos chiflaos / royendo están en rabia insana / la sola vieja rama sana / de la cruz donde están posaos. / No ven lo que les ocurre, / bonetillos de adoquín: / sin el latín, sin el latín, / la Misa nos aburre. / El vino en la Eucaristía / se transmuta en alpechín / sin el latín, sin el latín, / y su virtud se enfría. / En Lurdes, Fátima, Otranto, / como en Tolú y en Pequín, / la Iglesia ya, sin el latín / ha perdido su encanto. / Oh Santa Madre del Hijo de / Dios, dile tú a ese jollín / de grajos que nos carga ýjode / sin el latín.



En la letra de la canción de Brassens hay una curiosa y sacrílega homofonía: Sainte Marie mèr' de / Dieu, (Santa María madre de / mierda Dios). En la versión para cantar de García Calvo, se ha sustituido por otra que tiene su miga de sugerente gracia: “Oh Santa Madre del Hijo de... / Dios”, que suena igual que “nos carga / ý jode sin el latín”.

sábado, 5 de agosto de 2017

Inglés macarrónico y malentendido lingüístico

Una empresa de multiaventura juvenil de Cantabria ofertaba la actividad de saltar desde lo alto de un viaducto con el amarre de una cuerda dentro de un paquete de ocio y tiempo libre a los campamentos de chicos y chicas que veraneaban en la zona. Las instrucciones del monitor de puenting, que es como llaman a dicho salto, a una menor holandesa que estaba dispuesta a lanzarse al vacío y que él no quería que saltase todavía porque no estaban ultimados los preparativos del salto fueron a voz en grito: No jump! It's important. No jump!.

La joven holandesa de 17 años, entusiasmada por poder practicar por primera vez en su vida esta actividad de riesgo, mejor que deporte,entendió probablemente "Now jump!" ("¡Ahora salta!"),  y se lanzó entonces desde el viaducto de Cedeja en Virgen de la Peña (Cantabria) sin estar atada todavía a los anclajes de seguridad del puente, con solo una cuerda prendida a su arnés, ajena a la hostia que se iba a pegar.  Se precipitó, pues, en el vacío,  y se estrelló contra el río Cedeja desde una altura de 32 metros,  lo que provocó el traumatismo torácico que le causó una aguda hemorragia y la muerte.
 
Un malentendido lingüístico,  motivado porque en la lengua de Shakepeare “¡No saltes!” no se dice “No jump!”, como pretendía el monitor a imitación del español, sino “Don`t jump!”. La negación “no” sólo se puede aplicar a los sustantivos, o a los gerundios de los verbos, que son, como se sabe, formas verbales sustantivadas. “No jumping” escrito, por ejemplo,  en un cartel se entiende como “Prohibido el salto”, "no saltar"; es una información de que existe una interdicción, lo mismo que "No smoking" o "No diving". 

Pero si lo que queremos es prohibirle efectivamente a alguien que salte (“¡no saltes!”), como hacemos en español con el subjuntivo, hemos de decir “don’t jump!”, recurriendo al imperativo del auxiliar “do”, a la negación “not” y al verbo que se conjuga. No es raro que la menor de edad entendiera la negación “no” como el adverbio de tiempo “now”, que en inglés significa “ahora, ya”, y que lo que pretendía ser una prohibición pero gramaticalmente no lo era la sintiera como una orden ejecutiva.

Los hechos sucedieron en agosto de 2015, pero es ahora, dos años después cuando la Audiencia Provincial de Cantabria ha ratificado el auto del Juzgado de Instrucción de Torrelavega que apreció indicios de delito en los sucesos que llevaron a la muerte a la joven holandesa. La sentencia recalca que  el instructor de puenting (¡hay que ver cómo penetran en castellano los gerundios ingleses, desde aquel lejano ya traje de esmoquin (smoking en inglés) que se ponían los caballeros para fumar hasta los modernos balconing o este puenting de marras!) carecía del nivel de inglés elemental necesario para dar instrucciones a ciudadanos extranjeros "en algo tan delicado como saltar al vacío desde un punto elevado". Dice literalmente el auto de la Audiencia:  "El uso de un inglés macarrónico(1) ('no jump') pudo perfectamente ser entendido como una orden explícita de salto ('now jump') por la víctima".


Los españolitos deberíamos reflexionar muy seriamente a propósito de este trágico suceso del puenting sobre los muchos años que nos pasamos estudiando inglés y lo mal que lo hemos aprendido. ¿Por qué será? ¿Cómo es posible que con tantas horas de inglés encima, que en algunos casos empiezan ya en la guardería con los números y los colores, y con tantos años a las espaldas, seis de primaria y cuatro de secundaria,  acabemos el servicio militar obligatorio de la ESO sin hablar medianamente bien ni entender la lengua del cisne de Avon y del Imperio? ¿A qué puede deberse semejante despropósito? ¿Estaremos haciendo algo mal?

 oOo

(1) El adjetivo macarrónico, que utiliza dicha sentencia, según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia,   tiene dos acepciones:
1. adj. Dicho del latín: Usado de forma burlesca y defectuosa.
2. adj. Dicho de una lengua distinta del latín: Usada de forma notoriamente incorrecta.


¿De dónde viene esta palabra? ¿Tiene algo que ver con macarra? No, en absoluto. ¿Y con macarrón?  Sí, tiene que ver con esta última palabra italiana. Procede, según el Vocabolario della lingua italiana de Nicola Zingarelli (2006) de  maccaronico, que es un adjetivo formado sobre el sustantivo maccarone, que es dialecto romanesco, y además de ser el nombre del tipo de pasta con forma de canuto que nosotros conocemos como macarrón, era sinónimo en segunda acepción figurada de persona estúpida o bobo. Una maccaronea, además,  era en literatura una obra escrita en  “una lengua tosca, parodia del latín clásico, cuyo léxico consiste en palabras latinas, vulgares y dialectales, pero declinadas y conjugadas con terminaciones latinas, en uso especialmente en obras burlescas de los siglos XVI y XVII” (Lo Zingarelli).



