miércoles, 8 de noviembre de 2017

La muerte de Séneca o El camino a la libertad

Uno de los textos latinos más contundentes que conozco y que menos indiferente deja a uno cuando lo lee es este de Séneca, nuestro filósofo cordobés, que os propongo y que podríamos titular Via ad libertatem o, tomando el título del propio texto, Ad libertatem iter,  o sea El camino a la libertad. (La referencia es De ira III, 15, 4).  Dice así: Quocumque respexeris, ibi malorum finis est. A dondequiera que vuelvas la vista, allí está el fin de tus males. Vides illum praecipitem locum? ¿Ves aquel despeñadero? illac ad libertatem descenditur. Por allí se baja a la libertad. Vides illud mare, illud flumen, illum puteum? ¿Ves aquel mar, aquel río, aquel pozo? libertas illic in imo sedet. Allí, en su fondo, reside la libertad. Vides illam arborem breuem retorridam infelicem? ¿Ves aquel árbol no muy alto, reseco, sin fruto?  pendet inde libertas. De él cuelga la libertad. Vides iugulum tuum, guttur tuum, cor tuum? ¿Ves tu yugular, tu garganta, tu corazón? effugia seruitutis sunt. Son válvulas de escape de la esclavitud. Nimis tibi operosos exitus monstro et multum animi ac roboris exigentes? ¿Te muestro salidas muy dificultosas y que exigen mucha voluntad y fuerza? Quaeris quod sit ad libertatem iter? quaelibet in corpore tuo uena. ¿Me preguntas  cuál es el camino hacia la libertad? Cualquier vena de tu cuerpo. 

A la pregunta de cuál es la vía más sencilla hacia la libertad, Séneca responde, después de considerar el lanzamiento al vacío por un precipicio, el ahogamiento en el agua, la horca o una puñalada en la yugular o el pecho,  que cualquier vena que se abra de nuestro cuerpo. De alguna manera estaba preanunciando su propio suicidio no voluntario, sino ordenado por el emperador Nerón, que el filósofo cordobés aceptó, a la fuerza ahorcan, con estoica resignación.

Según parece, el maestro había participado en una conspiración política encabezada por Calpurnio Pisón, la célebre conjura de Pisón,  junto con otros intelectuales como Petronio y Lucano, que estaban en contra del tirano, para derrocar a Nerón -del que el propio Séneca había sido preceptor. El castigo imperial no se dejó esperar: el emperador ordenó que los conjurados se suicidaran.
Séneca, después de abrirse las venas  de Manuel Domínguez Santos (1840-1906). 

Al ver este cuadro y la figura del sabio que yace muerto en la bañera, nos viene enseguida a la memoria el más famoso lienzo de David La muerte de Marat, con el brazo del revolucionario cayendo lánguidamente, en el que parece haberse inspirado nuestro pintor. 
La mort de Marat, J.L David (1793)

El historiador Tácito (Anales, libro XV, 62-64) relata, sine ira et studio, es decir, sin encono ni parcialidad, como era costumbre en él,  la muerte del cordobés en estos términos: (Un centurión ha venido a anunciarle a Séneca que debe quitarse la vida por orden del emperador Nerón).  Él, sin inmutarse, pide las tablillas de su testamento; como el centurión se las niega, se vuelve a sus amigos y les declara que, dado que se le prohíbe agradecerles su afecto, les lega lo único, pero lo más hermoso, que posee: la imagen de su vida; si se acuerdan de ella, tendrán la  reputación de hombres virtuosos como premio por tan constante amistad. Al tiempo procura convertir su llanto en entereza, ya hablándoles en tono llano, ya con mayor energía y como reprendiéndolos; les pregunta dónde están los preceptos de la filosofía, dónde los razonamientos por tantos años meditados frente al destino. ¿A quién había pasado desapercibida la crueldad de Nerón? Asesinados su madre y su hermano -les decía- ya nada le faltaba sino añadir a esas muertes la de su educador y maestro.

  Grabado de Séneca desangrándose.

Hechas estas y similares consideraciones como hablando para todos, abraza a su esposa y, un poco conmovido a pesar de su inquebrantada entereza, le ruega y suplica que modere su dolor y no lo haga eterno, antes bien, que en la contemplación de una vida transcurrida en la virtud se acomode a soportar con honorables consuelos la añoranza de su marido. Pero ella le responde asegurándole que tiene decidido morir también, y reclama la mano del ejecutor. Entonces Séneca, por no oponerse a su gloria, y al tiempo por amor a ella,  no queriendo dejar a la que amaba como a nadie expuesta a los agravios, le dice: «Yo te había mostrado los aspectos gratos de la vida; tú prefieres el honor de la muerte; no me mostraré envidioso ante un ejemplo así. Sea la fortaleza de esta muerte tan valerosa igual por parte de ambos, pero tu final merecerá más gloria.» Tras esto y de un mismo golpe se abren las venas de los brazos con el hierro. Como a Séneca, debilitado su cuerpo por la vejez y la parquedad en el alimento, la sangre se le escapaba lentamente, se abrió también las venas de los muslos y pantorrillas. Extenuado por crueles sufrimientos, a fin de no quebrantar con su dolor el ánimo de su esposa y no dejarse él llevar a la debilidad al contemplar los tormentos que ella padecía, la persuade a que se retire a otra habitación. Todavía en posesión de su elocuencia en su momento supremo, hizo venir a los secretarios y les dictó abundantes líneas que, dado que han sido ya divulgadas en sus términos literales, me excuso de glosar aquí.

...Entretanto Séneca, como se alargaba el lento trance de su muerte, pide a Estacio Anneo, en cuya amistad y arte médica confiaba por larga experiencia, que le proporcione un veneno prevenido desde tiempo atrás, el mismo por el que morían los condenados por público juicio en Atenas; se lo llevó y de nada le sirvió tomarlo, porque al estar ya fríos sus miembros se cerraba su cuerpo a la acción  del tóxico. Por fin entró en un baño de agua caliente, y salpicando a los esclavos que se encontraban a su lado añadió que hacía libación de aquellas aguas a Júpiter Liberador...

