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jueves, 28 de enero de 2016
miércoles, 20 de enero de 2016
"Que viva y le vaya bien"
El "uiuamus, mea Lesbia, atque amemus", el poema más eufórico de Catulo, y que constituye una invitación a vivir la vida y a hacer el amor, se convierte en este otro poema en estrofas sáficas, el carmen XI de la colección, en un adios definitivo, en el poema de la ruptura.
Catulo encarga a sus amigos Furio y Aurelio, dispuestos como están a acompañarle a cualquier lugar del mundo como sus fieles sombras, que le digan adiós en nombre suyo a su amada Lesbia (pseudónimo en honor de la poetisa Safo de Lesbos con el que Catulo designaba a su amada Clodia): que viva ella (pero ya no "vivamos") y que le vaya bien con sus trescientos amantes a los que abraza a la vez sin querer de verdad a ninguno, porque el amor de Catulo, que creció como una flor silvestre e inesperada al borde de un camino, ha sido destrozado por el paso de un arado, que la ha tronchado y ajado. He aquí el original latino cantado con el acompañamiento de una lira. De ahí le viene el nombre al género literario de poesía lírica precisamente.
He aquí el texto latino y una versión rítmica en castellano. La estrofa es la sáfica, compuesta de dos endecasílabos sáficos y un tercer verso formado por un endecasílabo sáfico y un adonio de cinco sílabas.
Poema XI de
Catulo
Furi
et Aureli comites Catulli,
siue in extremos penetrabit Indos,
litus ut longe resonante Eoa
siue in extremos penetrabit Indos,
litus ut longe resonante Eoa
tunditur unda,
aequora Nilus,
siue trans altas gradietur Alpes,
Caesaris uisens monimenta magni,
Gallicum Rhenum horribilesque ulti-
mosque Britannos,
omnia haec, quaecumque feret uoluntas
caelitum, temptare simul parati,
pauca nuntiate meae puellae
non bona dicta.
cum suis uiuat ualeatque moechis,
quos simul complexa tenet trecentos,
nullum amans uere, sed identidem omnium
ilia rumpens;
Lesbia, John Reinhard Weguelin (1878)
nec meum respectet, ut ante, amorem,
qui illius culpa cecidit uelut prati
ultimi flos, praetereunte postquam
nec meum respectet, ut ante, amorem,
qui illius culpa cecidit uelut prati
ultimi flos, praetereunte postquam
tactus aratro est.
Furio, Aurelio, cómplices
de Catulo,
tanto si él se adentra en la
India extrema
donde el Índico que a lo
lejos brama
bate la costa,
como en el mar Caspio o la
fina Arabia,
o en los sagas o flechadores
persas,
o en el delta que colorea el
Nilo
septuplicado,
o a través si va de los altos
Alpes
para ver las huellas del magno César,
el Rin gálico y los horribles
y ale-
jados britanos,
todo cuanto la voluntad del
cielo
mande, prestos a soportarlo
juntos,
estas anunciadle a mi amada
nada
buenas palabras:
con sus novios viva y que
bien le vaya,
los trescientos que ella a la
vez abraza
sin querer a nadie, pero y a
todos
desriñonando;
y no cuente ya con mi amor,
como antes,
que por culpa suya se
ajó cual flor al
borde de una campa rozada al
paso
por el arado.
sábado, 16 de enero de 2016
¿Cosmopolitas?
Publicaba el escritor Rafael
Argullol un artículo de opinión titulado “Provincianos y cosmopolitas” en el
periódico El País el día 1 de enero de 2016, donde denunciaba lo muy provincianos
que nos estamos volviendo y lo poco cosmopolitas que somos, del que entresaco en cursiva los dos párrafos finales en
los que arremete contra la hegemonía reduccionista de la lengua del Imperio, o
sea el inglés, que es la lengua de Shakespeare, como decimos los cursis, que a
todos se nos impone:
Una de las grandes metáforas de este proceso en nuestra época es la
rápida, universal y consentida mutilación de centenares de idiomas en favor de
un idioma avasalladoramente hegemónico. Con toda probabilidad, hace solo tres
décadas, nadie se hubiese aventurado a insinuar que para participar en un
congreso en Lisboa sobre Camões —poeta nacional portugués— había que intervenir
en inglés, o que en cualquiera de nuestras universidades se puede asistir al
espectáculo de que un profesor explique a Baudelaire o a Goethe en medio inglés
a un público estudiantil que entiende el inglés a medias. Y aún menos, desde
luego, se hubiese podido imaginar que se llegaría a la situación de que un
entero país —Corea del Sur— pretenda alcanzar a poseer el inglés, como nueva
lengua propia, mediante el ingenioso método de llevar a las embarazadas a
clases en aquel idioma, de modo que el feto pueda ya adaptarse a lo que prima
en el cada vez más reducido universo lingüístico. Obviamente no tengo nada
contra lo que los cursis llaman “lengua de Shakespeare” sino contra el
reduccionismo que, al maltratar a todos los demás idiomas, también empobrece a
la propia lengua inglesa: recientemente, un catedrático de Oxford me contaba
que, mientras la mayoría de sus colegas apenas conocen otros idiomas que no
sean el suyo, los escritores británicos contemporáneos utilizan una lengua
drásticamente empobrecida.
