lunes, 28 de mayo de 2018

Nemo sponte sua malus est

Socraticum dictum οὐδείς ἑκὼν κακός -id est, nemo uolens malus fit- noua atque correpta circumlocutio est illorum uerborum quae non solum in dialogo Protagora (358d) οὐδ᾽ ἔστι τοῦτο, ὡς ἔοικεν, ἐν ἀνθρώπου φύσει, ἐπὶ ἃ οἴεται κακὰ εἶναι ἐθέλειν ἰέναι ἀντὶ τῶν ἀγαθῶν, sed etiam in Politica (589c) οὐ γὰρ ἑκὼν ἁμαρτάνει atque in Timaeo quoque (86d–e) κακὸς μὲν γὰρ ἑκὼν οὐδείς a diuo Platone scripta sunt. Quod e Graeca in Latinam linguam ab eruditis doctisque hominibus ut “Nemo sponte sua peccat” translatum est. Nota bene: Hoc uocabulum “peccat” non Christiano sed Latino latioreque sensu tibi intellegendum est. Quod nullum hominem sponte sua malum scienter inferre significat.

Homo igitur qui inter uarias optiones unam malam, quae ei noceat, eligit non propter intimam inprobitatem propriamque malitiam, sed propter omnium rerum inscientiam agit. Ob eam rem si sententiam suam erroneam esse intellegeret, eam pro alia certiore mutaret atque aliter ageret, propterea quod nemo improbus naturaliter fit. Quod non indicat omnes homines probos naturaliter fieri, sed neminem improbum nisi nescium esse, quia illi neque id quod faciunt neque quid faciant sciunt. 

 Neronis sollicitudines,  William Waterhouse (1878)

Qua de causa numquam homines propter improbitatem malitiamue agimus, sed peccata nostra a falsa opinione proficiscuntur, quoniam nemo, sicut Socrates aiebat, sponte est malus, nemo facit ea quae mala sibi esse putat. Hominum enim malitia magnae imperitiae signum est.

In eodem sensu notum quoque est illud, quod Aristoteles citat: οὐδεἰς ἐκών πονηρὸς, οὐδ' ἄκων μάκαρ, id est: nemo uolens malus, nec inuitus felix fit.

Malum enim ex ignorantiae obscuritate oritur, quod sol clarissima luce collustrare poterit. Stulti igitur nesciique homines magis quam improbi nobis timendi sunt.

Socratis autem uerba contraria religionis Christianae sunt, quoniam Christi doctrina dictitat malum in hominibus cum originale peccato intrasse, atque hominem improbum fieri et in peccati errore perseuerare, quia liber sit, posse.

domingo, 13 de mayo de 2018

Epigramas de Calímaco (y II)

En el libro VII de la Antología Griega se hallan estos epigramas o inscripciones funerarias para algunas tumbas, destacando el número 80, que Calímaco dedica a la muerte del también poeta Heraclito de Halicarnaso, al que no hay que confundir con el filósofo presocrático. Calímaco dice que pese a la muerte de Heraclito, sus ruiseñores, es decir, los trinos o versos líricos del poeta perdurarán.

Alguien me dijo, Heraclito, tu suerte, y a mí me brotaron
lágrimas. Recordé     bien cuántas veces los dos
conversando hundimos el sol, pero ya eres, amigo,
     polvo de años atrás     en dondequiera que estés.
Mas viven líricos tus ruiseñores, en que Hades, que todo
borra, no ha de poner     manos encima jamás.

El número 317 está dedicado al célebre misántropo Timón, que aborrecía a la humanidad y la luz del día. Su tumba estaba situada en una escollera prácticamente inaccesible, lo que da idea de su carácter arisco y huraño y de lo mucho que amaba la soledad. El epitafio le pregunta si ahora que está en el reino de los muertos está más contento que cuando habitaba entre los vivos, pero él reconoce amargamente que ni siquiera muerto puede estar solo, por lo que su aspiración de soledad absoluta se ha visto truncada en la muerte. Por eso prefiere la luz del sol, es decir, la vida que las tinieblas soterrañas, porque en el reino de Hades, superpoblado como está, los muertos son mayoría absoluta. Usaban, en efecto, los griegos la expresión “pasar a la mayoría” “eis toùs pléonas eltheîn” como sinónimo de morir.


 Timón de Atenas renunciando a la sociedad.

¿Qué odias ahora, Timón, que has muerto, la luz o la sombra?
-¡Ni tan siquiera aquí     solo me vais a dejar!



El núm. 451 propone que se utilice el eufemimo “dormir un sueño sagrado” para los hombres buenos que han muerto y que no se diga nunca precisamente que han muerto, a fin de no matarlos más, es decir, para que perdure su memoria.

Duerme Saón el hijo aquí de Dicón su sagrado
sueño. No hay que decir     “muerto” del hombre de bien.

El epigrama 471 es uno de los más conocidos. Habla del suicidio de Cleómbroto de Ambracia, que tras la lectura del Fedón de Platón, se quitó la vida, tratando de imitar a Sócrates.



“¡Sol, -despidiéndose-, adiós! Cleómbroto, que era de Ambracia,
desde lo alto de un     muro al Averno saltó,
causa de muerte sin que haya ninguna, salvo el tratado
sobre el alma que él     tanto gustó de Platón.