Un ejemplo castellano de este latín macarrónico o caricaturesco, mezclado con el castellano, puede ser este comienzo del Quijote que tradujo Ignacio Calvo: In uno lugare manchego, pro cujus nómine non volo calentare cascos, vivebat facit paucum tempus, quidam fidalgus de his qui habent lanzam in astillerum, adargam antiquam, rocinum flacum et perrum galgum, qui currebat sicut ánima quae llevatur a diábolo.

domingo, 16 de julio de 2017

Mujer que sabe latín...

No hay nada más tonto y alejado del razonamiento y del sentido común que el refranero, donde lo único que se puede sacar en claro es que hay refranes para todos los gustos. Así por ejemplo: Al que madruga Dios le ayuda. Pero, por el contrario: No por mucho madrugar amanece más temprano.  Las paremias, proverbios o refranes, que son el objeto de estudio de la paremiología, son por lo general anónimas y presentan diversas variantes, siendo una de sus características el verso, generalmente octosílabo en castellano, y la rima, que asocia siempre dos palabras que aparentemente no tienen mucho en común, en lo que reside su gracia.

Muy pocos tiene algo de validez general o de razón común.  Ya hace algún tiempo analizamos algunos refranes anticlericales españoles aquí, cuya lectura puede resultar tan provechosa como divertida. Por mi parte, a más de aquellos sólo conozco dos o tres que merezcan la pena: No hay mal que para bien no venga. Es uno. Otro: Donde menos se espera salta la liebre (o el gazapo, que es el conejo joven). Otro: En el cielo manda Dios, / el demonio en el infierno; / y en este mundo cabrón / del dinero es el gobierno” (o... el que manda es el dinero”). Repárese en las rimas de esta última copla,  que abren tantas sugerencias: ...Dios/...cabrón; ...infierno/ ...gobierno. 

El refranero es útil para conocer los prejuicios de la sociedad, que refleja a la perfección. Se puede decir que es popular en el peor sentido de la palabra: refleja la mentalidad, generalmente sumisa y resignada, del pueblo sometido a lo que Dios manda. Por ejemplo, si buscamos la relación “hombres/mujeres” y la cultura, encontramos que no es la lengua la que es machista, son los hablantes de esa lengua los que ordinariamente lo son, y atribuyen la cultura como adorno a los varones y como defecto a las mujeres. Verbigracia: Mujer que sabe latín, ni encuentra marido ni tiene  buen fin. Otra variante con la misma rima: Mujer que sabe latín, no la quiero para mí. Y otra más,  por si fuera poco: Mujer que sepa latín, guárdatela para ti.

¿Qué quiere decir aquí “latín”? Quiere decir cultura, estudios, conocimientos, una carrera, porque a lo largo de la Edad Media y hasta la Moderna, pasando por el Renacimiento, el latín fue la lingua franca de la cultura occidental europea. No se está haciendo contracultura y criticando la cultura en general. El refranero no llega a tanto. Lo que critica es que las mujeres se culturicen. Esos mismos conocimientos, que no son buenos en las mujeres, son bienvenidos en el hombre, como demuestra implícitamente este otro refrán: Ni mujer que hable latín, ni hombre que hable gachupín. Gachupín alude despectivamente, en principio, al español establecido en México o Centroamérica, pero también a los hispanoamericanos que se establecieron posteriormente en España, cuyo acento y forma de hablar delataba enseguida su procedencia y extranjería, lo que refleja también la xenofobia,  además de machismo, del refranero popular. 


Otro refrán que implícitamente refleja lo mismo, a saber: que la cultura es cosa de hombres y desaconsejable en la mujer sería: Con latín, rocín y florín, se va al mundo hasta el fin, o en otra versión: Con latín, rocín y florín, andarás el mundo del uno al otro confín. Florín es dinero. Leo por ahí que los florines, siendo en su origen venecianos, se acuñaron en Aragón durante el siglo XIV y circularon también por Castilla hasta entrado el siglo XV. Rocín es aquí sinónimo del caballo propio del caballero, aunque era en principio un caballo de trabajo y de poca alzada. Es decir que con un medio de transporte, estudios  -latín- y dinero se va al fin del mundo. Otra variante de este mismo refrán, que decían los estudiantes de Salamanca, era: Con latín, rocín y florín andarás el mundo hasta el fin y podrás ver el Miramolín, ya que el conocimiento de la lengua del Lacio abría las puertas del éxito, junto a la condición social y a la posesión del dinero, claro está. Lo del Miramolín supongo que es abreviación de Miramamolín, título árabe que, según la inevitable Wikipedia, es la deformación de Amir al-Mu'minin,  y quiere decir Príncipe de los Creyentes, y se refiere a los califas. 

La gracia de estos refranes anónimos y con tantas variantes sobre el mismo tema es que reflejan otros tiempos que sin embargo son, ay, estos mismos todavía: Hoy tendríamos que sustituir los florines no ya por las obsoletas pesetas, sino por los euros, y el Miramolín por el Caribe, por ejemplo. Pero sería lo mismo. Y el latín. ¿Por qué podemos sustituir el latín? Pues ya se encargan las sucesivas reformas educativas que padecemos de sustituirlo por la nueva forma de cultura, que es la económica o financiera, y por el emprendizaje, que es el fomento del espíritu no aprendedor sino emprendedor, que es más útil para la vida moderna, o por las matemáticas "apps",  como las aplicaciones del móvil,  que han invadido el otrora denominado y siempre desprestigiado bachillerato de letras y lo han diversificado en "humanidades", que suena  a manualidades y a vanidad de vanidades,  y  en "ciencias... (del latín scientias: conocimientos, saberes, que viste más que letras) ...sociales". ¡Qué pena!

miércoles, 22 de marzo de 2017

Elogio del estudio del latín y otros saberes inútiles

Paseando un día por la feria del libro viejo y de ocasión, di con un librito publicado en Barcelona en 1952 por la editorial Gustavo Gili que me llamó enseguida la atención. Se titulaba "Latinorum. Guía práctica para los padres cuyos hijos estudian latín", firmado por un  italiano,   Michele Fornaciari, del que no tenía ninguna referencia.  Lo hojeé y decidí comprármelo enseguida. A fin de cuentas sólo costaba 6 euros, eran 225 páginas y estaban encuadernadas con tapa dura. La primera edición en la lengua de Boccaccio databa de 1947. La traducción me pareció, a simple vista,  bastante buena, debida a Claudio Matons Rossi. Sin conocer el original y leyendo algún párrafo,  me daba la sensación de que había sido escrito originalmente en castellano. Era una traducción que, a simple vista,  no parecía una traducción, que es lo mejor que se puede decir de una traducción. El tema, además, me interesaba, como profesor de lenguas clásicas.