Este sería un buen retrato del provinciano global: aquel que aspira a
hablar un solo idioma, lo más utilitario posible, sin importarle la destrucción
de los mundos que habitan en los otros idiomas; aquel que se mueve
continuamente de aquí para allá, obseso coleccionista de imágenes, al tiempo
que es incapaz de fijar la mirada, y no digamos el pensamiento, en paisaje
alguno; aquel que está permanentemente informado con aludes de noticias y
mensajes que sepultan su capacidad de comprensión. Es posible que un individuo
de tal naturaleza se considere a sí mismo un cosmopolita. Pero vive en una
pequeña aldea que ha confundido con el mundo.
A propósito de la palabra “cosmopolita”
cabe decir aquí que es un helenismo que significa “ciudadano –polita, habitante de una polis- del
mundo o cosmos, que es también el universo, y que lo acuñó Diógenes el filósofo
fundador de la Secta del Perro –eso y no otra cosa es lo que significa “cínico”
en principio, quizá mejor "quínico", como propone Pedro García Olivo-. Cuando le preguntaron que de dónde era, respondió: “cosmopolita”:
soy ciudadano del mundo, en lugar de decir ciudadano de Sinope, que es donde
había nacido y de donde había sido desterrado, según la leyenda. Por cierto,
cuando alguien le reprochó que los de Sinope le habían condenado al destierro, contestó:
“Y yo a ellos a quedarse”.
Esta palabra ha perdido casi toda
la fuerza subversiva con la que nació, y que debería conservar: uno no es de
donde nace, sino de donde pace, como dice el refrán castizo. Y eso quiere decir
que uno no pertenece a ninguna nación en concreto, porque la única nación humana
es el humus, o sea, la Tierra, lo que derriba por tierra todos los nacionalismos
existentes y emergentes.
Dice Argullol en su artículo que
precisamente el cosmopolita es hoy en día un personaje en extinción, ante el
resurgimiento cada vez más pujante de los provincianismos. Entresaco esta frase de otro párrafo: “El
cosmopolita, al no soportar la excesiva claustrofobia de la identidad propia,
busca en el espacio absorto de lo ajeno aquello que pueda enriquecer su origen
y sus raíces.”
Lo paradójico del asunto es que
parece que defender la diversidad lingüística es muy provinciano y muy poco
cosmopolita, pero no es así, sino todo lo contrario: no se pueden equiparar
nación y lengua, aunque los nacionalistas se apoyen en la existencia de una
lengua propia para justificar su nación.
Las lenguas no son propiedad de nadie: hay naciones que tienen más de
una lengua, y hay lenguas que no tienen ninguna nacionalidad.
(Las ilustraciones -sin créditos- están tomadas de un artículo sobre el anacionalismo del periódico Diagonal)
viernes, 1 de enero de 2016
¿Qué pasa aquí?
Pues nada, no pasa nada: que el año viejo, el mismo año de siempre, nos sugiere Arcás, se cambia, o lo que es lo mismo, se disfraza y retoca detrás del biombo para parecer un año "nuevo", como si no fuera el mismo perro viejo con distinto collar, un collar donde pone 2016, como podía haber puesto 713 ó 4583 o cualquier otra cifra aleatoria. Lo que pasa es que todo cambia para poder seguir igual (Giuseppe Tomasi di Lampedusa dixit).
Si comparamos el griego de los personajes de Arcás con el griego que hablarían Sócrates y Platón, es decir, con el griego clásico, notamos enseguida que es la misma lengua. Quizá la diferencia más notable, aparte de algunos cambios en la pronunciación, es que para decir año el griego clásico preferiría la palabra "étos", que se sigue utilizando en griego moderno, donde se habla por ejemplo del "sjolicó étos" o año escolar, pero en griego moderno se prefiere para felicitarse el año supuestamente nuevo la palabra de rancio abolengo "jrónos" (que conservamos en cronómetro y cronología sin ir muy lejos, y que tenía un significado más amplio de "tiempo" en general, lo que ayuda también un poco más a la hora de entender mejor el chiste).
Si comparamos el griego de los personajes de Arcás con el griego que hablarían Sócrates y Platón, es decir, con el griego clásico, notamos enseguida que es la misma lengua. Quizá la diferencia más notable, aparte de algunos cambios en la pronunciación, es que para decir año el griego clásico preferiría la palabra "étos", que se sigue utilizando en griego moderno, donde se habla por ejemplo del "sjolicó étos" o año escolar, pero en griego moderno se prefiere para felicitarse el año supuestamente nuevo la palabra de rancio abolengo "jrónos" (que conservamos en cronómetro y cronología sin ir muy lejos, y que tenía un significado más amplio de "tiempo" en general, lo que ayuda también un poco más a la hora de entender mejor el chiste).
jueves, 31 de diciembre de 2015
EL AÑO VIEJO Y EL NUEVO
Arcás, el genial dibujante griego, nos hace sonreír con esta viñeta agridulce y dulciamarga en la que el año viejo 2015 le dice al año nuevo 2016 lo que tiene que decirnos para mantenernos engañados hasta diciembre, en que el año nuevo habrá envejecido -obsolescencia programada- ya y será él quien diga lo mismo que le aconsejaron a él al año siguiente, supuestamente nuevo.

