domingo, 25 de febrero de 2018

Economía política

Seguimos hablando en griego en la forma dialectal gringa, aunque no seamos conscientes de ello,  como demuestran estas cuatro palabras ya internacionales: crisis, economía, política, sistema.


sábado, 24 de febrero de 2018

Encuesta a las cohortes de 4º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO)

Si desde el Gobierno, a través del Ministerio correspondiente, se fomentase una campaña de instalación de una apepé consistente en un microchip intercutáneo o más propiamente subcutáneo (del latín sub “bajo” y cutis “piel”),  consistente en una pequeña cápsula de cristal especial del tamaño de un minúsculo grano de arroz -no temas, el procedimiento es inocuo e indoloro, te la meten sin que te enteres-, que contiene un transpondedor (mejor sería traspondedor, pese a la Academia,  que así adapta el anglicismo que es el nombre de un “aparato que emite una señal en una frecuencia determinada cuando lo estimula otra señal externa apropiada”) con un código único que permite tu identificación y seguimiento, no con el objeto de controlarte y vigilar tus pasos como pudiera parecer a primera vista sino de poder conocer tu ubicación exacta e inmediata en un posible caso de urgencia y necesidad, velando en caso de extravío o secuestro por tu seguridad personal e integridad física, que se vería así monitorizada y garantizada, tú ¿qué harías?


 

A) Accedería gustoso/a al implante.

B) Rechazaría la aplicación.

En cualquier caso, que no cunda el pánico, no te preocupes. El Gobierno no va a pedirte semejante cosa. No necesita pedírtela, dado que la inmensa mayoría de vosotros, por no decir todos, ya se lo procuráis gustosamente sin ser conscientes de ello, cuando usáis el último modelo de lo que en España llamamos móvil y en ámbitos ultramarinos del español contemporáneo celular, y no os dais cuenta de que él os usa a vosotros, sus supuestos usuarios, y no voy a decir que os manipula, que es palabra muy culta que a lo mejor algunos no entienden, sino que os maneja, que es voz más llana y castellana, a vosotros, cuando vosotros creéis que lo estáis manejando a él con vuestros rápidos dedos, y pagáis encima por ello unas mensualidades, y no me digáis que no, porque si no cotizáis vosotros por la servidumbre lo hacen vuestros padres y/o tutores legales, de forma que el Gran Hermano -y no estoy hablando de un programa de televisión, sino del Gobierno, y no precisamente del actual, que es un títere, sino del de verdad que está detrás de ese y mueve los hilos-, el Gobierno, digo, controla ya vuestra identidad, sabiendo en todo momento dónde estáis y qué hacéis, procesando vuestras conversaciones, vuestras fotos, vuestros vídeos, la ingenuidad de vuestra adolescencia constreñida en ciento cuarenta caracteres... todo lo que subís ingenuamente a la Red de pescar incautos.

Las redes sociales te buscan a ti, no eres tú el que vas a buscarlas a ellas, esclavizado a tu propio perfil, subordinado a la imagen que debes ofrecer a tus numerosos seguidores, o followers en la lengua del Imperio, que es la que te hacen estudiar para que aprendas, y la que hablas,  para que te ofrezcan sus “likes” y para que puedas sentirte querido virtualmente por la máquina.

Lo peor es que a lo mejor tú crees que lo controlas, y es el aparato el que te controla a ti porque no es ya un apéndice tuyo, un adminículo, digamos, o un juguete inocente, sino que eres tú mismo, es tu propia alma esclavizada: dependes de él, lo necesitas tanto como él te necesita a ti, por eso no puedes vivir sin él.

jueves, 22 de febrero de 2018

In taberna quando sumus

Uno de los cánticos tabernarios más famosos europeos de la Edad Media es este In taberna quando sumus de los Carmina Burana o canciones de la abadía de Beuern (Alemania). Os presento la letra original en octosílabos latinos con rima asonante y pareada, y su versión española en igual verso y rima. La traducción no puede ser muy literal, habida cuenta de la servidumbre de rima y ritmo, pero tampoco le hace demasiada traición al original dado que conserva sus caracteríticas métricas que la hacen idónea para el canto. 


Hay muchas versiones modernas, además de la ya clásica de Karl Orff. Algunas como la del grupo checo Gothien o la de Artefactum son bastante puristas, con instrumentos medievales. Otras versiones introducen además instrumentos más modernos, como Corvus Corax, Stille Volk, o Wolfmare... 

A mí, particualrmente, la que más me gusta es esta última de Wolfmare, un grupo ruso de San Petersburgo que hace  una mezcla (explosiva) de música folk de temática pagana arropada por una envoltura roquera bastante metálica. A su favor hay que decir que pronuncian bastante bien el latín, y que se entiende bastante bien por lo tanto la letra.   Espero que os guste a todos en general, y sobre todo a los más metaleros. 


El triunfo de Baco o "Los borrachos" de Velázquez (1628 y 1629)



In taberna quando sumus               Cuando en la taberna estamos,
non curamus quid sit humus,         en la fosa no pensamos,
sed ad ludum properamus,             que en el juego nos volcamos
cui semper insudamus.                   y por él siempre sudamos.
Quid agatur in taberna,                  Qué sucede  en la taberna
ubi nummus est pincerna,              donde el dinero gobierna
hoc est opus ut queratur,                 es  preciso investigarlo
si quid loquar, audiatur                   y lo que digo escucharlo.

Quidam ludunt, quidam bibunt,       Unos juegan, beben otros,
quidam indiscrete vivunt.                en desorden viven otros.
Sed in ludo qui morantur,                Los que juegan a los dados
ex his quidam denudantur               quedan unos desplumados,
quidam ibi vestiuntur,                      son allí otros revestidos,
quidam saccis induuntur.                 y en sacos otros  metidos.
Ibi nullus timet mortem                   Nadie teme allí a la muerte,
sed pro Baccho mittunt sortem        mas por Baco tientan suerte

Primo pro nummata vini,                 Por quien paga bebe el vino
ex hac bibunt libertini;                     lo primero el libertino;
semel bibunt pro captivis,                una vez por los cautivos;
post hec bibunt ter pro vivis,           y tres veces por los vivos;
quater pro Christianis cunctis,         cuatro, por cristianos juntos;
quinquies pro fidelibus defunctis,    cinco, por  fieles difuntos;
sexies pro sororibus vanis,              seis, por  las damas gentiles;
septies pro militibus silvanis.           siete, por soldados viles

Octies pro fratribus perversis,          Ocho por frailes perversos,
nonies pro monachis dispersis,         nueve, por monjes dispersos;
decies pro navigantibus,                   diez veces, por mareantes;
 undecies pro discordantibus,           once, por los discrepantes;
duodecies pro penitentibus,              doce, por los capuchinos;
tredecies pro iter agentibus.              trece, por los peregrinos;
Tam pro papa quam pro rege            Por el papa y  por el rey
bibunt omnes sine lege.                    beben todos ya sin ley.