Lo leí casi de un tirón con mucho agrado. Detrás del nombre de Michele Fornaciari, un pseudónimo, no se encuentra ningún rancio catedrático de latín o casposo dómine  a la vieja usanza aferrado a la defensa de sus garbanzos, sino  un periodista italiano llamado Giovanni Ansaldo (1895-1969), cuyo elogio del latín y de las humanidades es desinteresado y no  corporativista.
 
Sobre el autor averigüé que, además de periodista,  fue uno de los firmantes del Manifiesto de los Intelectuales Antifascistas de Benedetto Crocce en 1925. Trabajó en varios periódicos italianos. Coqueteó con el fascismo. Fue hecho prisionero por los alemanes. Acabada la guerra, volvió a Italia donde fue juzgado y condenado por su colaboración con el régimen de Mussolini, pues había sido una de las voces radiofónicas más populares. Se benefició de una amnistía política y se retiró al "jardín de literatura y delicias" de su vida privada. Publicó varios libros y novelas con su nombre propio Giovanni Ansaldo, y con los pseudónimos Willy Farnese y  Michele Fornaciari.

Su libro es mucho más de lo que promete en el subtítulo, es toda una apología del estudio del latín y de las humanidades.  Entresaco y comento algunas citas. Los subrayados en negrita son míos.

"De todas las definiciones que hemos leído de la cultura, la más aguda, la más pertinente, la que nos ha causado mayor impresión es de Édouard Herriot, el conocido político francés -pero tal vez, más que suya, exhumada por él- que dice: "Cultura es lo que queda en la mente del hombre después de haber olvidado todo lo que ha aprendido".  Muy buena definición: el poso del olvido del aprendizaje. (Página 9 de la edición citada). 
"El hecho de haber transcurrido largos años de juventud en el estudio del latín, es decir, en un estudio no dirigido hacia ninguna utilización inmediata, no contaminada, diríamos, por ningún cálculo de lucro, deja surcos profundos en el alma. Hace comprender que el criterio de utilidad, el criterio de "servir para algo", no es un criterio absoluto, al que haya que subordinarlo todo: y que, por el contrario, la belleza y la nobleza de la vida están en lo que se hace desinteresadamente, no ya con miras a una ventaja o a un provecho" (económicos,  añadiría yo, aunque cuando se dice "desinteresadamente" se sobreentiende que sin ánimo de lucrarse; ya sabemos que el interés consiste en el capital por el rédito por el tiempo partido de 100). Hace comprender que la sociedad humana no es solamente una organización para producir cantidades siempre mayores de riquezas materiales y que el hombre no puede reducirse a la función de un simple factor de producción, a una "unidad" utilizable en el proceso productivo." (Páginas 10 y 11).

"La vocación por el estudio en general y los estudios clásicos en particular no pueden tenerla los niños a los nueve o diez años: los que deben tenerla son los padres" (Página 30).

Y más adelante (página 54): "El muchacho no estudia latín porque haya de servirle para algo; lo estudia para disciplinar su propio cerebro, para entrenarse a razonar, para hacerse dueño de un instrumento intelectual que le ponga en condiciones de adquirir otros conocimientos de carácter práctico. El verdadero objeto del estudio del latín está más allá del latín: es un hábito mental que el muchacho adquiere durante los años del Bachillerato. Una vez alcanzado, más o menos, este hábito, el latín puede incluso ser olvidado, sin que se haya perdido su valor inicial."

En la portada de toda gramática latina podría ponerse como subtítulo: "Manual práctico para aprender a pensar".  (En la página 124) El problema es que a nuestros gobernantes no les interesa que nuestros alumnos, futuros votantes y contribuyentes piensen, no vaya a ser que un buen día decidan dejar de contribuir y de votar. O,  dicho de otro modo, no les interesa el libre pensamiento, sino, en todo caso, que se piense lo que está mandado:  no pensar en absoluto.


Más adelante, en el capítulo "De la gramática a la poesía", propone el autor una frase latina como ejercicio de análisis sintáctico y traducción y a la vez como introducción al mundo antiguo.  Un alumno la lee en voz alta (restituyo la grafía y pronunciación clásicas): "Socratem, innocentissimum uirum, iniusti iudices, accusauistis et capite damnauistis". El profesor pregunta: ¿Dónde está el sujeto? Toda la clase busca infructuosamente el sujeto. No es "Socratem", como podría parecer a primera vista a algún desprevenido, aunque sea la primera palabra de la frase y sea, además, un nombre propio y sonoro que se escribe siempre con inicial mayúscula y que suena a personaje importante, porque no está en el caso del sujeto, que es el nominativo que suele acabar en -S, como en "Socrates omnium hominum sapientissimus fuit" o en "Socrates damnatus est quod iuuentutem corrumperet" (mejor que corrumpebat).

¿Dónde está, pues, el sujeto? No se encuentra. El  presunto nominativo "iniusti iudices", los jueces injustos,  pone a más de uno sobre una falsa pista... Al fin, se levanta una voz y dice: "El sujeto está omitido". "Naturalmente, ¡el sujeto está omitido! Y ¿qué hacemos cuando no encontramos un nominativo que indique la función de sujeto? Nos fijamos en el verbo y lo analizamos, es decir, lo descomponemos.  Y aquí hay dos verbos: accusauistis y damnauistis. Segunda persona del plural. La desinencia -istis la conservamos en castellano bajo la forma -asteis/-isteis. Se sobreentiende vosotros: vosotros acusasteis, vosotros condenasteis. Vosotros, pues, vosotros mismos sois el sujeto que buscábamos. Y vosotros sois ahora los jueces injustos que habéis acusado a Sócrates, que era el hombre más sabio de todos los hombres porque era consciente de su vasta ignorancia, de corromper a la juventud con su sabiduría, y lo habéis condenado a la pena capital que consiste en beber el veneno letal de la cicuta, hecho histórico que se produjo en el año 399 antes de Cristo en la Atenas democrática de Pericles.   
 