lunes, 28 de diciembre de 2015
Pinocho, el primer objetor escolar
Propone algún político genial, mal asesorado por algún psicopedagogo presuntamente iluminado, el
disparate de la extensión de la "educación" obligatoria hasta los
dieciocho años (en la actualidad hasta los 16). El sistema educativo,
ahora que ya no padecemos la obligación del servicio militar en España, se ha convertido de la noche a la mañana en la reencarnación de la vieja mili, una milicia que ya no incumbe sólo a los varoncitos en edad de servir al Rey y a la patria, sino que afecta tanto a másculos como a féminas, y que lejos de durar trece meses llega ya, como mínimo, a los diez años, escolarización que
quiere crecer además, ampliándose considerablemente, tanto por abajo como por arriba. Si antes empezaba a los
seis años, ahora comienza prácticamente a los tres con la
pre-escolarización, y todavía quieren que empiece en el año cero que dicen por lo
bajo, es decir, que nada más nacer te meten ya en la guardería hasta los dieciséis años por lo menos.
Y ahora vienen los iluminados de turno y pretenden ampliarla dos años más por arriba, hasta los
dieciocho años, como si eso supusiera una liberación o una conquista de
la sociedad, cuando resulta que es una nueva imposición que coarta la libertad y una onerosa servidumbre que,
so pretexto de liberarnos con el peso de la cultura, nos
embrutece y encadena más aún al sistema de producción que padecemos y que algunos
pretenden cambiar para que siga siendo igual. En la escuela sólo se
aprende obediencia antes de la inserción en el mundo laboral y
ciudadano, es decir en el conformismo del trabajo asalariado y el
consumismo que convierte al productor en consumidor y en objeto de su
propio consumo, quien, como la serpiente que se muerde la cola, se consume a
sí mismo inmolándose en los altares de un aburrimiento tedioso y conformista.
Si en la mili te hacían un hombre aunque tú no quisieras, en el cole te hacen ahora un ciudadano de pro: es decir, un idiota, en el sentido etimológico griego de la palabra, integral y empedernido: un contribuyente -ominosa palabra esta quie debería hacernos reflexionar sobre qué es aquello a lo que estamos contribuyendo con nuestros impuestos directos e indirectos- y un votante -¿qué es lo que estamos votando?. El abecé escolar es el OBDCE: ese es el moderno Catón, obedece al calendario escolar que señala períodos lectivos y no lectivos, clases y recreos, en primera instancia, no te ausentes de las aulas, púdrete en un pupitre entre nuevas tecnologías y viejos aburrimientos, evaluaciones y demás monsergas curriculares y disciplinarias, sin olvidar las actividades extraescolares y complementarias de las escolares, cuando lo mejor sería imitar a Pinocho, ese primer objetor escolar que creó Collodi, y presentar una moción de censura a todo el sistema educativo de la Educación Primaria y de la Educación Secundaria Obligatoria de arriba abajo, y de abajo arriba.
Reivindiquemos, pues, la figura de Pinocho antes de ser asimilado y metido por el aro como fierecilla domada en el circo del sistema. Pues,
antes que ir a la escuela, es preferible, como le dijo el títere de
madera que había nacido para correr al grillo parlante, o sea a Pepito
Grillo, es decir, a su propia conciencia, asegurando que no tenía ni
pizca de ganas de estudiar y de someterse a la institución académica
pedagógica, es mejor, decíamos, “correr detrás de las mariposas y trepar
a los árboles y pillar a los pajarcillos del nido”. O como también
asegura, lo mejor es “comer, beber, dormir, divertirme y llevar de la
mañana a la noche la vida del vagabundo” y poder descubrir así la mentira toda de la realidad que nos rodea y que las instituciones educativas, incluida la televisión y la red de redes, sustentan..
Los políticos y pedagogos que quieren extender la escolarización
obligatoria a los dieciocho años merecen unas orejas de burro como los
tontos de capirote y estarse dieciocho años de cara a la pared por
proponer semejante sandez y necedad, que viene de necio.
jueves, 24 de diciembre de 2015
La escuela de Platón
El que contempla por primera vez el enorme
cuadro del pintor belga Jean Delville titulado “La escuela de Platón” (1898),
que cuelga ahora en el Musée d' Orsay de París en la sala de los simbolistas,
se asombra de su enorme tamaño lo primero de todo y queda no poco perplejo ante
lo que ven sus ojos.
Aquello parece una escena del nuevo testamento
con Jesucristo sentado en el centro predicando el evangelio a sus
doce apóstoles, si no fuera porque estos están completamente
desnudos. Atendiendo al título del cuadro pensamos entonces que se trataría de
Sócrates, el maestro del divino Platón, acusado como fue de corromper con sus
desenseñanzas a la dorada juventud ateniense, si no fuera porque este Sócrates
nos recuerda demasiado a Jesucristo.