Bibit hera, bibit herus                       Beben dama y  caballero,
bibit miles, bibit clerus,                    y el soldado, bebe el clero,
bibit ille, bibit illa,                            bebe aquel y bebe aquella,
bibit servus, cum ancilla,                  bebe siervo con doncella,
bibit velox, bibit piger,                     bebe el raudo, bebe el tardo,
bibit albus, bibit niger,                      bebe el blanco, bebe el pardo,
bibit constants, bibit vagus,              bebe el presto , bebe el vago,
bibit rudis, bibit magus.                    bebe el rudo, bebe el mago.

Bibit pauper et egrotus,                    Bebe el pobre y el quebrado,
bibit exul et ignotus,                         y el proscrito e ignorado,
bibit puer, bibit canus,                      bebe el chico y el anciano,
bibit presul et decanus,                     y el obispo y el decano,
bibit soror, bibit frater,                     beben monjas y compadres,
bibit anus, bibit mater,                      beben viejas, beben madres,
bibit ista, bibit ille                            bebe  aquesta, bebe aquél,
bibunt centum, bibunt mille.              beben cien,  mil en tropel.

Parum sexcente nummate                Seiscientas monedas poco
durant, cum immoderate                  duran, cuando con descoco
bibunt omnes sine meta                    a tope todos abrevan.
quamvis bibant mente leta.               aunque alegremente beban.
Sic nos rodunt omnes gentes,           Mal nos juzgan ya las gentes,
et sic erimus egentes.                        seremos así indigentes.
Qui nos rodunt confundantur            Los que juzgan se censuren 

et cum iustis non scribantur(1)         y en los justos no figuren.
  
(1) et cum iustis non scribantur. Es un eco del salmo 68, 29 de la Vulgata,  que dice:   deleantur de libro viventium et cum iustis non scribantur «Que sean borrados de libro de la vida y no sean inscritos con los justos » 
 



He aquí la versión, más purista,  del grupo español de música medieval Artefactum:
 

martes, 20 de febrero de 2018

De la Vida de Esopo

Leyendo la anónima Vida de Esopo en edición bilingüe y traducción de Manuel González Suárez (Ediciones Clásicas, Madrid, 2011) me encuentro con uno de esos raros ejemplos que se conservan y que contienen algún asomo de lo que podría denominarse “literatura popular”.

Así se describe al comienzo de la novelita al protagonista, un esclavo inteligente: (Esopo)... era de mal aspecto hasta decir basta, cabezón, cuellicorto, de nariz respingona, negro, bigotudo, barrigudo, bracicorto, contrahecho, encorvado, un puro desastre. Él mismo se encarga de replicar a los que le dicen que es tremendamente feo y repelente: Hay que mirar a la inteligencia, y no al aspecto. No se trata de decir la simpleza de que hay que fijarse en la belleza interior y no en la exterior, que no cuestiona para nada el concepto mismo de belleza, sino que viene a decir la voz del pueblo que no debemos juzgar a nadie por las apariencias, o, más sencillo todavía, que no debemos juzgar a nadie.

Esopo hecho prisionero, ilustración de Francis Barlow 

Resulta también bastante significativo cómo responde nuestro protagonista a la pregunta sobre su lugar de nacimiento y su patria de origen, cuando el que va a ser su amo, Janto, le pregunta que dónde ha nacido, porque aquí hallamos otro atisbo de esa voz popular que reniega de todas las patrias grandes y chicas: En el vientre de mi madre. Janto vuelve a formularle insistente la pregunta: No te pregunto eso, sino en qué sitio has nacido. Y Esopo le contesta, evitando cuidadosamente decir el nombre propio del lugar de nacimiento: Mi madre no me notificó si fue en una alcoba o en un triclinio. Resulta gracioso cómo sortea la pregunta con sus respuestas,  dando a entender lo poco que importa para la gente del común el lugar de nacimiento, lo que recuerda de alguna manera al cosmopolitismo de Diógenes y los cínicos, quienes al declararse ciudadanos del universo mundial reniegan de la idea de patria o, como diríamos hoy, de la denominación de origen particular.
 
Según la leyenda, el rey Erictonio, si no fue su hijo Erecteo, uno de los primeros reyes de Atenas, había nacido de la tierra, y era por lo tanto autóctono, hijo de la pasión del dios Hefesto por la diosa Atenea, a la que intentó violar, eyaculando sobre sus muslos. La virgen, asqueada, limpió su esperma de sus piernas con un paño de lana, que arrojó al suelo. La tierra, fecundada por el semen, dio nacimiento a un niño que se llamaría Erictonio, nombre parlante que significa precisamente relacionado con la lana soterrada (ἔρι es lana y χθόνιος enterrado). No sólo era este rey oriundo del Ática, sino que además era de alguna manera la figura principal del mito de la autoctonía, cuya representación ideológica fue fundamental en la constitución del régimen democrático e imperialista de Atenas, que legitimaba su superioridad, y en la creación del patriotismo ateniense y de todos los  nacionalismos posteriores, que excluyen a los metecos y llegan a calificarlos de alóctonos o nacidos fuera de la tierra que pisan y en la que se encuentran, creando el moderno concepto de extranjería, contra el que se rebela siempre que puede la razón del pueblo. 

 
 Esopo aconsejando a su hijo Eno, ilustración de Francis Barlow.

Entre los muchos consejos que da Esopo a su hijo Eno, que acabó suicidándose avergonzado por haberse “comportado inicuamente” con su padre, destaco este que también me parece que es expresión de la voz popular y de la razón común, en contra del concepto de extranjero y de la xenofobia: Hospeda a los extranjeros y hónralos, no sea que algún día tú también seas un extranjero.
 