El número 524 nos recuerda un poco al epitafio nihilista aquel del cementerio civil de la Almudena de Madrid: “Nada hay después de la muerte”. En efecto, el lector le pregunta al sepulcro si allí está enterrado Cáridas, y este le dice que sí. Acto seguido, le pregunta al propio difunto qué hay allá abajo y este responde que mucha tiniebla. El poema acaba con un rasgo humorístico: lo que le ha dicho es la verdad, pero si quiere oír otra cosa más dulce, puede decirle que por ejemplo,

-¿Cáridas yace aquí? -Si dices el hijo de Arimas
el de Cirene, sí    yace debajo de mí.
-Cáridas, ¿qué hay abajo? -Tinieblas. -¿Se vuelve a la vida?
-No, mentira. -Y ¿Plutón?     -Cuentos. -¡Adiós a la fe!.
-Tal mi respuesta veraz a vosotros, mas si otra que guste
quieres, a céntimo el buey     grande en el Hades está.

viernes, 11 de mayo de 2018

Epigramas de Calímaco (I)

Igual que un libro te lleva a descubrir otro, un poeta te lleva también irremediablemente a otro. Conocemos, por ejemplo, un poema largo de Calímaco gracias sobre todo a la traducción que hizo Catulo al latín, pues el original griego, salvo algunos fragmentos, se ha perdido. Se trata de La cabellera de Berenice.

Guiados por la selección de los epigramas de la Antología Griega que tradujo al francés Marguerite Yourcenar y por la traducción al español de los sesenta y tres que publicó el también poeta Luis Alberto de Cuenca, ofrecemos una pequeña antología de Calímaco.

Poeta alejandrino,  Calímaco nació en Cirene, en Libia. Vivió en el siglo III antes de nuestra era. Estudió en Atenas, después hizo carrera en Alejandría, donde llegó a ser bibliotecario del Museo, y poeta áulico y cortesano. Como dice De Cuenca en su introducción: “Desde las fabulosas bibliotecas asirias de Senaquerib y Asurbanipal (siglo VII a. J. C.) la historia de la cultura no había conocido nada igual. En este ambiente, pues, de culto a los valores intelectuales va a desarrollarse la personalidad humana y artística de Calímaco”.


 Museo y Biblioteca de Alejandría

En el epigrama núm. 43 del libro XII de  la Antología Griega manifiesta Calímaco su “odi profanum uolgus”, como dirá Horacio después. Hace el poeta aquí una declaración de principios y se revela como un vate exquisito que huye de lo mayoritario y los caminos trillados como de la mismísima peste. Su amor se dirige casi indefectiblemente a chicos jóvenes, siguiendo la musa efébica del viejo Anacreonte, de Teógnide y de tantos otros, que encontraba parangón en los amores del mismísimo Zeus hacia el bello Ganimedes.


Me harta el poema que es cíclico, y no me recreo
en el camino que aquí     lleva y allá a multitud.
Odio también al amante promiscuo, ni bebo de fuente
pública; asco me da     todo lo que es popular.
Lindo, sí, lindo tú eres, Lisanias; mas antes que dicho
lo haya, el eco ya     “anda con otro” silbó.


 Fauno de Barberini o Sátiro borracho

En el epigrama 102 del mismo libro, dedicado a un tal Epicides, Calímaco reconoce que persigue los amores que huyen de él y rechaza los que se le ofrecen y están a su alcance.

Un cazador, Epicides, acecha en los montes a toda
liebre y rastrea cualquier     huella de corzo que ve
aun soportando la nieve y la helada. Y si alguien le dice:
“¡Pieza abatida ahí!”    nunca la toma a su vez.
Y es de esta clase mi amor: perseguir acostumbra lo que huye;
y lo que está a su merced     deja volando escapar.


Horacio en su segunda sátira del libro primero, versos (105-108) se hace eco y recoge en hexámetros latinos este epigrama de Calímaco,  cuando escribe :

...leporem uenator ut alta
in niue sectetur, positum sic tanbere nolit,
cantat et adponit "meus est amor huic similis; nam
transuolat in medio posita et fugientia captat".

..."Cual cazador que a la liebre en la mucha
nieve persigue y rechaza tocar así a la dejada"
canta y añade "mi amor se asemeja a ese, pues pasa
sobrevolando lo que hay a su alcance y busca lo que huye".

sábado, 5 de mayo de 2018

In memoriam Jesús Lizano


Jesús Lizano (1931-2015)  merece ser recordado no como traductor,  de cuya labor hablamos aquí a propósito de una versión suya de Aristófanes,  sino como uno de nuestros mejores y paradójicamente más desconocidos poetas contemporáneos, de aspecto valleinclanesco y de la talla de un León Felipe, por lo menos, dada la magnitud e importancia de su obra creativa.



Invito a las nuevas generaciones y a los que no lo conozcan a gustar de su poesía, y sobre todo a aquellos que creen que no les gusta la lira de Apolo porque les parece que usa un lenguaje muy sublime y que no entienden. Decidme si no se entiende esto, por ejemplo:


Yo me lo creo todo, / como hombre bien nacido: / que aquél era mi padre / –quién sabe, / quién era su padre–, / que éste es mi amigo / –y quién era su amigo–, / que mi madre era mi madre, / que mi hijo es mi hijo / –quién sabe–. 