Una vez encontrado el sujeto, podemos proceder a la traducción de la frase, lo que ampliará el bagaje de vocabulario, por lo general precario, que suelen traer nuestros alumnos. La traducción podría ser algo así como: Vosotros, jueces injustos, acusasteis y condenasteis a muerte a Sócrates, un hombre completamente inocente. 

Son muchas las incursiones etimológicas que a propósito de esta frase se pueden hacer para ampliar o comprender mejor el vocabulario castellano: el prefijo negativo in- que vemos en in-nocent-issimum, completamente inocente,  y en in-iust-issimi, completamente injustos; la raíz noc, que encontramos en noc-ivo, in-noc-uo, i-noc-ente, y modificada la vocal en i en per-nic-ioso (muy dañino); la raíz uir-, varón, que encontramos en  vir-il, vir-ilidad, trium-vir-ato, pero también en vir-tud, vir-tuoso, vir-tual, ya que el significado primero de virtus era "hombría, valor, valentía", y nos sorprendería encontrar esta misma raíz en el latinismo "vis cómica o tragica" (fuerza dramática) y en la palabra vi-olencia, y el verbo vi-olar, como si la etimología latina de la palabra quisiera sugerirnos que lo propio del "vir" es por el lado positivo la "virtus", que se convertirá con el paso del tiempo en la virtud cristiana,  pero por el negativo la "violentia"; la raíz   ius-t-, que encontramos en justicia, injusticia, y modificada en iur- en jur-ídico, jur-ista, pero también, con ligeras variaciones que no vienen ahora al caso,  en juez, judicial, juicio, prejuicio y perjuicio, y la larga familia de verbos judiciales como adjudicar, perjudicar, juzgar, jurar, abjurar, conjurar, perjurar;  la raíz damn-, que es el origen de nuestro daño, y de los cultismos damnificar, indemne, indemnizar...; la raíz capit-, nombre de la cabeza, que conservamos en el latinismo "per cápita", pero también en los cultismos capit-al, de-capit-ar, capit-el, capit-án,  capít-ulo... 
 
Pero no vamos a hacer simplemente en clase un juego lógico de análisis gramatical, traducción y etimología, que ya es bastante, vamos, además, a hablar de Sócrates,  víctima del régimen político democrático ateniense, filósofo que no escribió ninguna palabra (y no porque fuera analfabeto, sino porque la escritura era la tumba del pensamiento y la lengua y la palabra vivas),  y que fue considerado por el oráculo de Delfos el hombre más sabio del mundo. ¿Por qué lo condenaron a muerte entonces sus conciudadanos, a él que ni siquiera cobraba por sus enseñanzas -en realidad desenseñanzas-, que impartía gratuitamente a diferencia de los sofistas? ¿Por qué lo condenamos nosotros, convirtiéndonos en un jurado popular y votando individualmente y tomando una decisión por mayoría sobre la minoría que lo consideraba, no sin razón, inocente? ¿Por qué se impone siempre la mayoría sobre la minoría? 

Claro está que se puede entrar en ese mundo de la cultura clásica sin estudiar latín y sin analizar y traducir una sola frase, y mucha gente lo hace, pero nosotros hemos entrado a través de la lengua y del ejercicio de razonamiento que nos ha  propuesto. Hemos entrado en el mundo de la cultura clásica por la puerta grande.

En estos tiempos que corren, concluyo yo con esta reflexión, hay muchos, demasiados emprendedores. Se habla mucho de potenciar el espíritu emprendedor de los alumnos. Algunos papanatas utilizan incluso un horrible palabro, feo como él solo: "emprendizaje", a imagen y semejanza de "aprendizaje". Y regurgitan sin sonrojarse cosas como que hay que "fomentar el emprendizaje (sic) del alumnado (resic)".  Y nos olvidamos, se olvidan,  de que deberíamos procurar que hubiera más "aprendedores", que es lo que debería haber, aprendizaje de verdad.  Y es que el aprendizaje no deja de  ser, voy a inventar ahora yo un palabro de esos, un "desprendizaje", el poso del olvido del aprendizaje, un desprenderse de todas las ideas recibidas y ciegamente admitidas que tenemos y que como rémoras impiden la marcha libre del razonamiento y pensamiento.

viernes, 14 de octubre de 2016

Rosa rosae

Una de las primeras palabras latinas que se aprende a declinar, si no la primera, es el nombre de la rosa: nominativo: rosa; vocativo, rosa; acusativo, rosam; genitivo, rosae, etcétera. Y así se van deshojando como si fueran los pétalos de la flor las diversas terminaciones de la palabra, que son seis como las caras de un dado que se arroja al aire. Les gustaba mucho a los romanos comparar la palabra con el dado: ambos tienen seis posibilidades de realización en la teoría, pero en la práctica, cuando se lanza un dado al aire, o cuando se pronuncia una palabra sacándola del tesoro de la lengua,  el resultado de la jugada ha de ser inevitablemente una sola cara, un solo caso o caída, que eso es lo que significa "casus",  el que requiera la situación de la frase. 




La rosa era, además,  la flor consagrada a Venus: flos Veneris,  flos Veneri sacer. (Aprovecho para hacer notar de paso cómo la palabra "flor" tan "femenina" en castellano era sin embargo "masculina" en latín, y lo sigue siendo todavía en italiano: il fiore, lo que demuestra una vez más la relatividad sexual de los géneros gramaticales).  Es, por cierto, ésta palabra una de las más internacionales no sólo gracias a que en las lenguas derivadas del latín se conserva prácticamente idéntica (italiano rosa, francés rose, portugués rosa), sino porque la tenemos igualmente en inglés rose, y en alemán Rose, y a que del nombre común de la rosa deriva también el del color universal de la rosa.