 Esopo y Janto en las termas, ilustración de Francis Barlow

Hay otra anécdota que recuerda a Diógenes, cuando Janto le pregunta a Esopo si había mucha gente en las termas, y este responde que sólo había visto a una persona... Ante lo cual su dueño se anima y decide ir a darse un baño entre tan escasa concurrencia. ¿Cuál no sería su sorpresa cuando llegó y comprobó que las termas estaban abarrotadas de gente y no cabía ni un alma más? Le pidió explicaciones a su esclavo Esopo, y este le dijo que había una piedra a la entrada en la que todos tropezaban y maldecían al que la había puesto allí, pero sólo una persona la había quitado de en medio y entrado a bañarse.

Los samios exclaman algo que es la voz del anhelo del pueblo, que es su amor por la libertad: ¡Libres como somos, no vamos a convertirnos en esclavos!

domingo, 18 de febrero de 2018

Apolo y las Musas, según Mingote

Así representó nuestro genial dibujante Antonio Mingote (2002) a Apolo y las Musas en esta amable y risueña litografía en ocho colores que evoca el mundo clásico. 

Tanto Apolo como las nueve Musas están cuidadosamente caracterizados. Hijas todas ellas de Zeus y de Mnemósine, es decir, de Júpiter y de la Memoria, las nueve hermanas representan tradicionalmente las artes temporales, rítmicas o musicales (de su nombre de Musas nos vienen nuestros museos y nuestra música, como arte por antonomasia de las musas), es decir,  las artes que nosotros percibimos básicamente a través del oído. 

Las artes espaciales que percibimos a través de la vista, es decir, las Bellas Artes: Arquitectura, Escultura y Pintura, recluidas cuando no secuestradas en los museos,  carecen de musas propiamente asignadas.

En la cumbre de lo que podría ser el monte Parnaso vemos al rubio dios Apolo tocando el arpa, o la cítara, y presidiendo el coro de las nueve hermanas canónicas en su calidad de Apolo Musageta o conductor de Musas como pastor a cargo de un rebaño; a la derecha y en actitud dramática a Melpómene, Musa melódica de la tragedia que nos hace llorar con sus trenos; a la izquierda, a Terpsícore, en actitud de prima ballerina, como Musa de la danza que nos deleita con sus coreografías y bailes; más a la izquierda, con un reloj de arena y contemplando el universo, a la Musa de la astronomía, la célica Urania; en lugar intermedio y debajo de las anteriores, distinguimos, por la izquierda a Érato tañendo la lira, Musa de la poesía amatoria y lírica (lírica deriva  de lira, es decir, del acompañamiento musical que se hacía de los versos cantados con dicho instrumento); en el centro, con máscara cómica y actitud risueña, a  Talía, la Musa festiva y jocosa de la comedia; a su derecha y en actitud pensativa y declamativa a la Musa de la oratoria Polimnia, la de los muchos himnos, y por último, en la falda del monte, de izquierda a derecha, distinguimos a Euterpe, Musa sonora de la música, soplando un instrumento de viento; a Clío, la Musa gloriosa de la historia, leyendo un gran libro -por aquello, tal vez, de que la historia comienza con la invención de la escritura y el registro escrito de los hechos- y, finalmente, a Calíope, Musa grandilocuente de la épica, con una heroica espada.

Se puede, si se quiere, hacer un estudio de la literatura clásica greco-latina y sus géneros literarios partiendo de las Musas: ya se ha dicho que todas ellas son hijas de la Memoria y representan las artes rítmicas que percibimos básicamente por el oído. En su conjunto las nueve hermanas presiden tres artes básicamente: la Música (Euterpe), la Danza (Terpsícore) y la Literatura cuando todavía no se había convertido en documento escrito, sino que nacía y vivía en la tradición oral (las siete restantes).

Si atendemos ahora a la división de la literatura en cuanto a las diferentes formas de utilización del lenguaje, tenemos que decir que todos los géneros literarios hacen un uso rítmico del lenguaje verbal (hemos descartado ya el lenguaje corporal y gestual de la danza y la mímica, y el lenguaje musical). Sin embargo, unos géneros literarios, los más antiguos, tienen "metro", es decir, "medida", o sea el verso, y otros tienen ritmo, sí, pero no "medida", que serían los géneros prosaicos, ya que la prosa es mucho más reciente y está íntimamente relacionada con la fijación escrita.

Literatura en verso: Distinguimos básicamente:  poesía lírica (Érato), poesía épica (Calíope) y poesía dramática, con sus dos subgéneros: tragedia (Melpómene) y comedia (Talía).

Literatura en prosa: La distinción es aquí menos clara,  y brilla por su ausencia el género literario prosaico moderno por excelencia, la novela, que griegos y romanos descubrieron tardíamente y practicaron poco; contamos con excelentes pero escasas novelas como El Satiricón de Petronio, El Asno de Oro de Apuleyo, o, entre las griegas, Dafnis y Cloe, de Longo, por ejemplo.    El género literario narrativo prosaico equivalente a nuestra novela sería la historiografía, representado por Clío. Otro género literario prosaico sería la oratoria (Polimnia), de vital importancia en el mundo antiguo,  hasta el punto de que sería algo inaudito ver a un Demóstenes o a un Cicerón leyendo un discurso escrito. Nunca se lo hubieran permitido. De hecho, muchos de sus discursos, que ahora podemos leer, fueron escritos después de ser pronunciados en el foro o ante los tribunales. La Musa menos especializada de todas, a la hora de atribuirle la presidencia de un género literario, sería Urania, que podríamos considerar la Musa de la ciencia o de la filosofía, o incluso, de la poesía didáctica.


La ilustración de Mingote de Apolo y las Musas está tomada de aquí.

miércoles, 7 de febrero de 2018

El asno y la lira


Asinus iacentem uidit in prato lyram. 
Accessit et temptauit chordas ungula;
sonuere tactae. -“Bella res; sed, mehercules,
male cessit”, inquit, “artis quia sum nescius. 
Si repperisset aliquis hanc prudentior, 
diuinis aures oblecta(ui)sset cantibus.” 
Sic saepe ingenia calamitate intercidunt.

La fábula latina de Fedro dice así: Un borrico vio una lira que estaba tirada en un prado. Se acercó y tocó sus cuerdas con la pezuña; al tañerlas, resonaron. "Bonita cosa; pero, rediós, me ha salido mal -dijo-, porque soy ignorante del arte. Si se la hubiera encontrado alguien más entendido que yo, habría deleitado nuestros oídos con sus divinas notas." Así a menudo los talentos se malogran por desgracia.