Me lo creo, me lo creo: / que cumplo con el deber / cuando sacrifico / mi tiempo, mi pensar, / mis sentidos / para que a todos nos domine / el orden establecido / –quién sabe / quién lo ha establecido–, / que mi madre me torturaba / por mi bien, que por mi bien / moriré, especie de malditos. / Que éste es una autoridad, / que aquél es un obispo / –qué es un obispo–. 


Me lo creo, me lo creo, / me trago / todo el bolo alimenticio. 


Aplaudo todas las leyes, / me creo todos los mitos, / que estoy lleno de mierda / y los demás están limpios. 


Me creo todas las órdenes, / todos los desatinos, / la historia entera me creo / –la historia / de los asesinos–. 


¡Ay, verdad, ay, quién te ve / y quién –ay– te ha visto! 


Me lo creo, me lo creo: / decidme lo que queráis / de los griegos, de los ingleses, / de los turcos, de los indios. / Cumplo con el primer deber / de todo bien nacido / en esta especie de monstruos: / engañarme a mí mismo.

No puedo resistirme a poneros este vídeo en el que el propio Lizano recita con indudable gracia uno de sus poemas más celebrados: Las personas curvas. Merece, mucho, la pena pararse un rato a escuchar voces como la suya y a distinguir, como diría Machado, las voces de los ecos.



No me resisto tampoco a poneros este otro, porque son tan efímeros los vídeos en este canal que el día menos pensado desaparece de la red de redes... Se trata de Mamíferos, otro de sus pequeños grandes poemas.


 

Pero si hubiera que escoger un poema significativo de él, me quedo con estos versos áureos:   "El capitán / no es el capitán. / El capitán / es el mar...".

martes, 1 de mayo de 2018

París, mayo del 68

Mayo del 68 no es más que una fecha de las que hay que saberse para aprobar un examen de Historia, cuyo cincuentenario se apresuran a celebrar ahora algunos condenándolo a no ser más que historia, agua pasada que no mueve molino. Y París no es más que el topónimo de una megalópolis como cualquier otra. Algunos se pondrán nostálgicos y recordarán ahora lo jóvenes que eran entonces y lo viejos que son hoy: entonces tenían menos de veinte años y ahora rondan los setenta. 

 

Sin embargo, siempre que alguien dice NO vuelve a resurgir de algún modo el espíritu libertario de aquel mayo parisino, como vuelve siempre la primavera. No importa que haya pasado medio siglo desde entonces. No importa que muchos adultos que presumen de haber corrido en su juventud delante de los flics, los grises o como quiera llamarse a la policía, estén hoy al otro lado de la barricada, con el enemigo: con el general De Gaulle, con las fuerzas de orden público y con la Francia y la Europa biempensante, la que no piensa ni bien ni mal, en la que hay que incluir, ay, qué pena, a L'Humanité, el periódico y órgano oficial del Partido Comunista Francés, que criticó y denunció (les gustaba mucho conjugar ese verbo) a los falsos revolucionarios que era necesario desenmascarar. Claro que ha quedado muy claro a estas alturas quiénes eran y siguen siendo de verdad los faux révolutionnaires à démasquer, los que quieren que todo cambie para que todo siga igual con la única diferencia de que ahora ocupan ellos (y ellas: tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando) las poltronas del Poder que habían quedado vacantes.


Recuerdan estos eslóganes parisinos, que hicieron hablar a las paredes y muros en la capital del Sena, que los estudiantes salieron a la calle a decir que NO: no a la autoridad y a la jerarquía, al orden establecido, al sistema democrático vigente y dominante, a la miseria y falsedad de la vida cotidiana. Acaso sirvan para renovar la guerra contra la realidad que se llevó a cabo en París hace ya tanto tiempo que parece mentira que haya pasado una cosa así alguna vez en el mundo. Pero estas cosas pasan, y pueden seguir pasando, ahora mismo, en cualquier lugar del vasto universo, esta misma primavera, por ejemplo. Basta con que cualquiera diga que no... Estas cosas pasan, pasan cosas, lo que no acaba de pasar nunca, desengañémonos, es el tiempo, como nos quieren hacer creer los que se apresuran ahora a celebrar el cincuenta aniversario.


Algunos de estos eslóganes o gritos de guerra de aquel  mayo de 1968 parisino conservan aún su carga explosiva, es decir, destructiva, o, lo que es lo mismo, poética o creativa, porque la auténtica creación pasa por la destrucción de lo que no nos deja ser felices, libres y creativos. Así pues, algunos de ellos siguen siendo válidos para renovar la guerra contra la realidad denunciando su falsedad consustancial.



-Haced el amor y volved a empezar (y no hagáis otra cosa, como por ejemplo la guerra, que es la sublimación de la política).

-Declaro el estado de felicidad permanente (y no reconozco ningún otro Estado ni nación en el mundo).

-Inventad nuevas perversiones sexuales (a ver si descubrís alguna que no esté ya descubierta).

-Desabróchate el cerebro tanto como la bragueta (muy apropiado para los que sólo se desabrochan la bragueta, sea para orinar varias veces al día o para hacer el amor de cuando en cuando).

-Consumid más, viviréis menos (sí porque el consumidor no deja de autoconsumirse).

-Bajo los adoquines, la playa (sepultada bajo el asfalto y el alquitrán)



-Prohibido prohibir. La libertad comienza por una prohibición. Queda, por lo tanto, estrictamente prohibido prohibir (Ley de 13 de mayo de 1968).