El texto de Tácito, como apunta en su espléndida traducción publicada por la Biblitoteca Clásica Gredos, José Luis Moralejo, galardonado en 2009 con el Premio Nacional de Traducción,  alude en el último párfafo al veneno de la cicuta, estableciendo un paralelismo entre la muerte de Sócrates y la de Séneca. Por otra parte, el rito de la libación que allí se menciona consistía en derramar por tierra la bebida que se ofrecía a los dioses para pedirles o agradecerles algo. Séneca considera su muerte como una liberación.
La muerte de Séneca de P. P. Rubens (1577-1650).
Este cuadro se inspira directamente en la narración  de Tácito que hemos leído. Muestra al maestro en el centro de la composición metido en el barreño. Su musculatura nos recuerda un poco a las esculturas renacentistas de Miguel Ángel. A la derecha vemos al médico amigo que lo ayuda a desangrarse, a la izquierda, agachado, un discípulo tomando las notas que él le dicta en el trance de su muerte, palabras que por cierto no se han conservado,  y detrás de él al centurión y un legionario, admirando la entereza y la resignación con la que el sabio afronta su destino. 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Corporis partes: IV .- Con el culo al aire.

En nuestro despiece anatómico y etimológico humano, le toca hoy el turno a esa zona donde la espalda pierde su nombre, o sea, a los cuartos traseros o, dicho sin eufemismos y en román paladino, al culo.  No queremos confundir el culo con las témporas, como se dice en castellano viejo para referirnos a las sienes, que no a los tiempos litúrgicos de ayuno al comienzo de las estaciones, que también se llaman témporas, por cierto, y que tanto observa el vulgo para el pronóstico meteorológico y para iniciar conversaciones anodinas sobre cómo han quedado las susodichas. Así que vamos a centrarnos en las nalgas (del latín náticas>nadicas>nadigas>nadgas>nalgas, en portugués se conserva nadegas) y a dejar las sienes para mejor ocasión.


El cuadro de Velázquez "La Venus del espejo" es, precisamente, una exaltación del culo femenino, que aparece, rotundo y generoso, en un primer plano, a despecho del rostro, que se ve difuminado y relegado al segundo plano del espejo que sostiene Cupido.

Culo se decía en latín CULUM, y de ahí nos ha venido a nosotros la palabra. Echemos una rápida ojeada al resto de las lenguas neolatinas, donde, como cabe esperar de antemano, la palabra ha evolucionado de diversas formas: en italiano tenemos culo, igual que en castellano, cu en gallego y en portugués, cul  en francés,  catalán y provenzal,  y cur en rumano.

En latín había también una palabra ANUM que significaba anillo, aro, cuyo diminutivo era ANULUM, y que hacía alusión a todo lo que tenía forma circular, de donde nos ha quedado el nombre del dedo anular o propio para llevar la sortija, y de donde nos viene también, a través de otro sufijo de diminutivo (ANELLUM) el nombre del anillo. La palabra ANUM servía en latín como metáfora para referirse al orificio en el que termina el tubo digestivo, de donde nos viene a nosotros el nombre culto de ano, del que ha derivado el adjetivo anal.

Muchas veces se utilizan expresiones eufemísticas para no llamar al pan pan y al vino vino, es decir, a las cosas por sus nombres comunes y corrientes. Entre nosotros han hecho fortuna para referirse a “salva sea la parte” términos como trasero, asentaderas, posaderas, cachas o nalgas, y hasta glúteos, que es vocablo más culto y helenismo, derivado del griego glutós. Para el médico especialista en esa zona se utiliza el griego: proctólogo, que el diccionario de la RAEL define como el especialista en proctología, y ésta (dado que proctos es el nombre del ano en griego) como conjunto de conocimientos y prácticas relativos al recto y a sus enfermedades. En portugués, por su parte, se utilizan como eufemismos traseiro y funda; y en italiano, sedere y deretano.

En sentido figurado el culo de una cosa es su parte inferior o posterior (por ejemplo, el culo de la botella, para referirnos al fondo). De ahí tenemos que la  culata es la parte posterior de la caja de las armas de fuego portátiles y  el culatazo, el golpe que se da con la culata. Existe la expresión el “culo del mundo” para aludir al último rincón del globo, es decir, a un lugar muy lejano. Tenemos también la culera del pantalón, que es el remiendo que se ponía en los fondillos de los pantalones.  El adjetivo cular significa perteneciente o relativo al culo, pero hablando de morcillas o de chorizos culares  aludimos a los elaborados con la tripa más gruesa. Una culada es un golpe de culo.


Disponemos también de los verbos encular,  vulgarismo que se utiliza en lugar del culto sodomizar, de reminiscencias bíblicas, que hace alusión a la práctica del coito anal en Sodoma y Gomorra; culear,  con el mismo significado en muchos países de Hispanoamérica -donde se oyen las voces malsonantes   culiao y culiá en lugar de los participios culeado y culeada, porque se ha roto el hiato "ea" diptongando en "ia",  y  ha caído la oclusiva dental sonora intervocálica-, y con el de “menear el culo” entre nosotros,   y recular, que es préstamo francés  sinónimo de retroceder.

La palabra puede desfigurarse con varios sufijos tanto de diminutivo (cul/ito, cul/ín, cul/ete), como de aumentativo (cul/ón, cul/azo), según los procedimientos habituales de nuestra lengua, exagerando algunos de sus rasgos definitorios. A través del francés hemos tomado culotte y lo hemos castellanizado culotes, para los calzones o bragas femeninas, y más en concreto para la prenda que usan los ciclistas.

Igualmente hay muchos compuestos con el primer elemento culi- seguidos de algún adjetivo o participio como culiprieto, culilimpio, culisucio, culigordo,  culinegro, culirroto… El diccionario de la RAEL sólo recoge culinegro que define como “de culo negro”,  pero no los otros que  hemos citado y que, sin embargo, son producciones vivas que cualquier hablante de nuestra lengua comprende enseguida inmediatamente.

En cuanto a algunas expresiones abundantes en nuestra lengua que contienen esta palabra, se dice de alguien que es un culo de mal asiento o un culo inquieto cuando la persona no parece estar a gusto en ninguna parte, y necesita cambiar constantemente de sitio.   También hay expresiones escatológicas como mandar a alguien o algo a tomar por (el) culo, es decir, muy lejos, o lamer el culo a alguien, que  es una locución malsonante por la repugnancia de la imagen que suscita,  y que significa adular servilmente a una persona para conseguir algo de ella, de donde procede también el compuesto lameculos, que se utiliza como sinónimo un tanto grosero del desusado tiralevitas.