Así recreó nuestro Tomás de Iriarte (1750-1792) la vieja fábula de Fedro en la que se inspiró, haciendo una versión en la que sustituye el instrumento de cuerda que es la lira por el de viento que es la flauta, para crear su famoso burro flautista que tocó la flauta por casualidad:

Esta fabulilla, / salga bien o mal,/ me ha ocurrido ahora / por casualidad.
Cerca de unos prados / que hay en mi lugar / pasaba un borrico / por casualidad. 
Una flauta en ellos / halló, que un zagal / se dejó olvidada / por casualidad. 
Acercóse a olerla / el dicho animal / y dio un resoplido / por casualidad. 
En la flauta el aire / se hubo de colar, / y sonó la flauta / por casualidad. 
-“¡Oh! -dijo el borrico. / ¡Qué bien sé tocar! / ¡Y dirán que es mala / la música asnal!” 
Sin reglas del arte / borriquitos hay / que una vez aciertan / por casualidad.

Haciendo literatura comparada, podemos llegar hasta la siguiente rima de nuestro poeta Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) que, aunque lírica, puede guardar alguna relación con la vieja fábula de Iriarte y a través de él con la más vieja de Fedro en cuanto al contenido. Ha cambiado el instrumento musical: de la lira de Fedro hemos pasado a la flauta de Iriarte. Bécquer prefiere un instrumento de cuerda, el arpa.

Del salón en el ángulo oscuro, 
de su dueña tal vez olvidada, 
silenciosa y cubierta de polvo, 
veíase el arpa. 

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, 
como el pájaro duerme en las ramas, 
esperando la mano de nieve
 que sabe arrancarlas! 

¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
 así duerme en el fondo del alma,
 y una voz como Lázaro espera 
que le diga: “Levántate y anda”!

lunes, 5 de febrero de 2018

SINE VERBIS

Quinus, Argentinus iucundus delineator, Mafaldae creator, 
pulchras imagines sine uerbis adumbratas 
quae deliberationem habeant
nobis praebet 
propterea quod cogitationes sine ullis uocabulis fieri quoque possunt. 
Res, igitur, ipsa cum imaginibus pictis sine uerborum necessitate de libertate patet ac ratiocinatione colligitur.


lunes, 29 de enero de 2018

Smart, un anglicismo que vende

-Teléfonos inteligentes: La expresión "teléfono inteligente" es traducción de smartphone en la lengua del Imperio, que, a diferencia de la nuestra, no tiene moción de género en el sustantivo ni de número en el adjetivo, y se caracteriza, además, por su gran economía silábica. En efecto, mientras que “teléfonos inteligentes” son nueve sílabas, smartphones, pese a sus once letras, sólo son dos.  Según la inevitable Güiquipedia, el esmarfon, vamos a decirlo con el anglicismo castellanizado por economía lingüística, es un “tipo de teléfono móvil construido sobre una plataforma informática móvil, con mayor capacidad de almacenar datos y realizar actividades, semejante a la de una minicomputadora, y con una mayor conectividad que un teléfono móvil convencional.” A la hora de explicar por qué se llama inteligente a este engendro, dice la inevitable que “el término inteligente, que se utiliza con fines comerciales, (negrita mía) hace referencia a la capacidad de usarse como un computador de bolsillo”. Muy clarividente lo de que el término inteligente se usa con fines comerciales. La publicidad nos engaña haciéndonos creer que puede volvernos inteligentes a sus usuarios  utilizar un artilugio de estos, cuando lo que suele hacer es precisamente lo contrario: entontecernos.


-Ciudades inteligentes: La expresión «ciudad inteligente» es calco del inglés «smart city». En cuanto a lo que se entiende por “inteligente”, puntualiza la inevitable que no hay una definición precisa: “Es un concepto emergente, y por tanto sus acepciones en español y en otros idiomas, e incluso en el propio idioma inglés, están sujetas a constante revisión.” Muy bueno lo de concepto “emergente” y lo de acepciones “sujetas a constante revisión”. No se trata, por lo tanto, de un concepto bien establecido y definido, sino que cada cual usa según su criterio y conveniencia personales. Para unos está relacionado con la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación, para otros con la sostenibilidad y la mejora de la calidad de vida en las ciudades... y cada cual lo emplea un poco a su antojo y barre para casa según sus intereses.


Tarea interminable la de interrogarse more Socratico qué son las cosas, porque siempre que nos preguntamos qué es una cosa estamos cuestionándola, poniéndola en tela de juicio, como cuestionamos el hecho en sí de que haya ciudades inteligentes o de que sea inteligente vivir en urbanizaciones,  hacinados en viviendas (más bien muriendas) de bloques de pisos.

En realidad, no son traducciones exactas ni “ciudades inteligentes” ni “teléfonos inteligentes” dado que el adjetivo “smart” en inglés no sólo significa inteligente (en el sentido de clever), sino también elegante, fino (en el sentido de elegant) y además rápido, ligero (en el sentido de quick), entre otros, incluido afilado y agudo (en el sentido de sharp), que parece que es su significado más antiguo. La smartness de hecho se define en primera instancia como elegancia, sofisticación y buena presencia, y también como inteligencia y agudeza.

En cuanto a la etimología de smart (que puede ser adjetivo, como cuando en los casos vistos se aplica a ciudades y teléfonos; sustantivo, aunque ya en desuso,   con el significado de “dolor agudo, sufrimiento” y moción de número smarts, como su pariente alemán Schmerz;  y verbo “herir, doler, sufrir”), procede,  según Pokorny (página 737) de la raíz indoeuropea *mer-5 con alargamiento dental *(s)mer-d, como demuestra la comparación con el verbo alemán schmerzen, con el significado de lastimar, hacer daño, latín mordeo, que quiere decir morder (con pérdida de la s- inicial), y el griego σμερδνός, σμερδαλέος `horrible, terrible', y las formas antiguas germánicas smerzan (hacer daño), smerzo (dolor),  smerten,  smarten, y la anglosajona smeortan (hacer daño).


Pero la etimología nos depara una sorpresa escatológica: Pokorny relaciona esta raíz con *smerd- y el significado, probablemente ya indoeuropeo,  de “apestar, heder, oler mar”, como revela la comparación con una lengua báltica como el letón donde smir̂dêt significa “apestar” y smirdošs “maloliente” o el lituano smìrda ("apestar"), y el ucraniano smórid ("hedor"), lo que nos lleva al resultado latino de “merda” y  sus desarrollos romances: merda, merde, mierda.  No es imposible ni muy descabellado suponer que una raíz que en principio significaba “cortar, hacer daño, morder” acabe aplicándose a un olor fuerte e intenso como el de los excrementos animales, y acabe así sugiriéndonos que los sustantivos a los que se aplica el agudo adjetivo, como los ejemplos vistos de teléfonos y televisiones, son fecales o  literal- y como dice la gente vulgarmente, una mierda pinchada en un palo. 


Lo curioso es que la palabra smart, pese a su etimología estercolera,  vende, genera fácilmente al decir de los políticos y economistas “presencia mediática” lo que supone buenos dividendos económicos, que es lo que interesa,  por lo que es un buen reclamo publicitario para los tontos que somos, para los que somos tontos,  que algunos alcaldesos y alcaldesas, edilesos y edilesas utilizan sin ningún empacho para transmitir que su ciudad, gracias a su pésima gestión, está en primera línea de las nuevas TIC,s. o simplemente "on line", como cuando antaño se decía con rancio galicismo "à la mode". Hasta tal punto vende este adjetivo que se ha llegado a aplicar, como hemos visto, a una cosa tan necia en principio y tan estupefaciente como es la caja tonta,  y a otros artefactos tan letales como las bombas y misiles presuntamente  "inteligentes".

jueves, 25 de enero de 2018

Prometeo en tiras cómicas

El miserable mundo de Prometeo es una serie de más de 600 tiras cómicas que realizó el dibujante norteamericano Mark Weinstein, residente en la actualidad en Grecia,  basándose en la figura mitológica y legendaria de Prometeo y su inseparable compañera, el águila que le devoraba durante el día el hígado que se le regeneraba por la noche.  Weinstein fue publicando estas tiras periódicamente en la Red desde 2007 hasta 2011, que pueden verse en su versión original inglesa aquí

(consilium litterarium: consejo literario / fabula, -ae: historia, relato / persona -ae: personaje / conflictum -i: conflicto / et: y / exitus -us: desenlace / habeo -es -ere: tener / debeo -es -ere: tener que, deber / ego: yo / aquila -ae: águila / sum es esse: ser /  iecur iecinoris (neutro): hígado / tuus -a -um: tuyo / voro -as -are: devorar / volo vis velle: querer / nolo non vis nolle: no querer/ meus -a -um: mío)


(cur: por qué / Zeus: Zeus / sic: así / punio -is -ire: castigar / non: no / nonne: ¿no... / ius iuris: derecho / responsum -i: respuesta / brevis -e: breve / longus -a -um: largo )



(sol -is: sol / caelum -i: cielo / luceo -es -ere: brillar / avis -is: ave / cano -is -ere: cantar / formosus -a -um: hermoso / dies -ei: día / certe: ciertamente / felix felicis: feliz / ergo: luego, por consiguiente / vere: realmente / RIP: Requiescat In Pace)



(crucio -as -are: torturar / mihi: para mí, según mi punto de vista / hic haec hoc: este -a -o / cruciatus -us: tortura / sed: sino / nutritio -onis: alimentación /  interrogatio -onis: pregunta / fames -is: hambre) .


En algunas versiones del mito el ave que devora las entrañas del titán no es un águila sino un buitre Un buen ejemplo es este óleo sobre tela titulado Prometeo encadenado (ca. 1883) del pintor chileno Pedro Lira (1845-1912):

domingo, 21 de enero de 2018

Persio nos recuerda algo

Indulgē geniō, carpāmus dulcia, nostrum est
quod uīuis, cinis et mānēs et fābula fīēs, 
uīue memor lētī, fugit hōra, hoc quod loquor inde est. 

Date a placer, cosechemos deleites, es lo que vives
nuestro, en ceniza y sombras te convertirás y leyenda,
vive pensando en morir, huye el tiempo, ya lejos lo dicho.
(Persio, sátira V, versos 151-153)



Detalle de retrato de caballero de la orden de Malta, Bartholomaeus Bruyn el Viejo (1531)
Leyenda: VIVE.MEMOR.LETI.FVGIT.HORA 

INDVLGĒ GENIŌ
Persio nos invita lo primero de todo a geniō indulgēre, esto es, a regalarnos a nosotros mismos, a querernos, a divertirnos y a darnos a la buena vida, que eso es lo que significa indulgēre geniō: ser indulgente y complaciente con el genio de uno mismo, es decir, con uno mismo, porque el genius es lo que nace con uno, la persona o personalidad congénita de uno, diríamos hoy. No te niegues a ti mismo ningún placer: indulta a tu genio. Persio, pues, nos aconseja que nos mostremos benévolos, nunca severos, con nuestro genio, que le concedamos el perdón, lo toleremos, consintamos y lo liberemos. Del verbo indulgēre “ser indulgente” proceden nuestra indulgencia y nuestro indultar, precisamente.

Pero ¿qué era el genio para los antiguos? El genio era la divinidad particular de cada persona que la protegía desde el nacimiento hasta el lecho de muerte, por lo que se identifica con la persona misma y con su suerte, una especie de Ángel de la Guarda cristiano avant la lettre. En castellano tenemos el refrán “genio y figura hasta la sepultura”, que viene a significar que uno mantiene su personalidad toda la vida, en su doble aspecto de cuerpo -la figura- y alma -el genio. Decimos también que una persona tiene mucho genio cuando muestra mucho carácter, difícil temperamento o mal humor. Pero también decimos de alguien que es un genio cuando está dotado de mucho talento creativo. En los cuentos orientales el genio es un ser fabuloso de figura humana con el poder sobrenatural de concedernos algún deseo, por ejemplo el genio de la lámpara mágica de Aladino.

La expresión contraria de geniō indulgēre sería en latín genium suum dēfraudāre: engañar uno a su genio, privarse de los placeres que le reporta, defraudar uno a su apetito. También se dice cum geniō belligerāre con el sentido de pelearse uno consigo mismo, combatir las propias apetencias y deseos.

Detengámonos un poco más en esta palabra relacionada etimológicamente con el verbo gignere “engendrar” y con la raíz genética, común a ambos, GEN en grado pleno y GN en grado cero. De genio deriva el adjetivo genial y del adjetivo el sustantivo genialidad. Hay un verbo muy curioso derivado también que es congeniar: avenirse con otra u otras personas por tener genio, carácter o inclinaciones coincidentes; ser compatible con el genio de otra persona, diríamos. Tenemos también el derivado ingenio (engeño en castellano viejo) para referirnos a las cualidades innatas de alguien, y con cambio de prefijo pergenio, de donde sale pergeño y pergeñar con el sentido de crear, ejecutar y dar forma a algo. Y de ingenio deriva el adjetivo ingenioso y el verbo ingeniar y todos nuestros modernos ingenieros e ingenierías.

"Es dulce delirar en su ocasión: pon un poco de locura en tu vida (Horacio)"


 CARPĀMVS DVLCIA
Este carpāmus dulcia nos recuerda inevitablemente al carpe diem de Horacio pero Persio en lugar del día nos dice que cosechemos las dulzuras, los deleites, los placeres, el dulzor de la vida: lo que edulcora o endulza la vida. Una canción goliárdica de la Edad Media, del repertorio de los Carmina Burana, que cantaban los estudiantes, repite estas mismas palabras, que se hacen eco de Horacio: Omittamus studia, / dulce est desipere, / et carpamus dulcia / iuventutis tener(a)e! ¡Dejemos los estudios, / es dulce no saber , / y cojamos los dulces frutos / de la tierna juventud!

 NOSTRVM EST QVOD VĪVIS
Nuestro es lo que vives, lo que vivimos. Lo que se vive es nuestra única pertenencia: lo solo que nos llevamos por delante, que dice a veces la gente.

CINIS ET MĀNĒS ET FĀBULA FĪĒS 
Mañana te convertirás, nos convertiremos en ceniza, esto es, en polvo, en ánimas del otro mundo, que eso es lo que eran los Manes, los espíritus de los muertos, y en definitiva en leyenda, es decir, en habladuría y cuento. Hay una curiosa gradación en el verso: el futuro hará de nosotros en primer lugar polvo, nuestro residuo corporal, la ceniza de la incineración; nos volveremos después espíritu, ánimas descarnadas; y finalmente sólo quedará de nosotros el vago recuerdo que dejamos en los demás: la leyenda, que nada tiene que ver ya con la realidad que fuimos. 

VĪVE MEMOR LĒTĪ
Vive acordándote de la muerte, pensando en la muerte. Memento mori: recuerda que mueres, ten presente que eres mortal, no olvides que vas a morir. Sin embargo, de la muerte, de nuestra propia muerte no tenemos ninguna experiencia, ningún recuerdo, sino una amenaza.

La Danza de la Muerte, Michael Volgemut (1493)


  FVGIT HŌRA 
El tiempo huye. No es que pase, como dice a veces la gente, sino que huye de nuestra aprehensión, de su definición. No deja que le demos caza y captura, huye de nosotros, no se deja atrapar en los límites de una definición, de un concepto. Muchos relojes se encargarán de recordarnos esta verdad: el tiempo huye, la hora huye. Tempus fugit irreparabile. Escribirá Virgilio. El reloj no puede decirnos la hora que es porque el tiempo no se detiene nunca, sigue su rápido cabalgar hacia la muerte. 

HOC QVOD LOQVOR INDE EST
Lo que estoy diciendo ahora mismo ya no está ni aquí ni ahora porque ahora es inaprehensible: lo que estoy diciendo ya ha sido dicho, ya es pasado. Recuerda aquí Persio otra vez a Horacio: dum loquimur, fugerit inuida aetas: en lo que estamos hablando habrá huido el tiempo envidioso, la edad de la vida. El francés Boileau se hará eco de esta idea: Le moment où je parle est dejà loin de moi: El momento en el que hablo está ya lejos de mí.
 
Un reloj holandés recuerda a Persio.

viernes, 19 de enero de 2018

"Meet the Botín Center"

Ha saltado a los medios la penosa traducción que ha hecho la página güef oficial de turismo de la ciudad de Santander, aspirante al título de smart city (ciudad inteligente en la lengua de Shakespeare),  que utilizaba algún engendro informático como el traductor de Gúguel o algo así para ahorrarse, listilla- más que inteligentemente,  los honorarios de un traductor cualificado, y que invitaba a los turistas angloparlantes a visitar el Centro Botín, así denominado con el apellido de don Emilio Botín, el promotor de dicho contenedor cultural, trasladando como si fuera un nombre común el apellido del banquero cántabro. 

Cualquier estudiante de bachillerato por poco avezado que sea sabe que los nombres propios no se traducen porque carecen de significado, no pertenecen al diccionario de la lengua donde se almacenan los nombres comunes, sino al mundo de la cultura y de las enciclopedias. Hasta los escolares de la ESO saben que los nombres propios se buscan en la Güiquipedia, no en el diccionario de la RAE. No debería despistarnos que en español, y en inglés también, se escriben con letra inicial mayúscula, y esto debería bastar para advertir a cualquiera de que no hay que traducirlos, sino transcribirlos tal cual, pero estoy convencido de que estos artilugios informáticos no hacen tales distingos. Por todo lo cual,  “Visite el Centro Botín” debe decirse en inglés “Meet (o si se prefiere un término más transparente para nosotros por ser de origen latino, Visit) the Botín Center”.  

¿Le da igual a la alcaldesa de Santander, doña Gema Igual, que dicho engendro haya traducido su apellido y le haya endilgado Gema Same? Seguramente que no, y por eso ha procedido a retirar rápidamente el despropósito de dicha página, a pesar de que la concejala de Cultura y Turismo bromeó con el asunto y celebró "un hecho que ha puesto el foco sobre Santander", recordando aquello de las folclóricas que se atribuye a Lola Flores de "que hablen bien o mal da igual,  y si nos critican que nos critiquen, con tal de que hablen de nosotras". Lo que importa es dar que hablar. Da igual -it is the same-  si bien o mal.
 