-La libertad de los demás extiende la mía hasta el infinito (y no acaba, como dicen los liberales, neoliberales y neoconservadores, donde empieza la de los demás, sino que es allí donde se prolonga).

-Dios soy yo (y por lo tanto yo también soy el tirano, el policía, el Estado, por eso la rebelión se alza también contra la institución de uno mismo; y por eso hay que matar al policía que duerme en cada uno de nosotros).

-Amáos los unos a los otros (mensaje evangélico, que también podría traducirse por hacéos el amor y no la guerra, tampoco la guerra del amor, los unos a los otros, y cuando acabéis volvéis a empezar).



-Mejor que la imaginación al Poder, la imaginación contra el Poder, o mejor, el poder de la imaginación contra la imaginación del Poder.

-No sabemos lo que queremos, pero sí sabemos lo que no queremos.

-¡Zelda, te quiero ! ¡Abajo el trabajo! (En vez de Zelda, cada cual puede poner el nombre de su amor, claro, pero declarar el amor es convertirlo en un sacramento y, por lo tanto, dejar de sentirlo tras haberlo sentenciado a muerte).


viernes, 27 de abril de 2018

Dos epitafios griegos

Tumba de niño: El epigrama de Luciano de Samósata, del siglo II de nuestra era, si es de él, que no es del todo seguro, incluido en la Antología Griega V 308, está dedicado a un niño de cinco años llamado Calímaco, que se despide del mundo diciendo que no lloremos por él: si vivió poco también sufrió poco. 


Niño de cinco años de edad, sin miedo en el alma,

 vino a buscarme, feroz,     muerte, a Calímaco, a mí. 

 Mas por mí no llores, pues poco yo de la vida

 supe,  y poco también     supe del mal de vivir.

Tumba de viejo: Se trata de un epigrama anónimo, incluido también en la Antología Griega VII 309, de fecha incierta, quizá del siglo III antes de nuestra era, según Marguerite Yourcenar,  que escribe que es muy del gusto de Calímaco y que lo convierte en el epitafio de un misántropo, es decir de alguien que odia a la humanidad y su organización social basada en la familia,  y así lo traduce al francés, despojándolo de sus coordenadas de nombre propio, lugar de nacimiento y edad para darle validez universal:  Je suis mort sans laisser de fils, et regrettant / Que mon père avant moi n'en eut pas fait autant. En alejandrinos castellanos vendría a ser algo así:  He muerto sin dejar hijos, y lamentando / que no hubiera mi padre hecho antes otro tanto. 


  Yazgo aquí, sesentón, Dionisio de Tarso, soltero. 
 ¡Ah si lo hubiera, ojalá,     sido mi padre también!

viernes, 20 de abril de 2018

Meleagro sobre el alma y el amor

El breve epigrama de Meleagro de Gádara (Antología Palatina, V, 57) compuesto por un dístico elegíaco -sólo un par de versos-  dedicado a Eros, o sea, a Cupido, que es la personificación divinizada del Amor, presenta una curiosa polisemia que puede pasarnos desapercibida en las traducciones actuales si no prestamos atención al texto original.

La traducción en prosa inglesa de W. R. Paton publicada en la Loeb Classical Libray en 1920 dice: Love, if thou burnest too often my scorched soul, she will fly away; she too, cruel boy, has wings. Lo que literalmente es: Amor, si abrasas muy a menudo mi chamuscada alma; huirá volando, ella también, niño cruel, tiene alas.

La traducción francesa, también en prosa, de Pierre Waltz, publicada por Belles Lettres en 1960, presenta por su parte: Si tu brûles trop souvent une âme qui voltige autour de toi, elle s' enfuira, Éros; elle aussi, méchant, elle a des ailes. En castellano: Si quemas muy a menudo un alma que revolotea a tu alrededor, ella huirá, Eros; ella también, malvado, tiene alas.

  
La edición de Waltz incluye en el aparato crítico la propuesta de lectura de Hecker, que consiste, a mi modesto parecer acertadamente, en entender πυρί (fuego) en lugar de περί (alrededor), ya que no está claro qué es lo que escribió realmente y quiso decir el poeta. La diferencia de interpretación sería “que nada en el fuego” o “que nada alrededor”. 

La traducción española de Manuel Fernández-Galiano, publicada por Gredos (Madrid, 1978) en su Bibliteca Clásica, núm. 7, omite la alusión explícita al alma, y la sustituye por la falena, que es un tipo de mariposa: La falena que en torno a ti gira, si tanto la quemas, / se te escapará, Eros; también ella tiene alas. En nota aclaratoria el traductor explica: "En griego la misma palabra significa a la vez mariposa o falena y alma: la mariposa gira en torno al amor atraída por él, pero si los tormentos del amante son excesivos, si el fuego quema demasiado, el alma escapará de la tentación.". 

En las traducciones inglesa y francesa señaladas no se entiende muy bien que se diga que el alma también tiene alas como el propio dios Amor. Ahora bien, la traducción francesa presenta a pie de página una nota aclaratoria, que es que la palabra griega ψυχή significa a la vez alma y mariposa, por lo que el poema, dada la polisemia del término, quiere decir no que el alma tenga alas en sentido figurado, sino que la mariposa o polilla, como prefiero yo, las tiene. La diferencia entre polilla y mariposa es que la polilla es nocturna, como el amor, mientras que la mariposa es diurna. Una traducción más acorde con el original debería decir: “Si quemas, Eros, muy a menudo a un alma que revolotea (o nada) a tu alrededor (o en tu fuego) como una mariposa, huirá de ti; ella también, malvado, tiene alas”. Lo que en un dístico elegíaco castellano podría ser algo así.