Ir de culo es ir mal y la expresión perder el culo, sin embargo, significa darse mucha prisa. Resulta cómica porque alguien, por mucho que corra, nunca va a perder esa parte de su anatomía… La expresión mojarse el culo es sinónima de comprometerse, por la reminiscencia del refrán "el que quiera truchas que se moje el culo"; es decir que para conseguir este pez de verdad hay que meterse al río, y mojarse hasta las cachas, dado que la otra opción es la compra, previo pago, en la pescadería de unas truchas que seguramente provendrán de una piscifactoría.

La expresión, ya desusada, a culo pajarero significa con el culo al desnudo o con el culo al aire, que es quedarse "en situación comprometida por haberse descubierto algo". Con el culo literalmente al aire se halla esta Venus Calipigia (o "Venus de las bellas –cali, como en caligrafía-   nalgas –pigia-" o, con una traducción alternativa, "Venus de culo bonito"), expuesta en el Museo Nacional de Nápoles, una estatua del período helenístico, siglo II antes de Cristo. Se considera que se trata de la diosa Venus/Afrodita mostrando sus nalgas generosas y caderas al público y a su propia consideración, como si quisiera cerciorarse de que todo está en su sitio. La estatua, en lugar de representar a la diosa, podría ser la viva imagen de una hetera o prostituta. Hay quien ha llegado a identificarla , incluso, con una famosa “puella gaditana”, una tal Teletusa, célebre por la sensualidad de su danza. 

Venus Calipigia

Para los aficionados al balompié, resulta curioso que llamen culés a los hinchas del Barcelona FC, parece que el nombre viene de que en el primitivo campo de fútbol los espectadores se sentaban  sobre la tapia, por lo que se llamaban culers en catalán, Se perdió la r final y la palabra quedó reducida a su forma actual culé.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Páladas de Alejandría sobre la muerte




Es esperar la muerte tormento muy lleno de penas,
y uno, que es mortal,    de eso se libra al morir.
No te lamentes por tanto por el que se va de la vida;
pues de la muerte, además,   no hay sufrimiento después.



lunes, 30 de octubre de 2017

Corporis partes: III.- Con toda el alma

Aunque resulte un tanto problemático incluir el alma entre las partes del cuerpo humano, vamos a tratarla a ella, que es tan incorpórea y sutil,  a ella, que es la conciencia imaginaria del cuerpo,  como si fuera una parte más del todo, y, procediendo como Jack el Destripador, nos toca en nuestro despiece vérnoslas ahora con el alma inmortal.  

La palabra alma viene del latín ANIMAM, que en principio significaba aire y aliento vital. Tras la pérdida de la –M final del acusativo, nos encontramos con el cultismo ánima. Las ánimas son las almas de los difuntos que penan en el purgatorio, si es que sigue existiendo tal cosa,  antes de alcanzar la gloria bendita del cielo.  La palabra ÁNIMA, que es esdrújula, aunque se conserva por la vía culta y eclesial, que es la vía escrita, por la otra vía, por la oral y popular, evoluciona a ANMA, tras la pérdida de la vocal átona de la sílaba interior; y en ANMA se produce una disimilación parcial que obliga a la primera sonante nasal a convertirse en líquida, esto es, en L (en R en algunas zonas dialectales del español, donde se dice mi arma  en vez de mi alma) con lo que ya tenemos el resultado de ALMA.

En castellano, gallego y portugués decimos alma, pero conservamos el cultismo anima,  en francés se dice âme, en italiano anima, en rumano inima, donde vale por corazón, y en provenzal coexisten anma y arma.

En cuanto a los derivados cultos, tenemos el adjetivo anímico y el sustantivo animismo. Clasificamos a los seres en animados e inanimados, siguiendo el criterio de que el ánima es el principio vital, por lo que los seres animados son los seres vivos y los inanimados, con prefijo negativo in-, los inertes. Tenemos también el adjetivo y sustantivo animal, con el sentido de ser vivo o animado, y el verbo animar, y los dibujos animados o dotados de vida y movimiento.


Hemos de considerar como caso aparte el sustantivo derivado ya en latín,  ANIMUS, que evoluciona a ánimo, en castellano. Aunque el latín no es una lengua que se prodigue mucho en palabras compuestas, no tanto al menos como el griego, aquí tenemos unas cuantas derivadas de animus precisamente, que conservamos en numerosos cultismos:  ecuánime, exánime, magnánimo, pusilánime y unánime. El primero está formado por el adjetivo aequus –a –um, que significa igualitario, justo y equitativo, por lo que unido a animus, una persona ecuánime es alguien de juicio imparcial y de ánimo justo. El segundo, exánime, está formado con la preposición ex, que significa “fuera de”, como cuando decimos ex novio para calificar a alguien que ha dejado de ser lo que era, y animus con el significado de principio vital, vida, por lo que viene a ser lo mismo que muerto o sin señales de vida aparente.  El tercero está hecho con el adjetivo magnus –a –um, que quiere decir grande, por lo que magnánimo es aquel que tiene un espíritu amplio y generoso. El cuarto se forma a partir del adjetivo pusillus –a –um que significa pequeño, débil, flojo, por lo que alguien calificado de pusilánime es lo mismo que si dijéramos que es falto de ánimo y de valor para afrontar la realidad y su falsedad consustancial. El quinto y último está compuesto por unus –a –um y animus, por lo que unánime quiere decir si se aplica a personas que tienen el mismo parecer, la misma opinión, el mismo ánimo, y si se aplica a los ánimos que muchas personas coinciden en ellos.
 
Del verbo SPIRARE, que en principio significaba soplar, tomar aliento, expeler aire, exhalar un olor, derivó SPITITUM, que propiamente significa “soplo, aire”, y que al evolucionar al castellano dio espíritu siendo una de las pocas palabras latinas que, por influjo de la lengua escrita de los textos considerados sagrados, ha conservado la U final tras la caída de la M del acusativo, habiendo desarrollado una e protética delante de la S-inicial seguida de consonante o S- líquida. Esta palabra, que entra dentro del campo semántico del alma que tratamos, ha dado origen al adjetivo espiritual y a la espiritualidad pero también al espiritismo o supuesto trato con los espíritus de los muertos, a través de un intermediario que entra en trance y se comunica presuntamente con ellos y que se denomina con el latinajo médium. En relación con el significado propio de “soplo, aire”, tenemos en castellano el adjetivo espiritoso, que hace referencia al vapor sutilísimo que exhalan el vino y los licores. En inglés spirits, en plural, son bebidas con alta graduación alcohólica.