El cuadro fue encargado por la universidad de
la Sorbona de París, pero no llegó a exhibirse allí nunca por
motivos de censura.
El lienzo se presta a muchas sugerencias: por
ejemplo la homosexualidad del propio Cristo y sus apóstoles, al que se compara
iconográficamente, mutatis mutandis, con el filósofo griego, quien, como se
sabe fue homosexual avant la lettre, lo que no deja de ser algo blasfemo y herético.
Otra lectura del cuadro sería la doble
herencia pagana y cristiana de nuestra cultura occidental, no poco machista y
homófoba, a pesar de o debido a sus raíces griegas y judeocristianas. Sería un
ejemplo de la fusión platonismo/cristianismo de nuestra tradición y acervo
cultural.
El cuadro no deja de ser una exaltación de la
belleza masculina, bastante idealizada, desde un punto de vista sensual y
erótico. Es también una exaltación de la juventud de los efebos de largas
melenas bajo el prisma pagano, griego, clásico, precristiano.
El venerable maestro, Platón si hacemos caso
del título del cuadro, estaría predicando una nueva doctrina de amor e
idealismo, no precisamente la cristiana que ha ensombrecido el mundo durante
dos mil años con su mensaje resignado y conformista, sino en todo caso el
epicureísmo hedonista griego y el humanismo que sitúa al hombre como centro del
universo.
jueves, 17 de diciembre de 2015
Otra versión musical del "odi et amo"
Son muchas las versiones musicales del Odi et amo de Catulo, desde la clásica de Carl Orff en su Catulli carmina, hasta la más moderna de Johann Johannsson o esta de Omnia, un grupo holandés de música folk neo pagana, como ellos mismos se definen.
odi et amo. quare id faciam fortasse requiris.
nescio sed fieri sentio et excrucior.
He aquí algunas traducciones:
La odio y
la quiero. Quizá me preguntas que cómo lo hago.
No lo sé, pero así siento que es y es mi cruz.
No lo sé, pero así siento que es y es mi cruz.
Odio y
amo. Preguntarás, tal vez, por qué lo hago.
No lo sé.
Pero lo siento así, y me torturo. (Luis Antonio de Villena)
La odio y
la quiero. Que cómo lo hago acaso preguntas.
No lo sé;
siento que así pasa, y martirio me da. (Agustín García Calvo).
I hate and
love. Why? You may ask but
it beats
me. I feel it done to me, and ache. (Ezra Pound)
lunes, 14 de diciembre de 2015
¿Llevan todos los caminos a Roma?
Un mapa elaborado por el Moovel Laboratory muestra que el adagio “omnes uiae Romam ducunt” es, por lo que concierne a la vieja
Europa, cierto todavía. El punto específico que se toma como referencia es el Milliarium
Aureum, emplazado en el foro de
Roma por el emperador Augusto en el año 20 a. de C., donde una estructura de mármol
que todavía puede contemplarse era la base de un monumento de bronce que representaba
el quilómetro cero en el que se grabaron los nombres de las principales
ciudades del Imperio indicando la distancia que las separaba de Roma.
A lo largo de los siglos, el
Imperio Romano construyó muchos quilómetros de carreteras (uiae stratae, en latín)
que iban desde Gran Bretaña a la actual Turquía y desde el Danubio hasta
el norte de África. Se
estima que la red principal de calzadas tenía más de 120.000 quilómetros. De
acuerdo con la Enciclopedia Británica, el gran número de estas vías llevó a la acuñación
de la famosa frase “todos los caminos conducen a Roma”. Hoy en día, modernas autopistas y
carreteras han reemplazado en su mayoría el antiguo sistema, aunque todavía se
conservan operativos algunos tramos de las viejas calzadas romanas. El mapa demuestra que efectivamente todos los caminos conducen a la ciudad eterna,
según el viejo dictum.
El mapa elaborado por el Moovel
Laboratory, un equipo de diseño alemán que estudia los problemas de movilidad, ha
creado una red de 486 713 puntos de inicio que abarca 26,503,452 quilómetros cuadrados, desarrollando un
algoritmo para calcular la ruta a Roma a partir de cada uno de estos puntos, y ha
llegado a la conclusiónde que sí, en efecto, había un camino desde cualquier
punto del Imperio Romano para llegar a Roma. El mapa muestra estos
caminos. La
línea fuertemente marcada es la parte de la carretera que se utiliza con mayor
frecuencia para todas las rutas.