Os propongo un pequeño entretenimiento. Se trata de analizar la función de la palabra “rosa” en los versos y frases siguientes, adivinando a qué forma de la declinación de ROSA ROSAE correspondería.  

Tened presente que los casos de una palabra latina –es decir las formas de aparición que puede presentar en una frase- son seis, como queda dicho. Uno de ellos, el vocativo, sirve para apelar o invocar a la rosa –de ahí su nombre, vocativo–. Los cinco restantes sirven para hacer otra cosa, para decir algo de ella: nominativo cuando es el sujeto de una frase predicativa o el atributo de una atributiva, acusativo cuando es el complemento directo, genitivo cuando es el complemento del nombre, dativo cuando es el complemento indirecto y ablativo cuando es la mayoría de los complementos circunstanciales. He aquí unos ejemplos resueltos:


 ROS-A (Nominativo singular)
 Una rosa es una rosa es una rosa (Gertrude Stein):

ROS-A (Vocativo singular)
 “¡Rosa fresca, rosa fresca, 
tan garrida y con amor, 
cuando yo os tuve en mis brazos,  
 non vos supe servir, non”. 
(Romance castellano anónimo)

ROS-AM (Acusativo singular)
 “Marchitará la rosa el viento helado” (Garcilaso de la Vega)

ROS-AE (Genitivo singular)
 “La magia y el aroma de la rosa del desierto nos guiaron”. (Beatrix Mannel)

ROS-AE (Dativo singular)
A la rosa le gusta ser rosa, y al hombre ser hombre”. (Javier Gomá)

ROS-Ā (Ablativo singular)
En una rosa caben todas las primaveras”. (Antonio Gala)




ROS-AE (Nominativo plural)
 “A florecer las rosas madrugaron 
 y para envejecerse florecieron”.  
 (Calderón de la Barca)

ROS-AE (Vocativo plural)
 “¡Perfumad este libro mío, oh rosas rojas como la sangre!” (Walt Whitman)

ROS-AS (Acusativo plural)
"Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos" (Gabriel García Márquez)

ROS-ARVM (Genitivo plural)
 “¿Puede uno recordar el amor? Es como tratar de evocar el aroma de las rosas en un sótano” (Arthur Miller)

ROS-IS (Dativo plural)
“El Principito les dijo a las rosas: Sois muy bellas, pero estáis vacías”. (Antoine de Saint-Exupéry )

ROS-IS (Ablativo plural)
“¡Ah si sus ojos lloraran / 
por aquellas rosas frágiles,
 para luego deshojarlas 
 en sus trenzas, con mis dedos!” 
(Rafael Carbonell). 
 

He aquí otros ejemplos para entretenimiento con sus soluciones al final.  
1.-“Somos rosas, dijeron las rosas” (Antoine de Saint-Exupéry)
2.-“La inmortalidad de la rosa es que es la hermana gemela de las rosas futuras” (Ramón Gómez de la Serna).
3.- “Tembló, encendióse, se cubrió de rosas” (José Martí)  
4.- “La vida es una rosa de la que cada pétalo es una ilusión y cada espina una realidad”. (Aldred de Musset).
5.-  “Coged las rosas mientras podáis; / veloz el tiempo vuela. / La misma flor que hoy admiráis, / mañana estará muerta. (Robert Herrick).
6.- “Cultivo una rosa blanca, / en julio como en enero, / para el amigo sincero / que me dé su mano franca” José Martí
7.- “¡Oh aroma de su sexo! ¡Oh rosas y alabastros!” (Rubén Darío)
8.- “Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante” (Antoine de Saint-Exupéry)
9.- - “A estas rosas tan perfectas en su jarro / hazles tú, mi amigo, la mejor música (Luis Pimentel)
10.- “Oh rosa, estás enferma” (William Blake)
11.- “La rosa no dejaría de ser rosa, y de esparcir su aroma, aunque se llamase de otro modo” (William Shakespeare).
12.-“Aunque a una rosa le varíes su nombre seguirá manteniendo su fragancia” (variación de la anterior).
13.- “¿Que es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen. / Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen. / Mi amante besóme las manos, y en ellas, / ¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas”. (Juana de Ibarbourou)
14.- -“Un clavel a una rosa le pide amores / y callando lo escuchan las demás flores” (Antonio Roldán)
15.- “A las aladas almas de las rosas / del almendro de nata te requiero, / que tenemos que hablar de muchas cosas, / compañero del alma, compañero”. (Miguel Hernández)
16.- "¡Oh, poetas, no cantéis la rosa,  / hacedla florecer en vuestros versos". (Vicente Huidobro)


A propósito de la rosa, el dibujante italiano Massimo Cavezzali -medio bizantino y medio toscano-  publicó esta viñeta acompañada de un texto  sencillo pero entrañable en la lengua de Dante: "Senza dire mai niente sono riuscita a dire quasi tutto" pensó la rosa e fu contenta della sua vita. Lo que en nuestra lengua viene a decir: "Sin decir nunca nada he acertado a decirlo casi todo" pensó la rosa y estuvo satisfecha de su vida.

Soluciones: 1 (ROS-AE nom. pl., ROS-AE nom. pl)    2 (ROS-AE gen. sing. y ROS-ARVM)     3 (ROS-IS ab. pl.)  4 (ROS-A nom. sing.)     5 (ROS-AS)    6 (ROS-AM)    7 (ROS-AE voc. pl.)    8 (ROS-Ā)    9 (ROS-IS dat. pl.)    10 (ROS-A voc. sing)    11 (ROS-A nom. sing., ROS-A nom. sing)    12 (ROS-AE dat. sing)    13 (ROS-AE nom. pl. todas las veces)    14 (ROS-AE dat. sing)    15 (ROS-ARVM)     16 (ROS-AM)

sábado, 28 de noviembre de 2015

"Ma ton Día" y "Mamma mea"

Reproduzco, en primer lugar,  este simpático video donde unos estudiantes neozelandeses cantan en griego clásico una versión del exitoso "Mamma mia" del grupo ABBA. La han titulado "Ma ton Día", que suena fonéticamente igual que el italiano "Mamma mia", y que significa literalmente "Por Zeus".  