Del verbo SPIRARE, que evoluciona a espirar, es decir, tomar y echar aire,  conservamos muchos otros verbos derivados, que ya existían en latín,  aspirar  (de AD-SPIRARE), echar el aliento hacia algo, conspirar  (de CON-SPIRARE), respirar con otros, alentar lo mismo que otros, expirar (de EX-SPIRARE), exhalar el aire y hacerlo por última vez, por lo tanto, morir, inspirar (de IN-SPIRARE) inhalar aire, infundir, respirar (de RE-SPIRARE) soplar una y otra vez, suspirar (de SUB-SPIRARE) respirar hondo, desde abajo, y transpirar , que no existía en latín, sino que se creó en las lenguas modernas, con el significado del prefijo latino TRANS- , a través de, por lo que significaría “respirar a través de algo”.

Tomémonos un respiro, y pasemos al griego psyché, que viene a ser el equivalente semántico de ANIMA (alma, principio vital, espíritu) y de MENS (mente, inteligencia), y observemos el amplísimo campo de helenismos que conservamos en las lenguas modernas, relacionados con la psique y lo psíquico:  por un lado la psicología o ciencia que estudia el comportamiento de la mente humana,  y por otro la psiquiatría, que como especialidad médica se ocupa de su salud.

La Real Academia permite que se escriba sicología y siquiatría, que responden a nuestra pronunciación, en lugar de psicología y psiquiatría, pronunciar cuya P nos supone un esfuerzo ímprobo. Sin embargo, en inglés, francés, alemán (e incluso italiano) se mantiene sin ningún problema. Esto unido a que la letra griega psi se ha convertido en el anagrama de los psicólogos hace que se conserve. Parece que a los psicólogos y psiquiatras no les gusta que se les quite la P inicial, porque es como si le faltara algo a su oficio, es como si le quitara gravedad y seriedad, lo que unido a que la sicología sin pe inicial es la ciencia que se ocupa del estudio de los higos hace que se entienda mejor su resistencia.

La letra griega mayúscula Psi se utiliza, sobre todo en el mundo anglosajón, como anagrama de la palabra psicología.
 
Uno de los más bellos relatos que nos ha transmitido la antigüedad es el cuento de Alma y Amor, o de Psiqué y Cupido, inserto como cuento independiente en la novela latina Metamorfosis o El asno de oro de Apuleyo.  En este cuento la bella Psiqué, vamos a conservar la acentuación aguda griega de la palabra,  es castigada por la diosa Venus a que todos los príncipes de este mundo se olviden de ella, porque les parecerá inalcanzable, y a que de ella se enamore el ser más horrible que haya en el mundo: la Bestia del cuento. El encargado de que se cumpla el enamoramiento es, como siempre, el hijo de la diosa,  Cupido, alegoría del Amor, quién cuando ve a Psiqué, por su parte, no puede evitar caer rendido ante su suprema belleza y enamorarse perdidamente de ella, porque lo que sugiere el relato es que el monstruo más monstruoso que hay en el mundo es el propio Amor.

Tenemos, pues, al cazador cazado, al Amor enamorado de una bellísima doncella con nombre parlante:  Psiqué, el alma. Una vez celebradas las nupcias, una boda en la que parecía que la novia se casaba con la propia muerte, el Amor arrebata a la doncella y se la lleva consigo a un palacio maravilloso de ensueño donde ella y él son inmensamente felices, pero el esposo le impone una condición a la amada difícil de cumplir: no puede ver de día al amado ni saber quién es, sólo se encontrarán en la oscuridad de la noche en la alcoba.

La curiosidad de Alma, despertada por sus malvadas hermanas que envidian su felicidad, hace que una noche después de hacer el amor con su marido, cuando él se da la media vuelta y se duerme, ella acerque una candela para ver su rostro: el amado se despertará sobresaltado y abandonará a Alma, que se verá así desanimada y condenada a vivir sin Amor, el monstruo más hermoso que podía haber. Ha perdido el amor cuando lo ha conocido, cuando ha descubierto que su marido, la Bestia, era el Amor.

Comienza entonces la larguísima peregrinación de Alma por el mundo en busca del amado… Tras la superación de varias pruebas que le son impuestas, Alma, casi exánime, es perdonada por la diosa, y le concede a su hijo el Amor que se una con ella, a la que le regala como recompensa el don de la inmortalidad. Desde entonces, el Alma, unida al Esposo, es inmortal; y de su sagrado matrimonio nace una niña que llevará el nombre latino de Voluptas, la voluptuosidad, o sea, el placer.

La famosa escultura de Antonio Canova, conservada en el museo del Louvre de París, representa la unión de Alma y el alado Amor.

martes, 24 de octubre de 2017

Corporis partes: II -De rodillas.

Seguimos con este repaso de la anatomía, descuartizando el cuerpo humano, y nos ocupamos hoy de la rodilla. Rodilla se decía en latín clásico GENU, un sustantivo neutro de la cuarta declinación, que se conserva casi tel quel en el francés genou  y en las restantes lenguas romances,  como veremos luego, a excepción de la nuestra, donde se ha sustituido por otro término también de origen latino.

De GENU procede, sin embargo, nuestro cultismo genuflexión, o doblamiento que se hace de la rodilla, es decir, arrodillamiento. Es la genuflexión, precisamente, una costumbre muy antigua, nacida, dicen unos, en la Edad Media. Los caballeros, en efecto, al ser armados como tales o al presentarse ante su señor, se inclinaban ante él hincando la rodilla derecha en señal de vasallaje, lo que indicaba tanto sumisión como respeto, igual que, al parecer, se sigue haciendo hoy ante el Rey o la Reina, según manda el protocolo de la Casa Real (?). 


La genuflexión se hace siempre con la rodilla derecha llevándola hasta el suelo e inclinando la cabeza. Por ser signo de reverencia, lo adoptó la iglesia católica reservándolo  al Santísimo Sacramento y a la Santa Cruz en la liturgia del Viernes Santo, pero no debía hacerse ante imágenes marianas, es decir de la virgen María, o de los santos.  El gesto se ha convertido en uno de los más clásicos para expresar la adoración y el reconocimiento de la grandeza de Cristo, o también de humildad y penitencia.