El equipo también ha implementado
un algoritmo similar para las diez ciudades que en los Estados Unidos de América
llevan el nombre de Roma, donde los distintos colores representan los caminos
asociados a la Roma más cercana de acuerdo con el tiempo de viaje más rápido.
domingo, 13 de diciembre de 2015
"Mount Olympus"
El 5 de marzo de 2016 desembarcará en el Central de
Sevilla, dioses mediantes, en única representación exclusiva y estreno en
España, Monte Olimpo, Para glorificar el culto de la tragedia, un
espectáculo ininterrumpido de música, danza y teatro de veinticuatro horas de
duración del director belga Jan Fabre. Esto
es lo que dice la publicidad del evento:
27 INTÉRPRETES ENTRE ACTORES, BAILARINES Y MÚSICOS, 42
PERSONAS EN GIRA, 24 HORAS DE REPRESENTACIÓN SIN DESCANSO...
ESTE ES EL NUEVO, AMBICIOSO Y DESMESURADO RETO QUE NOS
OFRECE EL ESCRITOR, PENSADOR, ARTISTA PLÁSTICO, DIRECTOR DE ESCENA, COREÓGRAFO
Y, EN DEFINITIVA, AGITADOR Y RENOVADOR DE LA ESCENA MUNDIAL JAN FABRE.
SÓLO EL “ENFANT TERRIBLE” DE LA ESCENA BELGA PODRÍA
SER CAPAZ DE ACERCARSE A LA CATARSIS QUE DEBIERON SUPONER LOS TRES DÍAS DE
DURACIÓN DE LAS FIESTAS DIONISIACAS GRIEGAS EN EL SIGLO VI A. C.
Con el escritor Jeroen Olyslaegers, que se leyó 33 tragedias clásicas griegas, Jan
Fabre ha redactado un nuevo texto sobre los sueños, las pesadillas y el
insomnio centrándose en aquellas en las que predomina la violencia familiar
llevada al asesinato, tragedias como La
Orestíada o el ciclo tebano, todo ello mezclado con sus aportaciones
basadas en una profunda investigación sobre las relaciones entre los sueños, el
inconsciente, los oráculos y la tragedia propiamente dicha, desembocando en una
reflexión sobre aquello que significa la catarsis en la sociedad de hoy, en un espectáculo –excesivo- de veinticuatro
horas de duración, que le ha llevado un año entero de ensayos.
El espectáculo consta de 14 capítulos con varias
escenas cada uno, en los que se encuentran Antígona, Medea, Edipo, Electra y
todos los demás héroes y heroínas trágicos. Con ellos, los dramas de la guerra,
el infanticidio, el incesto, los sentimientos de dolor, de desesperanza, las
lágrimas, la belleza y el consuelo.
A raíz del estreno el 27 de junio del presente año en
Berlín de Mount Olympus, una crónica del evento publicada en la prensa dijo lo
siguiente:
“Apaguen sus móviles, por favor. Buenas tardes, buenas
noches, buena mañana, buen día y hasta mañana”. A esta presentación le siguió
una experiencia única, abrasadora... y comienza a fluir un torrente de imágenes
que se suceden, aunque también el cansancio puede llegar. Hacia las cinco de la
mañana, la sala se ha clareado bastante. Fuera, en los pasillos, la gente
duerme. Irán volviendo poco a poco, para ver las ocho últimas horas. Domingo
cuatro de la tarde, el maratón ha terminado con una danza antológica. Todos sus
intérpretes, embadurnados de los pies a los cabellos con manchas de colores
vivos, como cuadros de Pollock, se lanzan a una bacanal endiablada de 30
minutos al ritmo de una música tecno, como dopados por un exceso de éxtasis y
de electrochoques, bajo la mirada de Dionisos y de su esposa. El público de
Berlín, de pie, los aplaudió durante 40 minutos. ¡De dónde sacarán toda esa
energía! El público ha tenido la sensación de hacer participado durante 24
horas en un ritual emocionante, un viaje casi religioso hacia otras zonas de
nuestro mundo. Y el público, lejos de irse, quería quedarse aún más.” (Guy Duplat,
Le Monde 29 de junio 2015).
sábado, 5 de diciembre de 2015
Una sonrisa de Arcás
Vuelve a hacernos sonreír burlonamente Arcás con esta viñeta en la que una mujer con los cabellos grises confiesa que ha llegado a la menopausia (o fin de la "mensualidad", que ella denomina en la lengua de Homero con el eufemismo griego que también se oye por estos lares "el período" el trayecto del camino -odo- que se repite cíclicamente -perí- ), y nos dice que antes tenía la regla y ahora, en cambio, la pensión de jubilación, y haciendo una cabriola dialéctica, reconoce que son la misma cosa (pragma, de ahí pragmático y praxis, que decían los marxistas cuando siguiendo a Karl Marx decían que la filosofía debía dejar de ser teórica y pasar a la práctica de cambiar el mundo, y práctica): vienen una vez al mes (eso es lo que quiere decir meno-, el primer componente de meno-pausia) y dura cinco (pente, de donde pentágono y demás) o seis (exi, de donde hexágono, por ejemplo) días.
La última palabra es "meres" -días-, que en griego antiguo era "hemera", de donde nuestra hemeroteca, y el carácter efímero, que propiamente sólo dura un día, de nuestra vida.
sábado, 28 de noviembre de 2015
"Ma ton Día" y "Mamma mea"
Reproduzco, en primer lugar, este simpático video donde unos estudiantes neozelandeses cantan en griego clásico una versión del exitoso "Mamma mia" del grupo ABBA. La han titulado "Ma ton Día", que suena fonéticamente igual que el italiano "Mamma mia", y que significa literalmente "Por Zeus".