Y a continuación, la versión latina de Tyrannosaurus Grex, cuya letra reproduzco:



Decepta sum a te per longum aevum
Ergo constitu(i) id esse finiendum
Specta me nunc. Umquamne discam?
Non sentio, quare subit(o) amittam regnum
Ignis est in me(a) anima

Vix un(o) aspect(u) audio campanam
Ali(o) aspectu dedisc(o) omnia

O! O!

Mamma Mea, e(o) huc iterum
Me Me, quomodo te resistam?
Mamma mea, ostenditn(e) iterum
Me Me, quantum te caream?

Meum pectus fregisti
Sine t(e) eram cerebro tristi
Cur Cur, umquam liberavi te?
Mamma Mea, certo vero scio
Me me, numquam liberabo te

Tuis gestis ego lymphata fui
Non enumero quotiens finimus dixi
Specta me nunc, umquamne discam
Non sentio, quare subit(o) amittam regnum
Ignis est in me(a) anima

Vix un(o) aspect(u) audio campanam
Ali(o) aspectu dedisc(o) omnia

O! O!

Mamma Mea, e(o) huc iterum
Me Me, quomodo te resistam?
Mamma mea, ostenditn(e) iterum
Me Me, quantum te caream?

Meum pectus fregisti
Sine t(e) eram cerebro tristi
Cur Cur, umquam liberavi te
Mamma Mea, certo vero scio
Me me, numquam liberabo te

lunes, 27 de julio de 2015

Del alemán al latín, lenguas que (se) declinan



Aproximadamente un 19% de los alumnos de quinto (=primero de ESO) cursan latín en Francia, frente al 25% que lo hacía en 1996.

Temiendo por su disciplina, latinistas, helenistas y germanistas denuncian una reforma de la enseñanza que se pretende sin embargo igualitaria. 

Esperaba ella que su reforma de la enseñanza pasara como una carta de correos. Error. La ministro de Educación Najat Vallaud-Belkacem (socialista) se enfrenta a una revuelta de las élites. Najat Vallaud-Belkacem se enfrenta  (un poco) a los estudios considerados de excelencia, que garantizan a algunos niños (y a sus padres) que están en «la mejor clase» del colegio. En su reforma presentada a mediados de marzo, la ministro anunció el final en la práctica de las clases bilingües (dos idiomas desde sexto (=sexto de primaria)). Más aún, todos los alumnos se enfrentarán a una segunda lengua en quinto (primero de ESO), y no ya una minoría en sexto, y el grueso de las tropas en cuarto (=segundo de ESO). Cólera negra de los germanófilos – el anterior primer ministro Jean-Marc Ayrault a la cabeza que  temía que su lengua, ya mal de salida, empeore más todavía, mientras que el aprendizaje del chino, por ejemplo, está en un completo auge. 

Esta batalla se suma a otra que apasiona, si no pone histérica, a una parte de los franceses desde hace algunas semanas; el follón sobre el futuro del latín y el griego. Los latinistas temen la muerte de su disciplina. Han vociferado en numerosas tribunas de prensa y peticiones on line:  35 000 firmas en dos de ellas.  La UMP (Unión por un Movimiento Popular, de centroderecha) ha saltado a pies juntillas en la batalla por el aire de la «nivelación por la base», encontrando eco hasta en la Asamblea Nacional.  «Errare humanum est, perseverare diabolicum», exclamó en latín la diputada de la UMP Virginie Duby-Muller un miércoles de primavera. La calle de Grenelle, sede del Ministerio de Educación Nacional francés,  ha soltado lastre haciendo algunas concesiones, pero los latinistas siguen protestando ante la engañifa de la jugarreta del ministerio.

¿Quién cursa latín y griego?

El 19%  de los alumnos de 5º (=primero de ESO) cursa latín en Francia, frente al 25% en 1996. Cuanto más se aumenta en edad y nivel de estudios, más bajan los porcentajes: 15% siguen en tercero (tercero de ESO), a razón de tres horas a la semana. Pero sólo el 5% continúa una vez que están en el instituto. El griego clásico, impartido desde tercero, sólo afecta a muy pocos alumnos: el 1,5% de los terceros y un 1% de los bachilleres. Sumado todo ello, 500 000 alumnos estudian una lengua clásica en la secundaria hoy en Francia.

«Pero eso bien podría ser más», suelta con fogosidad François Martin, vicepresidente de la CNARELA (Coordinadora Nacional de Asociaciones de Enseñantes de Lenguas Antiguas). Profesor desde hace trece años, sostiene que, muy a menudo, los rectorados actúan con desgana a la hora de abrir clases mientras que la demanda está ahí. «Yo he hecho la prueba, como tantos otros. En mi colegio, 40 alumnos de 93 se habían matriculado y sólo fue abierta una clase de 25» Al ser el latín y el griego asignaturas optativas,  los rectorados no están obligados a abrir sistemáticamente clases en todos los centros. Algunos centros ya no ofertan latín y griego desde hace un montón. ¿Cuánto? El ministerio indica que no dispone de ese dato, ni el número de profesores de latín y griego entre los 31.000 profesores de letras de centros de secundaria.

El año pasado, François Baluteau, profesor de universidad de ciencias de la educación en Lyon, hizo una encuesta a 500 centros de secundaria, escogidos de todo el país: de zona urbana como rural, de los barrios elegantes de las grandes ciudades y de la periferia. Su trabajo versaba sobre todas las enseñanzas optativas, y, por lo tanto, sobre el latín y el griego. Primer descubrimiento que le sorprendió: aproximadamente un 10% de los centros de su muestra no ofertan clases de latín ni de griego. «No me esperaba tanto», dijo. 


¿Tiene fundamento la acusación de elitismo?