Centro Botín (Santander)

¿Qué ha hecho sin querer el trasladador informático contratado por el Ayuntamiento de la villa de Santander para ahorrarse el sueldo de un traductor cualificado, ciudad que se quiere además merecedora de la consideración de smart city? Pues ha considerado “Botín” como nombre común, botín, con letra inicial minúscula, y lo ha interpretado como el “beneficio que se obtiene de un robo, atraco o estafa” según uno de los significados del diccionario de la RAE, y lo ha vertido al inglés por “loot” que quiere decir “saqueo, despojo, robo de bienes perpetrado por ladrones”: Meet the Loot Center, como si se tratara de la cueva de Alí Babá y los Cuarenta Mangantes. Podía igualmente haberlo trasladado por “plunder” o “booty”, que alude a la piratería y  al botín de guerra, es decir a los despojos de los bienes saqueados por los vencedores después de una batalla, que en la antigüedad no sólo consistía en objetos de valor, sino también en el pillaje de prisioneros destinados a la esclavitud, considerados unos y otros cosas.

El agravante de haber traducido “Visit the booty center”, que es lo que me sale a mí ahora mismo en el traductor de Gúguel, y que es lo que más se parece fonéticamente al castellano “botín”, es que en el inglés coloquial de los Estados Unidos “booty” es, además de pillaje, sinónimo de culo, por ejemplo en “she dances shaking her booty all night”: ella baila meneando el trasero toda la noche, o, para que no se nos acuse de sexismo, en "he dances shaking his booty all night": él baila meneando el trasero toda la noche, por si alguien prefiere quedarse con esta última imagen, y de sexo en general, por lo que una expresión como “booty call” se interpreta como una llamada telefónica para tener sexo y también un polvo asegurado.

Más de uno ha dicho que el Centro Botín, obra del arquitecto Renzo Piano, es feo como el culo de un demonio y que tiene, por cierto, forma de ser un enorme trasero con dos voluminosas y desproporcionadas nalgas, una el doble de grande que la otra, separadas por la hendidura interglútea, aposentadas sobre el muelle, a modo de posaderas escamadas, que contemplan allá a lo lejos, en el otro extremo de la bahía, el símbolo itifálico que se yergue en constante erección en Medio Cudeyo como el Ojo-rojo–que- todo-lo-ve de Sauron, el Señor Oscuro, en el terrífico país de Mordor imaginado por Tolkien en su peor pesadilla en  El Señor de los Anillos: el Centro de Proceso de Datos, el búnquer soterrado de dicha entidad bancaria, cuyo símbolo, por otra parte, es una llama que, según dicen, evoca la “S” inicial de Santander, pero que también podría interpretarse escatológicamente como la exhalación fragante de un excremento que humea.

 Centro de Proceso de Datos del Banco de Santander en Medio Cudeyo

El traductor de Gúguel podía, asimismo, haber interpretado la palabra “botín” como el diminutivo de bota (boot en inglés), y haberlo vertido a la lengua de Shakespeare como “bootie” o “bootee” aludiendo al calzado de un bebé, o en el sentido de escarpín o borceguí, y referirlo al “calzado de cuero, paño o lienzo que cubre la parte superior del pie y de la pierna, a la cual se ajusta con botones, hebillas o correas” o “calzado antiguo de cuero, que cubría todo el pie y parte de la pierna”, y entonces habría vertido al inglés algo así como “Meet the Ankle Boot Center”, igualmente ridículo y más apropiado para una zapatería que para un pretencioso contenedor cultural como éste, fundado por un hombre que quiso que se le recordara en el futuro, gracias a su Fundación y a sus becas para estudiantes, como se recuerda hoy a  Mecenas, cuyo nombre propio ha pasado a convertirse en común y significar  protector de las artes y patrocinador de las letras y la cultura. 

El problema que se le plantea al apellido del  banquero es que ya es un nombre común que en español significa otra cosa muy distinta de mecenazgo: pillaje, robo, saqueo, apropiación de lo ajeno esgrimiendo el derecho del vencedor sobre el vencido. Su  nombre propio ha sentado jurisprudencia, para colmo además, dando pie a la vergonzosa “doctrina Botín”,  que libró de sentarse a don Emilio en el banquillo y se fue de rositas por el caso de las cesiones de crédito comercializadas por el Banco Santander, ya que la acusación popular no era suficiente para juzgarlo si el Ministerio Público no formulaba una acusación, que no formuló, contra él.


El caso es que el traductor virtual utilizado por el Ayuntamiento de Santander ha optado por “loot” evitando la malsonancia norteamericana de “booty” y la impertinencia zapateril, y, parece que ha sido fortuito, pero sin querer lo ha clavado y ha acertado a sugerir algo como que el mayor atracador de una sucursal es la propia entidad bancaria, cosa que ya sentenció Bertolt Brecht cuando escribió que ética- y moralmente era peor fundar un banco que robarlo: ¿Qué es el robo a fin de cuentas de una caja fuerte de una sucursal cualquiera en comparación con el hecho de haber fundado todo un emporio bancario basado en el interés de la usura?

jueves, 18 de enero de 2018

¿Hace falta gobierno?



Gubernator rector nauis est, qui clauum tenens, quietus in puppi sedet. Claui nomen gubernaculum uel gubernaclum uel gubernum est, quo ipsa nauis regitur. Haec uox “gubernator” a Graeco κυβερνήτης deriuatur. κυβερνητικὴ τέχνη, id est, cybernetica ars, apud Graecos, regendae nauis ars erat. 
 


CIBERNÉTICA procede del griego κυβερνητικὴ τέχνη: el arte del piloto, que en griego se llama κυβερνήτης (timonel), de gobernar o manejar el timón de la nave.
GUBERNAC(U)LUM -I: gobernalle, timón. GUBERNACULA REIPUBLICAE: El gobierno del Estado, el timón de la nave del Estado.
GUBERNATIO -ONIS: dirección de una nave, gobierno, gobernabilidad, gobernación.
GUBERNATOR -ORIS: el que tiene el timón o gobernalle, timonel, piloto.
GUBERNO -AS -ARE -AVI -ATUM: (griego κυβερνάω) dirigir una nave, sostener el timón, conducir, gobernar.
GUBERNUM -I: gobernalle

Castellano: gobernante, gobernanta, gobernabilidad, desgobierno, gobierno, desgobernación y gobernanza.
 

-¿No es lo mismo "gobierno" (castellano) que "govern" (catalán)? ¿No se trata a fin de cuentas de lo mismo, el mismo perro, con otro nombre, distinto collar?