Y a continuación, la versión latina de Tyrannosaurus Grex, cuya letra reproduzco:
Decepta sum a te per longum aevum
Ergo constitu(i) id esse finiendum
Specta me nunc. Umquamne discam?
Non sentio, quare subit(o) amittam regnum
Ignis est in me(a) anima
Vix un(o) aspect(u) audio campanam
Ali(o) aspectu dedisc(o) omnia
O! O!
Mamma Mea, e(o) huc iterum
Me Me, quomodo te resistam?
Mamma mea, ostenditn(e) iterum
Me Me, quantum te caream?
Meum pectus fregisti
Sine t(e) eram cerebro tristi
Cur Cur, umquam liberavi te?
Mamma Mea, certo vero scio
Me me, numquam liberabo te
Tuis gestis ego lymphata fui
Non enumero quotiens finimus dixi
Specta me nunc, umquamne discam
Non sentio, quare subit(o) amittam regnum
Ignis est in me(a) anima
Vix un(o) aspect(u) audio campanam
Ali(o) aspectu dedisc(o) omnia
O! O!
Mamma Mea, e(o) huc iterum
Me Me, quomodo te resistam?
Mamma mea, ostenditn(e) iterum
Me Me, quantum te caream?
Meum pectus fregisti
Sine t(e) eram cerebro tristi
Cur Cur, umquam liberavi te
Mamma Mea, certo vero scio
Me me, numquam liberabo te
Ergo constitu(i) id esse finiendum
Specta me nunc. Umquamne discam?
Non sentio, quare subit(o) amittam regnum
Ignis est in me(a) anima
Vix un(o) aspect(u) audio campanam
Ali(o) aspectu dedisc(o) omnia
O! O!
Mamma Mea, e(o) huc iterum
Me Me, quomodo te resistam?
Mamma mea, ostenditn(e) iterum
Me Me, quantum te caream?
Meum pectus fregisti
Sine t(e) eram cerebro tristi
Cur Cur, umquam liberavi te?
Mamma Mea, certo vero scio
Me me, numquam liberabo te
Tuis gestis ego lymphata fui
Non enumero quotiens finimus dixi
Specta me nunc, umquamne discam
Non sentio, quare subit(o) amittam regnum
Ignis est in me(a) anima
Vix un(o) aspect(u) audio campanam
Ali(o) aspectu dedisc(o) omnia
O! O!
Mamma Mea, e(o) huc iterum
Me Me, quomodo te resistam?
Mamma mea, ostenditn(e) iterum
Me Me, quantum te caream?
Meum pectus fregisti
Sine t(e) eram cerebro tristi
Cur Cur, umquam liberavi te
Mamma Mea, certo vero scio
Me me, numquam liberabo te
domingo, 22 de noviembre de 2015
"Mediterranea" de Trinovox
Mediterranea (1997) es una maravilla de disco del grupo Trinovox. Su nombre está formado con raíces latinas: trino (porque son tres) y vox (porque trabajan básicamente con
sus voces), y -novo- porque partiendo de viejos
materiales, hacen algo nuevo. El trío florentino plasmó en este memorable trabajo un panorama general de
la música y la poesía mediterráneas que cubría un lapso de casi tres
mil años, utilizando sus voces, percusiones y guitarras, e
interpretando poemas de seis poetas y seis poetisas en sus idiomas originales: francés,
hebreo, italiano, siciliano , andaluz, griego antiguo, español, sardo, turco,
toscano, latín y árabe.
Precisamente en dialecto griego
eolio interpretan el phaínetai moi kénos ísos
theoísin de Safo de Lesbos que leíamos
el otro día y comparábamos con la versión latina de Catulo (ille mi par esse deo uidetur). Una de las primeras voces femeninas de la literatura occidental, si no la primera; la de la décima Musa, como la llamó Horacio.
viernes, 20 de noviembre de 2015
"Ille mi par"
Ille mi par esse deo uidetur,
ille, si fas est, superare diuos,
qui sedens aduersus identidem te
spectat et audit
ille, si fas est, superare diuos,
qui sedens aduersus identidem te
spectat et audit
dulce ridentem, misero quod omnes
eripit sensus mihi: nam simul te,
Lesbia, aspexi, nihil est super mi
<uocis in ore;>
lingua sed torpet, tenuis sub artus
flamma demanat, sonitu suopte
tintinant aures, gemina teguntur
lumina nocte.
otium, Catulle, tibi molestum est:
otio exsultas nimiumque gestis:
otium et reges prius et beatas
perdidit urbes.
y mayor que un dios, si se me permite,
que ante ti sentado constantemente
mira y te escucha
cuando dulce ríes. Y yo, por esto,
desdichado, pierdo por ti el sentido;
pues con sólo verte no queda, Lesbia,
voz en mis labios,
torpe está mi lengua y un fuego tenue
en mis miembros mana, en mis oídos
un zumbido suena y mis ojos cubre
doble la noche.
Para ti, Catulo, es malo el ocio:
demasiadas ansias en él excitas.
El ocio que antaño perdió felices
urbes y reyes.
(Traducción de Juan Manuel
Rodríguez Tobal)
En las tres primeras estrofas,
Catulo está traduciendo al latín un poema de la poetisa griega Safo de Mitilene (Lesbos);
pero no sólo está traduciéndolo al latín, sino que además está introduciendo la
estrofa griega, llamada sáfica en honor de la poetisa, compuesta por tres endecasílabos y un adonio,
por primera vez en la poesía latina.
La temática del poema son los celos que siente Safo al ver a su amada besándose con un
hombre. Catulo toma ese motivo y describe sus propios celos ante su amada
Lesbia –la denomina con este pseudónimo precisamente en honor de Safo, porque
ambos admiraban a la poetisa griega-, y añade una última estrofa de su
cosecha que es una reflexión sobre loperniciosa que le resulta la “ociosidad”.
Aquí va una traducción
del poema original de Safo, y el tema musical que hizo
Angelo Branduardi cantando a Catulo en latín –y en italiano.
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sábado, 14 de noviembre de 2015
Otra de Horacio
El grupo Tyrtarion sigue ofreciéndonos sus versiones musicales de algunas odas de Horacio, en este caso el "Vivirás mejor" (Rectius vives), la décima del libro segundo, donde se presenta el tópico literario de la "aurea mediocritas", la dorada medianía o el "término medio que vale lo que vale el oro". Son seis estróficas sáficas, llamadas así en honor de Safo de Lesbos, compuestas de tres endecasílabos, prolongado el tercero con un adonio.
Vivirás mejor si no surcas siempre
altamar, Licinio, y, si temes, cauto
las borrascas, a áspera costa no arrimándote mucho.
Quien dorada elige la medianía,
de cutrez carece de viejo techo
protegido; austero, carece de envidiable palacio.
Zarandean más a menudo vientos
a alto pino, e ínclitas torres caen
con mayor estruendo, y fulminan rayos cima de montes.
En lo adverso tiene esperanza, y teme
en la dicha el bien avezado pecho
otra suerte. Júpiter trae horribles lluvias, y él mismo
las aleja. Si hoy se está mal, no siempre
será así; con cítara Apolo a veces
a callada Musa despierta, y su arco no tensa siempre.
Muéstrate animoso en las estrecheces
y esforzado; tú con prudencia mismo
velas arriarás por un viento henchidas muy favorable.
miércoles, 11 de noviembre de 2015
lunes, 9 de noviembre de 2015
"Lo que ha de ser mañana no indagues tú"
El grupo Tyrtarion ha puesto música a la Oda 9 de Horacio del libro primero, dirigida a un tal Taliarco. Una melodía muy adecuada a la letra, con instrumentos antiguos, se une, como es habitual en los vídeos de este grupo, con unas imágenes alusivas que recrean el poema.
No en vano los Carmina de Horacio nacieron para ser cantados, que eso es lo que quiere decir "carmen": cántico, cántiga o canción. Están compuestos en los metros eolios de la lírica, básicamente en estrofas sáficas o alcaicas. En la estrofa de Alceo, precisamente, compuesta de dos endecasílabos, un eneasílabo y un decasílabo alcaicos, escribió Horacio este cántico que invita a disfrutar del momento presente sin preocuparse por lo que ha de ser mañana y que reproduzco en su versión rítmica:
Vides ut alta stet niue
candidum
Soracte nec iam sustineant onus
siluae laborantes geluque
flumina constiterint acuto?
Soracte nec iam sustineant onus
siluae laborantes geluque
flumina constiterint acuto?
dissolue frigus ligna
super foco
large reponens atque benignius
deprome quadrimum Sabina,
o Thaliarche, merum diota.
large reponens atque benignius
deprome quadrimum Sabina,
o Thaliarche, merum diota.
permitte diuis cetera, qui
simul
strauere uentos aequore feruido
deproeliantis, nec cupressi
nec ueteres agitantur orni.
strauere uentos aequore feruido
deproeliantis, nec cupressi
nec ueteres agitantur orni.
quid sit futurum cras,
fuge quaerere et
quem Fors dierum cumque dabit, lucro
adpone nec dulcis amores
sperne puer neque tu choreas,
quem Fors dierum cumque dabit, lucro
adpone nec dulcis amores
sperne puer neque tu choreas,
donec uirenti canities
abest
morosa. nunc et campus et areae
lenesque sub noctem susurri
conposita repetantur hora,
morosa. nunc et campus et areae
lenesque sub noctem susurri
conposita repetantur hora,
nunc et latentis proditor
intumo
gratus puellae risus ab angulo
pignusque dereptum lacertis
aut digito male pertinaci.
gratus puellae risus ab angulo
pignusque dereptum lacertis
aut digito male pertinaci.
oOo
¿Ves cómo de honda nieve el Soracte en pie
se yergue cano y carga no aguantan ya
cansados bosques, y los ríos
cómo han cuajado en agudo hielo?