Mi alma, polilla en tu fuego, Amor, si tanto la abrasas,
cruel, huirá; también     saben sus alas volar.

Amor guiando a Alma con su antorcha, Mitreo de Capua antigua.

Las representaciones gráficas de Eros y Psiqué, o, si se prefiere traducir los nombres,  de Amor y Alma, le plantean al artista un problema: o representa a Psiqué como una bellísima joven, como en el cuento de Apuleyo, o como una mariposa, o en un compromiso entre ambas imágenes como una muchacha alada como mariposa.

En el mitreo o templo consagrado al dios Mitra de Capua antigua (Santa Maria de Capua Vetere, en la Campania italiana) se ve un relieve en mármol, encastrado en la pared, que representa a un Cupido/Eros desnudo y alado con una antorcha en su mano izquierda, que, sin el arco y las flechas que tanto le caracterizan en otras iconografías, toma con la diestra a Psiqué, que por su parte, ataviada con un largo vestido transparente, cuya cola recoge con la mano derecha, dispone de dos pares de alas, dos anteriores y dos posteriores, a sus espaldas como las de una mariposa. Las dos figuras pueden tener aquí un significado místico en que el Amor ilumina al Alma en su viaje al más allá, lo que explicaría su aparición en un monumento fúnebre, pero en el epigrama de Meleagro que nos ocupa, Amor no ilumina sino que abrasa el alma con el fuego de su pasión.

 Mosaico romano (siglo III-IV de nuestra era) Antioquía (hoy Antakya, Turquía)

En el Canto X del Purgatorio de la Divina Comedia (versos 121-126), Dante Alighieri se hace eco de la metáfora del alma como mariposa (angelica farfalla), que se convierte en un símbolo de inmortalidad: O superbi cristian, miseri lassi, / che, de la vista de la mente infermi, / fidanza avete ne' retrosi passi, /  non v'accorgete voi che noi siam vermi / nati a formar l'angelica farfalla, / che vola a la giustizia sanza schermi? Así traduce estos versos Abilio Echeverría en la edición de Alianza Editorial (Madrid, 1995): Oh soberbios cristianos, gente loca, / que atrás dais pasos en avance ciego, / pues que la ciega mente os equivoca, / ¿no veis que nuestra larva ha de ser luego / la mariposa angélica que no halla / mas que volando al Sumo Bien sosiego? En esta simbología, el alma que sale de su crisálida dejando de ser una larva sólo puede alcanzar la inmortalidad liberándose de la cárcel corporal que es su envoltura carnal, ideas que ya estaban en Platón. La polisemia de la palabra griega psyché se acentúa porque la letra griega psi por la que comienza la palabra Ψ podría representar, según algunos, una mariposa estilizada, por lo que para ellos la mariposa sería no sólo el símbolo del alma, sino también de la ciencia del alma que pretende ser la psicología. .




sábado, 14 de abril de 2018

La vendedora de rosas

Escribe Marguerite Yourcenar en el prólogo de “La Corona y la Lira”, su antología personal de la poesía griega antigua, que las traducciones que fue haciendo a lo largo de los años no eran para el público, sino para sí misma. Comprenden a ciento diez poetas distintos y doce siglos de poesía, la mayoría poco conocidos, ya que de los poetas consagrados  como Homero o Hesíodo sólo incluye algunos versos, poquísimos a decir verdad...
 

A la hora de hacer sus versiones al francés se planteó la eterna cuestión de si se puede traducir a un poeta en prosa. Se hace eco del argumento tradicional en contra del verso que es su escasa fidelidad al original. Las traducciones en verso, en efecto, suelen ser poco literales, porque las exigencias rítmicas de las lenguas no coinciden en absoluto. Ella, que va a decantarse sin embargo por la traducción en verso, aporta a su favor el siguiente argumento de Lafosse, un muy mediocre poeta francés del siglo XVIII según la autora, pero muy juicioso sobre el tema que nos ocupa. Dice así: Digo más, y es una verdad que no temo que se me refute: los versos no deben traducirse más que en verso. No sabríamos ponerlos en prosa, por muy excelente que sea nuestra prosa, sin hacerles perder mucha de su fuerza y de su encanto. Un poeta, al que se le contente al traducirlo dejando sus pensamientos completamente solos privados de la armonía o del fuego de los versos, ya no es un poeta, es el cadáver de un poeta. De modo que todas esas traducciones de verso en prosa, que se consideran fieles, son por el contrario muy infieles, porque el autor que buscamos se encuentra allí desfigurado.


Una buena traducción, comenta Yourcenar, tiene que ser fiel, sin ninguna duda, pero sucede con las traducciones, dice ella, como con las mujeres: la fidelidad sin otras virtudes más, no basta para hacerlas soportables.


La poesía no es sólo literatura, es un uso especial, rítmico o musical si se quiere, del lenguaje. Si traducimos literalmente la letra de una canción trasladamos su contenido, su significado, pero en el trasvase hemos perdido la música que la hace apta para el canto: su prosodia, su poesía.