-¿Hace falta gobierno? ¿Para qué? En Argentina se popularizó hace unos años el grito auténticamente popular: ¡Qué se vayan todos! ¡Y que no quede ni uno! Con ese grito, auténtica uox populi,  se trataba de destituir el gobierno. Gobernar no es más que quitarle al pueblo su capacidad política; gobernar democráticamente es hacerlo con su aquiescencia. El pueblo puede destituir al gobierno. Lo malo es que suele hacerlo instituyendo o constituyendo otro que lo recambia. El cambio se convierte en un recambio. Y así se destituye un gobierno, pero no el Gobierno.

 -En España se oyó otro grito popular allá en la primavera, corría el mes de mayo, del año 2011 en la Puerta del Sol de Madrid que resonó luego en muchas otras plazas, hasta en la Plaza Porticada, por ejemplo, sin ir más lejos,  de Santander: ¡No nos representan! ¿Cómo respondió la clase política? Diciéndole al pueblo que cambiara de representantes, es decir, de gobierno: nuevas elecciones. Pero así no se soluciona el problema de la representación. Como advirtió el Roto en su viñeta: Quizás cambiemos de dirigentes para no cambiar de dirección: uariamus ne mutemus: variamos para no cambiar, cambiamos para seguir igual,  porque el resultado de la elección es en el fondo, aunque no en la forma, completamente indiferente. Salga quien salga, da igual: lo bueno sería que no saliera nadie porque la metáfora de la nave del Estado, con timonel o sin timonel, sólo puede llegar al puerto del naufragio en medio del proceloso océano. Su destino irremediable es irse a pique.

-Contra la democracia: (Tomado directamente de À nos amis, del Comité Invisible): “La identidad del gobernante y del gobernado es el punto límite en el que el rebaño se convierte en pastor colectivo y el pastor se disuelve en su rebaño, donde la libertad coincide con la obediencia, el pueblo con el soberano. La reabsorción del gobernante y del gobernado el uno en el otro es el gobierno en estado puro, sin ninguna forma ni límite ya.”

-Antipolítica.1. Voto de castigo: Votar a estos para que no salgan aquellos. ¿No puede haber un voto que sea únicamente de censura, un votar en negro, sin tener que castigarnos con una propuesta alternativa de sustitución o recambio de una pieza por otra para que continúe funcionando la misma y oxidada maquinaria?

-Antipolítica 2. Los que mandan, los mandatarios todos de este mundo, temen que se descubra el gran secreto de que ellos en realidad no pintan nada en la gobernanza de las cosas y personas porque son los más mandados, los que más tienen que obedecer los dictámenes de Arriba.

lunes, 15 de enero de 2018

Reivindicación de Alcidamante de Elea

Alcidamante de Elea (Asia Menor), fue discípulo de Gorgias, y, según Cicerón, “rhetor antiquus in primis nobilis”: un orador antiguo notable entre los primeros. Sabemos por el escolio a un pasaje de la Retórica de Aristóteles (libro I, 13, 1373b18) que escribió un discurso en defensa de los mesenios cuando se rebelaron contra la dominación espartana en los años 370-369 ante, recomendando a los espartanos que liberaran Mesenia, cuyos habitantes habían sido sus esclavos -ilotas- durante siglos.

No se trata, al parecer, de un verdadero discurso político pronunciado efectivamente en el ágora, sino de un tratado escolar, una “suasoria” o ejercicio retórico. El escoliasta anónimo de Aristóteles nos ha transmitido una frase del discurso de Alcidamante, que debemos agradecerle, ya que la obra entera no nos ha llegado por las razones que podemos deducir enseguida: ἐλευθέρους ἀφῆκε πάντας θεός, οὐδένα δοῦλον ἡ φύσις πεποίηκεν. “Libres dejó a todos la divinidad, a nadie hizo esclavo la naturaleza”. Viene a decirnos este breve pero valioso texto que la divinidad, un ser divino o, si se quiere, aunque sea anacrónico todavía, Dios, ha creado a todos los hombres libres, es por lo tanto una fuente de libertad, de modo que no hay esclavos por naturaleza: la condición servil no es natural, sino social. Este seguidor de Gorgias reivindicaba de este modo la libertad del ser humano, porque de hecho, como demuestra esa frase, no está justificada la existencia de la esclavitud ni la del dominio del hombre por el hombre como resultado de un conflicto.


La escena que representa el ánfora de arriba conservada -secuestrada, mejor diríamos- en el Museo Británico de Londres corresponde al trabajo servil de cuatro esclavos. Se trata de un jarrón de barro, alto y estrecho, de forma cilíndrica, con dos asas, cuello largo y base cónica, que refleja una escena de vareo y recogida de aceitunas. Hay cuatro figuras humanas negras: un joven desnudo encaramado al árbol lo golpea con una vara, debajo, agachado, otro joven desnudo e imberbe recoge en un cesto las aceitunas que van cayendo. A ambos lados del árbol dos hombres de pie con barba varean el olivo.

Aristóteles nos ha conservado también en el libro tercero de su tratado de Retórica (1406b) una metáfora inadecuada, según él, por su excesiva solemnidad y tono de tragedia, de nuestro Alcidamante: la filosofía, muralla contra la ley τὴν φιλοσοφίαν ἐπιτείχισμα τῷ νόμῳ, o según otra lectura, ἐπιτείχισμα τῶν νόμων muralla de las leyes. Más que ante una metáfora grandilocuente y solemne, como dice Aristóteles, parece que nos hallamos ante una definición política de lo que puede ser la filosofía, una definición que resulta ambigua porque tanto puede entenderse como que la filosofía es un baluarte contra el orden jurídico como una defensa amurallada de la legalidad vigente.


¿Qué hemos de pensar si relacionamos esta definición con el fragmento anterior sobre la esclavitud, que era legal en el mundo antiguo, y que a Alcidamante, que es un filósofo, discípulo de Gorgias, no le parece natural? Pues que la filosofía para él es un baluarte defensivo, una fortaleza amurallada, contra la legalidad vigente, por lo que podría ser considerado un defensor de la naturaleza (phýsis, según el término griego) frente a la ley, costumbre o convención humana (nómos), o, en otro sentido, promotor de unas leyes basadas en la naturaleza y la libertad.

El juicio literario de Aristóteles es bastante injusto con Alcidamante, pues también le parece una metáfora excesiva decir, como hace nuestro autor, que la Odisea de Homero era καλὸν ἀνθρωπίνου βίου κάτοπτρον un “bello espejo de la vida humana”, cuando es una de las mejores definiciones que se han hecho del poema homérico: todo un hermoso reflejo de la  humana condición.