¡Ahuyenta el frío echándole tú al hogar
la leña en abundancia, Taliarco, y más
benignamente vierte el vino
de una tinaja sabina añejo.
Deja el resto a los dioses, que una vez
que al viento en pugna con el hirviente mar
han derrotado, ni cipreses
ni olmos añosos se zarandean.
Lo que ha de ser mañana no indagues tú,
y el día que la suerte te dé en tu haber
apúntalo, y amores dulces,
joven, y bailes no los desprecies
en tanto que morosa vejez tu edad
en flor no aje. El Campo y las plazas hoy
y el suave susurrar nocturno
vuelvan a ser a citada hora
ya, y la agradable risa que del rincón
oscuro a moza oculta la delató,
y prenda hurtada de sus brazos
o de su mano sin resistencia.
sábado, 24 de octubre de 2015
El asno sesudo y sensato
Dice
una moraleja de una vieja fábula de Fedro (I, 15), muy oportuna ahora que se acercan las elecciones democráticas en las que el pueblo elige a sus gobernantes o supuestos representantes, que "en las políticas mudanzas de
gobierno, / los pobres nada cambian más que el nombre al amo ".
In principatu commutando ciuium,
nil praeter domini nomen mutant pauperes.
nil praeter domini nomen mutant pauperes.
Consultando
viejas ediciones de Fedro, descubro que donde la que yo manejo lee “ciuium”,
esto es, “de los ciudadanos”, otros interpretan “saepius”, que quiere decir “muy
a menudo”, según lo cual habría que entender la moraleja como “en mudanzas de
gobierno muy frecuentemente, / los pobres nada cambian más que el nombre al amo”.
¿Qué
lectura és la más autorizada? Siguiendo uno de los principios de la crítica
textual, que dice lectio difficilior potior” (la lectura más difícil es la
preferible), sería mejor quedarse con la primera “ciuium” –de los ciudadanos-
que no la segunda, que convierte
la aserción en una trivialidad, y que morfológica y sintácticamente es más sencilla, ya que no plantea ninguna dificultad.
La primera lectura, que es la más compleja y, por ello, la más sostenible, da a entender
que siempre, no la mayoría de las veces, que hay un cambio político de gobierno lo que cambia es el nombre del amo, o del partido gobernante, diríamos hoy, dos mil años después, sin que haya ningún cambio sustancial ni a mejor ni a peor en la realidad de las cosas y personas. ¿Cómo
continúa la fábula?
Que esto es verdad, la fabulilla siguiente lo demuestra:
Un viejo miedoso criaba un borrico en la pradera.
Un viejo miedoso criaba un borrico en la pradera.
Asustado por un súbito clamor de guerra,
le decía al asno que huyeran, no fueran a apresarlos.
Mas aquél, cachazudo, “Dime, ¿crees que el vencedor
me va a cargar encima a mí con más albardas?”
Nególo el viejo. “Entonces, ¿qué mé importa a mí
a quién le sirva, mientras lleve albardas yo?”
El
asno, dotado aquí de sentido común, encarna la voz testaruda del pueblo, ese
gran escéptico, que cuando le advierten del peligro que supone un cambio
político en el gobierno que se avecina -en este caso, fruto de la guerra, que es como
dijo el general prusiano Carl von Clausewitz, "la continuación de la
política por otros medios"- se pregunta: quid refert mea cui seruiam? ¿Qué me importa a mí a quién tenga que servir? ¿Que más me da? No es que se resigne el asno, sino que constata su falta de libertad: los cambios de amo, las mudanzas políticas de gobierno no le interesan en absoluto; no hay amos mejores ni peores porque todos son iguales: lo bueno no es que haya un amo bueno, sino que no haya amos. El borrico no puede llevar más carga de la que ya soporta, y su carga no es otra que la falta de libertad.
Lo que nos plantea este viejo apólogo a los hombres y mujeres del siglo XXI es lo falsa que resulta la ilusión de pretensión de cambio político, económico y social, y lo que denuncia es nuestra resignación.
“El
asno sesudo” se titula la versión de don Félix María de Samaniego, que sigue con bastante buen tino y fidelidad a Fedro, y dice así:
Cierto burro pacía
en fresca y hermosa pradería,
Con tanta paz como si aquella tierra
no fuese entonces teatro de la guerra.
Su dueño, que con miedo lo guardaba,
de centinela en la ribera estaba.
Divisa al enemigo en la llanura;
baja y al buen pollino le conjura
que huya precipitado.
El asno, muy sesudo y reposado,
empieza a andar a paso perezoso.
Impaciente su dueño, temeroso,
con el marcial ruïdo
de bélicas trompetas al oído,
le exhorta con fervor a la carrera.
-¡Yo correr! Dijo el Asno ¡bueno fuera!
Que llegue enhorabuena Marte fiero:
Me rindo y él me lleva prisionero.
Servir aquí y allí ¿no es todo uno?
¿Me pondrán dos albardas? No, ninguno.
Pues nada pierdo, nada me acobarda.
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