Marguerite Yourcenar (1903-1987)

La labor de Yourcenar, gran conocedora y amante del mundo clásico, es, en este sentido, encomiable. No sólo es de destacar su buen gusto a la hora de elegir los poemas y poetas que traduce, sino también el “savoir faire” de sus versiones, que convierten los poemas griegos en poemas franceses.


Tomo, como ejemplo, este bello y breve poema de Dionisio el Sofista, poeta del siglo II de nuestra era, contemporáneo del emperador Adriano, del que sólo se conserva este epigrama incluido en la Antología Griega (V, 81), compuesto de hexámetro y pentámetro dactílicos, que podríamos titular: La vendedora de rosas.






Versión de Marguerite Yourcenar:
Sur la place publique assise chaque jour.
Vends-tu des roses, belle, ou vends-tu ton amour?

La traducción literal de la versión de Yourcenar, en prosa atenta solo al significado y al contenido, podría ser: Sentada en la plaza pública cada día, ¿vendes rosas, guapa, o vendes tu amor?.


Una traducción menos fiel quizá, pero atenta al alejandrino y a la rima francesas de la versión de Yourcenar, podría ser esta que se me ocurre a mí ahora:
Sentada cada día en la plaza con la flor,
¿Vendes rosas o acaso, niña bonita, tu amor?


Traduzco, por mi parte directamente al castellano, el epigrama original de Dionisio, lo más fidedignamente que puedo, con un dístico de hexámetro y pentámetro dactílicos,  de esta guisa:
Tienes, florista, el primor de la rosa. Pero ¿qué vendes?
¿Tú a ti misma o quizá     rosas? o ¿todo a la vez?

jueves, 12 de abril de 2018

De la titulitis y la inflación del sufijo -itis.

A propósito de la falsificación del título de máster (abreviación, por cierto, del latín magister) de la regenta de la Comunidad Autónoma de los Madriles, se ha hecho notoria la obsesión de algunos políticos y políticas por engordar su curriculum vitae  con el mínimo esfuerzo a costa de lo que sea. Ha quedado patente la titulitis, que según la Real Academia es término coloquial que se utiliza despectivamente, y que significa “valoración desmesurada de los títulos y certificados de estudios como garantía de los conocimientos de alguien.”

La posesión de un diploma, como muy bien sabe la gente común y corriente, es algo que guarda escasa relación con la posesión de conocimientos. Máxime en este caso, en el que el título “real” y “legal” de la presuntamente titulada era falso según ha destapado la prensa. La presidenta (sic), a la que le creció la nariz como a Pinocho por mentirosa, había logrado su diploma sin asistir a ninguna clase magistral ni haber realizado exámenes ni trabajos compensatorios ni convalidaciones ni nada por el estilo, salvo acaso algún pequeño guiño de amaño de intercambio de favores... 

 



¿De dónde nos viene este sufijo -itis que le hemos endilgado a la palabra título para inflarla y que ha puesto en el candelero el desmesurado afán titulatorio de la regenta de los Madriles para dar así empaque a su currículo académico? Pues nos viene, como tantas otras cosas, del griego antiguo: de la feminización, en concreto, del sufijo de agente masculino -της / -τᾶς, que añadido a un lexema verbal designaba al sujeto de la acción verbal: por ejemplo ποιη-τής (poiētēs, poeta) esto es hacedor, creador a partir del verbo ποιέω (poieō, hacer), sufijo que también podía sumarse a un lexema nominal y en este caso referirse a personas relacionadas con el ámbito semántico del sustantivo al que se soldaba, como πολίτης (polītēs, “uno de la ciudad, ciudadano”) de πόλις (pólis, “ciudad”), término que conservamos nosotros en la segunda parte del compuesto cosmopolita.


Dado que este sufijo en ambos casos era masculino, se creó sobre él un femenino añadiendo -ιδ- a la base oclusiva dental sorda -τ-, resultando un nominativo -τ-ι(δ)-ς, es decir -τις con pérdida de la dental sonora ante la sigma característica. Así por ejemplo frente a κυνηγέτης (kynēgétēs, cazador), agente masculino, tenemos κυνηγέτις (kynēgétis, cazadora), agente femenino, de ahí nuestra cinegética o técnica de la caza acompañada de perros, y frente a πολίτης (polītēs, ciudadano) se creó πολῖτις (polītis, ciudadana).



Ambos sufijos el masculino -ίτης y el femenino -ῖτις llegarán a ser con el paso del tiempo muy productivos en la formación de términos técnicos. A fecha de hoy, por ejemplo, la forma femenina del sufijo continúa, parece mentira, siendo productiva todavía en la lengua de la medicina con el valor de “inflamación de”. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? La explicación más plausible es la de Pierre Chantraine (La formation des noms en grec ancien, pp. 339-340): a raíz de nombres de órganos del cuerpo como por ejemplo ἄρθρον (árthron, “articulación”) se crea un adjetivo femenino ἀρθρῖτις (arthrîtis, “relativa a las articulaciones”) que unido al sustantivo femenino νόσος (nósos, “enfermedad”), forma el sintagma ἀρθρῖτις νόσος “enfermedad relativa a las articulaciones”, donde acaba omitiéndose el sustantivo y sobreentendiéndose, llegando así a la simplificación y sustantivación del adjetivo femenino ἡ ἀρθρῖτις (hē arthrîtis, “la artritis”), de donde nos viene la dichosa inflamación de las articulaciones de los huesos. 

 
A través del latín hace su entrada este sufijo en las lenguas modernas,  donde manifiesta una gran productividad y un doble comportamiento. Por un lado, hay un patrón especializado, digamos, donde el sufijo significa “inflamación de una parte del cuerpo”, sobre una base grecolatina, ya sea griega (hepatitis, faringitis...) o latina (celulitis, apendicitis...); y por otro lado un patrón coloquial, que permite crear nuevos términos derivados, con el significado genérico de “exageración o inflación de la realidad, es decir, de la idea que tenemos de la cosa”, por ejemplo, “mamitis” sobre la base de “mamá”, o  titulitis sobre los títulos de marras.

El Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) de la Real Academia Española documenta nada menos que 7.254 casos terminados en el sufijo -itis, de los que 7.164 siguen el patrón especializado y 90 el patrón coloquial, según datos que recojo de “Los afijos, variación, rivalidad y representación” de E. Bernal y J. DeCésaris (eds.) de Documenta Universitaria (2015).

Cabe, para concluir, hacerse una pequeña reflexión volviendo al caso de la presidenta de Madrid: queda demostrado que el título de “magistra” de la regenta de los Madriles era "real", sí, como decía la mentirosa de ella,  pero falso, como la propia realidad por otra parte -cosa que no conviene olvidar nunca. Ahora bien, formulémonos la siguiente pregunta, un poco malévola- pero nada ingenua:  ¿hay títulos académicos verdaderos? ¿No serán los académicos como los nobiliarios, títulos todos espurios? 

Se trata de una pregunta retórica. No espera una respuesta. Está implícita en la pregunta. Pero por si hace falta decirlo explícitamente: todos los títulos tanto académicos como de nobleza de sangre o nobiliarios son falsos: no acreditan absolutamente nada de lo que pretenden: ni la adquisición de unos conocimientos que no se tienen ni una pureza de sangre que no se posee. Todos son esencialmente falsos. Sin embargo, existen, sí, y mucho, como la propia Realidad y la legalidad que la sustenta,  pero sólo acreditan una sola cosa: que se compran y se venden a cambio de dinero.

sábado, 7 de abril de 2018

It's all Greek to me! (El griego que hablan los ingleses).

Cuando los ingleses no entienden algo dicen que es griego para ellos, como nosotros solemos decir "es chino para mí", lo que en nuestro caso parece lógico porque el chino es una lengua que nos resulta bastante extraña y ajena, pero en el caso anglosajón no se entiende bien que digan que algo que no comprenden es griego, porque tanto ellos como nosotros, toda Europa, hablamos criptogriego, según el neologismo de Adrados, es decir, un griego del que no somos conscientes, porque no podemos serlo debido al sistema educativo de enseñanza que nos lo ha escamoteado: theater, poetry, Bible, anatomy, architect, archaic, autograph, kilogram, kilowatt, chromo, idol, dynamit, ethnic, scope, zodiac, meter, zoo ...




Aunque parezca mentira y aunque la mayoría de los angloparlantes no sean conscientes de ello, cuando usan la lengua de Shakespeare están hablando bastante griego, cosa que nos pasa también a los españoles, a los franceses, a los alemanes y a todos los europeos y occidentales en general. Es así porque el griego ha sido y sigue siendo de alguna forma el idioma de la filosofía, de la ciencia, de la tecnología y de la cultura para todo el ámbito occidental. Los términos de origen griego son para los ingleses palabras cultas, "raras" o "difíciles", que no se usan en el lenguaje coloquial y familiar de todos los días, -aunque algunas como "telephone" o "television" están incorporadas a la lengua cotidiana- pero que sí se emplean en su gran mayoría en el ámbito de la cultura y de los lenguajes especializados, y resultan muy difíciles de comprender a veces para los no iniciados si no se tienen algunas nociones de la lengua de Homero por muy básicas que sean.



El inglés, por ejemplo, conserva la "y" que por algo se llama "griega", que en castellano hemos latinizado y convertido en "i" latina: myth/mito. El inglés conserva también las consonantes aspiradas griegas  transcritas por los dígrafos th, ph y ch, correspondientes a las letras θ, φ, χ  respectivamente, mientras que los españoles las hemos convertido en t, f y c. Comparemos polytheism / politeismo, philosophy / filosofía y chronology / cronología.




En general se puede decir que las palabras inglesas de origen griego son las mismas que en español por lo que el estudio del griego es fundamental para los filólogos ingleses o graduados en estudios ingleses, como algunos se llaman ahora, olvidando la vieja palabra filología, que unía el amor (filo-) con el lenguaje y las palabras (-logía): geo-logy, bio-logy, astro-logy, an-archy, mon-archy, olig-archy, demo-cracy, aristo-cracy, pluto-cracy, biblio-graphy, bio-graphy, choreo-graphy, geo-graphy, porno-graphy... y un larguísimo etcétera.

jueves, 5 de abril de 2018

Valores educativos, según Quino

Estos son algunos de los auténticos valores (bursátiles) que forman parte del currículo oculto de preparación de la ciudadanía para la vida moderna y que transmite e inculca nuestro sistema educativo  (con la televisión e interné a la cabeza), según uno de los más geniales humoristas, el entrañable Quino:


(pedes: los pies / ad: para / iter faciendum: hacer el camino)

  (cerebrum: el cerebro, la inteligencia)

(contactus: contacto / humanus: humano)

 (cultura: cultura*)

 (proximus: el prójimo / quem: al que / diligere debes: debes amar)

  (idealismus: los ideales / mores: la moral / honestas: la honestidad)

(Deus: Dios)

(interest: es importante (o es interés, en el sentido económico) / pueri: para el niño (o del niño)
 /  eum: que él / discere: aprenda / quomodo: cómo / omnia: todas las cosas / sint: son )


martes, 27 de marzo de 2018

Byung-Chul Han y el infierno de lo igual

Sobre soporte fotográfico de imágenes tomadas de la Red aquí y allá,  algunas de las reflexiones de Byung-Chul Han, sacadas fuera del contexto del artículo de David Morán publicado en ABC Cultural el 20 de marzo de 2018 con motivo de la conferencia pronunciada en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona para presentar su último libro en España La expulsión de lo distinto, publicado por Herder,  que reseñamos aquí. 


Las nuevas tecnologías y las cada vez más tupidas redes sociales han fomentado estas nuevas formas de comunicación que por activa utilizamos hoy y que por pasiva nos utilizan a nosotros originando nuestra incomunicación y aislamiento.







Antes de que Facebook se convirtiese en el centro de todas las miradas y que algunos usuarios empezasen a plantearse seriamente la conveniencia de eliminar sus cuentas y desconectarse, Byung-Chul Han ya había advertido de que, en realidad, somos poco más que un puñado de datos fluyendo sin control por el ciberespacio, el producto final que se trocea, se comparte y, finalmente, se vende al mejor postor, o,  dicho de otro modo, nuestra sumisión a la avalancha de macrodatos que nos envuelve. 



viernes, 23 de marzo de 2018

Feliz quien como Ulises...

Heureux qui, comme Ulysse... Así comienza uno de los sonetos más famosos de la literatura francesa, debido a la pluma de Joachim du Bellay, el númro 31 de Les Regrets, que contiene dos alusiones clásicas a Ulises y a Jasón el argonauta, prototipos del viajero universal. Su autor, en pleno siglo XVI, se adelantó de alguna manera al romanticismo y favoreció el spleen de Baudelaire con su melancolía y su nostalgia trescientos años antes de que el poeta maldito nos regalara sus impagables Flores del Mal.

Heureux qui, comme Ulysse, a fait un beau voyage,
Ou comme cestuy-là qui conquit la toison,
Et puis est retourné, plein d'usage et raison,
Vivre entre ses parents le reste de son âge !

Quand reverrai-je, hélas, de mon petit village
Fumer la cheminée, et en quelle saison
Reverrai-je le clos de ma pauvre maison,
Qui m'est une province, et beaucoup davantage ?

Plus me plaît le séjour qu'ont bâti mes aïeux,
Que des palais Romains le front audacieux,
Plus que le marbre dur me plaît l'ardoise fine :

Plus mon Loire gaulois, que le Tibre latin,
Plus mon petit Liré, que le mont Palatin,
Et plus que l'air marin la douceur angevine.



El cantante francés Ridan ha puesto música al soneto de Du Bellay, al que ha añadido algunas estrofas de su cosecha sobre la aventura de las sirenas de Ulises. Así suena. Espero que os guste el vídeo, que tanto musical como visualmente resulta muy atractivo.


Y he aquí la versión que hace todo un clásico de la chanson francesa, el maestro,  Georges Brassens, chapeau!, que convierte el poema en un canto a la libertad y a su Provenza y su Camargue natales.


Y he aquí la traducción que me atrevo a dar de dicho soneto, en alejandrinos y con rima consonante: ABBA ABBA CCD EED, respetando el ritmo yámbico del original:

Feliz quien,  como Ulises,  tras larga travesía,
o como el otro aquel que conquistó el vellón (1),
ha regresado luego, con mundo y reflexión,
a casa de sus padres hasta su último día.

¿Cuándo volveré a ver, ay, de la aldea mía
ahumar la chimenea, y, cuándo, a la sazón,
veré otra vez el huerto de mi humilde mansión,
que es para mí mi reino, y es aun más todavía?

Me gusta más el techo que alzaron mis abuelos
que el frente de un palacio romano de altos vuelos,
y más que el mármol duro la pizarrilla fina.

Amo mi Loira galo más que el Tíber latino,
más mi Liré(2) modesto, que el monte Palatino,
más que brisa del mar la dulzura angevina (3).


NOTA BENE: 
1) Alusión al argonauta Jasón que con la ayuda de Medea conquistó el toisón, vellón o vellocino de oro.
2) Nombre de la localidad natal de du Bellay, una pequeña población del departamento de Maine-et-Loire, en la región de Pays de la Loire en Francia.
3) angevina: gentilicio de la localidad francesa de Angers, la antigua capital de Anjou, en el mismo departamento y región que Liré. La  "douceur angevine", que traducimos literalmente como "dulzura angevina", es una expresión nostálgica y melancólica relativa a la vida del campo y a la patria chica que añora el poeta cuando se hallaba en Roma en misión diplomática. Estamos, en realidad, ante el tema literario horaciano del Beatus ille.   La susodicha expresión  recoge un tópico relativo a Francia que ya aparecía en La Chanson de Roland: la douce France, la dulce Francia, que él sustituye por la dulce Angers.