En el estudio de François Baluteau, salta otro elemento a la vista: cuantos más alumnos procedentes de los medios más favorecidos agrupa el colegio, más clases hay de latín y de griego. Es estadísticamente implacable. En los barrios elegantes, las clases de latín y de griego son más numerosas. Los efectivos siguen la misma lógica. Los datos proceden esta vez del ministerio: 1 alumno de cada 5 procedente de una familia económicamente favorecida cursa latín, frente a  1 de cada 12 cuando el estudiante crece en un medio desfavorecido.

«Sí, hay elitismo, pero hay que preguntarse por qué, responde, amargo, François Martin. Es el ministerio el que lo crea organizando una falta de acceso a las opciones.»  Fustiga la práctica de los directores, que hacen una selección de los alumnos. Para él, todos ganarían cursando más latín y griego si «se les diera la oportunidad». Como Augustin d’Humières en Meaux (Seine-et-Marne), profesor de latín comprometido, habla de los beneficios de las lenguas antiguas para todos. «El griego, por ejemplo: todos los alumnos se encuentran en un mismo pie de igualdad al aprender a escribir, a descifrar. Eso reporta un estímulo a algunos alumnos de dificultad.»

Mañana, con esta reforma, ¿quién cursará latín?



Najat Vallaud-Belkacem, la ministro de Educación,  asegura que el 100% de los alumnos se verán obligados a hacerlo, porque la enseñanza de las lenguas antiguas ya no será una opción elegida por los alumnos sino una de las «enseñanzas prácticas interdisciplinares» (EPI) – por lo tanto obligatoria.  Esas franjas de tres horas a la semana que deberán repartirse los profesores a su gusto, por turnos, para dar clase de otra forma y a muchos. Por ejemplo, un profesor de geografía e historia dará una clase sobre la democracia ateniense con su acólito el profesor de letras y helenista. La idea es liberalizar las disciplinas, impulsar la iniciativa pedagógica y seducir a los alumnos – ese es el programa (sobre el papel).

La enseñanza de las lenguas antiguas encontrará su lugar en la enseñanza práctica interdisciplinar denominada «lenguas y culturas de la antigüedad», repite machaconamente el ministerio.  «Pero ¿no ve usted el problema? se excita François Martin. Las horas desgajadas para las EPI se imputan en detrimento de las horas de las materias. Ya no existe el latín como tal en el horario escolar. ¡Vamos a tener que  ir a mendigar a nuestros colegas que nos dejen algunas de sus horas para enseñar latín! Es la muerte asegurada. »

Para calmar la revuelta, el ministerio de Educación ha propuesto que los centros educativos que lo deseen puedan ofertar latín y griego como «enseñanzas complementarias». Cólera de François Martin : «¡Es  todavía un engañabobos! Los directores tendrán en sus manos la elección de ofrecer lenguas clásicas o hacer desdobles de clase en matemáticas,  por ejemplo. ¿Qué cree usted que van a elegir?» 

(Artículo de Marie Piquemal, aparecido en el periódico francés Libération el 22 de abril de 2015. La fotografía es de  Léo Caillard, de la serie Hipster in Stone. Tanto el artículo como la fotografía se han tomado sin permiso).
 


jueves, 26 de febrero de 2015

Do you speak English?


Ahora que el Ministerio de Educación pretende que en un período de cinco años un tercio de las carreras universitarias españolas y la mitad de los másteres sean bilingües en español e inglés o sólo en inglés, me pregunto yo a qué se debe esa medida. Sólo se me ocurre decir que al complejo de inferioridad que tienen dichas autoridades y a una falta de respeto considerable por nuestra propia lengua y cultura, que pasa a considerarse de segunda categoría y a reservarse al ámbito privado de la comunicación familiar, como si no tuviera entidad suficiente para ser una lengua científica y académica.


La imposición en sí de la lengua de Shakespeare como lengua universitaria no deja de ir  en detrimento de otras lenguas, en primer lugar de la nuestra propia, y en segundo y no menos importante del francés, el alemán o cualesquiera otras. Una cosa es que el inglés se imponga per se, porque es la lengua del Imperio y de la mundialización,  de la ciencia y de la cultura, y otra cosa es que se imponga a golpe de real decreto porque a nuestras autoridades académicas, acomplejadas de nuestro paupérrimo nivel cultural, se les ocurra que todos tenemos que hablar inglés.



Esta falta de interés por la propia lengua revela también un desinterés bastante grande por la propia cultura, por nuestra historia, tradiciones y literatura, y da a entender que a las autoridades sólo les interesa ser competitivos en el mercado laboral internacional, habida cuenta de las pocas posibilidades que se abren a los emprendedores, como llaman ahora a los empresarios en ciernes, en el ámbito nacional, como si lo único que importara fuera el dinero, que ya sabemos que es el único dios real y verdadero.



Conviene, en cualquier caso, tener bien presente que las lenguas clásicas europeas, el latín y el griego, han tenido un papel determinante en la formación de la lengua de Shakespeare, y de todas las lenguas modernas, y especialmente del lenguaje científico, técnico y universitario, tanto en el ámbito de las ciencias sociales, letras o humanidades, como en el de las cienicas naturales, sin olvidarnos de la tecnología.  Tengamos en cuenta que la lengua franca del Imperio sin ser una lengua romance, como el francés, el portugués, el italiano o esta nuestra, contiene más de un 60% de vocabulario de origen latino y no pocos helenismos, alrededor de seis mil, según el calculo de Annie Stefanides.

 Hablas en griego, sólo que no eres consciente de ello



De todas formas, lo importante de las lenguas no es tanto el número de sus hablantes, o sea la cantidad, cuanto lo que se ha llegado a expresar en ellas, es decir, la calidad de sus contenidos.
  

Por esa misma razón algunas de las llamadas lenguas muertas, como el sánscrito, el griego clásico o el latín entre nosotros, están más vivas que muchas de las que hablamos hoy en día, por la importancia de las cosas que se han dicho en ellas. Por eso esas lenguas no han muerto todavía, siguen vivas y coleando, porque son eternas. 