Otra cosa distinta es orar de rodillas, la doble genuflexión, que como tal se ha suprimido de la liturgia católica de la misa, aunque algunos fieles sigan practicándola. La genuflexión es signo de adoración y sumisión a Dios –hágase tu voluntad, fiat uoluntas tua, que se decía en latín cuando la misa se decía como Dios manda– y se considera como el acto supremo de reverencia del rito católico.

Pero el origen de la genuflexión podría buscarse mucho más atrás en la historia, podemos remontarnos a los romanos. En el imperio romano Diocleciano y Maximiano la exigen como saludo a los augustos. Algunos historiadores atribuyen la persecución que ambos emperadores desataron contra la Iglesia a la negativa de los cristianos primitivos a someterse a esta norma, aunque lo cierto es que la genuflexión continuó en vigor con los emperadores cristianos posteriores.

Pero podemos remontarnos un poco más atrás todavía en la historia, y encontrarnos con uno de sus testimonios más antiguos, si no el más antiguo que conocemos: la prosquinesis, literalmente "movimiento hacia delante", que es como se llama en griego a la costumbre nacida en el imperio persa de los Aqueménidas de saludar al Gran Rey o Rey de Reyes postrándose ante él.  Con tal gesto se hace hincapié en la diferencia que separa al soberano aqueménida de los súbditos mortales sujetos a su cetro.

Cuando Alejandro Magno conquista Persia, se considera el heredero legítimo de los aqueménidas e impone el rito palaciego de la prosquinesis, lo que origina enormes protestas entre sus viejos compañeros macedonios y griegos, que se resisten a rendirle ese tributo que consideran bárbaro e indigno de hombres libres como presumen de ser ellos todavía.

La prosquinesis, precisamente, la practican los Magos de Oriente -no en vano Melchor, Gaspar y Baltasar eran astrólogos persas- cuando se presentan en el portal de Belén a adorar al recién nacido y ofrecerle su tributo de oro, incienso y mirra, como podemos ver en este fresco de Giotto, donde el primer rey se arrodilla ante el niño Jesús:


Hay una frase célebre en torno al simbolismo del arrodillamiento que se ha puesto en boca de muchos revolucionarios: “Vale más morir de pie que vivir de rodillas (o arrodillado)”. He visto que se discute mucho su autoría, atribuyendo la mayoría su creación al revolucionario mexicano Emiliano Zapata. Lo cierto es que entre nosotros la popularizó Dolores Ibárruri, alias La Pasionaria, la heroína comunista que pronunciaba durante la guerra civil española discursos incendiarios que levantaban pasiones, dada su habilidad oratoria, y se ha atribuido después a Ernesto Ché Guevara.  

La frase juega con el simbolismo “de pie” frente a “de rodillas”, y con la antítesis vida/muerte. En cuanto al simbolismo del pie y la rodilla, está claro, según lo que llevamos visto, que estar de pie significa no doblegarse ante nada ni ante nadie, mientras que el simbolismo de arrodillarse conlleva sumisión y reverencia servil: la del súbdito ante el monarca, la del vasallo ante el señor, la del creyente ante la majestad de su Dios.

Otros dos derivados cultos de GENU, además de genuflexión,  son ingenuo y genuino. Comencemos por el segundo, para testimoniar que un padre reconocía a un recién nacido como hijo suyo y lo admitía en su familia en la  antigüedad, el padre lo levantaba del suelo, donde había sido colocado, y lo ponía sobre sus rodillas; el niño que había sido reconocido así era denominado GENUINUS. De este rito tenemos noticias por la literatura; por ejemplo en el libro noveno de la Ilíada de Homero, vv. 454-456, se queja Feniz, compañero de Aquiles,  de cómo su padre Amíntor lo maldijo por haber seducido a su manceba: “... en gran maldición me maldijo, / que en sus rodillas jamás asentara un nieto querido / hijo de mí, y le cumplían los dioses el voto maldito.”  

Cuando este rito de reconocimiento cayó en desuso, los hablantes latinos ya no relacionaban la palabra GENUINUS con GENU, o al menos no se explicaban su razón de ser, y preferían relacionarla con otra palabra latina muy parecida GENUS, de la tercera declinación, que significaba “género, origen, familia”, de ahí que reinterpretaran el significado del adjetivo como "familiar, original, sui géneris, propio de su género", significado con que ha llegado hasta hoy.   GENUINUS  se aplicaba sólo a cosas con el significado de innato, auténtico.

Lo mismo le sucede a INGENUUS, aunque se discute su origen: hablando de personas, los ingenui eran los nacidos de padres libres, los nobles, ya que habían sido reconocidos; hablando de cosas, las naturales o dignas de un hombre libre, y de ahí vendría el significado actual de delicado, distinguido.

En latín vulgar, sin embargo, para referirse a la rodilla se prefería la forma GENUCULUS, que es el diminutivo de GENU, a la forma clásica GENU, como sucedía también con la oreja, que se denominaba AURÍCULA con la forma del diminutivo antes que con AURIS. De este diminutivo viene la forma italiana ginocchio,  la rumana genunchi, el catalán genoll, el gallego xenollo y el portugués joelho. De este diminutivo nos viene a nosotros, asimismo, la expresión un tanto arcaica ya “de hinojos”, con el significado de “de rodillas”.



Como hinojo era el nombre de una planta en castellano (procedente de FENICULUM, de donde salió la fermosa moza de la Finojosa), se prefirió denominar a la rodilla con otra palabra, que fue ROTAM, que en principio era el nombre de la rueda,  por la función del hueso de la rodilla, que se llama ROTULAM, de donde viene nuestro cultismo rótula, pero se usó el diminutivo: al fin y al cabo la rodilla, por mucha forma de rueda que tenga, no deja de ser una rodecilla, es decir, una rueda no muy grande. Este diminutivo fue ROTELLAM, de donde nos viene el cultismo rodela, y la palabra patrimonial rodilla, estando atestiguado rodiella, por ejemplo en los Milagros de Nuestra Señora de Berceo “Essi por qui tu ruegas, fincada tu rodiella”: Ese por el que ruegas, hincada tu rodilla. 

De rodilla tenemos rodillera, que es la pieza o remiendo que se echa a la ropa en la parte de la rodilla, o también lo que se pone para comodidad, abrigo, adorno o protección de la rodilla. Pero una rodilla también es en castellano "una almohadilla circular -de ahí la comparación con la rueda- que se pone sobre la cabeza para soportar un peso", de donde luego se generaliza el uso como trapo cualquiera que sirve para limpiar.

En relación con ROTA, el nombre de la rueda, tenemos muchos derivados que nos llevan muy lejos de la rodilla, pero que tienen que ver con la rotación, rotatorio, rotativo, el rodaje, el ruedo, el rodeo y el verbo rodear.

El  rodillo es el cilindro que se hace rodar por el suelo para llevar o arrastrar, por ejemplo, cosas de mucho peso. El hecho de que sea el masculino de rodilla no debe hacernos pensar en el supuesto sexismo de la lengua, sino en el procedimiento gramatical que tiene esta de crear nuevos términos atribuyéndoles un género gramatical distinto: no es más que economía del lenguaje lo que diferencia a las rodillas de los rodillos, a las pozas de los pozos, o más a lo culto,  a las rótulas de los rótulos.  


El masculino, por cierto, de RÓTULA, que es RÓTULO, evolucionó a rollo, la primera forma que tuvieron los libros en nuestro mundo -el rollo de papiro-,  y de este rollo, surgieron verbos tan ilustres como arrollar, enrollar y desarrollar

sábado, 21 de octubre de 2017

La misa no mola si no es en latín.

En 1965 por primera vez un papa, Pablo VI, dijo una misa en italiano y no en latín “como Dios mandaba” hasta entonces al menos. A partir de ese momento, comenzaron a celebrarse las misas en lengua vernácula (en cada país la suya) y se perdió con ello uno de los mayores encantos de la ceremonia de la liturgia católica, la utilización de las divinas palabras que decía Valle Inclán. 

Pero esa no fue la única innovación: el sacerdote dejó de celebrar la misa mirando “ad Orientem”, es decir, igual que los fieles, hacia Jerusalén (ex Oriente lux), dándoles la espalda como el conductor de un tren o autobús, y se puso de cara a los fieles como un político que suelta un mitin demagógico. Se perdió la genuflexión a la hora de la eucaristía, que se recibía entonces en la boca, y no de pie y en la mano como ahora. Se ha perdido el gregoriano y la música sacra. Ahora predominan las guitarras y hasta el rock-and-roll y demás mandangas populares y más propias de los 40 principales, en detrimento del gran patrimonio musical del que disponía la Iglesia de misas solemnes de Mozart, Bach, Palestrina… Ahora hay monaguillas, además de monaguillos, no iba la Iglesia a discriminar a la mujer más de lo que ya lo hace no permitiendo su acceso al sacerdocio. Sólo el sacerdote podía leer la Epístola y el Evangelio, mientras que ahora cualquier feligrés/a puede hacerlo. En el antiguo rito tampoco se interrumpía la misa para saludar y darle la paz al vecino y a los del banco de atrás, como se hace ahora...

Lo que ha hecho la simplificación de la liturgia, so pretexto de ser más accesible a la gente, es empobrecerse,  y que la gente se desentienda cada vez más de la celebración de la eucaristía, que ya no tiene el encanto, la solemnidad, la magia, el boato y el misterio que tenía antaño. Y, como cantaba Brassens, sin el latín, sin el latín, la misa nos aburre soberanamente, o ya no mola como molaba.

  Ite, missa est,  momias en una iglesia del sur de Italia. M.C. Escher (1898-1972)

Por cierto. Al final el sacerdote decía: Ite, missa est, que significa literalmente: “Marchad, ha sido enviada”. Y de ese “missa”, participio de perfecto del verbo mittere,  es de donde le viene el nombre a la misa. Pero ¿qué cosa ha sido y adónde y a quién ha sido enviada esa cosa? O dicho en términos gramaticales escolares y pedantes: ¿Cuál es el sujeto omitido y que se sobreentiende de la frase? Pues parece que no puede ser otro más que la propia asamblea, o la ceremonia, o la eucaristía, dicho a la griega, o la “hostia” dicho en latín. En efecto, tenemos que el sacerdote decía en el ofertorio: “Suscipe, sancte Pater, omnipotens aeterne Deus, hanc immaculatam hostiam” (Recibe, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, esta hostia inmaculada), y después de la consagración: “...hostiam puram, hostiam sanctam, hostiam immaculatam, Panem sanctum vitae aeternae et Calicem salutis perpetuae” ( ...la hostia pura, hostia consagrada, hostia inmaculada: consagrado Pan de vida eterna y Cáliz de eterna salvación). Cabe preguntarse: ¿A quién ha sido enviada la víctima? La respuesta sería obvia: in Deum, a Dios, o in caelum, al cielo.  Hay sin embargo quien piensa, y es la opinión más extendida, que "missa" es un sustantivo que significaría "licencia", por lo que las últimas palabra del sacerdote significarían: Idos (o iros, como admite la Academia ahora), hay licencia.

Entiéndase que hostia es “sacrificio” o más propiamente la víctima expiatoria que se sacrificaba, es decir, se mataba para comérsela en honor de los dioses paganos y que en el ritual de la misa católica, apostólica y romana, suele ser una oblea de trigo, no desprovista de gluten, para escándalo de los celíacos, que se ven así privados de la sagrada comunión si el Vaticano no admite las hostias sin gluten, que representa la carne de Cristo, que es el agnus Dei o cordero del Dios cristiano que quita los pecados del mundo y  que se autoinmola para rendención de la humanidad. 


He aquí la letra de la canción “Tempête dans un bénitier (Tormenta en la pila de agua bendita)” de Georges Brassens, que le dedicó al asunto de la vulgarización de la misa en lengua vernácula, a la que antes se aludía, en versión de Agustín García Calvo (19 canciones con versión para cantar, Georges Brassens, editorial Lucina, Madrid, 1983).

Tormenta en el agua bendita: / el Sumo Pontífice con / Concilio y con Congregación / nos la arman que hasta Dios tirita. / No ven lo que les ocurre, / bonetillos de adoquín: / sin el latín, sin el latín, / la Misa nos aburre. / Ya el Sagrado Ministerio / queda sin don y sin din: / sin el latín, sin el latín, / ni magia ni misterio. / Ya el rito no nos fascina, / ya dice el fiel “A mí, plín”; / sin el latín, sin el latín, / es como la oficina. / Oh Santa Madre del Hijo de / Dios, dile tú a ese jollín / de grajos que nos carga ýjode / sin el latín. / No soy el único, rediez, / desde que han dado tal respingo, / que sólo si llueve el Domingo / acudo al Templo alguna vez. / No saben lo que se guisa, / tejas de poco serrín: / sin el latín, sin el latín / nos aburre la Misa. / Al renunciar a lo oculto, / poco va a hacer retintín, / sin el latín, sin el latín, / el cepillo del culto. / Sacristán y monaguillos, / cuando les haga tilín, / sin el latín, sin el latín, / se irán a hacer novillos. / Oh Santa Madre del Hijo de / Dios, dile tú a ese jollín / de grajos que nos carga ýjode / sin el latín. / Esos pajarracos chiflaos / royendo están en rabia insana / la sola vieja rama sana / de la cruz donde están posaos. / No ven lo que les ocurre, / bonetillos de adoquín: / sin el latín, sin el latín, / la Misa nos aburre. / El vino en la Eucaristía / se transmuta en alpechín / sin el latín, sin el latín, / y su virtud se enfría. / En Lurdes, Fátima, Otranto, / como en Tolú y en Pequín, / la Iglesia ya, sin el latín / ha perdido su encanto. / Oh Santa Madre del Hijo de / Dios, dile tú a ese jollín / de grajos que nos carga ýjode / sin el latín.



En la letra de la canción de Brassens hay una curiosa y sacrílega homofonía: Sainte Marie mèr' de / Dieu, (Santa María madre de / mierda Dios). En la versión para cantar de García Calvo, se ha sustituido por otra que tiene su miga de sugerente gracia: “Oh Santa Madre del Hijo de... / Dios”, que suena igual que “nos carga / ý jode sin el latín”.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Corporis partes: I. -De boca en boca

Boca se decía en latín clásico OS, palabra de la que sólo nos han quedado algunos cultismos en español, como por ejemplo el diminutivo ósculo, literalmente “boquita”, usado con el significado de beso respetuoso o afectivo que se da con la boca cerrada, o el curioso verbo oscilar, que significaba moverse o balancearse como hacían los OSCILLA, o mascarillas que se colgaban de los árboles como ofrenda  a varias divinidades, sobre todo al dios Baco en relación con la cosecha de las viñas. Los OSCILLA eran por lo tanto boquitas o, tomando la parte por el todo, caritas.  Como los OSCILLA se movían cuando soplaba el viento, el verbo OSCILLARE pasó a significar moverse por efecto del viento, y de ahí nuestro oscilar y nuestras oscilaciones.


La raíz OS se convierte en OR- modificada en función de la aplicación de lo que se conoce como ley del rotacismo, por la que una –S- entre vocales se convertía en –R-, por ejemplo rus en singular, el campo, y rura, en plural, los campos, de donde tenemos los adjetivos rústico y rural. El plural de OS, como neutro que es, era *OS-A, que por el rotacismo pasó a OR-A. De ahí procede el cultismo oral, relativo o concerniente a la boca;  orificio, utilizado por extensión para cualquier abertura o agujero, y el verbo orar con su significado de “hablar por la boca y pedir algo” y su numerosa corte de derivados como: orador, oratoria, oratorio, oración, oráculo, adorar, e inexorable, uno de esos palabros que tanto gustan a los políticos, un imble, como los llama Rafael Sánchez Ferlosio a los adjetivos que empiezan por “in”, que es el prefijo negativo,  y que acaban por “ble”, sufijo que significa que algo puede ser y que es susceptible o digno de algo, pero que al estar negado por el prefijo resulta que no, que es imposible, que es el paradigma de todos ellos. Inexorable: que no se puede conseguir con ruegos oratorios y por lo tanto es inevitable. Gustan nuestros políticos de convertir estos adjetivos que les son tan gratos en adverbios en -mente, con lo cual crean unas palabras inexorablemente largas y monstruosas, cuyo significado último es que la realidad es como es y que las cosas son como son y que ellos, aunque a veces lo prometan para conseguir votos, no van a querer ni a poder cambiarlas, o si acaso las cambian es para que en el fondo permanezcan igual.

Pero nuestra boca, la castellana, catalana, gallega y portuguesa,  no viene del culto OS, sino de la palabra latina más vulgar BUCCAM, de donde proceden también el francés bouche, el italiano bocca y boccata, y el rumano bucal. 

La evolución de BUCCAM es muy sencilla: Tras la pérdida inexorable de la -M final de los acusativos latinos, que sólo conservamos en latinajos como currículum,  referéndum, médium y demás, BUCCA,  la U breve y tónica cambió su timbre a O,  BOCCA, y la C geminada se simplificó, BOCA.

Como derivado culto de BUCCAM tenemos el adjetivo bucal, palabras patrimoniales tenemos muchas más, como por ejemplo bocado y bocadillo, que, como diminutivo de bocado, significaba en principio pequeña porción de comida, y que hoy en día entendemos siempre metido en un panecillo abierto en dos mitades. El término coloquial bocata -¿tomado del italiano boccata?- que vale por bocadillo también procede en último término de BUCCAM.

Bocanada es otro derivado de boca, que en principio alude lo que se puede tener en la boca, líquido, humo o, simplemente,  aire fresco.

El verbo boquear significa en principio abrir la boca, aunque también puede connotar expirar, es decir, llegar al final porque uno lo hace por última vez.

El boquerón, también llamado bocarte,  es un pez similar a la sardina, aunque más pequeño, con el que se preparan las anchoas cuando se mete en salazón, y que se denominó así por su gran boca un tanto desproporcionada con el resto del cuerpo.

Un boquete es una brecha o rotura en una pared o muralla, una boca que se le abre a algo, metafóricamente hablando.

Boquilla es un diminutivo de boca, con varios significados relacionados con instrumentos musicales o con el tabaco, entre otros.

Un bocazas es alguien que habla por los codos, más de lo que aconseja la discreción, alguien en definitiva que no tiene en cuenta que por la boca muere el pez y que en boca cerrada no entran moscas, y que no valora lo suficiente el silencio en un mundo tan ruidoso como en el que nos ha tocado vivir.

El verbo abocar también deriva de boca. Tenía un significado primitivo de derramar el contenido de un recipiente en otro, para lo que es menester arrimar las bocas de ambos, y de ahí ha desembocado en acercarse a la supuesta “boca” de algo, por ejemplo en una frase como: Muchos jóvenes están abocados al paro.

Otro verbo derivado de BUCCAM es embocar, que en principio significa tragar algo con la boca,   y su contrario desembocar, que significaría salir como por una boca, como hacen los ríos cuando desaguan en otro río, en un lago o en la mar salada.

 Desbocar es otro verbo que se utiliza sobre todo cuando se habla de caballos desbocados, es decir, que no obedecen al freno que se les pone en la boca.

De bucca probablemente existió en latín vulgar un adjetivo *bucceus o *buccius “relativo a la boca”, que aunque no está atestiguado, explicaría el origen de nuestro bozo, el nombre del vello que apunta sobre el labio superior de los jóvenes antes de salirles la barba, y, derivado del bozo sería el bozal, que se les pone por ejemplo a los perros para que no muerdan, con lo que se les tapa la boca. Embozar sería cubrir la parte inferior del rostro, de ahí que el embozo de la sábana de la cama sea la doblez que toca al rostro, propiamente a la boca. Y de ahí no hay ya más que un paso para explicar el significado de rebozar: cubrir y por lo tanto ocultar el rostro con la capa o el manto, y,  pasando a la gastronomía, recubrir un alimento con huevo batido, harina, pan rallado, miel, y un largo etcétera.

Hay además en nuestra lengua numerosos compuestos cuyo primer elemento es la boca que nos ocupa: bocacalle, bocamanga o boquiabierto, que no necesitan mucha explicación.

Posiblemente, la palabra buche, con el significado habitual de bolsa o papo que comunica con el esófago de las aves donde se reblandece el alimento, y,  por extensión,  estómago en general, y sus derivados embuchar y desembuchar  podría derivar también de buccam.. 

En Roma se encuentra una de las bocas más célebres del mundo,  la Bocca della Verità, es decir, la boca de la verdad. Un rostro de mármol en forma circular ubicado en la iglesia medieval de  Santa Maria in Cosmedin,  ante el que hacen cola los turistas que visitan la ciudad eterna para hacerse la típica foto metiendo su mano en la boca.    La máscara, que tiene un diámetro de algo más de un metro y medio, data del siglo I, y representa un rostro masculino con barba en el cual los ojos, la nariz y la boca están perforados y huecos. Probablemente este mármol fuera una fuente o la tapa de una alcantarilla, hallado como fue cerca de la Cloaca Máxima.

Cuenta la leyenda que el que mete su  diestra en la boca debe hacer alguna afirmación ante los presentes; si esa afirmación no fuera cierta,  se cerraría la boca de la verdad y el que ha metido la mano la perdería de un  mordisco de la marmórea efigie, quedándose manco para siempre. ¿Alguien se atreve a meter la mano, después de esto, y decir algo en el acto que sea verdadero de verdad? ¿Qué hará la bocca della verità si le decimos algo así como que la verdad es que no hay verdad?



jueves, 12 de octubre de 2017

Seguimos hablando griego

Andrea Marcolongo, una milanesa de 29 años, ha sido la primera sorprendida de que su libro La lingua geniale. 9 ragioni per amare il greco  se haya convertido en Italia en un best-seller con más de 150.000 ejemplares vendidos hasta la fecha. Ahora se ha traducido al castellano y lo publica entre nosotros Taurus como La lengua de los dioses. Nueve razones para amar el griego. Justamente ahora que el griego como asignatura del Bachillerato de Letras (hoy Humanidades) se ha visto relegada junto con la filosofía al cajón de sastre de las optativas minoritarias que se resisten al criterio de rentabilidad económica resurge el interés, quizá por la mala conciencia de haber defenestrado esta materia, por la lengua de Platón.


Apunta la autora que cuando los políticos toman estas decisiones es porque tienen miedo de que aprendamos a pensar, y tiene razón.


Dice la autora en la entrevista concedida a El País que una de las razones que desanima a los mileniales a elegir esta asignatura es que la consideran una lengua muerta, que hace siglos que nadie habla y que no sirve para nada. En cuanto a lo último, es verdad: tanto el latín como el griego no sirven para nada efectivamente. Pero ¿para qué sirve todo lo demás? Esa es su grandeza: no servir. Preferir lo útil a lo inútil, lo que sirve a lo que no sirve,  sólo sirve, valga la redundancia, para convertirnos a nosotros en utilizados, en empleados, en siervos. 

Y, en cuanto a lo de que el griego es una lengua muerta, es mentira, no porque el griego se siga hablando en Grecia y en Chipre en la actualidad, sino porque nosotros mismos seguimos hablando griego sin ser conscientes de ello. Andrea Marcolongo, después de criticar la dicotomía lenguas vivas/lenguas muertas, lo expresa así: “A mí me gusta más hacer la distinción entre lenguas fértiles e infértiles. Y el griego es una lengua muy fértil que sirve para crear palabras nuevas”. Pone como ejemplo la palabra “xenofobia”: xenos es extranjero en griego y fobia es miedo; por tanto, xenofobia es el miedo al extranjero, un helenismo acuñado en el siglo XX, impensable en el mundo griego donde la hospitalidad era uno de los valores fundamentales, y una obligación casi sagrada, hasta el punto de que se invocaba a Zeus como Xenios o protector de los extranjeros.


Esto es lo que opinaba la autora del libro sobre los políticos y el griego clásico en la citada entrevista: “Las generaciones actuales son hijos de la crisis, sus padres han perdido su trabajo, y se les ha dicho que tienen que estudiar informática (¡y economía, entre nosotros!) porque es en ese campo en el que van a encontrar trabajo. Es como si estuviéramos persiguiendo un futuro que nunca llega. Dejamos el griego a un lado porque, además de considerarlo inútil, pensamos que es algo muy difícil, y en el sistema educativo actual reina el principio de que todo tiene que ser fácil. Pues no, no tiene que ser así. Estamos formando a futuros ciudadanos y debemos enseñarles que no todo en la vida es fácil. Además, tenemos que saber que todas las lenguas, incluso el griego, son política, nos enseñan a pensar, a ponernos en la mente del otro”.


Critica la milanesa también la invasión de los anglicismos y los emoticonos, esos pictogramas primitivos. Y trae a colación el emoticono que en 2015 eligió el diccionario de referencia de la lengua inglesa de Oxford como “palabra del año” (sic): una cara que se ríe derramando unas lágrimas, mucho más difícil de entender que cualquier helenismo.