Leo por ahí que el español, o más propiamente el castellano, es una lengua minoritaria todavía en la Red, en comparación con el inglés o el chino, lenguas en las que se redactan miles de blogs y páginas webs. No debería preocuparnos mucho esto, porque lo importante de una lengua no es que se hable o se escriba mucho, sino que en ella se expresen cosas importantes, cosas bellas y verdaderas, o, por lo menos, si no se puede expresar la verdad, que eso parece inalcanzable e imposible,  que se digan palabras que denuncien las mentiras que se hacen pasar por verdades, sobre las que se cimienta la realidad de nuestro mundo. Y para eso sirve cualquier lengua por muy minoritaria que sea.  





sábado, 10 de enero de 2015

Una invitación de cumpleaños



He aquí el texto de una carta escrita en latín hace casi dos mil años de puño y letra de una mujer llamada Claudia Severa a su hermana Lepidina, para invitarla a la celebración  de su cumpleaños; una carta que ha llegado hasta nosotros, encontrada en un recóndito lugar del Norte de Gran Bretaña, la Britania romanizada, concretamente, en el campamento fortificado de Vindolanda, donde estaba acuartelada una de las guarniciones romanas que custodiaban la frontera, el muro de Adriano, que separaba la civilización de los territorios de los bárbaros del Norte.


La carta tiene su importancia porque es uno de los primeros documentos que conocemos escritos en latín por una mujer, y, aunque no es un texto literario, refleja bastante fielmente la vida cotidiana de aquellos civiles y militares que intentaban llevar una vida normal en medio de un territorio hostil. 

Se han encontrado más cartas en Vindolanda que ponen de relieve las duras condiciones de vida de los soldados de aquella guarnición. El hecho de que las cartas de Vindolanda estén escritas a mano, y con distintas caligrafías, muestra que no son obra de escribas profesionales, sino que las tropas romanas acuarteladas tenían un alto nivel de alfabetización y culturización.


Hay información bastante cumplida de todo ello en inglés en esta página  

La carta dice así:  Claudia Seuera Lepidinae suae salutem.  (Claudia Severa manda un saludo a su querida Lepidina) III Idus Septembres, soror, (El día tercero antes de las idus de septiembre -el 11 de septiembre, según nuestro calendario actual-, hermana, ) ad diem sollemnem natalem meum (para la celebración de mi fiesta de cumpleaños) rogo libenter facias ut uenias ad nos (te ruego gustosamente que hagas lo posible por venir a vernos). Iucundiorem mihi diem interuentu tuo factura sis. Me harías con tu visita este día muy feliz. Cerialem tuum saluta (Saluda a tu querido Cerial) Aeilius meus et filiolus salutant. (Mi Elio y mi hijito os mandan saludos).  Sperabo te,  soror (Te esperaré, hermana).  Vale, soror, anima mea (Adiós, hermana, mi vida). Ita ualeam karissima et haue (Así esté yo bien, queridísima, y recibe tú mi saludo.   Sulpiciae Lepidinae Cerialis a Seuera ( A Sulpicia Lepidina, esposa de Cerial, de Severa.


He aquí el vocabulario de esta epístola:

ad: para, a
anima -ae: alma

carus -a -um: (con el sufijo superlativo -issim- que conservamos en castellano e italiano) querido
dies diei: día

et: y

facio -is -ere feci factum: hacer
filiolus -i: (diminutivo de filius hijo) hijito


haueo: alegrarse, recibir un saludo (Puede escribirse también sin hache. De hecho conocemos esta fórmula de saludo, en imperativo, en la frase que le decían al césar los gladiadores: Ave, Caesar, morituri te salutant (Salud, César, los que van a morir te saludan)  o en la oración cristiana Ave Maria)

Idus -uum: idus (el día 13 de cada mes, salvo los meses de marzo, mayo, julio y octubre, en los que dicha fecha recaía en el 15). 
ita: así, de este modo

iucundus -a -um: (con el sufijo intensivo -ior-) agradable, placentero, gozoso

interuentus -us: llegada, visita.

carissimus -a -um: Superlativo de carus -a -um querido. Podemos considerar que es una falta de ortografía escribirlo como hace Severa con K en vez de con C.


libenter: de buena gana, con gusto, con agrado,voluntariamente

meus mea meum: mío, mi.

mihi: dativo de ego , que hemos heredado en la declinación española (pues seguimos declinando, aunque no lo parezca ni seamos muy conscientes de ello,  los pronombres personales:  yo me conmigo).
natalis natale: natal, relativo al nacimiento


nos nostrum: nosotros
rogo -as -ae -aui -atum: rogar, suplicar

salus salutis: salud, saludo
saluto -as -are -aui -atum: saludar

September Septembris: septiembre (antiguamente el séptimo mes del año, cuando este comenzaba en marzo, antes de la reforma de Julio César. La palabra está formada por el número siete -septem-, como octubre con el número octo -ocho-, noviembre con el novem -nueve- y diciembre con el decem -diez-)  
sollemnis -e: solemne,  etimológicamente significa acontecimiento que sólo se produce una vez al año: solus annus.
soror -is: hermana (conservamos la forma abreviada de la palabra en sor, como se denominan las monjas; en francés bajo la forma soeur, y en italiano suora)

spero -as -are -aui -atum: esperar

suus sua suum: suyo, su (con un valor afectivo añadido: su querido)

te: Acusativo de tu tú, que conservamos en castellano con la misma forma: te, porque seguimos declinando, aunque no nos percatemos,  el pronombre personal de segunda persona del singualr: tu te ti contigo

tuus tua tuum: tuyo, tu (con valor afectivo añadido: tu querido)

uale: imperativo de ualeo: cuidarse, estar bien de salud, que se utiliza para despedida.

uenio -is -ire ueni uentum: venir

En las columnas de la izquierda tenemos las letras del abecedario latino tal y como las conocemos, y en la derecha como aparecen en las cartas de Vindolanda, una escritura cursiva.



Si quisiéramos utilziar esta caligrafía para escribir una carta, podríamos empezar poniendo "salve" que era el saludo habitual entre los romanos, y lo sigue siendo aún en italiano formal moderno. Lo escribiríamos probablemente así: